viernes, 22 de noviembre de 2019
Loco por la música
Hughes
Abc
Como vicepresidente in péctore se maneja Pablo Iglesias desde el abrazo con Sánchez, aquella fusión pectoral de una concavidad de izquierdas con otra convexidad de izquierdas mientras el Gobierno mandaba al Rey a Cuba a ser sometido a fotografía bajo el ídolo narcocomunista sin esperar los pasos y formalidades del artículo 99.
Desde entonces, Iglesias, que fue ya visitador de Lledoners, va tricotando alianzas en cuanto le ponen un micrófono. En la Complutense prometió «diálogo» para encarar «el problema de la plurinacionalidad», lo mismo que para rubor general había escrito días antes en «The Guardian».
De un «gobierno-mesa de diálogo» nos puede salvar la propia ERC, negándose, o una sacudida interna del PSOE orquestada por poderes de trastienda que forzara a Sánchez a una concentración con el PP mientras se orilla a Vox, urgencia constitucional para el nuevo novísimo PP, metido a guardián del demoliberalismo de boquilla sin Rivera. Este gobierno de concentración sería un paso más en la crisis institucional (los hilos del régimen serían demasiado visibles) y debería hacer hueco a lo vascocatalán, vía reformas, para guardar las debidas proporciones de reparto establecidas en el 78.
Pero por Iglesias, desde luego, no será, pues Iglesias está loco por la música, algo en lo que no está solo. En el aire, si ustedes prestan atención, se perciben sonidos similares: si escuchan a un pájaro oirán que trina «diálogo, diálogo»; el sonido del viento no es inocente, viene cargado con «refoooormas»; las conversaciones en el bar dejan caer, cual burruños, palabras como «algo habrá que hacer»...
La lista de palabras sospechosas (alerta de timo) aumenta: plurinacionalidad, por supuesto, y diálogo, pero también reformas, pactos de Estado, federalismo (grata a mucho PSOE) o gobernabilidad, que es a lo que España puede aspirar, ya que no a gobierno fuerte, y que exige importantes flexibilidades.
Un gran problema es la creciente desfachatez con la que se empieza a vincular eso que llaman «bloqueo» y la cuestión nacional. Como el artículo 99 no fluye (y se cumple arrastrando los pies), «algo habrá que hacer». De modo que en lugar de modificar los elementos electorales y constitucionales del sistema, garantes del absoluto control de los partidos, España ha de orientarse hacia el falseamiento de lo federativo, hacia las «fórmulas imaginativas» o hacia la concentración mal llamada nacional.
El servicio
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
En lo que se tramita una Ley de Defensa de la Democracia, calco de la Ley de Defensa de la República con que Azaña instauró su “tiranía jadeante”, sale a la luz la demanda de una escolta de Nuestra Señora de la Liberación empleada de mandadera en un Sancta Sanctorum de Galapagar.
–¡Somos esclavos del servicio! –acostumbraba decir una marquesa peinada a lo sauce llorón en las cenas de Los Amigos de Julio Camba en Casa Ciriaco.
Su idea del servicio era la de las dos criadas chismosas que en casa de Caifás provocaron las negaciones de Pedro, que hoy palidecen ante las de Bergoglio, que tiene el Vaticano como un plató de la Ruta Quetzal.
No es incompatible defender la lucha de clases y tener criado (“scout”, diría Pablemos, que fue becario de Blesa en Cambridge). Y como diría Santayana, también don Quijote tuvo criado, además de caballo. Mas, en descargo de la parte demandada, hay que decir que una vez en el Poder no es fácil reconocer a nadie como mandaba el viejo (“de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”). También los enemigos de Cánovas murmuraban que su esposa, Joaquina de Osma, hablaba a los criados vuelta de espaldas. En el 37, lord Halifax, a quien Churchill llamaba “Holy Fox”, y que había sido virrey de la India, visitó a Hitler en Berlín y lo confundió con un criado. Años más tarde, a bordo de un yate, el propio Churchill confundiría a Kennedy con un camarero.
Pero el episodio más edificante sobre el asunto lo refiere Francisco de Miranda, el único demócrata que ha dado España, en el diario de su primer viaje a la democracia americana, cuyo “espíritu de republicanismo es tal que el mozo de mulas y todos los demás nos sentábamos juntos a la mesa, y no fue con poca pena que hube de conseguir el que a mi criado le diesen de comer separadamente”, provocando la admiración de John Adams.
Los comunistas que incluyen en su cuerpo de casa a todos los españoles que no son comunistas deberían leer “La educación de Henry Adams”.
jueves, 21 de noviembre de 2019
La sociata providencia
"Tsch, tsch, chavalito,
¿quieres saber la diferencia entre los EREs y la Gurtel?"
Money for Nothing @carisimolider
Hughes
Abc
Después de una década de periodismo sobre la corrupción del PP, se fue forjando en España un determinado estilo. Una forma de contarlo. Los trajes de Camps, el bolso de Rita Barberá, el coche de Ana Mato. ¿Recuerdan cómo se escribía de Ana Mato? Eso fue antes de que surgiera de repente, cual fina capa de vello pubescente, la sensibilidad del Nuevo Feminismo. Y antes de los ERE, claro. La mezcla de revancha social, acerado humor, énfasis “ferrérico”, escarnio desenfrenado y sensibilidad social, rociada de demagogia, generó un estilo periodístico que era como el reverso cursicrítico del periodismo social o pedrosimonismo. Nos roban, nos roban, nos roban, repetían. Nos roba una derecha atroz que además no venera la Cultura, no profesa la Cultura. No se arrodilla como nosotros ante el tótem de la Bondad hecha formas. ¡Por eso no sabían ni robar! Robaban inhumanamente en un tó p’a ellos!
En ese estilo maduramos, no sin cierta perplejidad. Ahora, con la sentencia de los ERE, vemos que el estilo ha muerto, tenía fecha de caducidad. Ya no más. Lo de Andalucía ya se ha contado de un modo muy distinto. Era inevitable dar la noticia de la sentencia, por supuesto, pero también se ven obligados a explicarnos que se trataba de un método para lograr la “paz social” aunque a veces se extendiera el auxilio a personas conocidas, cercanas, del entorno. Porque, ¿acaso se puede ayudar a números? ¿Se puede ayudar a un expediente? El que ayuda ha de ver, ha de conocer al otro. La calle no entiende de procedimientos, el amparo no puede ceñirse a un dígito. El socorro exige emergencia y roce. ¿Puede, el que ayuda, desoír el llanto de un niño famélico? ¿Puede, el que ayuda, ser sordo a los requerimientos de su peluquero o quien dice peluquero dice proveedor de langostinos?
Mientras el PP se limitó a mantener el tejido empresarial, el socialismo andaluz lo universalizó al empresario, al currante y el mediopensionista. ¿Y al parado? ¡El parado ya tenía ayuda, hombre!
Pero ¿no lo vemos! Era una forma de perfeccionamiento. Las ayudas son redistribución de los recursos y ellos, sobre la redistribución, añadían otra redistribución final que a lo mejor le quitaba a uno para dárselo al otro, pero siempre con ese sentido muy claro: la redistribución sobre la redistribución.
Pero ¿no lo vemos! Era una forma de perfeccionamiento. Las ayudas son redistribución de los recursos y ellos, sobre la redistribución, añadían otra redistribución final que a lo mejor le quitaba a uno para dárselo al otro, pero siempre con ese sentido muy claro: la redistribución sobre la redistribución.
Estábamos, menos mal que nos lo explican, poco menos que ante un sistema folclórico, popular, de providencia, que surgía desde abajo, desde la raíz del ayudado. ¡La sociata providencia! Al PSOE le sobraba por ello el procedimiento, la intervención y el control porque, puestos a ayudar, ¿qué es la ley sino privilegio? ¿Por qué limitar la subvención o la ayuda a su legítimo beneficiario? ¿Qué caprichosos límites son esos que establece una normativa cuando la realidad nos pide extender la ayuda? ¿Casan bien la palabra auxilio y la palabra requisito? De haberse ceñido a procedimiento, no podemos calcular las impredecibles reacciones sociales que habríamos presenciado en Andalucía.
Un sistema de paz social era eso, un orden paralegal pero natural, cercano, basado en el roce de ayuda social. Una cultura del cuidado del otro, puramente meridional ¡eso era el sistema griñán! Lo social, en los socialistas, era tan grande que no se podía contener a la ley. Era la ayuda europea adaptada al ambiente, a lo sureño nuestro, hecho pura Andalucía. ¿Lo vamos a comparar con lo otro?
Pero (nos repiten) ¿acaso se lo han llevado? ¿hay cuenta en Suiza? ¿Hay Louis Vuitton? Lo repartían todo en la gente. ¡Hacían que el dinero corriera! Hombre, es verdad que era su gente, y no toda la gente, y ahí quizás pecaron de humanos…
Este relato contrasta, es verdad, con la fiereza y la inquina personal con la que se retrató la corrupción del PP. Ni siquiera conmueve a nuestro piriodismo el dato de que se gastaran miles de euros en puticlubs. Bien mirado, también levaban allí la paz social, el analgésico anticrisis. Eran como el del aguinaldo (¡el agriñaldo!), el calvo de la Lotería. Que en esos sitios hubiera lucecitas no quiere decir que no hubiera también su crisis:
-Anda, para el coche, no nos vayamos a quedar cortos con la paz social…
¡Ingrata prensa derechil, que no entiende que el caso de los ERE era un amortiguador social! Eso no era robar, eso era aspersión, socialismo aspersor. Que fuera alrededor de las ayudas del paro no es por tanto un agravante, sino un flexibilizador. Bien sabemos que hay una vida económica en B, y ellos adaptaron la ayuda a esa realidad que no es la que dice el INEM sino la que se ve en la calle, la que se cuenta en la esquina, la que se rumorea en el bar.
-¿De qué vive Fulanito que no consta en ningún sitio?
-Te lo voy a contar yo…
¡Pues Fulanito también merecía ayuda!
Así que para evitar la revolución (socialdemócratas hasta el final), el socialismo saltó la verja del expediente como los devotos saltan la reja del Rocío. ¡Perfeccionadores sensibles de la ayuda pública! ¿Que eran más de 800 kilos y eso es mucho dinero? Pues imagínate esos 800 kilos mal utilizados. El Mundo ERE (nos quieren decir, pero no se atreven) era lo que había que hacer. Era razón de Estado, razón de Junta. No era clientelismo, sino decidido capilarismo de un corazón socialista bombeando por todo el territorio. ¿Es clientelismo la Iglesia o la Cruz Roja? Si luego votaban socialista ya eso queda entre el votante y la urna y vaya usted a saber.
"Corrutos"
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Seis años a José Antonio Griñán (José Antonio por el Ausente, “llámame Pepe”, y Griñán por papá, oficial de Franco, el Profanado “por no separar los poderes”) a cuenta de los 680 millones de los parados, ¿son muchos o pocos años?
En 2010, sin salir de Andalucía, Diego J. cumplía a pulso condena de dos años y cuatro meses por intentar robar gallinas en una finca de Jaén.
–Y digo yo que no creo que lo mío sea tan grave y podía usté apiadase de mis ñiños... y comusté tié que tener corazón le vi a disir una verdá... y es que las gallinas que íbamos a robal no eran gallinas, sino queran tres gallos de pelea…
Nuestro único pensador político en un siglo advirtió que la idea de una corrupción institucional de la izquierda choca siempre con dos prejuicios: el que concede el monopolio de la ética práctica a los partidos con ideales y el que sitúa en las instituciones la ética teórica que los intelectuales atribuyen al Estado. Por eso “el periódico de las elites” explica la corrupción de los partidos socialistas “como en la Edad Media se explicaba el pecado de escándalo de los obispos”. Corrupción, en los partidos de intereses, no en los de ideales.
Históricamente, según nuestro ensayista, la corrupción de la izquierda tuvo fuerza constituyente de nuevas formas de gobierno: Walpole en Inglaterra, Barras en Francia y Jackson en América. Aquí, en cambio, la forma de gobierno es constituyente de la corrupción. ¡De robar a los ricos para proveer a los pobres a robar a los parados para vivir con los ricos! Además están las pasiones: la colectiva de durar en el poder al precio que sea y la individual de enriquecerse del modo que sea. Las personas se pueden sustituir; los partidos, no. Para salvar el partido, “basta con culpar a personas indeseables, antes encumbradas”. El sistema proporcional garantiza la impunidad de los partidos, razón por la cual ninguno lo quiere cambiar.
¿Cómo combatir la corrupción? “Preveyéndola”, dijo Sánchez. Y todos corrieron a votarle.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
De cómo comportarse
Multa conforme a la Ley 7/2007
Atardecer en Barbate
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Supongo que no es nada fácil asimilar tanta novedad como nos asalta, sobre todo a los que salimos de aquel bachiller de los tiempos de Franco creyendo que la educación, las formas y la responsabilidad para con el prójimo eran pilares de nuestro comportamiento futuro. Imitábamos a los padres y abuelos en el “usted” y “perdone”. Los respetábamos aunque supiéramos que no les asistía la razón en determinadas cuestiones. Acatábamos sin rechistar las leyes de una democracia de andar por casa y comprendíamos la negativa materna a un duro para comprar el As un jueves después de un partido de la selección. Vivíamos con sacrificios y un servidor, conforme a las teorías de hogaño, padeció explotación infantil, porque para comprar el As y el carné de socio del Burgos cosía junto a mis padres y hermanos, al salir del colegio, zapatos mocasines a cien pesetas la docena, y a cinco duros más, los llamados castellanos. El estipendio no es riguroso, pero andaría por ahí..
Supongo que no es nada fácil asimilar tanta novedad como nos asalta, sobre todo a los que salimos de aquel bachiller de los tiempos de Franco creyendo que la educación, las formas y la responsabilidad para con el prójimo eran pilares de nuestro comportamiento futuro. Imitábamos a los padres y abuelos en el “usted” y “perdone”. Los respetábamos aunque supiéramos que no les asistía la razón en determinadas cuestiones. Acatábamos sin rechistar las leyes de una democracia de andar por casa y comprendíamos la negativa materna a un duro para comprar el As un jueves después de un partido de la selección. Vivíamos con sacrificios y un servidor, conforme a las teorías de hogaño, padeció explotación infantil, porque para comprar el As y el carné de socio del Burgos cosía junto a mis padres y hermanos, al salir del colegio, zapatos mocasines a cien pesetas la docena, y a cinco duros más, los llamados castellanos. El estipendio no es riguroso, pero andaría por ahí..
Hoy, ya jubilado, se me pasan los días caminando a seis kms la hora en sosegadas cavilaciones comparando las estrecheces en casa, y los esfuerzos de mis padres para con los seis hijos en los 60 y 70, con la insatisfacción y sinvergonzonería generalizadas de un mundo que exige “a ellos” (?) la luna y pide leyes que quiten responsabilidad por matar al fumador (especie a extinguir de las biblias modernas) que pida lumbre a un desconocido. Gracias a Dios tengo mis sendas propias en Burgos, Córdoba, Cádiz y los montes de Toledo y procuro que nada de lo que ocurre me enfade, pero a veces, como en este asunto del presidente Rubiales y los entrenadores Luis Enrique y Roberto Moreno, no puedo dejar de echar la vista atrás para asegurar que semejante guirigay sería impensable en mi adolescencia porque ese tipo de comportamientos -aún no aclarados- se considerarían no inapropiados como se dice ahora, sino tremendamente indignos. ¡¡La que liaría un Butano con este presidente!! Sabido es que Don Rubiales viene del sindicalismo, pero en vez de actuar como se espera de un ex-representante de trabajadores, contrata y despide personal a la manera del más despiadado de los patronos y no sé cómo calificar ese invento de llevar la supercopa de ¿cuatro? a Arabia, pero lo que no se le escapa a nadie es el interés pecuniario de la patronal y no el de los futbolistas. Reconversión sindicalista se llama la figura.
Una noticia que intenta curar mi inquietud llegó antier de un juzgado de Córdoba donde un Fondo llamado Infinity Credit o algo así depositó tres millones de euros para comprar no el Córdoba, sino una cosa que se llama Unidad Productiva del Córdoba y que dejaría respirar al club siempre que a los acreedores ¡¡¡10 millones de deuda!!! no les importe demasiado, supongo. Viviendo en Andalucía tendría que decir algo de la sentencia de los ERES, pero hace tiempo que me aburre el tema y ya eché mis cuentas durante las peripecias de la instrucción con las dilaciones, bajas médicas, golpes de pecho y reconversión en el periodismo. “¡Cuán dolorosa la farsa periodística!” diría don Godofredo, mi profesor de matemáticas de los 70, a la vista de los presentes comportamientos del gremio y sus curiosas traducciones ó interpretaciones del Derecho. En la lista de ayer echo en falta a un tal Lanzas, sindicalista de Jaén, como don Zarrías, del que su madre dijo hace unos años que ganaba 20 o 25 mil euros a la semana y que tenía dinero “p’asar una vaca”, pero dice Antonio, que al parecer está en el ajo, que quedan más de cien juicios y que el de Juan Lanzas será un año de estos, porque cree que no ha prescrito aún.
Leninismo
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
El atizador del franquismo en España no ha sido Vox, sino la Exhumación (¡con Testamento!), ese espectáculo ferial de luz y sonido para inaugurar la Ruptura comunista del Frente Popular del 36 (nada que ver con la Ruptura democrática de la Junta del 74) y con el visto bueno de los españoles bien, que llevan ochenta años esperando el regreso prometido de la Serpiente Emplumada, razón por la cual esos españoles bien se entregan a los cuatro pelanas de Pablemos, el de la coleta de Quetzalcóatl, con el fatalismo que los mexicas bien se entregaron a los cuatro gatos de Cortés.
Dicho por Rangel, en la cosmovisión leninista Cortés y sus españoles son ocupantes (“okupas” malos) contra quienes la “nación mexicana” (pre-colombina) reacciona exitosamente trescientos años más tarde, expulsándolos y recuperando un hilo histórico “autóctono” sólo transitoriamente interrumpido, con lo cual el “leitmotiv” romántico de la guerra de independencia contra España sería dondequiera “la restauración de la libertad perdida en 1492”. Y la misma cosmovisión vale para explicar aquel Frente Popular (“las malas compañías de la República”, dice el extremeño Rodríguez Ibarra) interrumpido por la guardia mora de Franco, cuya huesa, como ocurre con la de Cortés, sirve a Sánchez (a Obrador en México) para jugar al mono de Kubrick que inaugura “El Amanecer del Hombre” lanzando su hueso de tapir como Teo García Egea lanza su hueso de aceituna.
La fijación de Lenin con España refuerza el narcisismo romántico de estos aventureros del Poder. Nuestra Sofía Casanova, que casó con un polaco, escribió en ABC lo que en el 18 oyó decir al caudillo soviético en Petersburgo: “Afirmados en Rusia, nos apoderaremos de España”.
–Yo afirmo, y la Historia me dará la razón, que el segundo país de Europa que establecerá la dictadura del proletariado será, desde luego, España –repetirá el Profeta ante el II Congreso de la Komintern de 1920.
Si sabría el pollo de qué pie cojeaba la gente bien en España.
martes, 19 de noviembre de 2019
Oh, very much
ABC
El globalismo debe de exirtir porque todos dicen lo mismo y todos llevan el foulard igual
Sin un resquicio de pluralidad, como en una peli de zombis ideológicos, todo es propaganda bruselense mientras para España cae la gota china federalista
Pinker
William Hurt, en “El turista accidental”
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Donde dice digo Pinker dice Diego.
Desde luego, el fin de semana que Pinker ha dado a nuestro liberalismo de Estado no se le puede desear ni al peor enemigo. Porque, señores, ¿quién es Pinker?
A Pinker nos lo presentan como el pez piloto del tiburón democrático, pero sólo es un Macon Leary (William Hurt, en “El turista accidental”) que escribe guías de viajes para centristas liberalios. Cuando Ciudadanos emprendió su “viaje al centro”, su guía fue Pinker, quien seguramente no sabía que ese viaje consistía en trasladarse todos de Barcelona a Madrid haciéndose publicidad, como en el año 28 hiciera Marinetti en su “poema parolibero” (¡“paroliberismo” es toda la literatura política que hoy se despacha en los medios!) de “España veloz y toro futurista”, crónica de su accidentado viaje (el coche lo dejó tirado en Los Monegros) a la capital para dar una conferencia en la Residencia de Estudiantes.
Pinker, que cae simpático por su peinado de duquesa de Alba, trabaja de lingüista en Harvard.
–“El lenguaje… ¿qué es? ¿Qué es?” ¡Palabras de Chomsky a los 85 años, después de pasarse la vida estudiando el lenguaje! –nos dejó dicho Tom Wolfe en “El reino del lenguaje”.
Este fin de semana Chomsky y Pinker firmaron un manifiesto de intelectuales para exigir una negociación España-Cataluña con mucho diálogo (que ahí es donde entran los lingüistas).
¡Pinker, el “liberal hobbesiano” del antipopulismo o nuevo señoritismo, pidiendo la secesión de Cataluña!
Alguien, y no un Hobbes (Hobbes se hubiera quitado el cinto y le habría dado con la hebilla), le dio el queo y Pinker retiró su firma de un manifiesto cuyo contenido, al parecer, desconocía, no siendo ese manifiesto su único desconocimiento. En 2014 lo retrataron en un almuerzo al lado de Jeffrey Epstein, “filántropo de Harvard”, y Pinker ya ha dicho que entonces no sabía quién era el lobo del “Lolita Express”.
–El lobo es cordero asimilado –podríamos decir, parafraseando al poeta Basterra.
¡Para habernos matado!
lunes, 18 de noviembre de 2019
Goleadas aburridas
Humo
Francisco Javier Gómez Izquierdo
Creo que Javier Clemente llegó a declarar en alguna ocasión que un partido de fútbol perfecto debe acabar 0-0. “Muy buenos ataques contrarrestados por mejores defensas”. A Javier Clemente se le pueden discutir muchas manías y planteamientos, pero no creo que sean reprochables sus prioridades. Cuando un equipo gana por más de cuatro goles el partido más parece un KO boxístico que un encuentro de fútbol y en la fase de clasificación para la Eurocopa son demasiadas las selecciones que saltan al campo ya mareadas. Uno no quiere quitar a las Islas Feroe, Liechtenstein, Armenia, Malta, Israel, Kosovo, Montenegro, etc. el derecho a disputar la fase de clasificación para la Eurocopa pero la verdad es que ya hay, según mi humilde entender, demasiados partidos evitables. Entre hoy y mañana se juegan una veintena; pues bien, sólo los galeses de Bale y los húngaros de Szalay y Naggy, (siempre hay un Naggy en Hungría) disputan la clasificación. Una solución sería que las, digamos selecciones menores, se enfrentaran en unas eliminatorias previas y se clasificara un número que hiciera los grupos de cuatro y no de seis como ahora. No sé... es una opinión particular. 7-0 ante Malta o los 6 de Portugal a Lituania no creo que signifiquen fortaleza propia sino debilidad ajena, pero estas goleadas que suelen empachar a los aficionados, confunden no sólo al espectador sino también al periodismo que parece no querer distinguir el grano de la paja y lo que es peor a determinados futbolistas seleccionados que imaginan equivalencias y proporciones desde un optimismo malsano.
A mí, contra el parecer de Clemente, me gustan los partidos sin dueño en los que triunfe el talento de las delanteras sobre las defensas y acaben 3-3 y 4-4 o 3-2 y 4-5. Muchos goles repartidos entre potencias parecidas, pero, claro está, los entrenadores de alta competición, como es lógico y natural, gustan de cuidar la retaguardia y buscar la trufa del gol desde la estrategia de un córner o una falta.
La realidad futbolística de un servidor anda muy lejos de las selecciones. Ayer por Murcia, donde vi por televisión La Condomina sin un solo espectador en Preferencia y una docena de cordobesistas en la curva que lleva a uno de los fondos, empatar al Córdoba contra la Universidad Católica en un partido desesperante que podría utilizarse para quitar del vicio a los aún poco comprometidos con el fútbol. No sé si será uno de los últimos partidos del equipo, pero lo cierto es que no había dinero para viajar y aunque los taxistas se ofrecieron a llevar a los jugadores a Murcia al final pagó el viaje del equipo en autobús una empresa local de televisión por cable. Limosnas agónicas mientras llegan falsas ilusiones de un bulo de Bahrein, esas islitas entre Qatar y Arabia Saudí donde me suena que todo el mundo es riquísimo y tiene el dinero como castigo.
Sermón de la humildad
Abc
Nunca el mundo fue más cabrón y, sin embargo, nunca el mundo se las echó más de bueno. Antes, en la vida, como en los toros, era modesto el que no podía ser otra cosa, según el gran descubrimiento de Gregorio Corrtochano, el de (para los nuevos) “Es de Ronda y se llama Cayetano” con que noticia de Cayetano Ordóñez, “Niño de la Palma”, fundador de la dinastía de los Ordóñez. Ahora, en cambio, en la vida, como en el fútbol, la doblez es el salario del mundo, donde todo el mundo tiene dos opiniones: una para la publicidad y la contraria para la intimidad. El periodismo deportivo es moralismo gimnástico, de cómo hay que estirar la meninge si se ha de pasar por el aro. Así, el fútbol, que lleva una década transmitiendo un único valor, la ludopatía de las apuestas, se prosterna ante Mané, el simpático extremo del Liverpool, no por un gol de tijereta luego de una carrera de galgo de la pradera, sino porque al apearse del bus, en ese momento que los futbolistas fingen concentración como de paracaidistas que se dirigen en el Día D a las playas de Normandía, ayuda al utillero a transportar una garrafa de agua.
¿Cómo negar la importancia del agua? Por el agua nació el Estado en los calurosos arenales de Jericó. El hombre es un setenta por ciento de agua (y un porcentaje notable de whiskey a partir de las siete de la tarde, al decir de Bertrand Russell). La Fifa ya ha dispuesto la Parada Técnica para Hidratación (PTH). Sin agua, los animosos lebreles de Klopp no podrían con su alma, y Guardiola no podría acusarlos de “piscineros”, es decir, de futbolistas que se tiran al agua. Mané (Sadio Mané, extremo senegalés, nada que ver con Esnal Mané, entrenador vizcaíno de Valmaseda) ve a su utillero cargado con dos garrafas de agua y le lleva una.
–Lección de Humildad –titula el periodismo deportivo (¡moralismo gimnástico!). ¿Cuántas garrafas de agua y cuántos sacos de balones no ayudaría a llevar Juan Gómez Juanito a Betete, el utillero-jardinero del Burgos histórico? Y nadie elevó a los altares a Juanito por llevarle el botijo a Betete, sino por dejar sentado con un regate a Luiz Pereira en el Manzanares, que también tenía su corazoncito de agua.
La humildad como negocio la inventó Zapatero.
–A humilde a mí no me gana nadie –dijo una vez en la tribuna del Congreso, y hoy es el relaciones públicas de todos los gobiernos humildes que tiene por el mundo el Hamponato Castrista.
¿Alguien de ustedes se imagina de aguador en el Madrid a Bale? En Gales, a lo mejor, porque Cardiff City le emociona más que Madrid, que jurídicamente puede ser: una Región Metropolitana; un Centro del Estado; o aquella especie de Comala de donde (en el franquismo, por supuesto) “las madres se iban a dar a luz en otros lugares, a fin de evitar la vergüenza de que sus hijos nacieran madrileños”, según declaración postinera que Tierno, alcalde de Madrid, hizo en Barcelona. Antes de condenar a Bale por “traición”, convendría aclarar con él a qué Madrid se refería cuando dijo que su Gales natal le emociona más. Bale no acarrea agua, como Mané, razón por la cual Zidane quería echar a Bale y traer a Mané, aunque eso supusiera someter a competencia a Lucas Vázquez. No pudo ser, y ahora nos vemos sin Mané… y sin aguador.
–Los que van de eso, paternalistas, humildes, sencillos, como Guardiola, no puedo con ellos –declaró escandalosamente Ánegela Liddell, artista bautizada en la misma pila que Dalí, cuando la época heroica del mourinhismo, en seguida tomado por las cigarras liberalias–. Esa exaltación de los valores no me convence. Esa exaltación de la humildad me parece soberbia. Yo no me fío. Prefiero a Mou.
A Mourinho, por cierto, nadie le perdonó su humildad, resumida en aquella declaración paladina de “si no está el perro, tendré que salir a cazar con el gato”, cuando el gato era Benzema, que lleva años en el Madrid para haber hecho con él un bestiario completo.
–Mourinho era alguien al que respetaba, y en ese momento se me fue la olla –ha explicado hace poco el aludido–. Le dije lo que había que decirle. Estuvimos reunidos una hora. Yo soy un jugador de fútbol, tú eres mi entrenador. Yo te respeto, así que respétame tú a mí como futbolista. Y desde entonces ya no hubo más historias de gatos, de perros o de lo que fuera.
Los huecos que en la prensa dejan los himnos dedicados al humilde Mané por acarrear agua los ocupan los himnos dedicados al soberbio Benzemá por marcar goles, al que hacen descender de una conjunción astral Van Basten / Weah, con una exhibición ante el Galatasaray que pondría al seleccionador francés, Deschamps, contra las cuerdas de la “grandeur”. ¡Zidane metiéndole a Deschamps el agua en casa! Que si Benzema es el mejor, que si no entiende por qué no juega con los “bleus”, que si él no piensa nada pero lo dice todo…
VOLVED AL BÉISBOL
Ibrahimovic es uno de esos personajes, junto con Romario, que se ha perdido el Madrid, a cuyo piperío, educado en la demagogia de la falsa humildad, no le hacen mucha gracia los genios. El piperío admira a Zidane porque riza el rizo de querer hacer girar al Madrid alrededor del Isco de Hughes, ese Isco que se presenta diciendo hola, soy Isco, y giro sobre mí mismo. Ibrahimovic se ha ido de Los Angeles Galaxy con un tuit a la altura de su personalidad: “Queríais a Zlatan, y os di a Zlatan. De nada. La historia continúa... Ahora volved a ver béisbol”.
domingo, 17 de noviembre de 2019
La cortina de nopal
ABC, 19 de Julio de 2000
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Cuando se dice que la democracia es el menos malo de los regímenes, lo que quiere decirse es, en realidad, que el problema de encontrar un grupo de hombres «sabios» y entregarles el gobierno, como querían los griegos, no tiene solución. Sin embargo, el presidente electo de-Méjico, Vicente Fox, va a hacer la prueba de pedir a todos los mejicanos deseosos de formar parte de su gabinete que envíen currículos, sin más condiciones que «amar a Méjico y ser honrados». Así, las obligaciones para ser ministro de Fox vienen a ser las mismas que ponía el Indio Fernández para ser invitado a su casa: «Amar a Méjico y expresarse por medio del arte.» Y si la promesa de Fox fuera cierta, ¿qué mejor ministro que José Luis Cuevas?
De Cuevas se puede decir que nació («perdonadme») con la pérgola y el PRI, en una fábrica de papel de la ciudad de Méjico. Cuando tenía cinco años, Diego Rivera le regaló un lápiz con la petición de que lo usara sólo cuando supiera dibujar. Cuando tenía diez años, dibujó por primera vez un desnudo de mujer con modelo; al llegar a la región púbica en su dibujo, titubeó, y alguien detrás de él soltó una carcajada: era Diego Rivera. Cuando tenía veintiún años, acudió a una fiesta y acabó fascinado por una mujer rubia; al rato apareció Diego Rivera, a quien la mujer rubia abrazó y llamó «darling». Cuevas comprendió entonces que su sino era derrumbar «los murales» de Jericó, y tres años más tarde publicó su manifiesto «La cortina de nopal», que era la cortina que en el arte separaba a Méjico del mundo, aunque sólo un hombre de reto podía derribarla. Ese hombre de reto fue José Luis Cuevas, que en su combate contra los muralistas del régimen marchó a Nueva York para hacer mayor ruidajero con la trompeta: «Una pequeña acuarela de Paul Klee tiene mayor importancia estética que todos los metros cuadrados que haya pintado Diego Rivera.» En Lima, por semejante motivo, fue desafiado a un duelo de pistola. Al año, sobrevivió a un accidente aéreo, aunque su nombre apareció en la lista de los muertos. Más accidentes: de motocicleta en Méjico, de automóvil en Italia. En 1967, su amigo Carlos Monsiváis dijo de él: «Cuevas es un ciudadano del año 2000, cuando cada uno de los mejicanos se hará su propia publicidad.» Tres años después, Cuevas decidió postularse como candidato independiente a diputado por el primer distrito de la ciudad de Méjico, que incluía a la Zona Rosa, y el barrio fue empapelado con la foto de Cuevas haciendo la «V» de la victoria, pero fue derrotado por el candidato oficialista, que era un locutor que anunciaba desodorantes y muebles por TV. «Gigantismo», ya ven, había sido durante décadas el término empleado para denigrar al muralismo, y en 1992, en el patio central del museo que en Méjico lleva su nombre, Cuevas logró colocar «La giganta», una escultura de ocho toneladas de peso y ocho metros de altura.
Un rostro y un corazón es, para los nahuas, cuanto hace falta para definir la personalidad, y para los mejicanos todo hombre puede ser leyenda, porque profesan el culto de la personalidad. ¿Pues qué significa, si no, el famoso cuento de Benito Juárez, quien, habiendo perdido una oveja, huyó de su casa y se convirtió en presidente de la República? En Méjico, el país más español del mundo, no creen tanto en el liberalismo como en Juárez; no tanto en el orden como en Porfirio Díaz; no tanto en la reforma agraria como en Zapata; no tanto en la democracia como en Fox.
El Indio decía que todo hombre que tiene un caballo es un ser superior, y la verdad es que en la Europa del corbatín ha llamado la atención la charrería de Vicente Fox, con sus botas y su caballo —esa foto en que el cuaco como que agarra un paso suavecito, tal que anunciando al mundo la ola «fex-mex» que se nos echa encima: al Sur, Fox, procedente de Guanajuato, y al Norte, procedente de Texas, Bush. Pero la propaganda insiste en presentar a Fox como al hombre destinado a hacer en la política lo que Cuevas hizo en el arte: derribar la cortina de nopal que separa a la democracia mejicana de la democracia.
De Cuevas se puede decir que nació («perdonadme») con la pérgola y el PRI, en una fábrica de papel de la ciudad de Méjico. Cuando tenía cinco años, Diego Rivera le regaló un lápiz con la petición de que lo usara sólo cuando supiera dibujar. Cuando tenía diez años, dibujó por primera vez un desnudo de mujer con modelo; al llegar a la región púbica en su dibujo, titubeó, y alguien detrás de él soltó una carcajada: era Diego Rivera. Cuando tenía veintiún años, acudió a una fiesta y acabó fascinado por una mujer rubia; al rato apareció Diego Rivera, a quien la mujer rubia abrazó y llamó «darling». Cuevas comprendió entonces que su sino era derrumbar «los murales» de Jericó, y tres años más tarde publicó su manifiesto «La cortina de nopal», que era la cortina que en el arte separaba a Méjico del mundo, aunque sólo un hombre de reto podía derribarla. Ese hombre de reto fue José Luis Cuevas, que en su combate contra los muralistas del régimen marchó a Nueva York para hacer mayor ruidajero con la trompeta: «Una pequeña acuarela de Paul Klee tiene mayor importancia estética que todos los metros cuadrados que haya pintado Diego Rivera.» En Lima, por semejante motivo, fue desafiado a un duelo de pistola. Al año, sobrevivió a un accidente aéreo, aunque su nombre apareció en la lista de los muertos. Más accidentes: de motocicleta en Méjico, de automóvil en Italia. En 1967, su amigo Carlos Monsiváis dijo de él: «Cuevas es un ciudadano del año 2000, cuando cada uno de los mejicanos se hará su propia publicidad.» Tres años después, Cuevas decidió postularse como candidato independiente a diputado por el primer distrito de la ciudad de Méjico, que incluía a la Zona Rosa, y el barrio fue empapelado con la foto de Cuevas haciendo la «V» de la victoria, pero fue derrotado por el candidato oficialista, que era un locutor que anunciaba desodorantes y muebles por TV. «Gigantismo», ya ven, había sido durante décadas el término empleado para denigrar al muralismo, y en 1992, en el patio central del museo que en Méjico lleva su nombre, Cuevas logró colocar «La giganta», una escultura de ocho toneladas de peso y ocho metros de altura.
Un rostro y un corazón es, para los nahuas, cuanto hace falta para definir la personalidad, y para los mejicanos todo hombre puede ser leyenda, porque profesan el culto de la personalidad. ¿Pues qué significa, si no, el famoso cuento de Benito Juárez, quien, habiendo perdido una oveja, huyó de su casa y se convirtió en presidente de la República? En Méjico, el país más español del mundo, no creen tanto en el liberalismo como en Juárez; no tanto en el orden como en Porfirio Díaz; no tanto en la reforma agraria como en Zapata; no tanto en la democracia como en Fox.
El Indio decía que todo hombre que tiene un caballo es un ser superior, y la verdad es que en la Europa del corbatín ha llamado la atención la charrería de Vicente Fox, con sus botas y su caballo —esa foto en que el cuaco como que agarra un paso suavecito, tal que anunciando al mundo la ola «fex-mex» que se nos echa encima: al Sur, Fox, procedente de Guanajuato, y al Norte, procedente de Texas, Bush. Pero la propaganda insiste en presentar a Fox como al hombre destinado a hacer en la política lo que Cuevas hizo en el arte: derribar la cortina de nopal que separa a la democracia mejicana de la democracia.
Indio Fernández
El Indio decía que todo hombre que tiene un caballo es un ser superior, y
la verdad es que en la Europa del corbatín ha llamado la atención la
charrería de Vicente Fox, con sus botas y su caballo —esa foto en que el
cuaco como que agarra un paso suavecito, tal que anunciando al mundo la
ola «fex-mex» que se nos echa encima
"Llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida"
DOMINGO, 17 DE NOVIEMBRE
En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
-Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso? ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo:
-Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida.
Entonces les decía:
-Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.
Lucas 21, 5-19
sábado, 16 de noviembre de 2019
Tonto útil
"Yo fui tonto útil y compañero de viaje"
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Los comunistas quieren que se les diga “populistas”. Lo tiene dicho nuestro futuro vicejefe de gobierno:
–La palabra “dictadura” no mola, aunque se trate de la dictadura del proletariado. La palabra “democracia” mola, y por tanto hay que disputársela al enemigo.
“Populista”, pues, sería la piel de oveja que viste el comunista, y ahí está Pablemos, nuevo pastor de la parábola con que Santayana describió en “La vida de la razón” la sumisión agradecida del rebaño.
–La actitud del partido obrero en relación con los demócratas pequeño burgueses debe ser la siguiente: ir con ellos contra la fracción que se propongan derrocar, y oponerse a ellos en todo lo que pudiera asegurarles personalmente el poder.
Eso dice Marx, a quien, por ser denso, cambiamos por el ligero Umbral, que fue las dos cosas que un comunista te deja ser a su lado: tonto útil y compañero de viaje:
–Hay una diferencia. El tonto es, en efecto, un tonto, pero resulta útil para alguna misión, o por tonto o porque se hace el tonto. El compañero marca una categoría intelectualmente superior: se trata del intelectual o artista que, sin militar oficialmente en el partido, presta su firma o su presencia a la causa.
El tonto, por tonto, es mitómano, y hoy el tonto es víctima del truco sentimental de Currito, el vendedor de coches de Pemán, que había sido chalán de caballos. Currito se ha fijado en que todo el mundo lleva botoncito en el ojal, símbolo de alguna adhesión benéfica, social o religiosa. Si Currito se ve perdido, corta su rollo mercantil, mira fijamente la solapa del cliente y exclama con voz temblorosa:
–¡También mi padre fue “de eso”!
Por eso los curritos del Foro de Sao Paulo meten ahora riñones en la España del 39, en el Chile del 73 y en la Polonia del 89, mas cómo explicar estos números al estadólatra González Pons, que vive el Parlamento Europeo como vivía el liberal Segurado el palco del Madrid, donde siempre se levantaba a aplaudir, “por señorío”, el gol del equipo visitante.
viernes, 15 de noviembre de 2019
Amigos liberales, un poquito de por favor
Hughes
Abc
Estaba yo preocupado por la situación de los “liberalios” tras la debacle de Ciudadanos. Tonto soy por preocuparme. Ya han encontrado ocupación y forma de reinventarse: el más fiero antipedrismo (actitividad fácil, por otra parte) y la medición de hombres de Estado. Se han dedicado frenéticamente a pedir hombres de Estado, gestos de Estado, actos de Estado. Ellos saben diferenciar al hombre de Estado del que no lo es. Son como San Pedro a las puertas de la Estatalía, son sastres del Savile Row de lo estatal tomando la medida del pechamen político.
Estaba yo preocupado por la situación de los “liberalios” tras la debacle de Ciudadanos. Tonto soy por preocuparme. Ya han encontrado ocupación y forma de reinventarse: el más fiero antipedrismo (actitividad fácil, por otra parte) y la medición de hombres de Estado. Se han dedicado frenéticamente a pedir hombres de Estado, gestos de Estado, actos de Estado. Ellos saben diferenciar al hombre de Estado del que no lo es. Son como San Pedro a las puertas de la Estatalía, son sastres del Savile Row de lo estatal tomando la medida del pechamen político.
Entonces, fundamentalmente, estos vigilantes liberales de nuestra actualidad están empeñados en propiciar Pactos de Estado, como Celestinas de la gobernabilidad. Esto es respetable y hasta comprensible, y en algo tienen que volcar su talento, pero se percibe junto a ello un leve airecillo de deslegitimación del otro. Si dan los números, y sus votantes quieren, ¿por qué no puede constituirse un gobierno de izquierdas o frankensteiniano, como lo llaman? ¿No tenemos una Constitución, un Tribunal Supremo y otro Constitucional y unas institucions que son la caraba en bicicleta? Podremos coincidir en lo poco prometedor que resulta una coalición como las que se intuyen, pero las actitudes LIBERALES deberían ser de respeto, fair play, y paciencia. O sea, deberían mirar como mira Rafa Nadal (su idolatradado Nadal) cuando el rival va a sacar y se demora. No sé, soplar, estirarse ese slip, balancearse sobre las rodillas… pero en una expectativa respetuosa.
Pero estos liberales son de una urgencia e inelegancia absoluta, desautorizan por completo cualquier pacto de la izquierda y consideran que la único tolerable es la concentración o, como propone Margallo hoy en su Tercera en ABC, un gobierno de salvación nacional (mas bien estatal, salvación estatal). García Margallo es del PP y casualmente la salvación nacional pasa por el PP. Hombre, sentido tiene. Sobre todo para él. Pero ¿es esto liberal? Dejo aquí a los liberales piriodísticos y paso al estrictamente político. Los liberales se tienen por delgados riachuelos de agua cristalina y purísima que discurren entre abruptas montañas alpinas que serían los populismos.
Los de izquirdas llaman a los de derechas fascistas.
Los de derechas responden llamándoles comunistas.
Los centroliberales (perdón, es mi obsesión del trimestre) ni una ni otra: despachan a unos y a otros como populistas. Y cuando pensábamos que el populismo era un problema de maneras, de no saber estar a la mesa, resulta que también hay algo de fondo que los hace indeseables para el gobierno. Vox no, por Dios, ¡por Dios! Podemos tampoco, “¡mira cómo está Madrid!”; a Margallo no le gustan los anticapitalistas gaditanos ni la burguesía nacionalista vasca, ni los delirantes catalanes independentistas, ni la izquierda de Podemos ni la de Errejón… Pero entonces, ¿qué le gusta? ¿quién puede gobernar?
Si no discuto que Margallo tenga razón, pero… ¿qué país es uno en el que toda esa gente no debe gobernar aunque puedan? ¿Qué país es uno en el que si no ganan o PP o PSOE deben fundirse PP y PSOE hasta ganar? Lo que escandaliza es el rapidísimo tránsito del optimismo institucional a la Concentración Nacional. Escuchando y leyendo estos días parece claro que aquí solo pueden gobernar ellos. EL PP y/o el PSOE, si acaso con la muleta de Rivera, condenado a salir de la historia por negarse a ello. Esto deberían recogerlo en la Constitución o escribirlo en algún sitio: quiénes pueden gobernar.
El nuevo 155. “Si todo va mal y todo sale mal, se apretará un botón y entrará en escena la coalición PP-PSOE”. ¿Qué sistema o idea de España es ésta en la que sólo podemos avanzar concentrando los poderes y además concentrando los partidos? ¿No falla algo?
Sin entrar en la propuesta de la Concentración Nacional (es mediodía y me queda mucho tajo hoy de textos por perpetrar, ¡y un España-Malta!) dejo constancia aquí de mi estupor y de mi decepción ante el comportamiento de estos liberales tan comprensivos, tan tolerantes, tan abiertos a la izquierda y el diálogo, tan permeados de tolerancia y pactismo que, ante la posibilidad de un gobierno legítimo del Otro, ya andan pidiendo las sales y la Concentración.
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