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domingo, 20 de septiembre de 2009

DOMINGO, 20 DE SEPTIEMBRE

Manga blanca de serpiente (pitón) en petición de oreja en la Maestranza,
aunque para la crítica oficial no exista más manga que la que el buen Boix arrancó a Jotaté en su gala murciana



NOCHE EN BLANCO

Noche Blanca es el nombre cursi del Gran Botellón. Triunfo del nominalismo: el pazguaterío necesita embriagarse para entrar a un museo. Y supone, de paso, el fracaso del regeneracionismo con barretina de Buqueras y Bach, un arbitrista de las costumbres que se había impuesto como sentido de su vida persuadir a los madrileños de las bondades de los horarios suizos.

Noche Blanca: apoteosis de las calabazas. Como dijo Rufino Tamayo: "Pero aquí, en Madrid, ¿cuándo pintan los artistas?" Sangre por sushi.
Alfalfa progre. Guiños a los olvidados (?) del Tercer Mundo. Algunos regalan dibujos a los transeúntes. Es la idea que in illo tempore Agustín Ibarrola le propuso a Boni (Bonifacio Alfonso). "Boni, ¿por qué no vamos a la salida de los obreros de los Altos Hornos y les regalamos grabados?" "¡Coño, Agustín, que nos van a tomar por maricones!"

¡Ah, la Cultura! Millán Astray sacaba la pistola al oír esa palabra. Nosotros levantamos las manos. En tanto que contribuyentes, somos lo más parecido al toro de Tordesillas, sólo que aquí no viene el Cifu, ese líder moral de los Celtas Cortos, a defendernos.

Ignacio Ruiz Quintano