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domingo, 24 de diciembre de 2017

El pollastre


 Franco censurado por sus censores
(Cortesía de E. de Aguinaga)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El “pollastre” ya no es el águila de San Juan, que hasta eso nos ha arrebatado Puigdemont. El “pollastre” (“Espanya té un pollastre de collons”, ha dicho él, Puigdemont, que se ha convertido en el Antonio Pérez del 78) es la España de Mariano, cuyo partido, o lo que quede de él, quiere meter en la cárcel al director de ABC por la soberbia portada imaginera de Inés Arrimadas, y hay que entender a María Soraya, que es de Valladolid, donde “La Piedad” de Gregorio Fernández.
    
Todo eso que, aunándolo en un nombre, llamaremos la España oficial, es el inmenso esqueleto de un organismo evaporado, desvanecido, que queda en pie por el equilibrio material de su mole, como dicen que después de muertos continúan en pie los elefantes.
    
¡Ah, Ortega! El día de su muerte los mastuerzos censores franquistas (que censuraban incluso a Franco, aunque sin saberlo: él firmaba “Hispanus”, para las cosas de España, y “Macaulay”, para las cosas del mundo) prohibieron dar foto suya en portada, y Luis Calvo, director de ABC, los toreó dando una mascarilla del cadáver.

    –Y entonces –continúa Ortega– sobreviene lo que hoy en nuestra nación presenciamos: dos Españas que viven juntas, y que son perfectamente extrañas: “una España oficial” que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida, y otra España aspirante, germinal, “una España vital”, tal vez no muy fuerte, pero viviente, sincera, honrada, la cual es estorbada por la otra
    
En su estudio del hampa, Salillas sostiene (¡en 1898!) que si un extranjero estudiara este dualismo constitucional formularía, entre otras, las siguientes conclusiones antinómicas: “En España existe el sufragio universal = En España no existe la libertad electoral. En España existe una organización judicial aparentemente bien establecida = En España no existe la independencia del poder judicial. España es una monarquía constitucional = España es una federación oligárquica”.

    Pues sí. La federación oligárquica que se nos viene encima. ¡El pollastre de Puigdemont!