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viernes, 15 de diciembre de 2017

Hasta aquí

 Mariano Manent

Pedro Laín

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Los hackers de Putin colocaron a Trump en la Casa Blanca, sacaron a Inglaterra de la UE, proclamaron una República en Cataluña y ayer, en triple salto mortal con tirabuzón, titularon el crimen de Zaragoza en el periódico global:

El nieto de almirante acusado de matar por unos tirantes.
El pareado parece inocente (¡vaya ripio sabinero!) hasta leer que el almirante es Huidobro, “uno de los principales apoyos del dictador Augusto Pinochet” (si os gusta el creacionismo).

¡La guerra híbrida! –fue el "hastaquí" de María Soraya, que decidió destinar cincuenta becarios y 16 millones de euros a una División Azul para combatir a Rusia en su terreno.

Ya tenemos dicho que la “guerra híbrida” es la prolongación de la “guerra fría”, pero con becarios, pues tampoco esta División Azul de María Soraya es “The Congress for Cultural Freedom seen from the dynamics of the Cold War” con que Michael Josselson repartió la sopa a toda la intelectualidad europea contratada para disolver en socialdemocracia la basura espacial de Willi Münzenberg, con Mariano Manent y Pedro Laín gulusmeando, ¡1964!, los coloquios sobre “la cuestión Cataluña-Castilla” con cargo a la Cía (Putin tenía doce años).

La idea de María Soraya, vicepresidenta de España y presidenta de Cataluña, es que “su” opinión pública (los editoriales de Cebrián y los monólogos de Ferreras, mezcla de Victoriano Fernández Asís y Marianico el Corto) nos llegue sin más interferencias rusas que el vodka.
Con veinte inquisidores mantengo a España en paz –dijo famosamente Felipe II.
María Soraya necesitará cincuenta cibernautas y la activación de la pragmática del Rey Prudente: “Mandamos que de aquí adelante ninguno de los nuestros súbditos y naturales… no puedan ir ni salir de estos reinos a estudiar…” Etcétera.

El mando de la fuerza expedicionaria podrían rifárselo Lassalle, con nómina de Secretario de Estado de la Sociedad de la Información y Agenda Digital de España, y el pequeño Nicolás, cada día más pichi.