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lunes, 28 de septiembre de 2009

EL JÚLIGAN: DE VARETÓN A VENADO

Tarjetas... sanitarias


F. J. Gómez Izquierdo*

Entre las distintas razas de seguidores de un club, se distinguen varias domésticas y unas pocas salvajes. Las más salvajes, cuando alguien con dinero las amansa, suelen ser agradecidas y sedentarias. El Carpanta y Anacleto de los tebeos antigüos hablaban de "hinchas", y el mismo Di Stéfano emplea el "palabro", que venía a diferenciar al aficionado educado del que no lo era. Luego llegaron los "supporters", que sólo podían ser ingleses, borrachos y destrozones... Y por último, los júligans, una especie de secta educada en Holanda y que empezó a proliferar en todas las ciudades y pueblos que contaran con equipo de fútbol. Se distingue al júligan del resto de aficionados de su mismo equipo por tener un rival alfa -es tiempo de berrea- al que dedica todas sus energías. Que un júligan escriba de su equipo en el Sport o el Marca no sorprende. Lo que no está bien visto es pasar de varetón -en los montes de Toledo dicen vareto, sin n- a venado de doce puntas sin perder juliganismo. Un tal J. V. Hernáez, que escribe en el Marca, desde que yo lo compro, lo que le da la gana y sin vegüenza, ha estrenado este año una sección chiripitiflaútica, para sumar y restar los puntos que los árbitros quitan y dan. Da por hecho que va a ver todos los partidos en directo, pues el lunes ya pone las adiciones y sustraciones, y por supuesto que es hombre de fiar. El Marca, el AS y ahora el Sport, son periódicos que llegan a provincias y que "educan al aficionado" sobre cómo se ha de pitar en Madrid y Barcelona. Sobre todo en Madrid. Los árbitros se juegan sus buenos dineros en el Bernabeú y el Nou Camp y procuran agradar... a los J. V. Hernáez de turno. Al Barça ya le han regalado dos puntos, porque como todo el mundo sabe los dos goles catalanes en Málaga son ilegales. Que J. V. Hernáez -doy fe de que no se sabe el Reglamento- enseñe lo que está bien o mal pitado es como hacer a Bibiana Aído ministra: un despropósito. Figo retiró del fútbol a César, central del Zaragoza, al borde del área del fondo del Bernabeú. No recibió ni tarjeta. Marc Bertrand -se fue llorando de Córdoba hace tres años- recibió tal coz de un holandés merengue que estará dos mesese de baja... A éste, el árbitro sólo le enseñó la amarilla... la misma que a Román a los diez minutos. Es norma no escrita amonestar a uno o dos defensas que visiten el Bernabéu antes del cuarto de hora... Eso no lo saben ver ni el Marca... ni el Sport. Estaremos atentos para ver hasta dónde alcanza la necedad de J. Vicente...

(*Burgalés de Gamonal afincado en la Córdoba de Lagartijo, pues no se olvide que si la patilluda cara de Frascuelo podía servir de modelo para pintar al Empecinado, para esculpir el noble perfil del Gran Capitán hubo de recurrir Mateo Inurria a la mascarilla de Lagartijo.)