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lunes, 11 de noviembre de 2019

Lo por venir


Nubes en el cielo


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Se ganó ayer, pero el panorama se presenta muy oscuro. El presidente lleva quitando importancia desde junio al alarmante estado de las cosas, pero con las tristes evidencias ya indisimulables ayer no sólo vinieron a enredar los conocidos refractarios a toda convivencia civilizada de los últimos tiempos, sino también nuevos invitados que al parecer nadie quiere pero de los que algunos esperan vigilancia institucional y del reparto de la tesorería si la hubiere.
        
Nadie está contento. Los que menos, los pocos sensatos que aún quedan y que creen  que cuando uno se presenta para dar prosperidad a una sociedad lo suyo es mostrarse conciliador, generoso, querer para todos -incluso los que piensan distinto-, lo que se quiere para sí mismo, mostrarse educado y utilizar los dineros que se le confían para llegar hasta donde se puede y no despilfarrarlo en necedades y por supuesto no quedárselo para ocurrencias y caprichos propios y de allegados. 

Descorazonador es que a los más formales de la sociedad, los que ponen el montante correspondiente de su peculio conforme las normas que decretan los administradores, se les desprecie y se les ningunee hasta el punto de atreverse a llamarlos “clientes” sin el menor atisbo de arrepentimiento.
       ¿Y qué decir de tanta gente como se rodean estos presidentes últimos con sus sueldos, sus coches, sus trajes y vestidos, y sus “restoranes”? ¿Y el continuo gasto en papel, jueces y jornadas de reconocimiento personal para intentar convencer a una colectividad hastiada ya de tanto incapaz..., de que nadie como ellos?
      
Pues eso, que un servidor está más que harto de todo y aunque se ganó al Villarrobledo por 2-0, el señor Jesús León ha dejado de ser presidente de momento. Lo bajaron del sillón dos administradores judiciales que al parecer son los que ahora deciden qué hacer con las cuentas embargadas. Buscarán posibles enajenadores de dinero; comprobarán si el Córdoba CF es viable, pagarán lo que se pueda y decidirán si es posible continuar como menesterosos o es más conveniente reventar y disolvernos.
     Lo que viene es incierto... pero lo que es seguro es que va a ser malo. Muy malo. No hay más que ver el ojinegraje del personal.