martes, 24 de diciembre de 2013

Tiempo de Navidad


Madrid 
Hojas secas

Madrid 
Loewe

Alicante 
¡La cartera!

Alicante
La casa a salvo

El verdadero propósito de los de la Conjura de la Uve

La Plaza a la que han puesto sitio los Cinco Canicheros

José Ramón Márquez

Saltan por ahí las voces añorando al viejo Canorea para hacer de menos al joven Canorea en la enemiga que le han declarado los cinco damiselos de la tauromaquia, los V, que a falta de toro con el que meterse quieren dar la impresión de que han tirado por la calle de en medio de liarla en los despachos y hasta se han ido a un Notario, como los rentistas, a firmar un papel donde han escrito su juramento de no volver a anunciarse en la Plaza de Toros de Sevilla hasta que se cumplan unos augurios que ellos sabrán en su fuero interno cuáles son de verdad.

Como salen tantos añorando al viejo Canorea, como si la cosa fuese por ahí, y por salir un poco en defensa del nuevo, especialmente para que pase lo que pase se mantenga en sus trece y nos evite la irrisión de volver a ver en los carteles del baratillo a esos V, los juampredators con su juampedrada, recordaremos que en los primeros años setenta se quedó fuera de los carteles de Sevilla un torero de la época llamado Paco Camino, del que muchos seguidores de July ni habrán oído hablar, con grande disgusto de la afición. Con los dimes y diretes de aquella ausencia se fueron los periodistas a preguntarle a don Diodoro y éste les contestó con estas palabras que serían muy a propósito para las actuales circunstancias, si estuviésemos hablando de una mera desavenencia entre toreros y Empresa:

“A usted no tengo que aclararle que el que un torero deba ir a un cartel no significa que necesariamente vaya. Depende de que se llegue a un acuerdo. La Empresa en general gusta de llevar a los carteles a todos; pero los carteles tienen que regirse por reglas económicas. Tiene que concebirse cada cartel pensando en que los ingresos rebasen los gastos. Paco Camino, que es un gran torero, nos ha exigido lo que con arreglo a las reglas no hemos podido darle. Tenga en cuenta la experiencia del año pasado, en que Paco actuó en tres corridas. De la asistencia de público a las mismas obtuvo la Empresa la impresión exacta de lo que podía dar. Por otro lado el diestro es muy dueño de poder estimarse económicamente por encima de nuestros cálculos”.

Y a mediados de esa década, en 1976, en vísperas del inicio de la feria sevillana de aquel año, sigue explicando su visión: “Yo lo primero que pienso es saber los toreros que más le interesan al público, al aficionado de Sevilla. Después hay que tener en cuenta las condiciones que imponga el torero y ver si interesan a la empresa” y remata: “La Feria de Abril sin corridas de toros, ¿qué sería?”
He ahí tres perlas que podrían ser suscritas perfectamente por el actual Canorea, que conoce a la perfección lo que los V significan en tirón de taquilla y los intereses de su Empresa, si el fondo real de todo este tinglado fuese, como decíamos más arriba, una desavenencia real entre toreros y Empresa.
Pero es que la cosa parece que no va por ahí. Ya nos alertaba hace unos días Paco Mora de lo incomprensible y extraña que resultaba desde el principio la presencia entre los de la Conjura de la V del Mofletes de la Puebla y del Lindo Mediterráneo: a ellos en realidad ni les van ni les vienen las supuestas cuitas de ese pertinaz Capitán Araña llamado July, pues ellos tienen  hecho perfectamente su hueco en esta Sevilla feble y afeminada que tanto gusta ahora de ese estilo de toreros. ¿Cuál podría ser, entonces, la razón de que esos dos hayan hecho piña y se hayan ido al Notario a firmar Capitulaciones con el Zascandil de Velilla? A simple vista el hecho de que Dolls coloque su firma en el codicilo julianesco podría ser interpretado como que ahora mismo Matilla ya no está controlando por completo la carrera de Manzanares III y de que el pequeño Dolls se puede haber echado por su cuenta al monte con la promesa de que culminará esta aventura abrazando algún becerro –nunca toro, por supuesto– de oro. En ese caso, el Mofletes de la Puebla sería la clave de la jugada, instrumentalizado por sus apoderados mexicanos o por otros que estén detrás de aquellos, gente con muchísima plata que, muy posiblemente, podrían estar deseosos de tomar control de una Plaza significativa de las de España. El papel de muñidor del tinglado le correspondería a Julián, por sus amplios contactos en la Nueva España, quedando para los otros dos –Perera y Talavante– el papel de comparsas, figurantes sin frase, que les va al pelo, y mejor que ni abran la boca.

Quizás debamos empezar a analizar la “rabieta” de los V desde la óptica de la conexión azteca. Eso nos permitiría perfilar mucho mejor los lados de esta extraña figura que han compuesto los de la Conjura de la V, para llegar a comprender que la impostada “rabieta” es solamente la palanca que otros usarán en los foros adecuados y con la cobertura mediática que se pueda obtener con el fin de tratar de sacar del carril a Canorea –quítate tú pá ponerme yo– favoreciendo que el control de una importante Plaza, en la que técnicamente ya se ha abandonado el toro y ha quedado rendida al ‘arte’, pase a manos de gentes de ultramar, avaladas por esa solvente credencial que es la cuantiosa posesión de esa  hermosa moneda estampada en verde que ostenta esa magnífica leyenda que reza “In God we trust”.
Como pasó con Prim y La Habana, si el metafórico tiro que le quieren dar a Canorea les sale bien, el balazo se lo pegarán en la calle Julio César, su particular calle del Turco, pero el gatillo se disparará al otro lado del Atlántico, en el D. F.

Martes, 24 de diciembre

 Nochebuena

lunes, 23 de diciembre de 2013

A los parroquianos de Salmonetes...

Otra Navidad en la que por fortuna sigo siendo de los que vuelven y al que están todos esperando.
  Mucha salud a los parroquianos que asoman por Salmonetes
.

F. J. G. I.

Recuerdos del futuro


Primera luna de invierno



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

       Recuerdos del Futuro y Regreso a las Estrellas. Fue una película setentera sobre las cosas de Däniken, que explicaba el mundo así: el mundo es obra de los marcianos.
 
Luego salió Arsuaga y dijo que los marcianos venían de Atapuerca: Adán es de Burgos, se llama “Miguelón”, como Indurain, y sólo le falta una Eva, a imagen y semejanza, no de Dios, que ya no existe, sino de alguna becaria de la excavación.

    Y, si se aceptan las hipótesis de Däniken y de Arsuaga (o todos marcianos o todos de Burgos), adiós al nacionalismo vasco y catalán.

    Así es la vida.

    Vista por Shakespeare, la vida es una historia de ruido y furia contada por un idiota.
 
Para los Pujol (y su brazo desarmado de Cataluña, el Barça), el nacionalismo es la Historia contada por el intérprete del funeral de Mandela (que tanto mejoró el discurso de Obama), y si yo fuera Alexandre Rosell i Feliu contrataría a Thamsanqa Jantjie, que así se llama el fenómeno surafricano, para intérprete de Messi en la negociación del nuevo aumento en el contrato.

    –Faus no sabe de fútbol –diría Messi.
 
Y Jantjie se pondría a aparcar por señas un avión.
 
Faus, para los legos, es un directivo del Barça reacio a subir el contrato al papá del catalán 1714. Demasiados impuestos paga ya al “Estado español”, explica otro directivo, Masfurroll; más que Cristiano, igualmente candidato al Balón de Oro.

    –Intolerabla!
 
El Balón de Oro es a Messi lo que el Paquiro a José Tomás. Más, más, siempre más posesión. Más euros, más goles, más títulos, más impuestos, Masfurroll y Artur Mas. Es el síndrome de lo que los psicoanalistas argentinos del teatrillo culé llaman “la crisis de la posesión”: tuya, mía, mía, tuya… El ciego, el lazarillo y las uvas.

    –Hay una maquinaria contra el Barcelona –se queja Víctor Valdés, epígono cultural de Manolo Vázquez Montalbán.
 
Recuerdos, en fin, del futuro y regreso a las estrellas. O a la luna, como el Real, que anoche volvió a Valencia, un Vietnam para el madridismo desde los días de Mijatovic, el hombre de la Séptima.
 
Durante lustros sus directivos jugaron al pancatalanismo vendiéndole al Barcelona aquellos futbolistas que pretendiera el Madrid, que siempre ha tenido la superstición de los rubios vascongados (los blancos los prefieren rubios) y un día se encaprichó de Mendieta porque se llamaba Gaizka y era rubio de Lequeitio, como luego de Xabi de Tolosa o de Asier de Motrico.
 
Hubo un tiempo que del Valencia al Madrid ya le gustaban todos, incluido Albelda, un mediocentro chispero que, como los chulos de las zarzuelas, podía presumir de haberle hecho pasar muy malos ratos a Napoleón, que era el Madrid.
 
A uno le queda el consuelo de lo de Villa, vendido al Barcelona sólo para no venderlo al Madrid, obligado entonces a tapar el hueco con Benzemá, jugador, por cierto, nacido para el sistema culé, el falso 9 perfecto, la verdad del tiquitaca en números redondos. Eso que le debemos al mismo Florentino Pérez que ahora va a cambiar a los ultrasur más groseros por niños de San Ildefonso que canten los goles como Raphael la lotería.


   


MIJATOVIC, EL JAMÓN Y EL CORDOBÉS
    En Valencia decidieron fundar su antimadridismo sobre la “traición” de Mijatovic (aquí, sonrisa sardónica de Képler Laverán Lima Ferreira). “Sólo los traidores me hicieron saber la verdad”, confesó Napoleón en Santa Elena, señalando a Fouché. ¡Ay, si Napoleón hubiera conocido al Cordobés! “A mí –dice Benítez– me gusta viajar con el jamón. El jamón es más que una amiga o un amigo. Nunca te traiciona. Se deja comer sin rechistar y te quita el hambre, y cuando se ha acabado y no queda más que el hueso, te puedes comprar otro y es siempre como si fuese el mismo jamón.” En Valencia creían haberse comprado, con Mijatovic, un jamón..



Valencia

En el bar de Manolo, el del autobombo,
 tras el báblico paseo por la Carrer de les Gallines y la Carrer de les Avellanes


Hughes
Abc

Como si caminar por la calle La Paz (una de las pocas calles de España que por volúmenes, belleza o civismo aborigen merecían tal nombre en opinión de Luis Cernuda) no admitiera otra cosa,  el paseo valenciano con Ignacio Ruiz Quintano y David Gistau fue una enseñanza de humor y preocupación cívica . La observación cotidiana de la actualidad genera una visión histórica, un conocimiento inevitable de la historia española reciente. Por la actualidad, no perdamos la esperanza, se llega a la historia. O, esperemos, los árboles acaban permitiendo un bosque.

Entre los personajes, entre el retrato y el concepto, el periodista se mueve diariamente en una operación de pupila, de óptica bifocal. Por eso la mayoría tiene una mirada inconfudible, que no llega a ser aviesa, pero que se parece a la mirada de un médico que se cargara, además, de sospecha.

No se para uno, por timidez, por prisa, ante lo propio y luego se sorprende de la pastelería rococó del Palacio del Marqués de Dos Aguas. Intensa sensación de temblor, de movimiento. Un grito, una fulguración que se detienen, ¡mascletá quieta!

Toda la belleza está en detenerse. La belleza es apretar “pause”.

Se come arroz con cuchara porque se rasca con el dorso y se carga luego. Tras el arroz, toda la jornada queda lastrada de una pesadez digestiva. Fernández Flórez consideraba que era por causa del arroz que en el Levante se mataba tanto, que la pulsión criminal de aquí tenía origen en el recocimiento interno de esos arroces indigeribles que complicaban los humores internos del valenciano.

En el bar de Manolo el del Bombo (su bombo es suyo) no besé la Copa del Mundo, la réplica, por cierta vergüenza y, lo reconozco, por asco de pensar cuántos lo habrían hecho antes. Esa costumbre se parece un poco a la procesión para besar la imagen de la Virgen de los Desamparados, de modo que deja un regusto de sacrilegio y de tener escaso sentido del ridículo.

En el bar de Manolo, egomemorabilia, uno piensa que no ha sido él quien ha acompañado a la selección por el mundo sino al contrario. Cada vez que viaja, el bueno de Manolo, Manolo el del autobombo, piensa que ya hay un nuevo lugar que tiene la oportunidad de salir en sus fotos. Las selfies las inventaron los restauradores.

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Lunes, 23 de diciembre

Militaria

Valencia, 2; Real Madrid, 3. La verdad


El arroz

 La sobremesa

 La cerveza

La copa

La llegada del Madrid

El murciélago a banda

El cierre

domingo, 22 de diciembre de 2013

Domingo, 22 de diciembre


"Le pondrá por nombre Emmanuel"

DOMINGO, 22 DE DICIEMBRE
 
La madre de Jesús estaba desposada con José, y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución se le apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo: «José hijo de David, no temas llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de los pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: «Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa Dios con nosotros)». Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
 
 Mateo 1, 18-24

sábado, 21 de diciembre de 2013

Fábula del mimo perfecto

Don Tancredo, el mimo supremo de España
 

Jorge Bustos
 
En el país del paro el mimo es el rey. Si hay un arte netamente español es el de quedarse parado, pararse como se paran los mimos de la Puerta del Sol y de la plaza Mayor, de la calle Postas y de la plaza de Oriente. Una industria florece silenciosa y quedamente en el noble centro de Madrid, kilómetro cero –inmóvil– de una España que laboralmente no sabe echar a andar por mucho que suban las exportaciones y vuelvan los inversores, porque los inversores vuelven pero no contratan, o contratan tan precariamente que vale más quedarse parado.

Y esto lo han entendido mejor que nadie los buscavidas urbanos de calderilla, los comediantes de un arte menor, efímero, antiacadémico y callejero, libadores de la impresionabilidad turística, verdaderos emprendedores en un negocio sin otra norma que detenerse de la forma más original posible. Con horma en vez de norma.

El paradójico negocio de pararse ha de reinventarse cada día a fin de seguir impresionando al turista que ayer cruzó la plaza y echó el euro al cesto para desafiar una quietud perfecta. El turista hace sonreír a Adam Smith premiando con una moneda la bonita paradoja del mimo: el espectáculo que, para continuar, debe aquietarse. El turista elegirá siempre al mimo más arriesgado, a la estatua humana menos respirante, al equilibrista inasequible a los calambres. Pero otros mimos en la misma plaza compiten con él por pararse en una posición aún más complicada, soportando un maquillaje más espeso. Y así se construye una estampa urbana de liberalismo purísimo donde nadie regala nada y solo se premia la creatividad, reinando la meritocracia absoluta del ingenio y el mecenazgo ciudadano del arte sin subvención.

El cronista, afortunado por avecindarse en este Silicon Valley de la mímica que se extiende por las inmediaciones de Vodafone Sol, los ve cada día cambiarse bajo su manta verde, abultándola como gato en un saco mientras dura la metamorfosis, capullo del que emergerán convertidos en otra cosa más bella y más inútil: un minero de arcilla, con su boca de pozo y todo; dos chinos meditando uno encima del otro, unidos por un bastón; una lucha terrorífica de Alien contra Predator en la que vence quien mejor logra congelar su fiereza. Hace no mucho, en la era analógica del mimo, los artistas del quietismo buscaban el aplauso amparándose en la elementalidad de Charlot o la obviedad del Discóbolo. Pero la disciplina se va sofisticando, atraviesa su renacimiento y alcanza ya su manierismo, y hasta algunos artistas caen en un barroquismo gratuito, o son arrastrados a reyertas suburbiales como Caravaggio, o se entregan a la autodestrucción del brick de Solán de Cabras.

Hay muchas familias en el sector del saltimbanquismo civil. Está el monigote de Walt Disney que persigue el favor del niño y la limosna del padre. Hay el muñeco de la factoría Simpson que se orienta al turista yanqui de foto fácil. El superhéroe de Marvel refuta sus poderes con la exhibición inocultable de una panza humana, demasiado humana. De un lado a otro deambula inquieto el almirante sin cabeza, y ahora que es Navidad bueno será que no se lleve el inexorable Papá Noel la propina que merecen disfraces más creativos pero menos pertinentes.

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La loncha España, II


José Ramón Márquez

Leyendo esta mañana la columna de Hughes en los Salmonetes... me vino una añoranza de la loncha, loncha jamonera de cuando no sabíamos que existía el jamón ibérico, ni el cerdo ibérico, y el jamón que mejor conocíamos era el que dibujaba Escolar en las viñetas de Carpanta. Jamón sesentero, ubérrima manifestación del goce culinario, embellecedor de las cocinas alicatadas hasta el techo, aún despobladas de aparatos con enchufe. Jamón y loncha de jamón caracterizados a la perfección en las palabras de Manuel Benítez, El Cordobés:
«Cuando se es pobre se tiene hambre de todo, no sólo de pan [...] Yo araba o guardaba los cerdos de los demás ¿sabes?, un hambre, un hambre... y cuando pasa esto, uno piensa lo bien que estaría poderse comprar un jamón entero ¿sabes? Y colgarlo en la ventana y cortar una loncha siempre que uno quiere.»

Por eso, cuando se le pregunta en qué gastó el primer dinero que ganó con los toros, el de Palma del Río no duda en la respuesta:

«Me compré un jamón tremendo. Las primeras veces que toreé viajaba siempre con un gran jamón. Cuando llegaba al hotel lo colgaba de la ventana y luego iba cortando lonchas», y remata «hay gente a la que le gusta viajar con una amiga o con un amigo. A mí me gusta viajar con el jamón. El jamón es más que una amiga o un amigo. Nunca te traiciona. Se deja comer sin rechistar y te quita el hambre, y cuando se ha acabado y no queda más que el hueso, te puedes comprar otro y es siempre como si fuese el mismo jamón.»
Ese jamón que viaja con Benítez y que cuelga en la ventana del hotel, para que se vea desde la calle, es –junto al inalcanzable Mercedes– la gran demostración del lujo en los sesenta, cifrado en poseer un jamón bien grande, y que se vea, para demostrar que el hambre es ya historia. Benítez, «el torero de los pobres», utiliza en aquella época en que la TV comenzaba a implantarse, la imagen del jamón como espléndida metáfora perfectamente comprensible socialmente de lo que entonces era el éxito. Por eso no utiliza un peluco Rolex, ni un auto Ferrari, ni un chalet en Somosaguas... que nadie entonces sabe qué es todo eso. Por eso usa el jamón, que él solo expresa desgarrada y sobriamente el triunfo.

Ahora, cincuenta años después, cuando el recuerdo del hambre ya se ha borrado por completo del inconsciente colectivo, tanto como para que la gente compre pan negro sin escrúpulo e incluso se pueda contemplar la opción de declararse vegetariano, una caterva de comicastros de la mano de la cinera Bollaín se han apoderado del símbolo totémico a tanto alzado, para escupirlo por la TV de plasma loncheado, envasado al vacío y transformado en otra cansina manifestación de estomagante y consumista buen rollo, que es lo que toca, colocada entre medias del Axe Apollo y la colonia de Antonio Banderas.

Hospital ayer, hoy garito

Aquí, y en brazos de don Eliseo Morán, murió Paquirri

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Me es incomprensible la fórmula política que convirtió el hospital militar de Córdoba en patrimonio histórico  de la ugeté. No entiendo cómo un edificio hecho para los militares heridos y enfermos de España es hoy propiedad del sindicato de los socialistas, pero los misterios de la democracia española serán algún día resueltos por valientes investigadores que así como en Atapuerca han encontrado el fémur de un individuo que andaba de pie, seguro que nos explican que no hubo reparto de  botín a partir de los 80, sino generosos ejercicios de responsabilidad en pro de la paz social, o algo parecido.
      
El caso es que ayer, viernes, llegó la  Guardia Civil al hospital en el que murió Paquirri.  No se presentó como escolta de ambulancia de los Pedroches, sino por orden de un juez a llevarse muchos papeles. Particularmente no creo que Su Señoría encuentra facturas y justificantes comprometidos, por ser el edifico sede moderna del sindicato al que acuden los liberados a diseñar estrategias para seguir viviendo del cuento.

       El antiguo hospital, hoy palacete sindical, cae a 300 metros de mi casa y desde su adecentación he visto mucho entrar y salir de gente ociosa, de representantes de los trabajadores de la Administración -su dominio andaluz- de esos que montan un “pollo” en la Mesa de Diputación por no tener plaza de aparcamiento como cualquier diputado, cuando cada mes se juntan en un salón del Palacio de la Merced a discutir moscosos, días y horas sindicales, almuerzos y descuentos en los viajes:

     -Pero lo primero que hay que solucionar es la plaza de aparcamiento para los delegados sindicales.
 
     Todos sabemos que en determinados garitos hay mucho pájaro encerrado. Los jueces suelen enterarse tarde. Cuando los más listos han volado.

Jehovás

 ¡Yo soy Jehová!

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

       Nuestra vida es como la de Brian: dices “Jehová”, y las de la barba postiza te lapidan. Vamos, que Torquemada era lord Acton, comparado con cada vecino de portal.

    –¡Yo soy Jehová! –respondió Bernard Shaw a unos testigos de Jehová que querían colocarle un ejemplar de “Atalaya”.

    El autor que más ha estudiado a Jehová es Harold Bloom, pero el Jehová que hoy nos interesa no es el bíblico, sino el totémico, que convierte en inquisidor al españolejo de tu escalera.
  
No sé de un solo político español que crea en la libertad de expresión. Otra cosa sería defenderla: los Garrigues… Y pare usted de contar.
  
Si el ego es ese pequeño argentino que todos llevamos dentro, el inquisidor sería ese pequeño español que todos llevamos (vigilando que nadie diga Jehová) a la espalda.

    Es una cultura que está en Pablos, el Buscón de Quevedo, cuando se queda con los pollos del ama, que les llamaba “pío, pío”, nombre de Papas, y podía ser denunciada a la Inquisición.
  
El franquismo destituyó a Pemán de director de la Real Academia por su presunta tibieza en una conferencia hacia José Antonio, el Jehová de entonces.

    –¡Jehová! ¡No ha dicho Jehová!

    Y caen igualmente las piedras.

    El no Jehová (el marido de Esperanza Roy inventó el no Cine) de nuestra época es Guardiola: “Convendría –tiene dicho ‘El País’– que el ejemplo de Pep Guardiola inspirase a los responsables de las leyes educativas.”

    En Cataluña un Consejo Audiovisual dice cómo mirar a los catalanes, en Andalucía un Instituto de la Mujer dice cómo mirar a las mujeres… Y así.

    A Bertrand Russell le leí que las eras creativas más grandes son aquéllas en que hay libertad de opinión, pero la conducta sigue siendo convencional. (¡Quizás aquellos 70 ucedeos!)

    –Mas, al final, el escepticismo rompe los tabúes morales, la sociedad adopta cierta anarquía, la tiranía sucede a la libertad y gradualmente se forma una nueva tradición rígida.
  
De momento, ya hemos sustituido a San Pablo por Ana Mato.

El maestro Ciruelos


Dos lienzos de Modesto Ciruelos se unirán al Guernica en el Reina Sofía

Jamón, jamón

 España es una rumba bailada alrededor de un jamón

En el campo

 En el sindicato, al alba del día de la huelga general

 En el sindicato, al ocaso del día de la huelga general

En Las Ventas

En La Cubierta

En el cine

Sábado, 21 de diciembre

Mariscos y Pescados

viernes, 20 de diciembre de 2013

Casting

Espósito
 Bananas, de Woody Allen



Ignacio Ruiz Quintano
Abc
   
    Gallardón taiwanizó Madrid y Ana Botella la rumanizó, con esa tenebrosidad transilvana que en los mejores barrios provocan los apagones (un logro del socialismo real), las acordeones y los champiñones que brotan de las hojas muertas.

    Entre la niebla y bajo la lluvia, la Milla de Oro madrileña es un cuadro de la selva de Irati pintada por Antonio López, con berrea (no diremos de qué) en los roquedales de la plaza de Colón.
    
Conque hojas muertas, ¿eh?
    
Como en la “chanson” de Prévert, las hojas muertas de Madrid ya las pueden recoger los poetas o los amantes, porque el Ayuntamiento no lo va a hacer, razón por la cual se dispara la venta de cerdos vietnamitas para mascotas que ayuden a ir por la calle de Serrano levantando trufas bajo la hojarasca.

    ¡Disfrutamos tanto oliendo a bosque!

    Las nuevas generaciones de la derecha política, la que manda en Madrid, son el doble de progres (reprogres, que eso significa pepé) que los progres. En lo cultural, Villalonga, que vino “a quitar la caspa” de los papás. Y en lo musical, Erguido, un fenómeno de la bicicleta (eterno sueño franquista), y la ingeniería social (eterno sueño norcoreano). Todos salen del discurso de Espósito, el guerrillero de “Bananas”:

    –Y a partir de ahora la ropa interior se llevará por fuera
    
Erguido, con sus instancias, ceúves y efectos-tubo, ha estabulado a los músicos callejeros mediante un casting con jurados secretos en el cuartelón del Conde-Duque, mezcla de los procesos de Moscú y las “Candilejas” de Chaplin.
    
Resultado: un cate para Barella, ganadora del Premio Rock Villa de Madrid y estrella tres veces contratada a un alto precio por el Ayuntamiento para la tradicional “ouija” municipal pro Michael Jackson.

    Erguido sacó el córner de la ingeniería social y al remate acudió, jaguaresca, Mato, que venía a ser como el Snoopy viejo del gobierno, pero que prohíbe como Rex; ahora, los cigarros de vapor. Para reducir los gases de efecto invernadero.

La loncha España


Hughes

No puedo añadir mucho más a lo ya dicho por Juan Pablo Arenas y Arcadi Espada (hez noventayochista, pura putrefaccion daliniana) sobre el muy repulsivo y muy nauseabundo anuncio de Campofrío. Lo de repulsivo y lo de nauseabundo lo afirmo en términos estrictamente literales. En forma y fondo es un horror que además recuerda y actualiza el horror de haber nacido aquí, rodeado siempre y en todo momento por gente como ésa (¡la buena gente!), por gente que profesa el patriotismo de la lonchita de jamón y “que se abraza y se toca todo el rato”, gente de una sentimentalidad y de una maldad terribles. Abyectas en su estupidez y en su despiadada emotividad y contentas de su imparable embrutecimiento. Lo peor es comprobar que los comicastros, el deambular lamentabilísimo de Chus Lampreave (ojalá un spot en el que apareciera Mr. Scrooge y le cantara las cuarenta), y ese lolailo criminal de fondo, realmente y contra mi voluntad y contra todo mi ser intelectual, orgánico, físico, y biográficamente español, me acaban emocionando aún a mi pesar. Se me termina por formar una congoja, que tengo ya localizada cerca del estómago y que es la congoja contra mi propio ser. La combinación de repulsión y de emoción impuesta pavlovianamente me produjeron una náusea. Náusea que, por otra parte, me debería hacer imposible apreciar las lonchas de jamón y/o salchichón en lo sucesivo. Morir de espanto y retorcerme de dolor ante un blíster de pechuga de pavo. Creo que al final estos anuncios dividirán fisiológicamente a los españoles entre los que repudiarán la loncha de embutido ya para siempre como emblema de la más detestable forma de ser español y los que se tirarán hacia ella como lazarillos famélicos sin picaresca.

La loncha es un elemento esencial para entender al español, un hecho moral y ya hay hasta intelectuales (¡e incluso columnistas!) campofrío. El anuncio apunta a la emocion familiar de la navidad. Esa llorona que nos entra ante los parientes. La envasa al vacío (sin religión, sin mesura y sin España) y la comercializa de un modo fatídico. La rentabilización de una sensiblería abusiva. Lo que viene haciendo lo peor y más granado del país con mucho más que un embutido.

Viernes, 20 de diciembre

Pisando la dudosa luz del día

jueves, 19 de diciembre de 2013

Jim Hall



Hughes
Abc

Ha muerto Jim Hall, el mejor guitarrista de jazz. Creo que esto último es opinión e información. El aficionado obediente a las cronologías llega a él por Jimmy Giuffre y su sonido cool. Esa música callada, algo inquietante, le situó desde el principio en un terreno afilado y reflexivo. Sus dúos posteriores con Rollins o, mucho después, con sonoridades densas como las de Lovano permitían contrastes maravillosos. Jim Hall, al que le regalaron su primera guitarra con diez años (una edad relativamente tardía para un músico), pudo procurarse una educación inhabitual para los músicos de jazz de entonces. Influencia clásica o el magisterio del español Vicente Gómez, por ejemplo. El deseo de ser piel roja lo tuvo tras escuchar a Charlie Christian en el sexteto de Benny Goodman. Tras él, Hall es en sí mismo otra corriente algo alternativa a la de Wes Montgomery para el aficionado a la guitarra. Funda un estilo que llega hasta Bill Frisell, que es como un Hall con sonoridad de caverna, con un eco hermoso y fue maestro directo de músicos como Peter Bernstein. Además de su sonido, personalísimo, único, los solos de Hall tenían la cualidad de la forma. Un raro desapasionamiento profundamente lúcido y una exactitud completa en lo que tocaba. No he encontrado un disco malo suyo, un disco que no me dijese nada. Y sería por su temperamento, por su modelo clásico de amplitud de líneas, por su primera raíz de jazz tranquilo o por el propio instrumento que él contribuyó a jazzificar, pero me ha parecido siempre un músico sin retórica alguna. Una voz perfecta.

Sirvan estas apresuradas y pobrísimas líneas como homenaje. Por mucho menos erigen estatuas.

Copa entre semana

 Bar de tapas

Arcos de la Frontera

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Viajeros europeos de los últimos siglos reprochan a los españoles sus ínfulas de hidalguía y una enorme capacidad para el odio. Seguimos sin educar el carácter y así cuadrillas racistas que tienen en mucho más al español de Ulldecona que al de Benavente se arrogan el derecho a enriquecerse recetando nacionalismo que como se sabe es cancerígeno desde el mismo embrión.
 
      Padres de la doctrina vasca y catalana han formado rebaños independentistas a los que habría que aplicar eximentes en su fanatismo por ser las criaturas inimputables, al incapacitarles los sacerdotes del nacionalismo de la facultad de pensar. El español, locoide por naturaleza, tiene soluciones extravagantes para los problemas que inventa lo mismo da el nacionalismo que la pobreza ó el fútbol. En Andalucía, una casta de nuevos señoritos que se cree imprescindible por virtud democrática se ha apoderado del dinero público porque al parecer “no es de nadie”. No se dan cuenta de que para que ellos tengan muchos miles de euros, es necesario quitárselo a otros y esos otros son unos andaluces más pobres cada vez. El otro día el señor Diego Valderas, que en un acto de generosidad sin límites renunció a los estudios para hacerse padre de la patria, se encontró tres muertos donde menos se lo esperaba. La cosa ha sido en Alcalá de Guadaira, un pueblo con cárcel y alcalde progresista que al parecer cobra por demócrata en Madrid y por narices en el Ayuntamiento.

El señor Diego Valderas, viendo que el Guadaira también pasa por el Coronil, donde otro Diego de apellido Cañamero tiene mucha mano, ha mandado parar y ha trazado un plan de “pobreza Cero´” en Andalucía. Dice que no va a parar hasta conseguirlo.

    A Don Diego Valderas le tengo tan visto ese gesto como con prisa por ir de parranda y su evidente dificultad comprensora que hasta me inspira ternura. Como era semana de Copas y es un poco futbolero, entiendo que su necedad es disculpable, pues ya sabemos que sus buenos propósitos para el Recre quedaron con un 4-0 en contra, y su segundo amor, el Betis, veremos cómo acaba. En el Betis se ha colocado con muy buen sueldo un tipo incapaz que va a conseguir que el Betis descienda a 2ª o probablemente desaparezca. Se llama Stosic y es al fútbol lo que Diego Valderas a la política.

Empresas




Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Al final, hemos echado de España a Adelson por “heterodoxo”.

    España viene de la Contrarreforma y, para empresarios, sólo se fía de Pepín, Ortega o Núñez de Cepeda, el jesuita de las empresas o jeroglíficos avalados por Trento, que en su sesión XXV (ojo al dato) había recomendado el uso de las imágenes con fines didácticos.

    ¿En qué consistía la “heterodoxia” de Adelson?

    –Quería saltarse la Constitución.

    Pero ese deseo también lo tienen algunos españolazos redomados, como Mas, que le ha valido buenos créditos blandos de Montoro, y los etarras, que ya están en la calle y andan con el papeleo de la pensión.

    –También quería fumar en espacios cerrados.

    Hombre, por ahí el Gobierno, con el dolor de cabeza que le ha dado el cáncer de Bolinaga, no podía pasar, que las beatas del antitabaquismo también votan, y hay una en cada esquina.
    
Hasta Adelson, mi idea de la heterodoxia empresarial era distinta. No sé si será intimidar a los medios, como un señor Gordo acusó ayer a Montoro, pero todavía ando en abogados para arreglar lo que un periódico que vendía libertad sin ira me estropeó durante cinco años (de ello hace ya veinte): no ingresar a la Seguridad Social las cuotas que me descontaba, con lo que eso supondrá para mi pensión, tan ajustada, al cabo, que en vez de jugar a la petanca, pues no tendré para bolas, cantaré en un banco a la libertad sin ira: “Dicen los viejos que en este país hubo una guerra / y hay dos Españas que guardan aún, / el rencor de viejas deudas…”

    Más fina, aún, me parece la idea de heterodoxia empresarial que mueve a los Cinco Toreros (o canicheros y chihuahueros, si torero es el que torea toros) del momento, que en Sevilla piden lo mismo, que es lo más, por menos, pues cada año el bichejo que llevan para abrir puertas y descacharrar relojes es más tonto y más pequeño, con lo que el único interés de su tauromaquia charra y terminal está en lo que tiene de metáfora (moral, profesional) de España.

Jueves, 19 de diciembre

Alegría chinchonera

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El capellán




Ignacio Ruiz Quintano
Abc
   
Con arreglo al mandato evangélico (Jn 18,10), Arcadi ha metido su Espada en la vaina, que es el tabarrón catalán, con “caganers” de la santurronería como Jordi Costa, el “avi” de la crítica de cine, que prohibiría a Scorsese… por “violento”, o el capellán Salvador Plans, que es quien ha sublevado a Arcadi con un aletazo desde el púlpito de Montserrat:
    
El año que viene seremos consultados sobre nuestra identidad como pueblo de Dios.
    
Más que un celote, ese Plans sería un epígono de la madre Ráfols, que predijo con un siglo la venida de la República.
    
Bueno, a la madre Ràfols nunca se le ocurrió localizar al “pueblo de Dios” en Villafranca del Penedés, su pueblo, como hace el perillán de Plans al situarlo en su Abadía y alrededores.

    ¡Pueblo de Dios!

    Joseph Ratzinger conversó con Peter Seewald de ese concepto.
    
Lo primero y más esencial es que se trata de un concepto para las mentes del Antiguo Testamento, donde el concepto de “pueblo” no tiene que ver con el moderno concepto de “nación”, y está relacionado con tribus y familias.
    
Y añade Ratzinger: “Sólo si se comprende el concepto de ‘pueblo de Dios’ en su acepción bíblica, se utilizará cristianamente, y cualquier uso distinto es una invención al margen del cristianismo, y en mi opinión, un producto de presunción, pues de esa afirmación, “somos el pueblo”, también se deduce otra, “nosotros decidimos”.

    –Si en Alemania una asociación reuniera a sus miembros y dijera: “Somos el pueblo y, por tanto, decidimos que esto sea así”, todo el mundo se mofaría de ellos, pues todo el mundo sabe que las leyes federales no se pueden decidir en un concejo municipal, sino en el Parlamento, que representa a todos.
    
Pero ahí está Guardiola, en Alemania, vestido de tirolés y pidiendo (o no sería catalán) desde la banda que una parte de España (“los del país pequeñito de ahí arriba”, según Pep, que es laico, o el “pueblo de Dios”, según Plans) decida por todos la herencia.