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jueves, 13 de junio de 2019

Regeneración

Fuente de la Regeneración


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Costa, el maño regenerador, hizo popular un grito: “¡No tengo el hombre!” Ortega lo oyó y dijo que “ese hombre” era él: entonces trajo lo que trajo, luego dijo que no era eso y al final se echó en un banco de Lista, al que dejó sin calle, a dormir el sueño de España.

Hoy el hombre de Costa sería Girauta, que dice venir a regenerar la España de Salas Barbadillo con un partido de ilustrados donde Espada hace de Salas, y Carreras, de Barbadillo, todos dispuestos a redimir al españolejo por medio del estudio y del culto a la sabiduría. Tú a estudiar, que yo te administro la casa.
La regeneración que estos viajantes de Barcelona traen a Madrid pasa en el Ayuntamiento por poner al que sabe, Almeida, a currar, y a la enchufada, Villacís, a figurar. ¡Lo de toda la vida española de Dios! Estamos, pues, ante una regeneración que ya estaba en el “Miau” de Galdós, con lo cual nos sobran todos los chupitos de krausismo de garrafón que nos hacen tomar como si fueran chisguetes de agua clara de la Fuente de la Regeneración.

Sacrificándonos venimos hace veinte años para dar lugar a que se regeneraran los demás organismos nacionales… –decía el manifiesto de las Juntas de Defensa del 17 en… Barcelona, iniciando una “regeneración” que, “jejejé” mediante, se cumplió (se supone que con Franco) hasta el fin, “quieran o no quieran los del aspaviento y el melindre”, como amenazara “El Imparcial” de los Ortega.

La regeneración se la tomaba uno a broma hasta que recibí un sermón moral de Faceboock, con bloqueo de cuenta o “cárcel de papel” (¡la de Álvaro de Laiglesia en “La Codorniz”!), porque publiqué la foto de una esquina de la calle de Augusto Figueroa en Madrid, capital del Orgullo y eso, en cuya pared aparece un viejo cartel “transgénero”, medio destruido por el tiempo, obra de la fotógrafa venezolana LaNé Leal. Al lado de la nota del comité censor de Zuckerberg, las pastorales del cardenal Segura son hojas de un diario de Linda Lovelace. A regenerarse tocan.