Becario
miércoles, 15 de abril de 2015
Ombligos
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
El sistema carolingio consistía en la autoridad conjunta del obispo y del conde, pero controlados por el soberano. O sea, Sistach, Mas y Pujol.
A Rajoy, que fue a Barcelona a presumir de pluma (“La Mayor Pluma”, llamó a Cervantes, catalán, ay, de la familia Servent, de Xixona, que escribió el Quijote en la lengua de Pepe Ramoneda y que en “Madrit” da su nombre a un osario del Barrio de las Letras y a una piñata ministerial que derrama sus chuches sobre el cráneo privilegiado de Juanito Goytisolo), respondió Mas (a más a más) recordando que él es el presidente ¡129! de la Generalidad, pues su cordón umbilical es... carolingio.
¡Los catalanes tienen ombligo!
Si el debate más serio del darwinismo fue si Adán tenía o no ombligo, el debate más serio del nacionalismo es si lo tienen o no los catalanes, zanjado por Mas (a más a más) abriéndose la camisa ante Rajoy para mostrarnos el suyo, con pelusillas (“los dos tortolitos hicieron su nido pajita a pajita”, dijo el poeta) de San Pedro de Rodas.
San Pedro de Rodas es un monasterio benedictino del Alto Ampurdán restaurado tras el hallazgo de un maletín (¡el Maletín!) con al menos un tres por ciento de las reliquias del apóstol Pedro.
Camba habla de un catalán que conoció en la basílica de San Pedro: estaban bajo la cúpula, con la boca abierta de admiración, cuando el catalán dijo:
–Mire, mire. ¡Qué casualidad! Yo no sabía que aquí hablaban del Tibidabo…
Y apuntaba con el dedo al friso de la cúpula: “Tu est Petrus et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam, et tibi dabo claves regni caelorum…” Etcétera.
A San Pedro de Rodas acudieron en los noventa unos arsuagas del nacionalismo a excavar en busca de ombligos carolingios. Pagaba la película el difunto oso de la Fundación Cajamadrid. Los arsuagas dieron con lo carolingio, y a más a más, con lo “morovingio”, pero entonces, dice la leyenda, llegó el comandante y mandó a parar.
–Aquí pensaban seguir / tragando y tragando tierra…
martes, 14 de abril de 2015
Alfombras
Autónomo
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Al entrañable moro con alfombras lo ha sustituido en el bar el candidato emergente de Ciudadanos o Podemos, los dos partidos nuevos que salen en las encuestas empatados en expectativas con los dos partidos viejos.
Son los tetones jóvenes (el español, políticamente, es genéticamente un tetón del Estado), que vienen empujando, y ni siquiera trae cuenta meterse en Michels, Pareto o Mosca para entender el fenómeno.
Con la política ha pasado un poco como con el toreo, que al quitarle casta y cuernos al toro los espectadores se creen capacitados para hacer lo mismo que el torero figurín, llevárselo calentito pegando pases, y no les falta razón.
El torero figurín tiene la perra del destoreo, y el político emergente, la de lo social, que es una perra que viene de la Iglesia Católica de León XIII, pasa por la poesía (ir al vulgo sin vulgarizarse, llegar a la mayoría con estilo minoritario) de Celaya y Blas de Otero y desemboca en la “revolución pendiente” de los cuatro partidos ahora empatados en las encuestas porque ¿cómo distinguirlos?
En el bar siempre te entran igual:
–¿Autónomo? –preguntan, mientras te acercan el servilletero.
Y en lo que das las gracias por el servilletero se arrancan con las ofertas de cariño para autónomos, que es la consigna electoral de sus partidos.
Si para arreglarme lo de autónomo me hablan de lo bueno que era Suárez (al que conocen del aeropuerto de Barajas) o de lo malo que es el Ave, sé que son de Ciudadanos. Y si me piden que lea “El minotauro global” de Varoufakis, el chulo que hace peinetas a los alemanes, o “La muerte de un viajante” de Miller, el desgraciado que se casó con Marilyn, sé que son de Podemos.
–¡Morir… ahora que teníamos pagado el último plazo del piso!
Qué momento.
Toda la metafísica del oficio de difuntos y toda la poesía elegíaca del mundo, desde Jorge Manrique, queda sustituida, dice Pemán, por ese solo treno económico-administrativo de la viuda del viajante.
Al menos las alfombras del moro volaban.
Político emergente
Martes, 14 de abril
Valle de Esteban
Todas las anacreónticas de Horacio no son más que
la poesía de unos tiempos en que el vino estaba barato
Un bético
lunes, 13 de abril de 2015
Hundidos
Arconada
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Los hinchas acostumbramos a padecer la enfermedad del optimismo y vemos los partidos de fútbol desde parcialidades a veces insanas. Personalmente soy consciente de las debilidades del Córdoba, adheridas al equipo desde principio de temporada con un secretario técnico mas preocupado por el sueldo propio que del fútbol de un club que le es ajeno y con un presidente-amo, de corte inclasificable, mezquino en el gasto y ayuno de los más elementales conocimientos futbolísticos. Debilidades que se han ido acumulando jornada tras jornada, sin que tres entrenadores hayan demostrado competencia en una plantilla incapacitada para el sufrimiento. Sigo creyendo que no somos merecedores de tanto castigo en los marcadores, pero cuando todo se hace sin fundamento, lo normal es que se hunda el tinglado.
El Elche tiene amo más calamitoso que el Córdoba, pero en el Elche hay un entrenador sabio y señor -Fran Escribá- y un delantero centro como mandan las biblias del fútbol. Los futbolistas del Elche están a muerte con su míster y asumen que todos han de perecer en defensa con fanática confianza en Jonatás de Jesús, su profeta del gol. Fran Escribá, tras estudiar a sus hombres, cree más en el balón parado y el contraataque que en los manuales de táctica y así nos ganó en El Arcangel. Al saque de una falta, gol. Al saque de un córner, otro gol. Final del partido 0-2. ¿Es mejor equipo el Elche que el Córdoba? Pues mire usted, si descontamos al portero, creo que no. Pero, ¡ay! el portero...
Ya saben que no me gusta ninguno de los porteros actuales, porque a todos les veo taras. Ni siquiera los considerados excelentes. Lo siento, pero me quedé en Arconada. Mis comentarios sobre Juan Carlos siempre han sido piadosos, ya que nunca le he considerado guardameta de Primera. En Segunda fue siempre reserva en clubes de tercer nivel hasta que se lesionó Saizar en el Córdoba. Jugó de titular por necesidad y como inexplicablemente no alarmaban sus trastadas, ahí ha seguido, supongo que hasta ayer. Cuando Pasalij remató de cabeza el córner debajo de los palos que supuso el 0-2, El Arcángel descubrió la incapacidad de un guardameta que no guarda ná. De un guardameta que parecía ir con ellos. De un guardameta al que si la jornada de ayer fuera de las tres últimas, el señor Tebas le hubiera abierto una investigación de aquí te espero. Se equivocaría la LFP. Juan Carlos no tiene maldad cuando incurre en fallos tan estrepitosos como los de ayer. Juan Carlos es así y un servidor lo viene avisando desde la temporada anterior. Cuando subimos a Primea siendo séptimos.
Por cierto, Don José Alonso, de los Alonso de siempre, que visita Salmonetes... con mucho gusto, me dijo que lo mejor del Córdoba-Elche fue el señor Vicandi Garrido, colegiado de Portugalete y nuevo en la categoría, que “no ha tenido ni un sólo fallo”. Dicho queda, Don José.
Jauja
Abc
Es ley de la socialdemocracia que, cuanto más facha se torna la realidad, más progre se vuelve la ficción.
En España todo el mundo se dice hoy de izquierdas, de lo que se deduce que todo el mundo es de derechas, como se ve en las propinas que deja la gente en los restaurantes después de haberse pasado la cena alabando a Obama por su prosternación ante los dos regímenes más homófobos del planeta, el de los ayatolás de Persia y el de los Castro de Cuba, mirando de igual a igual a ese vejestorio de Raúl que ya quedaba señalado como reina del desierto en “Conducta impropia”, el documental de Néstor Almendros.
En la Jauja socialdemócrata nada es sagrado, salvo las bicicletas, que en España lo son como las vacas en la India. Las vacas representan allí la maternidad, y las bicicletas, aquí, la menesterosidad.
Pero si todos somos de izquierdas y todos tenemos bicicleta, ¿qué nos falta, aparte de dinero de bolsillo, para declararnos felices en Jauja?
–Un proyecto –contestan todos los políticos, ahora que están en campaña.
Los más novatos dicen “proyecto de país”, como si los países fueran productos, no de la Historia, sino de la voluntad joseantoniana. Y los más esnobs nos prometen otro Silicon Valley, o Valle del Silicio, que hasta podría ocupar el de los Caídos en Cuelgamuros.
–¡Menos ladrillos y más ordenadores! –pedía en su época Zapatero, y luego salía Moratinos y fastidiaba la venta al confesar que ellos, en el Consejo de Ministros, tenían ordenadores, pero que en realidad no funcionaban.
A mí este Silicon Valley se me hace como aquel I+D que Josu Iñaki Erkoreka Gervasio, aficionado taurino (con pañolico) de callejón en Vista Alegre, ofrecía a sus votantes hace un montón de años:
–No te equivoques, Erkoreka: la solución es el I+D –decía Erkoreka que le dijo un empresario de Bilbao.
Silicon Valley es a Steve Jobs lo que Falcon Crest a California. Guerra prometió hacer de Andalucía otra California, y en materia de deuda lo logró.
Aquiles y la tortuga
Antimadridismo en Ipurúa, el campo del Éíbar
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Al pipero se le pone ceja de Carletto, si le recuerdas las paradojas de Zenón, el Valdano de Elea, especialmente la de Aquiles y la tortuga, que supone la demostración científica de que Ancelotti no alcanzará a Luis Enrique en la Liga.
Aquiles, “el de los pies ligeros”, al decir de Homero, el Roncero de los griegos, decidió echar una carrera contra una tortuga. Viéndose más veloz que el quelonio, le dio una ventaja inicial. Aquiles recorrió a toda leche (“a toda leche”, era el secreto táctico del seleccionador Javier Clemente) la distancia que los separaba, pero al llegar al punto la tortuga ya no estaba, porque había avanzado, más despacio, un trecho. Aquiles siguió corriendo, pero al llegar otra vez donde estaba la tortuga, ésta había avanzado algo más. Es decir, que Aquiles nunca ganará la carrera, pues la tortuga irá siempre por delante.
Por lo visto en Sevilla (¡y en tantos otros sitios!) la tortuga culé de Luis Enrique no da ni para sopa, pero cuenta con la ventaja que le dio el Madrid, inmerso ahora en una persecución inútil, de dar crédito a la filosofía griega, circunstancia de ansiedad que disparará el crepitar de pipas en las gradas-estanterías del Bernabéu.
–Pipak jatea guztiz debekatuta –se lee en una lápida atornillada a la pared de la tribuna de Ipurúa, el estadio del Éibar.
Al Éibar (“Terminantemente prohibido comer pipas”) los viejos cronistas de la Segunda División le decían “equipo escopetero”, y era el sparring perfecto para preparar la eliminatoria europea con Simeone, que es el enemigo del neomadridismo, un ismo que bien podría estar representado por Isco, el niño de San Ildefonso (tocotoco por tiquitaca) para el piperío.
El año madridista está en manos de Simeone, que ya nos ahuecó la Copa del Rey y que ha acabado convirtiéndose en una obsesión.
La impresión es que en esta ocasión, y por la cuenta que le trae, el equipo se va a presentar en el Manzanares con el partido (¡por primera vez!) preparado, y preparación supone un plan de ataque y de defensa, no el cómico, pero frustrante, “Rufufú” (Gassman, Mastroianni, Totó, Cardinale…) de Monicelli en este par de años donde el único logro ha sido el de ver a la afición simeónica corear el “¡Íker! ¡Íker! ¡Íker!”, jugador, por cierto, que no figura (y así ha sido denunciado) en el equipo ideal que Mourinho ha facilitado al “Telegraph” compuesto con jugadores que él haya entrenado: Cech; Zanetti, Terry, Carvalho, Gallas; Makelele, Lampard, Özil, Hazard; Drogba y Cristiano, con Júlio César, Ashley Cole, Sergio Ramos, Deco, Robben, Sneijder y Eto'o en el banquillo.
De sus visitas al Manzanares a Ancelotti le ha faltado decir lo que ha dicho Alonso de su visita a la China: “El objetivo era acabar y coger experiencia e información”.
Con experiencia e información, más un poco de Cristiano, de Bale, de Benzemá y de James (“es un zurdo talentoso, exquisito y elegante, como todos los zurdos”, ha dicho de él Maradona en Colombia), debe haber para ganar un partido al Atlético de Fernando Torres, si no es mucho pedir.
ILLARRAMENDI Y CHILLIDA
La primera genialidad táctica de Ancelotti desde que está en Madrid fue echar al Éibar a Illarramendi, cuyo fútbol “aurresku” arrulló a los escopeteros en una siesta septentrional, pero magnífica. Hasta su portero Irureta fue víctima del sopor, y dejó que Cristiano volviera a catar el sabor de los goles de falta. Viendo a Irureta en la soñarra, recordé una cosa que me dijo Chillida, que fue portero de la Real Sociedad, mientras me mostraba las obras de su Museo, que no sé si seguirá abierto: “El recuerdo más bonito de mi vida es el de verme sacando de puerta en el Bernabéu”. Y que daría cuanto tenía por repetirlo. Dentro de medio siglo, el recuerdo más bonito de la vida de Irureta será el gol de cante “jondo” de Cristiano.
La gran novillada de los Sánchez Herrero
Ruedas y Dulcero
José Ramón Márquez
Para la primera novillada de la temporada en Las Ventas la Empresa de los Choperón Father & Son, que aún no ha acabado de contar los billetes que les dejaron en usufructo entre Fandiño y las seis ganaderías, decidieron volver a sus grandes clásicos, no fuera a ser que alguien pensase con lo del Domingo de Ramos y lo del Domingo de Resurrección que se habían vuelto locos. Fieles a su inveterada costumbre anunciaron a dos toreros nuevos en la Plaza, de los cuales uno está técnicamente retirado, junto a uno que no es nuevo en la Plaza y que se viene a Madrid con un solo paseíllo en 2014. Nada nuevo: entre los tres sumaban 17 paseíllos en el año pasado de los cuales 16 los pone Antonio Linares. Los otros dos actuantes fueron Daniel Ruedas y Jorge Escudero.
Por la parte táurica anunciaron una corrida de toros de los Hermanos Sánchez Herrero. Algún indocumentado se pensará que los Hermanos Sánchez Herrero, afamados polleros del mercado de Chamberí, han cambiado la pluma por el pelo y se han metido a ganaderos de lidia; debemos tranquilizar a la selecta clientela de tan esmerados comerciantes porque estos que trajeron los toros hoy a Madrid son unos señores de Salamanca que nada tienen que ver con la distribución minorista de aves y conejos y que en las pocas veces que han traído sus productos a La Monumental han echado corridas de lo más interesantes. Dice el programa de mano que esto de los Hermanos es de procedencia Juan Pedro Domecq Díez -¿quién, si no?-, pero la verdad es que ni con el programa en la mano ni con esa páginas que no paran de repetir ese mantra de “bajos de agujas, finos de piel, de armoniosas proporciones, con encornaduras de desarrollo medio...” uno ve el juampedreo ni por el forro en lo que hoy ha salido por chiqueros. Corrida cuajada de toros, a falta de nada y menos para los cuatro años, predominantemente en capas coloradas y castañas, seria, honda y bien presentada, con cabezas de mucha leña -aunque ya no sabemos si esto viene de la morfología de los animales o del empleo de las fundas- y con un comportamiento generalmente encastado y tirando a mansa. Y que conste que lo de mansa no se anota como un baldón en el debe de los toros, porque ésa es una característica que, si va unida a otras, suele deparar momentos de gran intensidad al aficionado que va a la Plaza a algo más que ver a un tío dando pases. Anotemos que no tuvimos apenas el honor de conocer las lenguas de los toros, de los cuales tres se fueron al desolladero con la boca cerrada y que fueron toros de bastante más exigencia que lo que normalmente se suele ver por ahí. Como es natural en nada recordaron a la antedicha genealogía juampedrera y alguien recordó que en esta ganadería hay más Raboso que Bodeguero, de ahí acaso las capas coloradas y castañas. En suma, una interesantísima corrida de toros la que los Sánchez Herrero trajeron a Madrid, que si la echan el otro día en Málaga en vez de la gayumbada, habría que ver en qué quedaba tanto ditirambo como manó para los de la lidia y muerte a estoque de las babosas. Imagino que la van a dar más palos que a una estera porque estas novilladas dejan bastante con las vergüenzas al aire a tanto poderoso como hay por ahí, y la cosa como que no interesa.
Para explicar cómo fue desenvolviéndose la corrida digamos que hasta las siete menos cinco, momento en que Marco Galán se puso a bregar al tercero de la tarde, no se había visto un sólo lance o capotazo digno de tal nombre. La soledad infinita de Daniel Ruedas, sin picadores, con los dos Rodriguez (Álvaro y Marcial) picando como si hiciesen fracking, con Ignacio Estévez, que iba de tercero dando la salida al toro hacia el caballo que guarda la puerta, con cuatro pasadas de los banderilleros César del Puerto y el susodicho Estévez, que dejan cuatro banderillas en el lomo del colorao y otras cuatro en la tierra del ruedo, produce una sensación de desamparo del matador, de una infinita soledad que es la suma de la percepción de la dificultad de enderezar la carrera y de la imposibilidad de superar esta tarde en que todo se juega a dos cartas, ambas de capa colorada. La presencia del primero, Dulcero, número 11, era imponente, y la faena que, sin duda, tenía no era para los mimbres de Ruedas, que estuvo con cierta dignidad ante su oponente, sobreponiéndose a sus notorias carencias. En el segundo, Caminero, número 28, otro tío, planteó un inicio de faena por ayudados y estuvo en un registro similar al del primero. A ambos les dejó sendas estocadas de aquella manera que fueron suficientes.
Jorge Escudero traía algo más de desenvoltura, pero hoy no era el día de tirar líneas, sino de embraguetarse y jugarse la femoral. Decidido a plantear sus trasteos por las afueras, al moderno modo, siempre estuvo en el quiero y no puedo de intentar meter a los toros en su idea y no de acoplarse a sus condiciones; como dicen ahora corrió la mano en algunos momentos, pero sin mando ni poder. Bien es verdad que tragó lo suyo cuando un par de veces su segundo, Príncipe I, le puso los pitones en el pecho, pero también es verdad que nunca mandó en sus toros, ni les obligó, ni les lidió. En el Príncipe I, verle en el ruedo era como ver a un tío del GasMadrid abriendo una zanja, porque daba la impresión de que era el toro quien toreaba al torero. Muy mal con los aceros, pues no hace la suerte: se queda en la cara y deja el estoque lo que se dice enhebrado. En el primero le faltaron seis segundos y medio para que le echasen el toro al corral; en el segundo en vez de entrar a matar por segunda vez, se enfangó de nuevo con el verduguillo, que lo maneja con tan poca soltura como el estoque, y lo mató a la última.
Antonio Linares trajo, además de un montón impresionante de seguidores, unas notables ganas de hacerse notar. Su primero, el único negro del encierro, Espartero, número 34, y el único que blandeó un poco, fue muy bien picado por Tomás Copete entre el 10 y el 1, que agarró un buen puyazo cuando el toro se le vino suelto y muy fuerte y a punto estuvo el bicho de derribar, si no le llega el piquero a tener bien cogido. Por esas cosas de la vida le gritaron de forma harto injusta lo de “¡Qué malo eres!”, aunque él sabía en su fuero interno que lo había hecho bien. A este toro lo lidió Marco Galán con unos capotazos cum laude, marca de la casa, y Carmelo González, que iba de tercero, le puso un soberbio par al cuarteo. ¡Hay que ver lo que ayuda el que las cosas se vayan haciendo bien! Linares desplegó ante el Espartero una tauromaquia suelta, muy sobrada, como de haber toreado una barbaridad en el campo, pero ayuna de esa necesaria personalidad que demandamos en cualquiera que se vista de luces. Valga la luz de sus ansias de triunfo, en el día de su presentación ante la Cátedra, y anotemos su falta de entrega al toreo bueno, eligiendo siempre los terrenos de menos exposición y poniendo en práctica lo que ve hacer a los mayores. Con una habilidosa estocada desprendida echándose fuera tumba al toro en un santiamén. Lleva estoque ortopédico. En su segundo, Principe II, número 14, ya es otro cantar, el toro fue el más noble del encierro, ¡noble y no bobo!, con una preciosa embestida que hablaba de terrenos, distancias y entrega. Lo recoge abriendo mucho el trapo, como a veces hacen en los tentaderos, y posiblemente ahí se da cuenta de las condiciones del toro; luego, a diferencia del primero, hay un delirante tercio de varas protagonizado por Miguel Ángel Infantes y un tercio de banderillas en el que Marco Galán deja claro que lo suyo es el percal y no los garapullos, que decía Matías Prats. La “faena” es una sucesión de pases sin ton ni son en los que se despilfarra la embestida del Príncipe II y que van produciendo cierto enfado en el tendido, al comprobar cómo el toro se le va yendo al torero. Le echa al suelo con una estocada de igual factura a la del primero, pero muy baja y sin su efectista rapidez. Entre eso y los veintisiete puntillazos que le han asestado hasta que estiró la pata, hasta los paisanos de Tomelloso se han enfriado en sus ansias orejiles.
La gran inquietud bajando las escaleras de la Plaza es si Abeya habrá tenido tiempo de mandar arreglar la puerta averiada y, con gran contento, comprobamos que ha sido desatrancada. Salimos a la explanada por ella, dando gracias a Dios.
Leve jirón de niebla
que el viento entre sus alas efímeras dispersa...
España y Tomelloso
Alfa y Omega
Ruedas, Escudero y Linares
Dos Felipes II pintados por Velázquez-Foxá
Dos Jaros (de agua fría)
¿Qué localidad es ésta?
La puerta, al fin, reparada
Final
Un picaor
Tú solo
Pasando la tarde
Callejón
Abeya en Pulp Fiction
Linares y Espartero
Marco Galán y Espartero
Linares en el estribo
Sur la pierre... Homenaje a Manet
Abeya bajo palio
Escudero y Rodillero
Un hombre y su público
Lunes, 13 de abril
Valle de Esteban
PARANOMASIA
¿Siguen sacando
los cosacos del Don
los condones del saco?
Gerardo Deniz Fosa escéptica
domingo, 12 de abril de 2015
El «padre» alemán de la economía española
Hughes
Abc
Cuando en otoño de 1943 llega a España este prestigioso economista alemán, el escenario de la política económica estaba dominado por ideas proteccionistas y por un mecanismo intervenido de industrialización.
En los jóvenes del Instituto de Estudios Políticos, críticos con este modelo, se valora por entonces la idea de traer a España una figura académica consolidada. Surge un nombre: Stackelberg. Se produce una feliz coincidencia, porque el economista deseaba salir de Alemania.
Heinrich Freiherr von Stackelberg nació en Moscú en 1905, hijo de una aristocrática familia prusiana. Su padre había viajado a Buenos Aires por negocios y en una recepción en la embajada conoció a una muchacha de la buena sociedad argentina. Se casaron. Fue la madre de Stackelberg la que le enseñó el español. Su familia tuvo que abandonar una fábrica en Moscú por la Revolución y el economista entró muy joven en las juventudes nacionalsocialistas. Era el ambiente de la orgullosa Alemania herida. En 1932 ingresa en el Partido Nazi, en 1933 en la SS. No obstante, fuentes alemanas hablan de «escaso entusiasmo participativo». En 1937, siendo profesor universitario, intercedió en favor de un doctorando judío. Stackelberg acudió al frente ruso. «Allí vio claro que la aventura rusa era el final, el desastre, que había que pedir la paz. Formó parte de los conjurados contra Hitler. Todos los papeles de esas reuniones se le entregaban a Espinosa de los Monteros. Los conjurados para matar a Hitler confiaban en que aquí serían bien tratados. Cuando llega la invitación a Stackelberg, que era el llamado a elaborar el programa económico tras la paz, les pareció perfecto. Debía llevarse a su familia para que no pudiera sufrir coacción alguna», cuenta (Juan) Velarde.
Su influencia en España fue excepcional. El apoyo académico para las posturas más liberalizadoras de la economía. Desde su primera lección, insistió en la libertad, en la importancia de formular las políticas desde planteamientos teóricos y en el modelo a seguir: Eucken, es decir, la economia social de mercado.
Porque Stackelber era nacionalsocialista, pero en economía rechazaba la planificación central, era neoclásico y partidario del mercado con los debidos ajustes. La economía social de mercado resolvía esta aparente contradicción. Stackelberg procuró el apoyo teórico para corregir en el futuro los excesos intervencionistas del nacionalismo franquista.
Su influencia en los jóvenes que después dirigirían la política del régimen sería fundamental. Velarde, alumno suyo, lo resume en una anécdota: «Un día le pregunté a Alberto Ullastres, impulsor del Plan de Estabilización del 59: ¿Cómo te atreviste? ‘‘Estaba todo en Stackelberg’’, me contestó».
El alemán dedicó esos años españoles a la vida académica, con alguna interrupción para realizar excursiones por el país. Trabó amistad con economistas como Perpiñá, que han dibujado algún rasgo suyo. Afable en el trato, al comer echaba a la sopa grandes trozos de pan. «Tiene que disculparme, no soy más que un campesino».
Evangélico de credo, Velarde recuerda cómo manifestaba su perplejidad por los pasillos de la Facultad un día de Santo Tomás de Aquino: «¡No me entiendo! Los evangélicos nos levantamos todos a la vez en la iglesia, aquí me quiero unificar pero es imposible: unos de pie, otros de rodillas, otros sentados, ¡qué caos tienen los católicos!». En sus clases tenía un alumno favorito, José Luis Sampedro. «Siempre empezaba igual: ¿Por dónde nos quedamos ayer, Sampedro?».
Murió de cáncer en 1946. Su mujer, la condesa Elisabeth von Kanitz, retornaría a Alemania con sus hijas. En contra de lo que se cree, Stackelberg no yace en el protestante cementerio Inglés de Madrid.
Está enterrado en el Civil, muy cerca de Pablo Iglesias.
Domingo, 12 de abril
Valle de Esteban
MANGANCHA
El erotómano (ése y todos)
siempre puede, como remate,
meter la pata.
Gerardo Deniz Fosa escéptica
"Dichosos los que crean sin haber visto"
DOMINGO, 12 DE ABRIL
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-Paz a vosotros.
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó:
-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
Jesús le dijo:
-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Juan 20,19-31
sábado, 11 de abril de 2015
Como un chiste alemán
COMPENDIO
La Gran Diosa:
bolillo gordo y soso
sin pizca de gracia
pero muchísima miga
(como un chiste alemán).
Hay a quien le basta.
Gerardo Deniz Fosa escéptica
Castocracia
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Un fraile del Bachiller acostumbraba repetir que el verdadero retrato político de una sociedad es su Código Penal.
Por su Código Penal, España sería políticamente una “castocracia”, término inventado no por Pablemos, como cree Pablemos, sino por Max Stirner, pensador muerto por una mosca y del que, de Marx a Nietzsche, chupó todo el mundo sin citarlo (Ortega le levantó su “circunstancia”).
–Llamo “castocracia” al sistema (de castas) de los reyes anteriores a la Revolución.
La “castocracia” se me ha venido encima al ver al ex ministro (¡de Justicia!) López Aguilar defenderse en un plató del Congreso de su Ley de Violencia de Género, que a cursis aquí tampoco nos va a ganar nadie.
–Las denuncias falsas son un coste asumible de esta Ley –había dicho al hacerla el hombre que a Beatriz Talegón, Hannah Arendt del partido de Eguiguren, le parece un genio, y lo es, pero del aforamiento (“soy aforado: no puedo evitarlo”).
Ya como ministro vivió el episodio de un hermanillo suyo denunciado por las víctimas del terrorismo tras un “chiste” sobre Alcaraz: en vez de declarar en la Audiencia Nacional, “Sorrocloco” lo hizo por exhorto en Canarias.
Que las denuncias falsas son un coste asumible de su Ley es un “dictum” digno de Robespierre, a cuya Ley de los Sospechosos, en virtud de la cual los sujetos tenían que probar su inocencia, nos devolvió el facundo jurista López Aguilar con una ley que venía a restablecer la presunción de culpabilidad, y ahí se las compongan todos, que yo soy aforado y no puedo evitarlo.
–A la publicación del presente decreto todos los sospechosos que se encuentren en la República y que estén aún en libertad serán detenidos.
Robespierre, el Incorruptible, hizo su ley pensando en los nobles como López Aguilar la haría pensando en los fachas, pero la justicia poética es inescrutable, y la Ley de los Sospechosos acabó en el cesto de la guillotina con el pescuezo incorrupto de su “desaforado” autor.
Menudo lúser, Robespierre.
Sábado, 11 de abril
Valle de Esteban
MODOS
Cuando musitan que así no,
deduzco que antes,
cuando menos cierta vez,
dijeron sí
-y a mí no fue.
Gerardo Deniz Fosa escéptica
viernes, 10 de abril de 2015
"Better Call Garzón"
Hughes
Abc
-He escrito una enciclopedia de la corrupción. Sentí esa necesidad.
Con modestia, Garzón daba inicio al acto. «El libro tiene 500 páginas y otras 100 de notas, no hay más por el editor». Metido a Diderot del trinque, Garzón resulta igual de plúmbeo que de costumbre y dice cosas como «así no se construye transparencia».
Garzón tiene aspiraciones de héroe universal, pero parece lastrado por el deseo íntimo de ser ministro plenipotenciario y una voz de ciervo herido. Al cabo de un rato es como si te estuvieran hablando unos apuntes de derecho y empiezas a imaginártelo poniéndose los calcetines de Pilar Urbano (se entiende que Garzón luche contra la posibilidad real de pasar a la historia como un personaje de la periodista).
Es un hombre contradictorio que igual asesora a un banco andorrano que pide el certificado de defunción de Publio Cornelio Escipión el Africano. Preguntado por su vinculación a la BPA, apeló al derecho de defensa y al ejercicio de su condición de abogado. El derecho de defensa es lo que vulneró cuando fue condenado por interceptar las conversaciones de los imputados; y habla como simple dueño de un bufete cualquiera hasta que de repente: «¿Doctor Garsón, como defensor de los derechos humanos, qué opina usté?». «Yo, como defensor que soy de...». Y se tira el folio. En un minuto se quita el disfraz de superhéroe y se pone el de Saul Goodman, el protagonista de «Better Call Saul», serie que cuenta los intentos de un señor maduro por abrirse paso en la abogacía. Otro abogado con demasiados principios.
Supura política, ejerce de abogado y piensa como juez. Un lío y a la vez un símbolo: judicializada la política y politizada la justicia, ¡cómo no iba a haber Garzones! Ahora viene a engancharse a las «preocupaciones ciudadanas» con la corrupción, pero cuando mencionaba los Filesa, Gürtel o Naseiro se daba uno cuenta de que son las grandes novelas de la España reciente. ¿Por qué pensar que cambiaremos?
En el Circulo de Bellas Artes hasta los conserjes llevan barba «hipster». Al salir, como llovía, la gente se tapaba el rostro. Parecía que salían de un juzgado.
Suicidios
El Cuervo. N-IV
Francisco Javier Gómez Izquierdo
El suicida no suele aparecer en los periódicos a no ser que su notoriedad pública haga obligatoria, con la morbosidad correspondiente, la noticia. La prensa no da estadísticas sobre este morir atormentado, porque el pensamiento políticamente correcto tiene dicho que dispararía la tendencia, pero el caso es que a mí me preocupa y alarma mucho el tema desde hace tiempo.
El suicida no suele aparecer en los periódicos a no ser que su notoriedad pública haga obligatoria, con la morbosidad correspondiente, la noticia. La prensa no da estadísticas sobre este morir atormentado, porque el pensamiento políticamente correcto tiene dicho que dispararía la tendencia, pero el caso es que a mí me preocupa y alarma mucho el tema desde hace tiempo.
Para poner estas letras he buscado el último censo anual de los “estadísticos” en la materia y no he sido capaz de dar con el de los últimos tres años, encontrando en el del 2012 cifras suficientes, creo, para llamar la atención de quien leyere.
En 2012 hubo 3.539 suicidios en España. De hombres, 2.724. De mujeres, 815. Téngase en cuenta los camuflados en accidentes laborales ó accidentes de tráfico que no cuentan en la estadística, pero para no pecar de alarmista entiendo prudente la cifra de 10 suicidios diarios. Los “¿expertos?” dicen que no son demasiados, pero se ocupan mucho en escondernos las cifras auténticas y en no dar demasiada explicaciones de alguno de ellos.
A un servidor, durante treinta años rodeado de las mayores miserias humanas, no se imaginan ustedes la incomodidad que me asalta cuando me cuentan que Fulano se ha tirado de la terraza, Zutano se ha abierto las venas o Mengano se ha guisado un tortilla de tranxiliums. Mi preocupación estadística vino con el caso de Abraham, un muchacho extraordinario que ya no podía soportar vivir con su mujer. Pidió la separación y se mudó de piso. Siguió pagando la hipoteca de la vivienda del matrimonio y la manutención de sus dos hijas. Su ex-mujer, “obsesiva y paranoica”, fue el día propicio en el que entraba de guardia una jueza sensible en el ideario feminista y denunció a Abraham porque hacía diez meses la llamó “tonta “ y “boba”. La jueza tiró de ley y mandó a la policía a detener a Abraham. ¡Pobre Abraham! Su vergüenza, timidez y poco espíritu hicieron el resto. Tras declarar, y como al fiscal no le pareciera grave el incidente, la jueza le puso en libertad con medidas. Abraham, avergonzado del que dirán, por haber sido esposado ante el vecindario que le tenía por un alma bendita, volvió a su desnuda casa y se ahorcó en soledad.
El suceso es totalmente verídico, pero no puedo asegurar que esté recogido en estadística. Tampoco puedo dar fe de si la ex-mujer de Abraham tiene derecho a pensión de viudedad o a paga por víctima de género femenino, de acuerdo con las mal llamadas Leyes de Igualdad. Lo que me llama la atención de los datos del 2012 es el número de suicidas masculinos en contraste con los suicidas femeninos.
El otro día paré a tomar café en la orilla de los casados en El Cuervo, el último pueblo de Sevilla en dirección a Cádiz y los parroquianos comentaban que una señora se hizo cortes en los brazos hasta desangrarse. Antes había degollado al marido. El segundo marido. El primero murió accidentalmente dentro de una máquina de panadería. La gente de los pueblos a veces es muy mal pensada y parece que habla con segundas intenciones. El periódico, en un rincón de la página de Sucesos, al día siguiente decía que la pobre mujer era una perturbada y que la muerte del primer marido fue un fatal accidente.
Que las asociaciones feministas no dijeran ni palabra del doble crimen de El Cuervo, por no ser de su interés ni competencia, no es de extrañar, ¡pero hombre!, no creo que suponga escandalizar y dar mal ejemplo mencionar las circunstancias del suicidio de la mujer. Sobre todo la perturbación que padecía.
Tonomono crecientemente monotono
LULÚ
Hete aquí meinenguelito
-engendro más cerebral que la entropía-,
tonomono crecientemente monotono,
aunque el mundo (música por delante)
sea de veras sabroso.
Gerardo Deniz Fosa escéptica
La cuenta
Hegel
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Fecundos en ardides, los griegos le han pasado a Alemania una cuenta por la ocupación nazi que ni la de una boda en El Bulli.
En los felices tiempos de la ilusión, las cuentas de El Bulli fueron para el español común su mayor timbre de status. La primera impresión era que a la cuenta le habían sumado la fecha, pero luego la mayoría hipotecaba el piso y pagaba. O se comía la cuenta, fingiendo haberla confundido con un postre de Adriá, el Derrida de la cocina.
Conque la ocupación nazi, ¿eh?
–¡Bella Grecia! –canta Byron ¡en 1812!–. Ya no son treinta tiranos los que hoy imponen su cadena, / sino que cualquier villano puede regir tu territorio…
Bueno, pues 278.700 millones de euros (el pico es un detalle de la acreditada teoría de juegos de Varoufakis) por cuatro años de esvásticas en el Partenón quieren sacarles los comunistas griegos a los socialdemócratas alemanes.
Si los alemanes no fueran cuadrados, harían con las cifras lo que Octavio Paz con las palabras: darles la vuelta, cogerlas del rabo (“chillen, putas”), desplumarlas… Después de todo, Alemania tiene en este caso la Historia de su parte: Hitler (socio, por cierto, de Stalin) fue una mala lectura de Hegel, pero Hegel fue una mala lectura de Platón, y Platón… es griego, salvo que Voroufakis, viendo venir el juego de la teoría de juegos, le retire ahora el pasaporte.
Que paguen, pues, los platónicos.
Porque lo curioso es que aquí los hegelianos son los griegos, no los alemanes. En “La sociedad abierta y sus enemigos” se nos dice que para Hegel, maestro de la lógica, era un juego de niños extraer mediante métodos dialécticos “palpables conejitos físicos” de chisteras puramente metafísicas.
–Partiendo de Platón y su misticismo del número, Hegel logró “probar” mediante métodos puramente filosóficos que los planetas se movían de acuerdo con las leyes de Kepler.
Eso sí, 114 años después de los “Principia” de Newton. Pero ¿a quién le importan los detalles en esta cuenta?
Viernes, 10 de abril
Valle de Esteban
LATITUD
Al cunnus lo que es del cunnus
-o sea muchísimo-,
pero -ibero según me cuadra-
también reclamo cunículus.
Gerardo Deniz Fosa escéptica
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