sábado, 7 de julio de 2018

Sábado, 7 de Julio

Valle de Esteban

Huyendo del sonsonete

viernes, 6 de julio de 2018

El busto


“Al” Swearengen


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo que tranquiliza de este gobierno cani que los españoles no han votado es que sobre la mesa del presidente está, para “empatizar” con las visitas, el busto de Azaña, que no es la terracota que Donatello hizo a Niccolò da Uzzano, pero que, conocidas las fantasías necrofílicas de Sánchez, da que pensar.
    
Los mitómanos de “Deadwood”, donde mataron a Wild Bill Hickock en la mesa de juego cuando llevaba la mano de la muerte (dos ases y dos ochos), recordarán a “Al” Swearengen (Ian McShane), el dueño del salón “La Gema”, platicando con una cabeza de indio que guardaba en una caja de cartón. Bueno, pues así Sánchez con su busto de Azaña, tipo agrio al que también Aznar, otro agrio, tomó cariño en los 90.

    Antes de convertirse en busto, Azaña se creyó, como Sánchez, más listo (y más malo) que los comunistas, y pensó que podría utilizarlos hasta que un día, en Valencia, le confesó a Albornoz:
   
 –La guerra está perdida, pero si por milagro la ganáramos, en el primer barco que saliera de España tendríamos que salir los republicanos. ¡Si nos dejaban!
    
Sus frases (y Azaña es un hombre de frases, en general bastante cursis) dan lo mismo para un roto que para un descosido. En el 31, cuando le llega la noticia (verdadera) de la quema de iglesias y conventos, tiene una que en su boca suena a yema de Santa Clara: “Todas las iglesias y conventos de España no valen la vida de un republicano”. Pero en el 36, cuando le llega la noticia (falsa) del bombardeo del Museo del Prado, exclama, transido de dolor: “¡A ese precio no quiero la República!” República que era la suya (“una República de trabajadores”, en palabras de Luisito Araquistáin, que iba de Jefferson de Bárcena de Pie de Concha), y por cuyo sillón presidencial Azaña el del busto violó (es verdad que temblándole el pulso) la Constitución, que también era la suya.
    
¡No quiero ser presidente de una República de asesinos! –le oirán suspirar luego, ante las matanzas en la cárcel Modelo.

    Vaya guasa, el busto.

Viernes, 6 de Julio

Valle de Esteban

La luna vino a la fragua

jueves, 5 de julio de 2018

Las Córdobas de un burgalés. Medina Azahara

 Dicen que para  impresionar a las visitas Abderramán puso catorce arcos de entrada

  En la casa de Yafar

Puzzles en el museo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

     Sepan ustedes que lo que sigue lo pongo desde el cariño verdadero que tengo hacia Córdoba, sus calles, su mezquita, sus tabernas, su club de fútbol y... su Medina Azahara a la que subí el martes por si caía la breva de que el Salón Rico estuviera abierto con motivo del campeonato del mundo de los monumentos ganado en Báreim el domingo.

     Resulta que no. Que seguimos como hace diez años. Peor. Ahora, con el “conque” de la casa de Yafar o Chafa’ar si le habla un entendido, el turista, que  suele ser de buen conformar con tal de que le dejen hacer fotos, vuelve entusiasmado a Guadalajara y Edimburgo con el dormitorio del polígamo y los tres arcos califales en el móvil, pero a los que queremos a Medina Azahara desde que la conocimos, nos la tienen no voy a poner secuestrada por parecer excesivo, pero sí cuadra decir escondida desde hace mas de diez años.

     Desde 1988 hasta casi 2008 he tenido el honor y satisfacción de acompañar a la ciudad que levantó Abderramán III en las faldas de Sierra Morena a muchísimos amigos, familiares e incluso conocidos de amigos cordobeses. Lo hago, lo hacía, porque disfruto, disfrutaba,  mucho más que ellos paseando por calles que permanecen como antes del año mil hasta llegar al corazón vivo y deslumbrante del Salón Rico. El auténtico objetivo de la visita.

       En 2008, los que llevan la restauración cerraron el Salón Rico. El lugar estratégico y emblema de Medina Azahara. El que de verdad nos da idea del auténtico esplendor de la maravilla. Frente al Salón y en lo que se conoce como el Jardín Bajo pude ver durante 20 años cómo se iban juntando los cachos de diversos atauriques vegetales hasta completarlos para reproducirlos en las paredes.
    
Ni al Salón Rico, ni al Jardín Bajo con sus cuatro zafareches, que es una palabra muy bonita que significa alberca y por eso la pongo,  ni al paso elevado desde que al menos se apreciaba la mezquita destruida y el extraordinario jardín. Nada. No lo podemos ver. La mezquita, tampoco. Usted puede suponer desde lo más alto, a la entrada,  lo que pudo ser la ciudad, pero del lujo y el esplendor no podrá imaginarlo porque no ha visto el Salón Rico y, amigos cordobeses, la casa de Yafar pues “bueno”, pues “bien”, pues “vale”. Por eso ya solo voy si el amigo insiste. Cuando vuelvo me llevan los demonios.

      Si. Hay más cosas que ver en Medina Azahara pero ninguna como el Salón Rico. Protesto por lo que no vemos allí porque el que manda ahora en la rehabilitación dice que si por él fuera cobraría un mínimo de cinco euros por la entrada, incluso a los cordobeses. Es decir, cada vez que yo vaya a enseñar a los amigos de Burgos lo que él y sus administradores tienen guardado para contemplación y disfrute exclusivo, y me suelten las migajas del museo (mucho más de admirar el continente que el contenido) y la casa Chafa’ar, debo aportar diez euros para que a él y a su equipo les suban el sueldo, supongo.

     Mire usted, buen hombre, allí hay que ir. Uno debe molestarse y desplazarse. Se va por interés de ver. Hace dos años a diez amigos de Burgos y a gentes incluso de  otros países y continentes nos dieron el 1 de mayo, el mes de Córdoba, con la puerta en las narices porque era el día del obrero. Fiesta. Insinúa usted que la Mezquita acapara turistas en perjuicio de “su” palatina ciudad, sin ponerse a considerar que la Mezquita enseña mucho mas incluso cerrada, solo con mirar las puertas que la rodean, que lo que nos deja ver usted y la Junta que le manda. Y por supuesto, sin tanta pamplina como se gasta en el “yacimiento”.
     
Les aseguro que Medina Azahara es impresionante porque yo la he visto y disfrutado. Desde hace diez años para acá usted ve Medina Azahara como si fuera a Roma y le cerraran la ciudad del Vaticano y al principio de la Vía de la Conciliación le dijeran. “Allí hay una basílica ¿ve usted el trocito de cúpula que asoma?; dentro está la capilla Sixtina y además los museos Vaticanos que no tardando podrán ser visitados porque ya llevan diez años cerrados por reforma”.

Jailhouse Rock





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Dentro de nada es el aniversario de Elvis, y el Gobierno Moderno ya se ha puesto a bailar el “Jailhouse Rock”:

The warden threw a party in the county jail / The prison band was there and they began to wail
Sería como un aurresku progre para los golpistas catalanes, con Sánchez, el Gundisalvo que nadie votó, de chistulari, y de dantzari, Marlaska, su ministro jurisperito, que los ha llevado a Can Elvis atados con un lazo amarillo.
Un amigo que lleva cuarenta años en el ramo de prisiones me dice que la vinculación familiar se solicita cuando ya se está condenado, y se concede… o no. A terroristas, hasta ahora, no. Y a golpistas, tampoco: Tejero anduvo hecho un conde de Montecristo por castillos que parecían franquicias de Alcatraz en Figueras y Ferrol.
Si las competencias carcelarias están transferidas a Cataluña, los golpistas presos son autoridad ante los funcionarios catalanes. ¿O no?
Sánchez cree que España es una nación de naciones (“¡Galicia, Vasconia, Cataluña… y España!”), y no quiere “conflictos internacionales”, mentalidad ante el separatismo de todos sus predecesores hasta Cánovas, incluido Franco, otro que tampoco votó nadie, si bien ganó una guerra, una moción de censura por otros medios, que diría Clausewitz.
En su ejemplar de Clausewitz, al lado de la frase famosa, Lenin anotó –esto no se enseña en la escuela pública que defiende el Astronauta– que es más bien la política continuación, por otros medios, de la guerra, único estado natural de la sociedad hasta el advenimiento del milenio marxista con la moción de censura de Pedro Piedra y Pablo Pueblo.
¿Cataluña, Vasconia, Galicia y España? “¡Nunca!”, escribe en el 74 Albornoz, que ve imposible la “solución fraterna” del problema estableciendo un “régimen de derechos desiguales”, como fue el caso (y fracaso) de la República.

Cataluña se regía a sí misma, pero los hombres de Cataluña resolvían sobre las cuestiones de todos los demás.
Y Sánchez, con el busto de Azaña.

Jueves, 5 de Julio

Valle de Esteban

Pero no me enseñes tu cintura fresca

miércoles, 4 de julio de 2018

Dos equipos: Suecia e Inglaterra

 De benjamín con la alcaldesa
 al reconocido equipo juvenil



Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Me parece que ya  tengo referido lo bien que me lo pasé durante los más de diez años que mi chico estuvo en el noble deporte del balonmano. Desde benjamín hasta el 2012 cuando cumplió los 18 y acabó su categoría juvenil. El equipo viajaba desde los infantiles a los pueblos de Córdoba y al final de temporada todos los años disputaban los sectores en Málaga, Granada... y un servidor con ellos.  

Me sorprendió gratamente que desde los 10 años y segundos antes de comenzar los partidos los entrenadores se rodeaban de los chicos como los profesionales de los deportes de pista en la tele y exigían  gritar “equipo, equipo” como si se encomendaran a un solo mandamiento. Los mozos, tanto los nuevos como los que lo dejaban al comenzar en septiembre las temporadas, se llevaron y se llevan bien y me dice mi chico que se ven de vez en cuando en las noches de Córdoba tan propicias a pasarlas en vela.
    
Yo había visto gritar, abrazados en círculo, “Argentina nada más”, “Vamos Córdoba”, “Somos el Sestao”, “Aúpa Burgos”... y lemas parecidos que sonaban a hueco y a liturgia de monaguillo, pero el “equipo, equipo” tenía algo de compromiso y una ausencia de divismo que agradecía a los entrenadores-educadores (grandes José Urbano y Antonio Reyes a los que siempre estaré agradecido) por formar de verdad a nuestras criaturas.
     
Aquellos entrenadores de mi chico fueron  severos, rectos y buenos como creo es el seleccionador Janne Andersson que también ha conseguido un equipo-equipo. Quizás el auténtico equipo del Mundial que funciona con un orden y una solidaridad envidiables. Sin la estrella de Ibrahimovic que deslumbraba a sus propios compañeros hasta el punto de creer que  no eran merecedores de su talento, la selección de Suecia es muy seria. Aunque no esté Zlatan, tiene a Forsberg que sin tirarse el moco con virguerías malabares da gusto verle llevar el balón, pasar e incluso disparar a puerta. Muy bueno este 10, del que imagino han preguntado la cotización en Leipzig más de un aristócrata.
    
 Inglaterra también es equipo. No tanto como Suecia, pues le falta disciplina y a veces concentración, pero sus jugadores son jóvenes, no les falta talento y tienen un delantero con la cabeza y los pies en el gol. De ellos diría Kubala: “..los chicos bien; moral alta”. Inglaterra ha merecido pasar. Fastidia que nos priven del ritmo de Yerry Mina, de su poderío, de sus testarazos, de su aparente pachorra y de su baile frenético, pero Colombia no es mejor que Inglaterra y el VAR ya no permite el juego subterráneo. ¡Qué poco conocimiento el de “la Roca Sánchez” queriendo disimular lo evidente!
        
En cuartos se verán dos equipos-equipos. De esos que gustan a los entrenadores. No hay más que ver el aire de entendidos en el oficio que tienen tanto Janne Andersson como Gareth Southgate, elegante éste como ninguno, dentro de un chaleco.

Hoy hace 101 años

Tal día como hoy, en la calle Conde Torres Cabrera de Córdoba
Hace 101 años
F.J.G.I.

La oveja

Benito Juárez


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En España se confunde tener una opinión, al alcance del zoquete, con tener un criterio, al alcance del sabio.

Opinión es la felicitación de Sánchez “al pueblo mexicano” por la presidencia de Obrador. Y criterio es lo de un internauta que en julio de 2006 preguntaba en un chat si la oveja de Juárez pudo destruir México:
A Benito Juárez se le perdió una oveja de su abuelito, por lo que se escapó de su casa y se fue con su tío, el cual lo educó e hizo que llegara a ser presidente, e hizo enojar a Porfirio Díaz, quien por eso llego a presidente también, quien inició la explotación del petróleo que sería expropiado por Lázaro Cárdenas, que fue admirado y tuvo de hijo a Cuautémoc, quien llegó a ser jefe de gobierno; luego, como no fue tan malo, la gente pensó que el PRD era buena idea y pusieron a López Obrador, quien se hizo popular e intentó llegar a ser presidente, y hubiera destruido nuestra economía, pero finalmente no hubiera sido su culpa, sino de la oveja de Juárez, ya que, si no se hubiera perdido, nada de esto hubiera pasado; es más, es culpa del abuelito de Benito, quien lo puso a cuidar las ovejas, o también del compadre del abuelito de Benito, quien le recomendó comprar ovejas
México es un país extraño: el leitmotiv criollo cuando su independencia de España fue… “la restauración de la libertad perdida en 1492”.

Pero España es un país aún más extraño cuyos habitantes votan, para que los defiendan del Estado, a partidos que cobran del Estado, que es la lógica de la parábola del pastor y los corderos de Santayana en “La vida de la razón”, con el carnero castrado enorgulleciéndose cuando el pastor le pasa la mano por el lomo para esquilarlo.

Además de por su lana y su leche, la oveja es útil al hombre, si el hombre es Santayana, por sus parábolas.
Su sino es comparable al de los eunucos y al de los perrillos falderos u otros favoritos de una tiranía.
En nombre del progreso, en España a la oveja ya no se le permite ni la farsa de votar.

Miércoles, 4 de Julio

Valle de Esteban

La una era la otra
y la muchacha era ninguna

martes, 3 de julio de 2018

Gareth Southgate, el chaleco de la Nueva Inglaterra

ABC

Mariano Ink


@ClanMacbean

Esto parece el resultado del típico viaje a Las Vegas que se te va un poco de las manos. Pero no. El dueño del antebrazo es un chaval de Asturias que acudió al festival Metrópoli de Gijón con ganas de tatuarse a un “ídolo de masas”.

Octavos



Francisco Javier Gómez Izquierdo


    Mientras el defensa Rubiales que también fue  sindicalista del fútbol se asienta en la presidencia de la FEF -un puesto de trabajo mal visto entre sus colegas los humildes, sobre todo en clubes como Lérida, Xerez, Levante y Alicante entre otros, donde defendió colores, sueldos y condiciones...-, y prepara contrato para entrenador que pueda y quiera dirigir a la selección española, un convenio justo con los futbolistas llamados a representar a la nación y se incomoda como acostumbraba cuando vestía calzona, con todo lo que se menea (¡no nos esperan días con las batallas de Rubiales... y la guerra de Lopetegui!), sigue el Mundial sin que nadie nos eche en falta y con alivios indisimulados entre los espectadores de casi todo el mundo, mosqueados con la manía que ha entrado a nuestros defensas de generar peligros en contra a costa de pasecitos horizontales cazados al descuido. No nos ganan los otros. Perdemos nosotros. Sin que casi nos acosen. Como tenemos dicho: un decadente desvarío.
        
Con un mínimo de suerte entrábamos por el lado bueno del cuadro. Con ella, entramos. Con un mínimo de suerte nos cruzábamos con Rusia y nos cruzamos. A poco que hiciéramos, ganábamos a Rusia y en ello andábamos hasta que a Piqué le dio por alzar los brazos como jotero de Huesca y adiós porque a De Gea estaba claro que no se le podía pedir ni lo mínimo. ¡Qué decepción!. Porque los nuestros son buenos. No están en forma y tienen demonios en la cabeza pero son buenos y su calidad tendría que haber valido. En fin, no le demos más vueltas.
      
Del Croacia-Dinamarca no  pude ver más que la prórroga y los penaltys. Últimos minutos con todo el protagonismo para los porteros Schmeichel, igualito que nuestro Pieszeck polaco, y Subasic, dos parapenaltys a los que a veces les falta colocación y seguridad en sus ligas. Pasó Croacia con inesperados apuros y me dicen que con evidentes signos de cansancio en sus jugadores pero ¡eso sí! dispuestos a entregar las asaduras si fuera preciso por la gloria de su país.
     
Ayer Brasil pudo con México sin sobresaltos dando sensación de solvencia y seriedad para enfrentarse a la selección más pintada que va a ser la belga. Seriedad salvo en Neymar, un chico que ya hemos dicho que nos parece muy mal compañero y un redomado titiritero presto en todo momento a fingir agresiones homicidas. El VAR tendría que poner a este perillán en su sitio con las tarjetas de visita pertinentes.
     
Lo extraordinario pasó en el Bélgica-Japón cuando Haraguchi y sobre todo el Inui de Ipurúa que se va al Villamarín marcaban dos golazos a Courtois merced a una fatal colocación defensiva... pero los belgas, que son muy buenos y además muy altos se han arremangado para ejecutar el plan B. Tienen un plan A dominador en base a su excepcional condición técnica, un plan B con balones altos a Lukaku, o los reservas Batshuayi, Chadli y también Fellaini si no ha salido de titular y un plan C basado en el contraataque que es la suerte que mejor ejecutan.
     
Me dio pena la derrota de los japoneses en el minuto 94 tras una contra llevada por De Bruyne que iba envenenada desde que Courtois le dio el balón con la mano. Perfecta la ejecución de la jugada con unos movimientos y amagues de Lukaku más propios de gráciles bailarinas que del hombrón que es este gigante del Manchester.

En el lado difícil del cuadro esperan un Brasil-Bélgica y ese Francia-Uruguay que todos los aficionados esperamos expectantes. Sin Cavani, no será lo mismo, pero aún así, promete. Hasta ahora me han parecido las cuatro mejores selecciones. Lo malo es que de las cuatro sólo quedará una y no es seguro que gane la Copa del Mundo. Por el lado fácil puede colarse cualquiera. Yo pensaba que iba a ser España.

Ahora sí



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los clásicos enseñan (y siguen sin ser refutados) que a la dictadura sigue la oligarquía, y a ésta, la democracia.

Esta Segunda Transición es, ahora sí, hacia la democracia y sus tres principios (desconocidos en España): representativo en la sociedad política, electivo en el gobierno y divisorio (del poder) en el Estado.
A la derecha, María Soraya. Las mujeres, observó Pemán, administran siempre los últimos restos de los patrimonios arruinados y, aunque nos hablan de un sofá con pata de garra, esta derecha es la butaquita “imperio” que ha perdido ya toda la belleza de sus formas inútiles y aristocráticas, “con el cartelito que confiesa brutalmente los cuarenta duros de su precio”. En defensa del principio representativo, María Soraya promete poner la cuota de militancia en un euro para jubilados y parados de larga duración.

Y a la izquierda, en defensa de los principios electivo y divisorio, Pedro Sánchez y Pablemos, es decir, Pedro Piedra y Pablo Pueblo, que van a desenterrar a Franco, y para eso tienen un astronauta que se encargará de los algoritmos que hacen falta para mover la losa como los marcianos movieron las moles de las Pirámides.
Una anomalía histórica que sólo el psicoanálisis podría explicar lleva a una España moralmente despellejada a poner a los comunistas (“populistas”, para la derecha arruinada) como garantes de las cosas de la libertad y la decencia.
En la Primera Transición, Suárez, a quien nadie había votado, fue “liberal” por repartir lo que no era suyo y “demócrata” por legalizar a Carrillo (lo que explica la clase de democracia agenciada). En la Segunda Transición, Sánchez, a quien nadie ha votado, es “demócrata” porque reparte lo que no es suyo y “socialista” porque desentierra a Franco, quizá para abandonarlo en las tapias del cementerio del Este, a modo de media verónica junguiana.
La cultura cani cultiva la audacia, ¿y qué manera más audaz de marcar territorio hay para un pelanas que echar abajo una decisión real?

Martes, 3 de Julio

Valle de Esteban

Tengo un guante de mercurio y otro de seda

lunes, 2 de julio de 2018

Decadencia que amenaza ruina

Hoy es un fue
Medina Azahara


Francisco Javier Gómez Izquierdo


        Cuatro horas antes del partido de la selección española contra Rusia, Córdoba “la vieja” o Medina Azahara o la Ciudad Brillante como ustedes la conozcan, era reconocida por la Unesco patrimonio de la Humanidad. La espléndida ciudad que tuvo que ser, a juzgar por sus ruinas, recibía el reconocimiento mundial que ya tenía ganado entre expertos, visitantes y los mismos cordobeses al mismo tiempo que la mejor selección de fútbol que jamás haya tenido España se derrumbaba también ante el mundo agujerada por ese gusano de la decadencia que inocula destemplanza en el cuerpo y tristeza en el alma.
      
La selección, es posible que por ser moda en el país, me ha parecido triste. Muy triste. Tristeza descomunal en Silva de cuya incomprensible titularidad aún me hago cruces; en De Gea, tristísimo con medalla; en Piqué y Ramos a ratos absortos en el paraíso del tedio; en Iniesta,  disimulada por su natural y triste faz; en el mismo Costa, triste en su soledad; tristeza con ventanas a la calle en Hierro; y hasta Isco alegre y verdadero trasto desde cadete soltaba notas tristes y lánguidas desde su fútbol artístico. De un arte triste. Con barba triste y sudor inútil. Nada que ver tanta tristeza con la seriedad que se precisa para afrontar un Mundial.
     
El equipo de Cherchesov yo creo que no tiene historia y ni siquiera presente, porque es tan poquita cosa que no se precisan excesivos estudios para derribar su resistencia. Con un mínimo de espíritu y contundencia hubiera bastado, pero ayer nuestro equipo no soltó la tristeza ni cuando marcó el gol. Ramos, en un desvarío más, le dijo a la cámara que luego llamaba para explicar a no se sabe quién el gol que él había marcado con el tacón de Ignasievitch, el central jubilado de un equipo tan limitado que las pasaría canutas para mantenerse en la Segunda División de mis tribulaciones.
     
Ayer nuestro equipo acabó bloqueado y con síntomas de moribundez, en primer lugar -es opinión muy particular- por la insólita deserción de Lopetegui, general de una taifa victoriosa; en segundo  por el errático proceder del nuevo general circunstancial, más atento a lo que hablan  y escriben áulicos tribuletes que a sacar al que mejor entrena (Asensio estaba en el campo como de prestado, un poco aparcado y sin aparente voluntad); y en tercero y con más responsabilidad por ese funesto nuevo presidente de la FEF que cortejado, como aquel Sulaiman al Mustáin, por obtusos bereberes, es capaz de destruir en un pispás el esplendor de nuestro fútbol nacional. El nieto de Abderramán el tercero no tuvo reparo en arrasar con la ciudad palatina de  Madinat al Zahara setenta años después de ser levantada por su abuelo para que los musulmanes no afines -las otras taifas- del califato supieran qué barbaridades era capaz de cometer con tal de plantar sus reales “güevos”.
       
Estoy tan decepcionado que anoche en la mina pensé que ojalá que mi chico que sólo ha conocido el lado más bonito del fútbol español y al que los Katalinsky, Cardeñosa, Eloy ó Paff le suenan a pleistoceno, no llegue a mi edad recordando la preciosa y precisa levedad de Iniesta, la sabiduría de Luis Aragonés, la maestría de un tal Xavi, mientras mira cómo España se juega otra vez a los penaltys ante Andorra la clasificación para el Mundial de Túnez. Nostálgico como un servidor cuando subo a Medina Azahara y miro la mezquita arrasada y el estanque vacío frente al salón rico que hace más de mil años, dicen las crónicas, llenó de azogue el primer califa. Dios nos libre de gestores  del fútbol semejantes a los que cierran el yacimiento en pleno puente de mayo porque el día uno es fiesta para los obreros. Mis amigos -vinieron a verme diez recién operado- y unos cientos de personas más, hace dos años, tuvieron que volver a Burgos sin poder visitar la ciudad a la que ayer dieron un campeonato mundial.

Última corrida de domingo y ¿qué demonios ha pasado en un año, Juan Luis y Carolina?


 Medina Azahara


José Ramón Márquez

Cuando el portero enchufaba la lucecita de su moderno terminal al llamado código QR de la entrada nos enteramos, por un comentario de dos personas que entraban al lado, de que la selección española de balompié había quedado eliminada del campeonato de Rusia. Para los aficionados a los toros, labrados a base de tardes y tardes de desengaño, sensación de fracaso y expectativas no cumplidas, eso es menos que nada, como puede comprenderse, y como muestra basta este botón: nos vamos a Las Ventas a ver la novillada de María Cascón pensando en la novillada del año anterior, pensando en que sacamos al mayoral a saludar, pensando en lo aparente de presentación que fue, en lo pareja y equilibrada que resultó, en su comportamiento marcado por la casta tanto como por la franqueza en la embestida, con su poquito de mansedumbre, siempre tan interesante y, para que no nos acostumbremos a lo bueno, ahí nos pusieron hoy a los ochocientos que nos acercamos a la Monumental a echar la tarde, la cara b del single, la cara demoníaca de la mansedumbre más patente, del descaste manifiesto, de la presentación tomada por los pelos, de la blandenguería de flan Potax. ¿Qué demonios ha pasado en un año, Juan Luis y Carolina? ¿Qué virus ha atacado al ganado para que hayamos pasado de cien a cero en un año menos dos días?

Al final la novillada ha estado a punto de acabar en concurso de ganaderías, pues  han sido despachados desde el complejo carcelario de Florito animales de hasta cuatro hierros distintos. La propuesta ganadera de la tarde se debatió entre los problemas de la movilidad reducida y osteopatía de los cascones que se anunciaban, complementados con un juampedritis de Encinagrande ande o no ande (que no andaba), un San Martín que quiso compartir la mitad de sus pitones con los pobres, echando uno de ellos al suelo, y un guateles de Hato Blanco que casi es el que salvó los muebles ganaderos, sin ser un dechado de nada. Si a esa deprimente actuación del ganado sumamos el poco interés de los picadores por medio simular que cumplían en su tajo y la inexplicable desbandada de banderilleros, ya tenemos la tormenta perfecta para dar fin de la tarde de la manera menos halagüeña que concebirse pueda. Para que el lector se haga una idea de cómo iba la tarde, a las ocho menos un minuto estaba doblando el segundo de la tarde, a las ocho y cinco minutos se estaban llevando los bueyes al unicornio de San Martín y a las nueve menos un minuto arrastraban los benhures al cuarto. Menos mal que corría una brisilla grata y refrescante.

Los diestros contratados (es un decir, porque lo mismo les ha costado los cuartos venir) eran Borja Álvarez, Daniel Crespo y Fernando Flores.

Borja Álvarez se puede decir que ha quedado inédito: su primero se partió una mano, probablemente gracias al pésimo estado del ruedo, justamente en el inicio de su trasteo, por lo que no hubo opción. Es de reseñar que el novillo, Farderito, número 21, se había llevado su peso en capotazos antes de lo de su problema óseo, que hay que ver la de trapazos que llevaba el animal encima cuando se lesionó. Las gentes se pusieron tiernas con lo de la fractura e increpaban a berridos a Borja para que matase inmediatamente al toro, como si en vez de un estoque portase un AK47, y no le toleraban que intentase medio prepararse para entrarle con unas mínimas garantías. Su segundo fue un colorado, Malaguito, número 27, que parecía encastado con un opossum o un koala por la lentitud y el aire mortecino de sus movimientos. Su momento estelar fue cuando saltó al callejón en capotes, frente al 9, y luego lo volvió a intentar junto al burladero del 10, pero ahí ya se había quedado sin fuerzas a causa del salto anterior. En banderillas, tras tres pasadas llevaba tres palos en la espalda y al final fue Manuel García-Seco quien salvó el honor de los de plata dejando el par clavado en la anatomía del buey. La faena de Borja Álvarez se desarrolló rodeada de protestas al novillo y nadie le hizo caso al novillero. Ya puede invitar a almorzar al Presidente del festejo, el popular Don Caoba, por el favor que le hizo dejando en el ruedo esa inmundicia colorada. Sería de justicia que se le volviese a anunciar, porque en esta tarde no ha tenido opción alguna de exponer su toreo.

Daniel Crespo vio como trabajaban los bueyes para llevarse al segundo y en seguida tuvo de repuesto a un castaño que llevaba marcado el número 10 y que atendía por Jareño, de Encinagrande, que no desentonaba en absoluto de los Cascón en cuanto a falta de fuerzas, descaste y sosería. Crespo se puso espesísimo y lo que cosechó de manera más neta fue un aviso, simple recordatorio de que estuvo demasiado tiempo de porfía con el de Encinagrande, sin que en tanto tiempo despertase mínimamente el interés de la parroquia, a excepción de los que él hubiese traído a la Plaza. El quinto era de Cascón. Su nombre, Liebrito, y su número el 23 y era exactamente igual que sus antecesores y que los que le siguieron, se medio tragaba dos y en el tercero arreaba un cabezazo venciéndose, así una y otra y otra y otra vez hasta que le tocaron el aviso. Lo mismo se lo tomó el chico como un entrenamiento y quiso apurar el tiempo.

A la postre el que trajo algo de interés a esta tarde tan aciaga fue Fernando Flores, apoderado por El Gallo de Morón, a quien hemos visto matar sin muleta en los ochenta. De la cosa de los sobreros le tocó en tercer lugar el de Hato Blanco, Soñador, número 79, que fue con diferencia el toro más normal de la corrida. Le vio muy bien Fernando Flores la distancia al toro y le propuso cites acaso algo acelerados, obteniendo sus mejores resultados con la mano izquierda, con ligazón y quedándose en el sitio; luego, con la derecha, la cosa bajó de intensidad al caer hacia atrás quedándose descolocado la mayoría de las veces. Mató de una certera estocada arriba, tomada en corto, de efecto fulminante. Su segundo tenía menos claridad que su primero y Flores perseveró en lo mismo que se dijo de él respecto del primero. No acabó de ligar tan bien los naturales, abusó del pico, volvió a tomar ventajas en su trasteo con la derecha, y aunque inició la faena con distancia, acabó ahogando mucho la embestida del novillo, ya de por sí bastante ahogado de nacimiento. Con un pinchazo señalado arriba, otro sin soltar la mano y una estocada haciendo guardia, sin que sus peones se inmutasen en intentar sacar el estoque puso fin a su actuación. Apetece volver a verle, tiene que pulir defectos pero parece que tiene cierta personalidad.

En un momento dado, durante la lidia del sexto, varias voces pidieron desde diversas partes de la Plaza: “¡Fuera la Empresa!”. Ésta de hoy ha sido la última corrida de domingo, ya que durante el mes de julio las corridas de la Monumental de Las Ventas serán nocturnas en viernes en lo que es otro paso más en contra de la Plaza en su condición de plaza de temporada y, probablemente, una vulneración del Pliego. Mientras tanto, salvo una breve nota de la Asociación El Toro, no se conoce reacción de nadie más a la nefasta noticia de la pretendida miniaturización del ruedo de Las Ventas, lo cual refuerza la idea de que en este mundillo de paniaguados quien más quien menos debe un favorcillo al Gerente de la Plaza o cobra su pequeña subvención de la CAM, como para ponerse enfrente de nada. Los toros siempre han sido el más perfecto espejo de la sociedad.

 Corrida de expectación

 Escena galante en el desolladero

La línea de sombra

Álvarez, Crespo, Flores

 Forja y orín
Bodegón venteño

 Lazo rojo
Lo que queda de (la bandera) España

Don Caoba en su nido

Los buenos lloraban (en el Versalles del fútbol)


Hughes
Abc

El Mundial de España se acaba en la agonía de los penaltis. Pero no quedará como el de los fallos de Koke y Aspas. Será el Mundial de Rubiales. Después de haber tomado una decisión incomprensible que minó el ya de por sí limitado potencial de España, ahora tendrá que afrontar el fracaso de la selección. Un fracaso con mayúsculas y sin excusas. España tenía el cuadro para intentar llegar a la Final y ha sido eliminado por un equipo inferior y dejando una imagen de moribunda. Su gol, bien mirado, también lo metió un ruso.

Pero vayamos al partido. El Rey en el palco y 78.011 espectadores. Los 11 de Hierro. Cambios en los dos equipos. Rusia volvió a la defensa de tres y Hierro decidió poner a Nacho por Carvajal y a Koke por Iniesta. Lo de Koke como apoyo de Busquets era una necesidad. Lo otro era algo distinto. Iniesta volvía al banquillo doce años después y Asensio recibía la real alternativa.

Luzhniki es un estadio impresionante. El complejo entero tiene algo de Versalles del fútbol. La afición rusa vivió el partido como una fiesta novedosa. «Rusiya» gritaban. El público ruso es escantador, ingenuo y viril. Rusia dejó muy claro desde el inicio su planteamiento, no precisamente sofisticado. La línea de tres, el equipo replegado y cierta libertad para Dzyuba, el más aclamado de largo en la grada, y Golovin, que en el minuto 3 ya cogió un balón y se fue directo a la contra. Nueve atrás, balones largos al 9 y salidas tan rápidas como fuera humanamemte posible. En España se veía que Koke era una bendición: robaba balones que evitaban contras.

Isco comenzó cómodo, suelto, líder. España tuvo el balón unos minutos con su movilidad como mayor argumento. Isco abrió a Nacho, que recibió falta en el minuto 10. De ahí vendría el gol. Ese dominio inicial tuvo el premio del 1-0, un autogol del desdichado pero veterano Ignashevic que en realidad podría imputarse a Ramos. Llegó al segundo palo y le hacían falta pero mientras se la hacían él dirigía al defensa, que se coló el gol.

Ramos lo celebró con ardor («Yo, aquí». Toma Maradona, pastillas de goma) y toda España se hizo una piña. Una reivindicación les unía,al parecer. Hay pocos jugadores tan decisivos como Ramos y era otra jugada en el área para la historia. Una cosa hay que decir de Ramos: en el campo transmite. Cuando estás a miles de kilómetros de España y juega España se agradece.

Tras el gol, "los de Hierro" (puesto con comillas) tuvieron unos minutos buenos en los que controlaron aún más mientras Rusia se replegaba como si nada hubiera pasado. El ambiente era raro porque en el 21 surgía un conato de ola. ¿Quién hace una ola jugándose el Mundial? Los rusos. Luzhniki estaba de fiesta y quizás no entendía el largo tiquitaca. Sólo animaban con fuerza en los balones parados de su equipo.

A la altura del 25 el ritmo español se fracturó un poco. Diego Costa ayudaba en defensa, presionaba, robaba. Pero Rusia empezó a brillar a su manera. Se notó la fuerte presión en su mediocampo. España tocaba entre los centrales e Isco quedaba lejos, a veces lejísimos, en posición de extremo derecho, por ejemplo. Se echaba de menos el peldaño de Iniesta en el ataque. De hecho, España no tuvo las habituales y repetitivas combinaciones por la izquierda.

Rusia estranguló el toque español y lo siguiente fue asomarse. Mecanismo sencillo: balón alto y largo a Dzyuba, que lo bajaba, y carrera de Golovin. Así chutó con peligro en el 36. No quedó ahí. En el 38 Rusia ya salió de su campo, ya extendió su juego dirigidos por Kuziaev. De modo que el empate a balón parado tuvo su preámbulo, su explicación y se fraguó minutos antes.

En un córner, Piqué despejó un remate de espaldas con la mano . Era un penalti tonto y una mano también tonta. Dzyuba marcó y lo celebró como un general del ejército rojo. En esos últimos minutos hasta el descanso, España al menos respondió. Isco retomó el timón y hubo un par de ocasiones en las que Costa rondó el peligro.

La segunda parte la comenzó bien. La idea clara de meterse entera en el campo ruso. Alba llegó, Asensio intentó un buen pase al segundo palo. Cherchesov movió el banquillo desde muy pronto. Hierro tardó más, obviamente. España tocaba pero sin más. Nadie se movía, no había vida en los extremos y tampoco en los laterales, salvo por alguna tímida llegada de Nacho. En las bandas no pasaba nada y arriba tampoco. España estaba tan cerca de pasar a cuartos como de ser declarada catatónica.

En el 58 hubo una combinación entre Isco y Costa. Dieron un córner que Dzyuba defendió en el primer palo como un titán. El toque trajo novedades: Isco comenzaba a perder balones, su ritmo decaía a la altura del 60.

Para la última media hora, cuando Simeone dice que los partidos ya se sabe cómo van a ser, Cherchesov cambió a Dzyuba por Smolov, y sacó a Cheryshev. Le quedaban puntas rápidas para salir a la contra. Un equipo veloz para sorprender. Y Hierro metió a Carvajal y antes a Iniesta por Silva, tan mal como todo el Mundial, o peor. España estaba cogida con alfileres.

La titularidad de Silva ha sido uno de los misterios del Mundial junto a lo de la acreditación de Higuita en el pecho de Maradona.

Con Iniesta aumentó el dominio y el toque se hizo abusivo. Esos cambios exrepsaban un error inicial de Hierro o quizás la inteligente voluntad de sacar de ellos lo mejor con una Rusia más cansada. Iniesta capitaneó unos minutos de toque pendular. Se tocaba hasta que Iniesta se orientaba, veía una rendija y se decidía a penetrar: una pared con Costa, un balón a Alba... Rusia solo podía defender y salir corriendo con Cheryshev, Smolov, Golovin y Zobnin, hasta cuatro.

En el 80 entró Aspas. Ya no había espacios para Costa. Para quien no tuviese un interés nacional el partido era terrible, de un aburrimiento vicioso. El fútbol en la zona fronteriza de otros deportes. España tocaba para que Iniesta pudiera hacer algo. Al menos tocaba. Ya solo tocaba.

Era un toque sin más. Es decir: sólo toque. El toque sin lo que debería acompañar: movilidad, rupturas, ritmo. Un toque zombi. Iniesta era lo único, aunque fuera como posibilidad. Orientaba los pases hasta poder intentar algo. Alba ya subía. En el 84 se apoyó en Aspas y chutó. Paró Akinfeev en dos tiempos, la segunda a Aspas.

España acabó los 90 minutos arriba, con una sucesión de saques de esquina. Paradójicamente, el balón parado parecía el único peligro posible de España. España era toque y trote.

En el descuento sufrió con las contras rusas. España tenía problemas para juntarse e incluso para combinar. El público celebró mucho la prórroga.

Lo más vivo en España era Aspas, con diferencia. Era el último nervio vivo en un cadáver. El último reflejo eléctrico. Rusia hacia su cuarto cambio, el que permite la FIFA en la prórroga. Otra novedad del Mundial. Bonito engorro tener que decidir de nuevo, pensaría Hierro. Esto desnaturaliza un poco las prórrogas. Meter a alguien con pulmones frescos en una prorroga es revolucionarlas.

Llegados a este momento, casi al borde de la moneda al aire de los penaltis podía uno preguntarse: ¿Qué selección es Rusia? ¿Quién era Dzyuba? ¿Qué hubiéramos pensado de tener que estar pendientes de Kudriashov? España estaba sufriendo contra un equipo perdido en las profundidades del ránking FIFA. Esta no es la Rusia de Belanov, ni tiene siquiera un Arshavin. Pero corren.

En medio de estos pensamientos, Asensio chutó. Flojo y de lejos. Pero chutó. La gente gritaba: ¡Rasiya! España nos aburría y nos hacía sufrir a la vez. Estrenaba una emoción asociada al toque: la del «aburrinervio». Te aburrían tanto que se te pasaba el nerviosismo. ¡Dejaba de importarte España de puro sopor! Había que agarrarse a Aspas, con VAR o sin VAR.

Hierro metió a Rodrigo (se fue Asensio, irreconocible). Piqué remató un córner. Golovin luchaba haciendo tackling, buen partido del mediapunta ruso. Se iniciaba la segunda parte. Con Aspas y Rodrigo algo podía pasar. En el 108 Rodrigo se fue del rival, corrió por fin, y a nosotros ya nos parecía el mismísimo Mbappé. Chutó con fuerza y Akinfeev paró otra vez.

El público no cantaba, sólo gritaba «Rasiya». Era un ritmo muy parecido al «USA» (Iuesei) de los americanos. Hubo una falta en el 113. La sacó España y agarraron a Piqué y Ramos. No más que otras veces, tampoco menos. El VAR está muy bien, pero hay que usarlo en el 114 de una prórroga en casa del anfitrión. Y se decidió que no había nada. Rompió a llover de repente y Piqué salvó una llegada rusa. La presión local ya era muy fuerte, ensordecedora.

Los penaltis también se celebraron en Luzhniki. Son un sufrimeinto para cualquier público menos para los rusos. Estaban encantado. La realidad que explicaba el partido era ésa.

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Lunes, 2 de Julio

Valle de Esteban

Marelos os catro bois

domingo, 1 de julio de 2018

Los octavos de Mbappé

 Francisco Javier Gómez Izquierdo
Abc

         Intereses, política, podredumbre... Todo lo que ustedes quieran, pero cuando uno asiste a espectáculos como las dos sesiones de ayer, nada hay que supere al fútbol. No hay ratos mejor aprovechados, emociones más gratificantes ni deseos comparables a la espera del próximo partido.
        
Es el Mundial. La Feria de las Ferias. Allí donde se consagran los futbolistas de leyenda (Maradona, Pelé, Beckenbauer...), los buenos parecen mejores (Zidane, Platini, Modric...), los mejores pueden empequeñecer (nuestro Juanito, Messi, Ronaldo...) y donde deslumbran talentos de los que no se para de hablar en años (el mismo Pelé en Suecia, aquel Paolo Rossi en España o este endiablado Mbappé en Rusia).
        
La confirmación de Mbappé, un mozo que aún no ha cumplido los 20, nos cogió desprevenidos. A los aficionados y a los profesionales de la selección argentina, atónitos y sobrecogidos ambos ante el prodigio de velocidad y técnica que repartió esta clonación, yo diría que mejorada, de Ronaldo “el gordito”. ¡Cuánta belleza en sus carreras y que poderosa determinación al ejecutar el 3-2 que ponía por delante a Francia! El pecho de Pelé, un colchón ante Suecia; el slalom y la mano divina de Maradona en México y desde ayer las artes del leopardo en Rusia de un Mbappé imparable, impredecible e impresionante.  Antes, durante y si me apuran hasta el final del partido -si el gol de Agüero se marca a falta de 5 minutos cualquier cosa hubiera sido posible-, a mí  no me hubiera sorprendido que pasara Argentina. Admitan que fue un partido raro, bipolar, con demasiadas deficiencias defensivas argentinas, falta de velocidad sobre todo, que se resolvió con los geniales trallazos del joven héroe francés al que ayudó la insólita perseverancia en la alineación de un Mascherano imposibilitado como primera barrera a detener tanta exuberancia de generación que ya no es la suya. ¡Soy incapaz de entender lo de Mascherano, o será que no tengo ni idea de esto! La crónica del partido daría para muchas páginas pero para éso están el As y el Marca. Me conformo con asignar la importancia que merece a la lentitud, yo diría que escandalosa, de los jugadores argentinos.
    
En fin, el Argentina-Francia es ya uno de los partidos inolvidables de los mundiales y damos gracias a Dios por habernos permitido disfrutarlo. Sin desmerecer el estudiado plan de Deschamps para atacar la lentitud argentina yo diría que el Uruguay-Portugal fue un encuentro más serio, más táctico, en el que se impuso el guión uruguayo. El guion uruguayo se fundamenta en una defensa de concentradísima testarudez, un centro del campo que siega sin contemplaciones cuando toca segar y con una o dos víboras entre la hierba que se lanza a lo encimero del carro que casi siempre matan cuando muerden. Tiene mucho mérito Uruguay y son sus futbolistas de condición tan admirable que no se conoce que hayan sido reprobados por sus hinchas en los campeonatos que participan. Con su país dan más de lo que tienen y los Godín, Cavani ¡qué bueno es Cavani y ojalá no sea nada lo suyo!, Giménez, Torreira.. no pueden recibir más que parabienes de los aficionados propios y ajenos. A mí me tiene ganado su espíritu competitivo. Uruguay es más y mejor equipo que Portugal. Por eso ha pasado y creo que esa sensación teníamos todos durante un partido que nos regaló dos goles prodigiosos del gran Cavani y en el que ¡ay! al eterno Muslera pareció llegarle la peste confundidora que tiene atacados a casi todos los porteros del Mundial.
       
En el mismo día de San Ladislao cayeron Messi y Cristiano para ser cuestionados en sus naciones. Creo que muy injustamente, pues ni Argentina se parece al Barça, ni Portugal al Real Madrid. Mejor no pongamos nombres. Más que nada por no señalar.

Mbappé, una fiera suelta en un centro comercial




Hughes
Abc
Lo que hizo ayer Francia con Argentina pasará a la historia de los Mundiales y tendrá consecuencias. Fue una exhibición de época y uno de los partidos de fútbol más importantes de los últimos tiempos.

El partido lo quiso ganar Mbappé desde el principio. Se fue directo a la portería contraria y no paró hasta darle un vuelco al escalafón del fútbol. Lo hizo en 20 minutos.

Pero ayer no sólo se vio a una estrella, se vio algo más: una generación, un equipo, una idea nacional de fútbol.

Lo que la Francia multirracial de Clairefonatine soñaba era esto. Un prodigio de la ubicuidad como Kanté junto a un jugador inexplicable, futurista, discordante y lleno de recursos como Pogba. El incomprendido Pogba dirigió y tomó el mando cuando Francia perdía. Junto a ellos, la inteligencia de movimientos y primeros toques de Griezmann y Giroud, que ayer reivindicó la figura del 9 clásico como una elegancia. El 9 no como tanque sino como elegante. ¡Qué maravilla regaló ayer el fútbol francés! Después de Platini y Zidane ayer nos dieron esto. Algo tan rico que cuesta definirlo.

Hasta los laterales parecieron revolucionarios. Sobre todo Pavard, central-lateral de clase infinita y autor del golazo del 2-2 y ya (ay) imposible secreto.

Pero Francia fue también un equipo. Se escalonó con inteligencia, empezó en una banda y acabó en otra. Hizo un fútbol vertical y armónico que se homenajeó a sí mismo con la maravilla coral del 4-2. No quiso el balón de primeras, pero atacó a varias profundidades y en varios carriles.

El partido se le complicó un rato en dos acciones, el chut de Di María y el rechace de Messi-Mercado. Pero Francia asumió por fin su talento y Argentina se vio avasallada por un conjunto superior en cada posición. Un equipo que venía del futuro desalojaba a otro que heroicamente se arrastraba desde el pasado. Es imposible que Pérez-Mascherano-Banega puedan hacer algo serio contra Matuidi-Pogba-Kanté y lo que hizo Argentina fue extenuarse, alargar su capacidad de sufrimiento y agonía. Pero el Mundial no va de éxtasis y tormentos. Sampaoli cambió en cada partido. Cambió de alineación y de sistema y el Messi falso 9 volvió a ser un cambio fetichista para imitar otra vez al Barcelona cuando ya se había decidido que eso era imposible y perjudicial. ¡Infinita soberbia de Sampaoli queriéndole mandarle a Francia! Francia le dio el balón y la mató sin piedad. Mbappé era como una fiera suelta en un centro comercial.

Argentina vivió este Mundial en el instante y ha convertido el fútbol en una superstición. Tuvo, eso sí, un gran mérito. La pasión de su hinchada y su entrañable circo de divinidades dio color a la competición. Dentro del campo también supo recomponerse. Luchó y extremó su agonismo hasta querer tutear a Francia.

Con esta derrota se despedirá una generación fantástica de jugadores. Mascherano persiguiendo a Pogba ha sido una de las imágenes del Mundial. Los separa medio siglo en realidad.

Di María fue otro que lo dio todo. Hizo un gesto de cojonudismo al celebrar y siguió en su surco infinito cuando todo estaba perdido.

También Messi lo intentó. No hay nada reprochable. Messi sonrió al himno, ha aprendido a sonreír en este Mundial, a amar el instante en que representa a su nación hasta cargar con ella. Hubo una definitiva comprensión mutua entre Messi y Argentina de la que hicieron partícipes al mundo. Fue un espectáculo excesivo y generoso.

Pero Argentina ejecutó una siniestra política deportiva, o la ausencia de ella, y eso afectó también a Messi. La intromisión en el trabajo de Sampaoli es más que una sospecha. El entrenador ha destruido de un modo temerario parte de su prestigio profesional con un Mundial tragicómico en el que todo resultó inexplicable. Lo Celso y Dybala, jugadores notables en el PSG y la Juventus, fueron condenados a la condición de espectadores. Sirven como síntoma. Sampaoli no podía ponerlos porque ni podía rozar el sitio de Messi ni podía confiar en el mero sentido constructivo de un joven. Quería respuestas urgentes, «navaja entre los dientes» y se puso en manos de los veteranos. «Mascheranizó» todo. Esto explica a Argentina en su conjunto. El muy corto plazo. El problema no es si Messi tiene el pechofrío o el cubo de rubyk para encajarlo. El problema es que lo mejor que podía sacar para cambiar las cosas era a Pavón. Y hasta eso le costó.

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Domingo, 1 de Julio

Valle de Esteban

Pino de luz por el espacio estrecho

"Tu fe te ha curado"

DOMINGO, 1 DE JULIO

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva." Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con solo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando:

¿Quién me ha tocado el manto?

Los discípulos le contestaron: : «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: ¿quién me ha tocado?»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se le echó a los pies y le confesó todo. El le dijo:

Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:

No temas; basta que tengas fe.

No permitió que lo acompañara nadie más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entro y les dijo:

¿Qué estrépito y qué lloros son estos ? La niña no está muerta, está dormida.

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:

Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).

La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–.Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Marcos 5, 21-43

sábado, 30 de junio de 2018

El ruedo



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La derecha gobernadora es una derecha Poincaré, el polímata francés recordado por decir que, si el mundo y todo lo que hay en él se encogiese una noche en la misma proporción, no lo advertiría nadie.

La derecha madrileña está ahora en la cosa de hacerle un Poincaré al ruedo de Las Ventas. ¿Para qué? Unos dicen que para ampliar el callejón, en previsión de que el sanchismo cani dispare el número de gorrones. Otros dicen que para ajustar el escenario a las medidas de María Soraya en sus mítines de lideresa pinypón. Y la versión oficial es que lo han pedido las figuras (?), que serían Enrique Ponce, que ya no tiene edad, el hombre, para estar corriendo detrás de los toros mansos por ese ruedo inmenso, y Julián López, suponemos que por las mismas leyes de la proporción que rigen para María Soraya. El público no cuenta, pues la tauromaquia es, junto con la democracia, el único espectáculo del mundo organizado contra el público.

En tiempos del “Chino” González en la Comunidad, a quien mirábamos como a un emperador porque lucía coleta blanca en el callejón y en la gerencia un Confucio (Abella), la derecha Poincaré colocó (de tapadillo, nunca mejor dicho) una cubierta que una madrugada el viento se llevó y todavía estamos esperando, como público expuesto al peligro, una explicación.
Está visto que en la democracia lo que estorba es el voto (ahí está Sánchez, hecho un pichi porque ha descubierto el secreto de la democracia franquista: “el Estado asume la representación de la única y verdadera España”), y en la tauromaquia lo que estorba es el toro. Para encoger el voto se reduce la urna, y para encoger el toro (el único toro que hoy ven las figuras es el de Madrid) se reduce el ruedo.
Nadie ha expresado mejor el silogismo de Poincaré que Rafael el Gallo, madrileño de la calle de la Greda, 16 (hoy, de los Madrazo), gitano que tuvo por ganaderías predilectas Miura, Veragua y Santa Coloma:
No, yo miedo no tengo… Era “disproporción”, que el toro era muy grande y yo muy chiquitito...

Sábado, 30 de Junio


Al silencio que sufre la serpiente