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sábado, 12 de septiembre de 2009

IMPORTANTE JOSÉ TOMÁS

Probablemente no sea de piedra


EL GOLPE
José Ramón Márquez
Albacete

A Oti Rodríguez Marchante, que entiende de películas





1. Los protagonistas/ The players

Un torero de diecinueve tardes por delante y otro que toma la alternativa para acompañar al torero mitológico. Un percance quitó de enmedio a Perera en esta temporada en la que está demostrando a las claras que el auténtico Perera es el que pensábamos los aficionados y no el que con tanto ahínco nos cantaron los opinadores profesionales el año pasado. Hubiese dado igual para los fines de la trama el que hubiese estado el extremeño. Lo importante para los fines que se persiguen es que no haya nadie que venga apretando. Los toros de Las Ramblas, procedencia Toros de El Torero, acordes a la ocasión, terciados, algo blandos, en general buenos para el torero, algunos más pequeños como el tercero y feos por mal hechos como el sexto. El cuarto y el quinto, tontos de solemnidad dispuestos a dejarse hacer de todo.







2. El Plan/The set-up
Ovación al acabar el paseíllo al tristón de Galapagar, que no sale a recoger. El plan consiste en que salgan los teloneros a calentar el ambiente para dar paso a la epifanía tomasista. Juan Luis Rodríguez aplica sus conocimientos en un brillante inicio muy a la madrileña con pases de trinchera y demás y luego compone una faena en la que cada serie es inferior a la anterior. Faena a menos con algunos retazos de calidad en el torero. Repite el planteamiento en su segundo de forma idéntica, rematando de forma muy demagógica, tratando de provocar la complicidad de los tendidos de sol. El toro le descubre cuando repite pastueñamente las dos veces que el torero le pisa el terreno y le deja la muleta en la cara. Mata mal y recibe la simpatía y el aliento de sus paisanos.

Vicente Barrera es fiel a sí mismo. En su primero hace su faena única en su estilo de perfil y codilleando sin que sus esfuerzos consigan llegar al tendido. En su segundo, incansable tonto de baba, inicia la faena a media distancia, liga sus series y nos muestra su mejor faceta en su faena única. Faena leve de toro en movimiento, sin auténtica hondura y basada en la condición bovina del toro. Al ser atropellado al entrar a matar, suscita las simpatías del público que pide denodadamente las clásicas ‘orejas de sangre’, que por suerte no ha sido derramada. El Presidente concede sólo una y las iras del público se desatan contra él. Algunos pensamos que el buen hombre ha obrado bien.








Cambio de peso


3. El Tinglado/The tale

Sale el empleado que porta la tablilla correspondiente al tercero y en ella se lee: 439 kilos. El público comienza a silbar y a protestar. El empleado se retira al callejón y enseguida sale con la tablilla corregida: ahora pone 463 kilos. Consultamos el programa de mano y dice: Número 8, Impopular 3/04, 439 kilos, tostado.

El público variopinto ha venido de todas partes: toledanos de Santa Olalla, valencianos de Gandía, conquenses de Uclés, madrileños de barrio, Senadores del Reino, Diputados de las Cortes de Castilla La Mancha, simpáticos albaceteños. Los poderosos y el pueblo.















4. La trama/The Wire

Se abre de capa el Pasmo de Galapagar para recibir a su primero, el del peso fluctuante, y lo lancea tan tranquilo: uno por aquí, uno por allá, uno en el que el toro se ciñe, otro en el que el torero se lo quita. Llega a los medios y lo remata con la media y luego, otra media. Toreo de persona, no de semidios, con sus enganchones y con un bonito remate.

La faena de muleta comienza con el Celeste Imperio y el torero la plantea más bien por fuera, en el hilo de los pitones, en un toreo generalmente rectilíneo y sin gran compromiso. Permanece la quietud vertical de Tomás y eso entusiasma a la mayor parte del público, pero el torero está por fuera, no en aquel sitio en que los toros cogen y hacen daño. Le dan una oreja.

En su segundo repite el mismo planteamiento en un toro clarísimo por lo imbécil de su carácter y que en el inicio de la faena calamochea un poco para aumentar la sensación de idiotez. Tomás torea de nuevo por fuera y en el hilo, con algunos enganchones. Una serie con la izquierda, dada de perfil y con los pies juntos, resulta extraordinaria pues baja la mano y somete al toro con hondura. Son unos naturales de sello muy personal. Es el único retazo de toreo del bueno. Pincha sin soltar al matar a recibir –no se equivoca en el planteamiento, pues el toro admitía la suerte- y lo mata a la última.




5. El Golpe/The sting
En los toros todo el mundo sigue contando en pesetas. Treinta millones para el de Galapagar en un aforo de 12.000 personas. Cualquier cosa vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por ella.


Los ciegos ven, los sordos oyen... y los mancos aplauden



El tendido del sastre. ¿Habrá reventa?