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jueves, 17 de septiembre de 2009

EL CARPIO, LA VUELTA Y LA DUQUESA DE ALBA



F. J. Gómez Izquierdo*

Si usted baja desde Madrid por la N-IV, pare a beber agua en Pedro Abad, en la fuente que bendijo "por aquel tiempo", un abad galaico llamado Pedro... Mientras amorra en el caño le llamará la atención un cerro coronado por una torre cuadradota, y debajo un pueblo blanco. También apreciará unas tierras de regadío adecentadas con mucha armonía y entendimiento y entre lo verde de los plantíos descubrirá una curva del Guadalquivir. Si pregunta a alguien que pase por allí, y no haya pasado por la LOGSE, por aquel cerrito, le dirán que es El Carpio. Carpio es lo mismo que cerro y en Valladolid hay otro Carpio además del Bernardo del romancero. Todo esto viene a cuento porque tengo un amigo en El Carpio de Córdoba que se llama Guillermo, al que no le gusta el fútbol, pero le encanta el ciclismo. Él y unos cuantos aficionados se juntan en un bar de la plaza para hablar de Contador, Bahamontes, Indurain, Recio et alii... Por los caminos del Carpio, los nenes de la capital que queda a treinta millas, bicicletan sin peliro y, en fin... les gusta ver a los ciclistas famosos.


Los escapados
El pasado lunes, 14, la Vuelta a España pasaba por El Carpio y el alcalde esperaba ver a su pueblo en la tele "con imágenes desde el helicóptero", como dicen Perico y el otro que no me acuerdo cómo se llama. Mi amigo y los nenes ciclistas esperaban a Valverde y Manolo Calvente, ídolo del Andalucía... pero por la carretera sólo apareció la cuadrilla del SAT.
El SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), antes se llamaba SOC (Sindicato de Obreros del Campo). Se ve que les gusta más llamarse trabajadores andaluces -"pa que no digan"- que obreros del campo, que es un palabro para no decir campesino.


Los perseguidores
Tanto cuando eran SOC, como ahora, siendo SAT, actúan como en una misa laica. Con un cura y un monaguillo. Diego Cañamero, que al parecer vistió hábito negro, se arma con un megáfono de los de anunciar melones y melocotones y a su vera le asiste, concelebrando, con barba castreña -¿o será castrista?-y estola palestina, ese presidente de la República Independiente de Marinaleda, que responde al nombre de Juan Manuel Sánchez Gordillo. Los ministros de la liturgia amontonan a sus fieles parados, a los que llaman trabajadores, y los llevan de procesión por las tierras de la nobleza "opresora y explotadora". Ellos mismos avisan para que vayan los guardias y poder ponerse flamencotes con la autoridad. Cañamero y su troupe piden no pagar a Hacienda y que les den un subsidio digno. ..... y/o (no tengo claro si y ú o) las tierras de la duquesa de Alba. Están en campaña intimidatoria, y un día se pusieron en la estación del AVE de Córdoba, encima de las vías, retrasando la salida del tren. Otro día se metieron en Cajasur y se pusieron a romper cosas porque eran suyas, según sus propias palabras... y el lunes desviaron la Vuelta, poniendo en un brete a los comentaristas de la tele, que no supieron explicar la sorprendente entrada a Córdoba de los ciclistas. De la alteración del itinerario de la Vuelta sobre la marcha no tuvo conocimiento la afición española. Se citó como de pasada al día siguiente, pero sin dar nombres... Los niños de El Carpio, mi amigo Guillermo y el alcalde están que trinan. Mi amigo Guillermo, que es mucho más joven que yo, se pregunta cómo es posible que no metan en la cárcel a uno que viene de Sevilla a allanar moradas en Córdoba. Le intento explicar que hubo gente sin seso que aprendió historia viendo Novecento... y es que un servidor, viendo a esta gente actuar, siempre regresa a su adolescencia, en el cine Tívoli de Burgos, viendo a Dalco Olmo atravesando ranas con el junco,... pero mi amigo no sabe nada de Dominique Sanda ni de Stefanía Sandrelli. Ya saben, entrar en fincas de duquesas y desvíar la Vuelta a España no tiene cárcel... y es que los parias de la tierra y la famélica legión de Novecento van a ser moda este otoño-invierno. Lo dejaron claro Leire y Bibiana en Rodiezmo.

(*Burgalés de Gamonal afincado en la Córdoba de Lagartijo, pues no se olvide que si la patilluda cara de Frascuelo podía servir de modelo para pintar al Empecinado, para esculpir el noble perfil del Gran Capitán hubo de recurrir Mateo Inurria a la mascarilla de Lagartijo.)


El pelotón