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domingo, 29 de diciembre de 2019

Mensajes

 Jacob Rees-Mogg


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La pregunta ontológica del franquismo era: “¿Y después de Franco?” Y el mismo preguntador contestaba: “Las instituciones”. ¡Ah, el sentido institucional del español! ¡Qué manera, la suya, de cambiarse de institución! ¡Qué tiempos aquellos en que un jeta podía cruzar España saltando de institución en institución!

    –Del bigotillo a la barbita. “¡A mí que no me toquen el cocido!”
    
Ahora que empieza a vérsenos el cartón institucional, en la católica España sorprende el mensaje navideño de Boris Johnson, al que periodistas incapaces de dar con una oración en la Biblia llaman “payaso” porque recita en un plató a Homero en griego.

    Como ocurrió con el Brexit, del mensaje de Johnson el periodismo global ha destacado lo anecdótico, “no os peléis con los cuñados”, y ha ocultado lo categorial: “la Navidad es la celebración del nacimiento de Jesús”, declaración que habrá hecho persignarse a Bergoglio, antes de pedir al productor de Netflix las sales ante el párrafo definitivo:
    
Para cristianos de todo el mundo el día de Navidad se celebrará en privado, en secreto, tal vez incluso en una celda de prisión. Como primer ministro, eso es algo que quiero cambiar. Estamos con los cristianos en todas partes, en solidaridad, y defenderemos su derecho a practicar su fe.
    
Ahí podría verse la mano de Jacob Rees-Mogg, que no es Teo García Egea ni Borja Semper, enredado, el hombre, con el solsticio como aquel maestro de esgrima (sátira quevediana contra Luis Pacheco) que el Buscón halló en Torrejón, junto a una mula suelta, mirando un libro y haciendo rayas que medía con un compás.

    ¡El individualismo destrozando su propio nido!

    En cualquier caso, descubrió Santayana, es el inglés de cuerpo entero el que ha empujado tan lejos el barco:

    –Cuando deja de ser sensual y nacional, aventurero y sensato, reservado y religioso, el inglés es un fantasma loco; pero allí donde impera hace de la grata Inglaterra, como de Grecia, algo memorable.
    
Y nosotros que qué payaso es Boris.