jueves, 24 de marzo de 2016

En la muerte de Johan Cruyff

 Póster guardado como oro en paño editado por La Gaceta del Norte en los 70
  El Primer Don Balón Extra
¡Y EL AUTÓGRAFO!

El templo de Cruyff fotografiado hace cinco días por mi chico

Francisco Javier Gómez Izquierdo

El chico ha salido viajero. Estuvo unos días por las tierras de Holanda y otros más por las de Italia. Le esperábamos ayer noche, con los nervios de la madre disparatados, para acercarnos a los Montes de Toledo, pero dice que mañana. Que hoy tiene que ver  al Esparraguero, el otro Cristo de su colegio trinitario. El primero es el “Rescatao”.

      Son las cuatro y el chico ya se ha ido para coger sitio y verlo salir con ese sentimiento adoptivo que tienen los andaluces -el chico es hijo de castellanos, pero andaluz de nación- para su Cristo ó su Virgen. Piden la protección del Gitano, del de Ánimas o las Angustias, y salvo fuerza muy mayor no les fallan en su día de la Semana Santa. Llevan su estampita en la cartera a la que besan cuando lo creen necesario sin perjuicio de considerarse ateos y pedir gobiernos contra Dios.

     Mientras comemos me entero de que ha muerto Johan Cruyff y confieso que me ha pasado como un sombrajo de tristeza por el corazón, que es el que les debe pasar a estos hermanos cofrades y devotos cuando la lluvia les impide sacar sus imágenes sagradas.

    Cuando Cruyff llegó al Barcelona, el Gaitu y un servidor, que leíamos todo lo que se publicaba de fútbol, ya contábamos maravillas en Gamonal del fútbol total del Ajax. Lo contábamos dándonoslas de entendidos, y los amigos nos creían porque teníamos controlados a todos los futbolistas del equipo holandés. Todos juegan de todo, decíamos, porque así lo veíamos escrito, pero en las finales de Copa de Europa pensábamos que Krol y el barbudo Hulshoff eran defensas y no delanteros.
    
El futbolista total era Cruyff y Holanda el mejor equipo del mundo porque a la invencible plantilla del Ajax se sumaba Rensenbrink, un zurdo incomparable que jugaba en el Anderletch belga. El Mundial de Alemania en el 74 empezó a ganarlo Holanda a los dos minutos con gol de penalty de Neeskens, pero Cruyff que mandaba más que Rinus Michels, bajó a defender la ventaja y pasó lo que pasó. Fue la primera vez que nos defraudó el ídolo.

   Cruyff vino al Barça con el Burgos en Primera y nosotros adolescentes. Al lado de mi casa donde acababa por entonces Gamonal había un hotel aristocrático con jardines miniversallescos, hotel El Cid,  donde solían parar los equipos buenos y donde nos acercábamos con el primer número especial de Don Balón que salió precisamente ese año. Muchos futbolistas ni conocían la revista y se entretenían con ella buscándose barriguita en las fotos. Cruyff nos daba mucho respeto, pues era incontestable que tenía un aura. Andaba, miraba, reía y fumaba como si fuera un ser superior. No porque él lo dijera, sino porque nos lo parecía. Nos atendió con una educación extraña que nos pareció mejor que por ejemplo la de Rexach, al que le estaban liando con Bárbara Rey, y me firmó en el cuadro grande donde salía él sólo. Lo achacamos entonces a que en Holanda nos llevaban años de adelanto.

     ¡Cómo jugaba Cruyff! Para un servidor, el jugador más inteligente que haya visto jamás. Arrancaba y frenaba  con movimientos tan elegantes que a veces uno echaba en falta música sinfónica que acompañara tanta belleza. Hay quien dice que Cruyff marcó nuestra adolescencia y nos mudó las inclinaciones. Puede que sea cierto. Reconozco que Cruyff ha tenido sus cosas. Tanto de jugador como de entrenador. Pero no me negarán que era un espíritu libre al que le importaba una higa lo que se dijera de él y que siempre ha transmitido una autoridad incuestionable, como si fuera un San Agustín del fútbol.

    Me ha impactado su muerte y la maldita verdad que resulta va a llevar el dicho castellano sobre las calamidades de las pascuas marzales. Aquí van estas letras al vuelo y a la carrera, con un mito con el que me siento obligado a tener un sentido recuerdo antes de irme de procesiones.

      Descanse en paz, maestro.

La Europa de Erasmo


Íker Izquierdo*

Durante décadas, los principales países adalides de la UE se han embarcado en un colosal proyecto de inculcación ideológica, la construcción de una nematología que acompañase a la unión económica y aduanera entre las naciones europeas. Esa ideología tiene sus bases claramente en el norte de Europa, y concretamente, en Erasmo, verdadero inspirador de las ideas que hoy difunde el continente entre sus habitantes y los del resto del mundo.

Erasmo da su nombre a los programas de intercambio universitario entre países de la UE (el famoso “orgasmus”), pero también informa acerca de la moral a seguir y de su estrategia frente a los peligros. En sus obras, el flamenco criticaba la guerra contra el turco y afirmaba que si los musulmanes acababan conquistando Europa no debíamos resistirnos, pues acaso nos lo teníamos merecidos por nuestros muchos pecados ante Dios.

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora. No obstante, ¿qué impidió que la Europa que abrazó el erasmismo no fuese ya invadida en los siglos XVI y XVII? Pues sencillo, el Imperio Católico Español, verdadero heredero del Imperio Romano, y no esa fantasmada del Sacro Imperio. La España de los Austrias fue el auténtico dique de contención contra la invasión turca. Y mientras nuestros soldados dejaban la vida en el Mediterráneo, los franceses se dedicaban a pactar con el turco, los ingleses a piratear nuestros barcos y los flamencos y protestantes alemanes a hacernos la puñeta todo lo que podían.

Esos países de la UE que han sido golpeados por el yihadismo, los herederos de Erasmo, a los que ahora España sigue como perrito faldero, se salvaron de la quema durante siglos, y ahora que no tienen muro de contención en la generosidad de España (y también de Italia) están probando las consecuencias de la ideología del amigo Erasmo, aquel que dijo “Non placet Hispania”, porque estaba contaminada de moros y judíos.

Deseo sinceramente que cambien de postura, porque nuestro país se ve arrastrado por su propia miseria ideológica, pero aún más deseo que los españoles dejen a Erasmo y abracen a Cervantes, una de cuyas citas recordaba estos días el filósofo Pedro Insua: “No era bien criar la sierpe en el seno [en referencia a los moriscos españoles]” (Quijote, II, Cap. 54).
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*Iker Izquierdo es locutor en Radio Taiwán Internacional y traductor chino-español. Taipéi

Perdón

La Oración en el Huerto
Salzillo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Buen tiempo, esta Semana Santa, para volver a Dombrovski y su facultad de las cosas inútiles (el derecho era la facultad de las cosas inútiles: en el mundo sólo existía la conveniencia socialista. ¡El derecho es una de las cadenas con que la burguesía esclavizó al proletariado!).

En el gran relato de Dombrovski, escrito entre idas y venidas por los “balnearios de Stalin”, como él prefería llamar al Gulag, los más deslumbrantes golpes de magnesio se producen al contacto del padre Andréi, que se encarga del inventario del Museo, y Kornílov, el arqueólogo.
¿Cómo es que Cristo perdonó a todos? –pregunta Kornílov.

Cristo podía perdonar y absolver –contesta el padre Andréi–. Por eso lo llamamos redentor. Es Dios, después de todo. ¿Por qué tuvo que morir, sufrir? ¿Hemos pensado en ello? (…) La moraleja de esta fábula es sencilla: ni siquiera Dios se atrevió, escuche bien, a perdonar a los hombres desde el cielo. Porque el valor de un perdón como ése sería nulo. No, desciende de tu Sinaí, métete en el pellejo infame de un esclavo, vive y trabaja 33 años como carpintero en una ciudad pequeña y sucia, soporta todo lo que un hombre puede soportar de otros hombres, y cuando… te laceren con látigos, te arrastren luego con una cuerda y te crucifiquen desnudo en un poste, expuesto a la vergüenza y al escarnio, pregúntate desde lo alto de ese maldito árbol: ¿amas a los hombres como antes o no? Y si dices: “Sí, los amo como antes. ¡Tal como son! ¡De todos modos los amo!”, entonces, ¡perdona! Pues tu perdón tendrá una fuerza tan terrible que quienquiera que crea que puede ser perdonado por ti será perdonado. Porque no es Dios en el cielo quien les perdonó el pecado, sino un esclavo crucificado. ¡Esto es lo que significa la fábula de la redención!

¿Podría usted perdonar a Judas?
¿Por qué no? ¿Quién era Judas, a fin de cuentas? Un hombre que había sobrevalorado terriblemente sus fuerzas. Tres cuartos de los traidores son mártires fracasados.

Miércoles Santo cordobés

 Callejeando en San Miguel

 Cónclave de Nazarenos

 La Paz y la Esperanza

“Qué manto, qué palio”,
dijo mi madre cuando la vio ya hace 20 años.

F.J.G.I.

Jueves, 24 de marzo

Valle de Esteban

-El catolicismo como potencia política que a todos sobrevive.
Carl Schmitt

miércoles, 23 de marzo de 2016

Víspera de la Pasión

 La Plaza

 Los judíos

Bélgica: las comunidades y "la" Comunidad


Abdelkrim entrevistado por Luis de Oteyza

Jean Palette-Cazajus 

El diario El País del 23 de marzo definía Molenbeek, el barrio bruselense donde los jihadistas andan como Mahoma por su casa, como “barrio de fuerte presencia musulmana”. Este tipo de eufemismos brota naturalmente bajo la pluma de quienes dicen “evitar echar leña al fuego” para justificar actitudes que otros considerarían más bien como “poner la otra mejilla”. Molenbeek, como todo el mundo sabe, es un barrio absolutamente “comunitario”.

Nada más erróneo, para entender mucho de lo que está pasando, como hablar de “emigración magrebí a Europa”. No es correcto decir que los argelinos o los marroquíes que viven en Francia o en Bélgica hayan emigrado a estos países. Han ido a residir en el seno de la comunidad argelina o marroquí, instalada en dichos países. Lo cual es cosa muy distinta.

Estamos rutinariamente acostumbrados al concepto de estado territorial definido por fronteras minuciosamente delimitadas. Hasta el punto de que, en sus imperios coloniales, cuyos polvos trajeron en gran parte los actuales lodos, los países responsables de tan funesto error también trazaron, en cuando pudieron, minuciosas fronteras entre pedregal y duna, entre oasis y palmera.

Olvidamos hasta qué punto tan europeo concepto carece totalmente de sentido para ciertas comunidades culturales o religiosas. La comunidad musulmana, la cacareada “Umma”, en particular, bien puede considerarse, y se considera a sí misma cada vez más, una colonia autista instalada sobre territorio europeo. En este caso “colonia” ha de entenderse no en el sentido occidental y territorial que acabamos de evocar, sino en el sentido comunitario que, de alguna manera, definía las colonias griegas en el Mediterráneo antiguo. Y a riesgo de “echar leña al fuego”, podríamos decir entonces que, así como la antigua Massilia fue colonia griega, la actual Marsella lo es sin duda argelina, si bien con más dudoso aporte civilizacional.

El tradicional “nominalismo” occidental, obsesionado por los individuos, suele quedarse ciego frente al auge y empuje de las comunidades. El ejemplar básico del “Progresistus Vúlgaris”  sigue considerando cada inmigrante como un ser desvalido, víctima del egoísmo y de la rapacidad occidental. Ellos, en cambio, tienen clarísima conciencia de la enorme fuerza y cohesión que han adquirido sus comunidades y desprecian olímpicamente nuestros insignificantes, dispersos y atomizados estados de ánimo.

Bélgica es un país cuya relación conflictiva entre las comunidades lingüísticas ha inducido de siempre, y hoy más que nunca, la debilidad del Estado. Hay, desde fechas antiguas, en Valonia un partido “rattachiste” que preconiza la unión con Francia. Pero la mayoría de los valones, tal vez por no perder el calificativo de “franceses simpáticos” que se  les da  a veces, sigue renuente a diluir su personalidad propia en el “melting pot” galo. Los yihadistas francófonos no tienen tales escrúpulos. Ellos dan por hecho el “rattachement” y han borrado la frontera. Bélgica, Bruselas, es para ellos una Francia más cómoda y blanda a la hora de instalarse para planificar el exterminio del prójimo.

Bruselas, ciudad históricamente neerlandófona, se volvió casi totalmente francófona a lo largo del siglo XIX cuando la propia burguesía industrial flamenca consideraba el dialecto neerlandés como lengua de patanes y llegó a dejar de transmitirlo a sus propios retoños. En la pugna entre flamencos y valones el estatuto de Bruselas es tema particularmente combustible.

Ayer, tras la aparición de los primeros “Je suis Bruxelles”, les faltó tiempo a los “flamingants”, como se les conoce, para  añadir : “Ik ben Brussel”. La comunidad islámica es proporcionalmente más numerosa (700 000 personas) en Bélgica que en la propia Francia. En una anticipación, o ni siquiera tanto, a lo Houellebecq, cabe imaginar una Bélgica insólitamente vertebrada por arte y gracia de la Umma, o sea “la” Comunidad por excelencia.

Posdata: Pierre Vermeren, profesor de historia del Magreb contemporáneo en Paris-1-Sorbona, dice que la mayoría de los Belgo-marroquíes son Rifeños. “Radicalizados, rumiando su desgracia, hostiles al Majzen y a los antiguos estados coloniales, cultivando los recuerdos de Annual y de Abdelkrim, los Rifeños se encierran en su lengua propia, en sus familias y en sus clanes, en sus redes comerciales y mafiosas”.

Tropicana

Capablanca


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Tropicana es la boite de ese fascismo del pobre que es el comunismo en La Habana, y Obama (¡si lo viera Robert Mitchum, que repasó a los hermanos Castro en “Más allá del Río Grande”!) se ha plantado en la capital del Tropicana como una ráfaga de su famosa “primavera árabe”, la que peta de urnas electorales los desiertos de África, que hasta los tuareg ordeñan a sus camellos a ritmo de Walt Whitman.

Bill Clinton, el Bautista de Obama, contaba un chiste en el cual Fidel Castro (“el doctor Castro”, lo llamó siempre el “Times” de Londres) gobernaba el Sáhara y no tardaba en importar arena.

Raúl Castro, a quien llaman “presidente Castro” los mismos que llaman dictador a Putin, tras ponderar los logros de la industria (sexual) de la Revolución (“En Cuba la mujer gana igual que el hombre por el mismo trabajo”, dijo), obsequió con su mejor chiste a Obama, que lo recibió con su mueca más risueña:

¿Presos políticos en Cuba? ¿Tienes una lista? Si la tienes, los soltamos.
De Washington… a Obama, que necesitaba de este viaje a Tropicana para quitarse de la barriga los gatos que el psicoanalista nunca le va a quitar.

¡Lo matarán como a Kennedy, antes de dejar que llegue a la Casa Blanca! –lloriqueaba en 2008 Joyce Carol Oates, cuentista neoyorquina.
¡Será nuestro Septimio Severo! –apuntó Mary Beard, bibliotecaria de clásicos en Cambridge.

Obama, que tiene en Bin Laden a su única muesca presidencial (y nada hazañosa, de creer, contra “La noche más oscura”, al Pulitzer Seymour Hersh), resultó ser, en efecto, un Septimio Severo (la ruina de Roma, al decir de Gibbon) que, sin nada que ventilar, porque ahora, y gracias a él, del mundo se ocupa Putin, vive sólo para el Salón de la Fama que representa la Wikipedia, cuya reputación, administrada por los progres, se despacha luego en conferencias pagadas a precio de London School.

Reinonas de Tropicana, los Castro desdeñan las aperturas, pero dominan los fines de partida. Como Capablanca.

Miércoles, 23 de marzo

Valle de Esteban

-La salvación consiste en que Dios se hace hombre (no en que el hombre se haga Dios).
Carl Schmitt

martes, 22 de marzo de 2016

Muerte, mierda, milagro

Orlando Luis Pardo Lazo

Me escribe Yoaxis Marcheco Suárez, la misionera esposa del pastor bautista Mario Felix Lleonart Barroso desaparecido en Cuba desde hace 3 días y en huelga de hambre en manos de la Seguridad del Estado:

"Mi hija de ocho años se sentó a ver en el televisor la llegada de Obama al Estadio Latinoamericano de La Habana. Miró en silencio unos minutos y luego, sin quitar la vista de la pantalla, como quien medita en voz alta, dijo: Tengo muchas ganas de que Obama se vaya para Estados Unidos, para que mi papá vuelva ya a la casa."
"Se quedó seria por unos segundos y luego se paró del asiento. Cualquier comentario de mi parte está de más."

Yo le escribí como respuesta que yo sentí lo mismo en la cárcel de Regla en marzo de 2012, viendo a mi novia Silvia Corbelle Batista presa en otra jaula por mi culpa. Pensé entonces: "ojalá se vaya el Papa de pinga este pa'l carajo de aquí", y recé para que nunca más volviera un mierda de esos a Cuba. También he deseado mucho la muerte del Cardenal católico cubano, acaso por SIDA dada su flagrante actividad homosexual, violando sus propios votos de celibato.

Esas noches del 2012 parece que cambiaron muchas cosas en mi alma. La astillaron de por vida. Aunque yo no lo supe de inmediato. Vendrían más y más crímenes a manos de los Castros, con la complicidad de Europa y Estados Unidos.

El régimen cubano gana así. Destruyendo almas humanas. Ellos no son hienas. La hiena es un pobre animalito echado al mundo por Dios. Ellos son lo antihumano, lo antidios, el Mal encarnado.

Mi odio a Cuba, perfecto y puntual, es el único tesoro hermoso que nadie jamás podrá arrebatarme.

La mano de Obama

  
Obama y la castroenteritis

Hughes
Abc

La televisión rusa, con malicia, describía el gesto entre Obama y Castro como “extraño apretón de manos”. Castro agarró la muñeca de Barack y la subió como hace un árbitro de boxeo con el ganador del combate. No era un gesto habitual. Lo que pasó después fue peor. A Obama se le quedó la mano colgando. Los medios se han portado bien y han sacado el momento en el que la mano estaba extendida como la de una dama esperando el beso, pero hubo un instante crítico anterior: la mano del presidente se derrumbó, caediza, muerta, mano tonta, mano blanda, mano de laxitud exagerada. Make America firm again.

Fue una pequeñísima debacle diplomática. Fue como una llave. Obama extendió la mano y Raúl Castro se cogió el brazo. De ahí ya no pudo salir. Le agarró el izquierdo y lo levantó como si fuera de trapo.

Algo de llave, porque Obama, por unos segundos, no fue dueño de sí. Una mano para la prensa, la otra en poder de Castro. Sólo le quedaba la sonrisa.

Hubo un prodigioso lenguaje de gestos. Obama extendió su gran mano a Castro, que tiene manita de niño sádico. Iguales, horizontales, misma altura. Era el gesto clásico. Aunque ¿quién aprieta a quién la mano en ese ying y yang diplomático?

Pero la ladina iniciativa castrista de hacer aparecer a Obama como vencedor personal, como campeón diplomático, puso en apuros al propio narcisista. Mientras la mano subía, la relajó para no aparecer con los dedos extendidos, ni con el puño cerrado. ¡Qué trampa genialoide hubiese sido Obama con un puño en alto en Cuba!

Ni el brazo extendido, ni el puño cerrado, el Mundo Libre está muy limitado en cuanto a gestos.

Un brazo pujante con los dedos firmes hubiera sido escabroso saludo faccioso.

Así que Obama, en manos del vicedictador, tuvo que hacer cosas muy raras con su brazo. Si no, hubiesen parecido Esteso declarando vencedor a Pajares en Yo hice a Roque III. Trató de dejarlo a medio flexionar, no dejárselo llevar del todo, oponer una resistencia pasiva con la ligera flexión del codo, y luego evitar todo gesto de ostentación geopolítica con la mano.

Una tensión fugaz y rara. Con el brazo oponía cierta resistencia, y la mano la relajaba preventivamente. Un tira y afloja, toda la diplomacia en esa extremidad. Quizás su confusión, su contradicción. ¡Cómo hubiera deseado Obama ser manco ahí! Ni ruptura, ni dureza, potencia amable, dulzura antiBush, pero inevitablemente su brazo estaba, estuvo por un instante, en manos de Raúl Castro. ¡Todo lo inconcluso de su Administración en ese incómodo escorzo!

Todo pasaba en segundo plano. En el primero, el apretón y el saludo a las cámaras, la fotogenia. Pero por detrás, la maniobra castrista.

En ese punto, perdida la iniciativa, lo de su mano fue como un reflejo inmediato: el relajamiento total de sus falanges. El brazo colgandero como cuando vas a bailar el robot, y la mano laxa y morcillona.

 Como si se desvinculara de ella. Fue sólo un segundo, pero qué segundo.

Los medios han sido buenos y han sacado el instante posterior, pero ahí parecía un manojo de espárragos colgando blandulón de su muñeca. El líder del Mundo Libre con la mano de Crispín Klander.

¿Qué escrúpulo llevó al Presidente a ese abandono, al Comandante en Jefe a dejar la mano como una niña pija?

Dar la mano a un dictadorzuelo es feo, que el dictadorzuelo, con autoridad de juez, te declare vencedor es para ponerse luego el vídeo en casa, pero que encima se te quede la mano como a Sema, el de Chabelita, eso es para que vuelvan todos los halcones del Pentágono como las oscuras golondrinas becquerianas.

Obama reaccionó. Hubo un tres-tiempos. Como el resultado era peor que la alternativa, la devolvió al estado semitenso de cuando te hacen la manicura. Si se relajaba, la mano era modosita; si erguía el gesto, se le caía el rollo de potencia amable con una mano preponderante, medio metro por encima de Castro. Y así salió en las fotos de todo el mundo, como si fuese a empezar a botar un balón o a probarse anillos de pedida. Como si la tuviese debajo del secador de manos, cuando no sabemos muy bien qué hacer con ella. Vaya manera de pasar a la historia, con gesto inverosímil de campeón reticente.


La Merced en Lunes Santo

 Mosaico de la Virgen de la Merced a la puerta de la Cofradía

Penitentes de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias
 
El Rescatado, Cristo de los presos, tampoco pudo salir el domingo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Está revuelta la Primavera, y  las Pascuas marzales, además de traer mortandades, pestes y calamidades, también  suelen salir iconoclastas e indiferentes. Estas filosofías aprendidos entre robles y riscos las llevamos los castellanos como quien no quiere la cosa,  por si hay que decirlas en maldita ocasión.

     Los amenazadores cielos del Lunes Santo retuvieron a las Cofradías en sus casas y sólo el Vía Crucis, con su Cristo  de la Salud llevado por tres hermanos -tras riguroso sorteo- se atrevió salir. El Cristo es un Crucifijo de fácil recogida en caso de necesidad, por carecer de aparatosidad, la parroquia de la Trinidad es céntrica y eso es lo que, imagino, hizo que la Hermandad decidiera pisar por fin las calles cordobesas.

     En San Lorenzo había una cola interminable para rendir homenaje al Cristo de Ánimas. Lo mismo pasó con la Sentencia ó La Estrella, impedida este año de recoger azahares de los jardines de Colón. ¿Y la Merced, la Virgen de mi barrio, donde presos y carceleros hacían cola para rezar en silencio o llamarla Guapa en un minuto?  Por cierto, andaba este personal penitenciario incomodado por la virulencia de unos cuantos articulistas a los que este año les ha dado por desconsiderar los indultos a los que algunos Cristos tienen privilegio. Comentaban “cacos” y “boquis” la sinrazón y el desvarío de los periodistas -alguno de bastante prestigio entre la profesión- escandalizados porque a un reo al que la prisión califica en Tercer Grado, régimen de semilibertad, los Cristos de Medinacelli o las Vírgenes de las Mercedes que en España son, le concedan el indulto. No saben estos forjadores de opinión que en las Andalucías, por ejemplo, alcaldes de pueblo condenados por, pongamos peonadas falsas, pactaban con los tribunales sentenciadores su fecha de inicio de cumplimiento de la pena, que correspondía a la semana del viernes que el Consejo de Ministros firmaba el indulto. ¿No ha de llamarnos a escándalo con mucho más fundamento la institución del Jurado? ¿Saben esos periodistas que un Jurado popular de Córdoba condenó por asesinato a un delincuente al que hubo que sacarle en libertad a los cuatro años del intento de homicidio porque la víctima aún no había muerto? A los cinco se celebró el juicio y el tribunal sentenció sin evidente conocimiento. ¿Y la culpabilidad distributiva en el asesinato de la política de León, es más o menos anacrónica que el indulto de un preso al que en Holanda, Francia, Inglaterra, Italia y demás Europa le concederían los tribunales laicos la libertad condicional?

    No es día para pamplinas, y menos teniendo al hijo por los aeropuertos del Continente. Los cacos y los carceleros saben que hay un tipo de “gente”, más peligrosa aún que los psicópatas que clasifican los psicólogos. Hay “gente” que da el pego de narices y la lía a la sombra de un cardo. A esa “gente” tampoco les gustan los Cristos Cautivos. Y mucho menos las Vírgenes de las Mercedes.

Bichos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Sé de la primavera porque ayer oí un grillo y vi una garrapata. No tenemos gobierno, pero tenemos grillos y garrapatas, prueba del “horror vacui” español.

Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos?...

Con la primavera, como en el colegio, Pablemos escribe una carta a la Belleza, y María Soraya, otra a Pachi López, que en la España actual viene a ser lo mismo.

Pablemos, que tiene de sí mismo una opinión especialmente exaltada, se pilló un cólico leyendo su propia carta, y así descubrió que esa sanidad pública a la que él no ha cotizado ni un euro privado funciona.

María Soraya, que tiene más gusiluces que Pablemos, se vale de su carta a Pachi López para colar una nueva doctrina constitucional alrededor del concepto de “confianza”. Una triquiñuela, en el lenguaje vulgar de los picapleitos, o una “fórmula dilatoria”, en el lenguaje elegante de Carl Schmitt. Pero en vista de que María Soraya es abogado del Estado y Pachi López sólo es el nieto del taquillero del Cine Mar de Portugalete, López se tomó en serio la carta y la llevó al Tribunal Constitucional para que, siquiera los magistrados que no viajen en Semana Santa, se lean la Constitución redactada en el 78 por un ingeniero agrónomo y un director teatral, y a ver qué pasa, que al final no será nada, pues aquí, como en el teatro cuando se va la luz y ha de salir alguien a contar chistes para entretener al público, se trata de tener entretenida a la gente hasta las elecciones de junio.

Un conflicto de autoridad parecido fue el de Fran Rivera con el presidente de la plaza de toros de La Coruña, que propuso para sanción de 60.000 euros al diestro por tirar una oreja al suelo. Donde el presidente apreció desacato, Moeckel, abogado de Rivera, sólo veía legítima defensa, dado que la oreja albergaba garrapatas, que también son precursoras de la primavera, quedando la cosa en 150 euros. Y sin molestar al Tribunal Constitucional.

Martes, 22 de marzo

Valle de Esteban

-No hay ninguna Iglesia invisible que no sea visible y ninguna visible que no sea invisible.
Carl Schmitt

lunes, 21 de marzo de 2016

Tarde caracolera en Córdoba

 Tarde caracolera del domingo de Ramos

 Carrera Oficial, ayer a las siete

 Banda procedente de Calzada de Calatrava llegan a La Merced

Cuatro de la tarde de Lunes Santo
A la puerta, sin esperanza

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Como todos estos últimos años, llegaron a casa los parientes de Ciudad Real. Vienen el Domingo de Ramos a ver el Rescatado, “el Señor de Córdoba”, y de paso, la Borriquita, Las Penas, El Amor, la Esperanza y el Huerto. Éste es el primer año que todas las Hermandades pasan por la Mezquita, antes o después de la Carrera Oficial, por lo que el Rescatado adelantaba su salida a las tres de la tarde en vez de a las cinco y media como nos tenía acostumbrados. Nuestras doñas se dieron prisa en comer, pero en el fondo sabían que no iba a poder ser. Los bomberos achicaban agua en la carretera de al lado de casa y el sonido alarmante de las sirenas ensordecía Córdoba toda. Para entonces, a la Borriquita ya la había pillado el aguacero, y el Amor, que sale del Campo de la Verdad, creyendo que con el tormentón de mediodía se acababan las lluvias, sufrió también a la intemperie el arrebato de los cielos y se tuvo que volver al poco de salir.

   El Rescatado, Las Penas y La Esperanza, con dolor en el corazón, pero con muy buen criterio, quedaron bajo techo expuestas al respeto de los cordobeses y visitantes de otras tierras. Clareó la tarde traicionera. Una tarde que en mi pueblo llamamos caracolera, porque a ratos luce el sol hasta picar y a ratos hasta le da por granizar. Era tarde para buscar caracoles a orillas del río Pedroso, no para que la Hermandad del Huerto saliera de San Francisco. La calle de la Feria estaba abarrotada y como exigiendo a los hermanos que le echaran valor y salieran por ser la última del Domingo de Ramos. Era tal el gentío que ni se nos ocurrió meternos en la bulla y nos fuimos retirando hacia el barrio de Fátima. En San Francisco el personal es muy tremendo, y sin medir las consecuencias sacó El Huerto a la calle. ¡En qué hora!

     Hoy, lunes santo, toca salir a la Virgen de la Merced, la de los presos y de mi barrio. Son poco más de las cuatro y media y vengo de ver llorar a sus penitentes y costaleros, desconsolados por no poder hacer el camino que llevan preparando todo el año. Dice mi doña que nos vayamos a recorrer las casas de las cofradías que salen hoy por ver si alguna se atreve, y el caso es que me convence. Córdoba también es preciosa entre aguaceros, fenómenos propios de la estrenada primavera.

La visita de Obama a Cuba, entre el hito histórico y el horror de la historia



Orlando Luis Pardo Lazo

“Hito histórico”: así llaman los estadounidenses a la visita del presidente Obama a la Cuba de Fidel y Raúl Castro. Que es la Cuba sin presidentes legítimos desde hace 64 años. Y es también la de la casta de los hijos, cuñados, sobrinos y nietos de apellido Castro. Todos ya visibles en los selfies del neocastrismo, y ostentando posiciones claves del aparato corporativo-militar del Estado, de cara a la sucesión dinástica anunciada para el 2018.

La subcultura del espectáculo de los estadounidenses los obliga a inventarse “hitos históricos” en cada titular. Se aburren, al punto de hacer catarsis con el encuentro surrealista de un afronorteamericano electo democráticamente y un general octogenario con las manos manchadas de sangre.

La Casa Blanca ha sido especialista en apoyar a los más cruentos caudillos latinoamericanos: Batista, Trujillo, Ríos Montt, Somoza, Stroessner, Pinochet, y un escalofriante etcétera que culmina con el clan Castro. La “novelística del dictador” en nuestro hemisferio está en deuda con los poderosos de Washington, quienes aplauden y abandonan a los sátrapas de su traspatio según las ganancias en juego.

Pero no seamos injustos con el Obamato: la Castrocracia cubana igual ha sido bendecida por el récord de tres Papas católicos y uno ortodoxo, por el santoral populista de nuestra región, por la academia norteamericana con su Complejo de Edipo revolucionario, y por los gobiernos europeos presionados por una intelectualidad de izquierdas y un empresariado de derechas.

El buenazo de Obama llega de último al parque temático de una Revolución sobreviviente en la Era Mercadozoica global. Para eximirlo de un mea-culpa, llega aupado por la miseria de los millonarios del exilio cubano, desesperados por repartirse las ruinas de la Isla, mientras algunos incluso sueñan con su propia candidatura parlamentaria o presidencial, toda vez de vuelta en la patria, tan pronto como la Raúlpolitik se declare en retirada seudo-democrática.

La utopía proletaria devino, pues, capitalismo de Estado. Con la plusvalía de un Partido Comunista que, según la Constitución, es el único legal en Cuba, cuyo sistema social es de carácter “irrevocable” a perpetuidad. Ni por las urnas, ni por las armas.

Por esto el castrismo tuvo que asesinar el 22 de julio de 2012 a Oswaldo Payá, el opositor cubano con mayor autoridad moral y base popular, y el primero en ganar el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo, por su iniciativa ciudadana Proyecto Varela, una auténtica alternativa para la transición a la democracia, al contrario de las reformas raulistas, que confieren privilegios y concesiones desde un poder inconsulto, pero que no restauran ninguno de los derechos secuestrados al pueblo cubano.

Ansioso Obama por justificar su apriorístico Nóbel de la Paz, y desmoralizada Europa entre inmigrantes y radicalismos, la Seguridad del Estado cubana puso la mano de obra barata para hacer el trabajo sucio, pues los verdugos de verde olivo sabían que semejante ejecución extrajudicial contaría con la pasiva complacencia y la no tan pasiva complicidad del mundo libre.

Por eso Rosa María Payá, la joven hija del mártir, quien hoy lidera la campaña mundial CubaDecide para la realización de un plebiscito en la Isla, fue coaccionada por el vocero de John Kerry en pleno Departamento de Estado el 20 de julio de 2015, para que no pudiera hacerle ni una pregunta al Canciller cubano presente allí, tras inaugurar la embajada cubana en Washington.

Veremos ahora si Barack Obama, quien se reunirá con una decena de disidentes en Cuba, tiene suficiente soberanía para mirar de frente a Rosa María Payá y mencionar en público el nombre de su padre Oswaldo Payá, honrando la memoria de este cubano que pertenecía al futuro. De no atreverse, la visita del presidente norteamericano a Cuba podrá ser un “hito histórico”, sí, pero de un pasado de horror.

Scorsese y la merluza

Scorsese

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Felizmente alejado del fútbol, mi hijo, que me hizo mourinhista desde el primer Chelsea de Mourinho, dice que entre ir a ver al Atleti de Simeone e ir a ver al Madrid de Zidane hay la misma diferencia que entre sentarse a ver una película de Scorsese y sentarse a ver a Pablo Motos comer palitos de merluza.

    O, digo yo, como ir a los toros, aunque sean de Gavira y con Curro Díaz, e ir al fútbol de una Liga perdida.

    Una antigua cronista mundana del planeta de los toros, con fijación declarada con el culo (culo, sí) de los picadores, ha salido con un escrito sobre moscas (las moscas son la aportación de Manolo Vicent al Siglo de Oro literario de la Santa Transición) para declararse antitaurina porque los taurinos son machistas, franquistas, latifundistas... y maestrantes.

    Así está la socialdemocracia rampante.

    Por lo que yo conozco, el público de toros es individualista, crítico y dueño todavía de las tres virtudes teologales: fe para volver a la plaza, esperanza de ver algo nuevo y caridad resumida en la regia corrida de Beneficencia.

    El público de fútbol, por el contrario, es colectivista, gregario y gamberro de la caridad, como hemos visto con los holandeses del PSV que en la madrileña Plaza Mayor arrojaban monedas a unas mendigas dacias a cambio de tablas de flexiones como las de Ronaldo o Aznar, o con los ingleses del Arsenal agitando a los indigentes en Barcelona, o con los checos del Sparta de Praga orinando a una pordiosera en Roma.

    La socialdemocracia rampante se precia, como Sartre, de tener a su servicio a un “hombre de la calle” fino, pero sólo Freud acertaría a explicarnos qué relación puede haber entre meter goles en una portería de fútbol y echar monedas en un sombrero de mendicante.

    Desde que el fútbol ha dejado de ser contienda para ser cultura, los procedimientos para cultivar (“culturizar”, dicen los cursis) al público de los estadios son los empleados por el Estado cultural para cultivar a las masas de los museos, es decir, marketing y glamour, con el mismo éxito, por cierto.

    Lo que tiene el Bernabéu de Museo del Prado es que allí cada día se ven más turistas, cosa que también ocurre en Las Ventas, donde los encargados de pastorear a los públicos se las ingenian para hacer que cada vez haya más turistas y menos aficionados. La futbolización de los toros pasa por equiparar las orejas a los goles, de manera que el turista-masa pueda cuantificar lo que ha visto.

    –¿Qué tal la corrida?

    –Pues ya ves, nueve orejas. Y tres que nos ha robado el presidente, doce.

    En Las Ventas los turistas lo aplauden todo, y a cambio, sólo piden orejas, muchas orejas, como goles en el Bernabéu, cuantas más orejas, mejor, y con eso los organizadores ya pueden decir, una vez contadas las orejas, que ha sido la mejor feria de la historia, porque fíjate, nunca se cortaron tantas orejas, ni se marcaron tantos goles, para lo cual hacen falta, además de los turistas que piden orejas, los toros que se las dejen quitar, y ya tenemos el círculo cerrado.

    Pero orejas, o goles, ¿para qué?

    Entre los carteles de San Isidro, que parecen un listado de opositores al Catastro, y las carreras (¡a lo Pistorius!) por el Bernabéu de Isco en una Liga perdida, llamas al mantero y que te traiga algo de Scorsese.


Motos

EL PODER DE LA PRENSA

    En bastante menos de lo que tarda Bale en arreglarse el moño (“los jugadores del Madrid hacen cola en el espejo antes de jugar”, dijo famosamente Mourinho), el marqués de Del Bosque ha dejado fuera del Combinado Autonómico para los partidos con Italia y Rumanía a Diego Costa, como le pedía su prensa. En Francia es el primer ministro (españolazo, autoritario y culé) quien se ocupa de llevarle al seleccionador de fútbol la Libreta Azul de Robespierre (el Incorruptible anotaba en una libreta azul los nombres de los ciudadanos a guillotinar), y la tiene tomada con Benzema. En España, como no tenemos primer ministro (¡y qué bien se está sin él!), ha de ser la prensa (¡el cuarto poder!) la que cargue con la responsabilidad de Casillas sí o Diego Costa no.

Domingo de Ramos en Madrid. La Puerta Grande de Calderón para Curro Díaz


Fuese Abella, y ahí sigue el Paño Deshilachado


José Ramón Márquez

Hoy, Domingo de Ramos, la primera de la temporada en Las Ventas, con el número 1 en la entrada. Parece que fue ayer cuando poníamos punto final a la temporada anterior, con aquellos martinlorca, y aquí estamos de nuevo como si tal cosa, que cinco meses no es ná. Cinco meses, en efecto, no es ná, pues ni siquiera ha sido un plazo suficiente para que Fernández, a quien sus amigos llaman Fernández y Fernández, haya adecentado mínimamente la mochuelera venteña; y ahí seguimos con el orín en las barandillas, con las montañas de arena y la dúmper enchiqueradas bajo las arcadas neomozárabes, con los orificios de Black&Decker, termita industrial, por aquí y por allá, con los chafarrinones, huellas y manchas en los paramentos, y sobre todo con esa inequívoca seña de identidad venteña que es la de hacer ondear sobre la fachada principal un trapajo negruzco y hecho jirones con unos colores que vagamente rememoran los de la bandera constitucional. Cifuentes, la gatoparda, en su afán por modernizar, cambió algo para que todo siguiese igual, y ahora ha conseguido que, como homenaje vívido a la Comunidad de Madrid que le paga el sueldo, Fernández tenga también la bandera de dicho organismo ondeando en la plenitud del desgarro y la hilacha.

Para el festejo número 1 pintaron en los carteles el hierro y la divisa, antiquísima divisa blanca del Raso del Portillo, que son propiedad de la ganadería de Gavira. Según el tradicional galimatías, y para no dar vueltas, juampedros de El Torero, que ni AREVA habría sido capaz de sacar los parecidos de los seis galanes que echaron, no ya con lo de juampedro, sino con algo reconocible. Corrida muy poco pareja en volumen y en hechuras, con algunas pavorosas cabezas como la del Varillo, número 46, que abrió plaza y temporada, con variedad de comportamientos, desde los que -en la moderna terminología- “se dejaron” hasta los que sacaron sus complicaciones. El segundo se fue al antro de Florito tras ver el pañuelico verde y fue sustituido por uno de Torrealba -Torrealtas salmantinos-, Impetuoso, número 7, de una extrema condición tonta y colaboracionista. Poco que reseñar del ganado, la verdad.

Por la parte del toreo vinieron Curro Díaz, David Galván y Juan Ortega, que confirmaba su alternativa. Cartel de aire andaluz del que el único interés estaba en el veterano linarense Curro Díaz.
A Juan Ortega le correspondió el honor de inaugurar la temporada con el tal Varillo, cuya presencia impresionaba lo suyo a los que estábamos sentados, o sea que en la arena debía meter un miedo de narices. Luego, como les pasa a esos que tienen cara de asesino y no han roto un solo plato en su vida, el bicho sacó unas condiciones de lo más colaboradoras ante las que Ortega -¡menudo apellido para un torero!- sacó casi toda la neotauromaquia que nos anega por tierra, mar y aire. De cruzarse ni hablamos, de cargar la suerte... ¡para qué!, de citar a una distancia un poco generosa para el toro, ni hablar;  de renunciar a las ventajas, al pico,  a esconder la pata atrás, nada, o sea, lo de cada día. El resultado es que la faena de Ortega al de su confirmación poseyó las mismas propiedades que los romanos otorgaban al río Lethes: producir el olvido. Lo tumbó de aquella manera y retornó al callejón a esperar a su segundo que se corrió en quinto lugar por lo que luego se verá. Este sexto corrido como quinto, Cantarero, llevaba el número 5 como una premonición de que esa sería su posición, negro bragado, que era lo opuesto al primero: parado y mirón, el toro se orientaba y no estaba dispuesto a regalar nada a su matador.  Muchas veces hemos señalado aquí cómo los toros difíciles van mejor a los toreros que no tienen mucho que decir, y en este caso, en la porfía que entabló Ortega con el toro frente al 9 se vio la que acaso sea la mejor cara de este joven matador, pisando a veces terrenos comprometidos, cruzándose esforzadamente para provocar la embestida y aguantando la mala baba de un toro nada artístico al que fue intentando matar, echándose fuera, por diversos lugares de la Plaza y con el que finalmente acabó frente a chiqueros.

David Galván sólo mató uno de los de su lote por el percance que sufrió en el inicio de su faena: el bicho, llamado Verdiale, número 1, se lo llevó por delante en la memez de la pedresina y le fastidió el gemelo. Pese a ello el hombre continuó su labor, sobreponiéndose al percance, y como regalo a la parroquia nos echó encima un bidón de la más deplorable vulgaridad, ventajismo, falta de gusto, de acople, de toreo, sustanciando su larguísima labor con la franela en no dar nada que pudiera albergar el más ínfimo interés ni siquiera para un aficionadillo medianejo de diez corridas al año. Si hubiese habido una faena diríamos que habría sido a menos, muy a menos, pero lo que hubo fue una sucesión de pases, medios pases, telonazos y desplantes rematados con los inevitables invertidos circulares que, unidos a una estocada atropellada de zambullón trasera y tendida le valieron al gaditano una inaudita oreja, como quien va por la calle y se encuentra un reloj Hublot. Pasó a la enfermería y no había que ser el Doctor Marañón para saber que, incluso desconociendo por completo el alcance de su lesión, no volvería al ruedo.

Y luego Curro, que le hemos dejado para el final. Curro Díaz tiene una gracia que Dios da a quien Él quiere. Él, en su infinita sabiduría, compensa; y si te da esa elegancia, compensa la cosa quitándote valor. Si Curro Díaz tuviese el valor de Manili estaríamos hablando de uno de entre los 20 más grandes de todos los tiempos, pero hay lo que hay y a eso hay que ceñirse. Lo primero, lo bueno: la disposición con la que hoy ha venido Curro a Las Ventas, como hace mucho tiempo que no se le veía. El sobrero que hizo segundo, Impetuoso, era lo suficientemente bobo como para que Díaz pudiese mostrar junto a él su cara más auténtica y ante él montó un estético espectáculo armado sobre la verticalidad de su figura y en la elegancia en el trazo de su muletazo. Bien es verdad que todo ello basado en la ventaja, en no meterse en el viaje del toro, en no romper el viaje, en no torear. Curro mueve el toro de acá para allá con una exquisita composición de figura: estética pura al servicio de la pura estética, no del toreo. Y luego entre medias intercala sus impecables signos de puntuación: las sublimes trincherillas, los pases del desprecio, los cambios de manos. Todo ello nos trae, ¡cómo no!, la evocación de otros modos de torear que se van perdiendo, inexorablemente, pero nos deja el agrio sabor de comprobar que ese despliegue de estética no va orientado a lo que se nos enseñó en aquella concisa sentencia del catecismo del aficionado: “hacer ir al toro por donde no quiere, obligándole”. A este primero lo mató de estocada trasera y dos descabellos. Unos 78 u 87 se pusieron a pedir la oreja y el usía no estaba por ésas, pero el Gargamel del palco, el avieso Joselito Calderón urdía sus consejos de manera ostensible y convenció a la tercera al presidente, don Trinidad López-Pastor, para que exhibiese el moquero blanco cuando las mulas ya arrastraban al funo. Así, con una exigua petición, Curro se llevó la que podríamos llamar “la oreja de Calderón”. En su segundo, Viñatero, número 21, se da cuenta de que tiene la puerta entreabierta y echa el resto, transformando su habitual abulia en decisión. Acaso tenga menos estética este trasteo que el anterior, menos solemne verticalidad; a cambio, hay una decidida voluntad del torero en que no se le vaya el triunfo y, con un titánico esfuerzo, construye su secuencia de pases basados en lo que se explicó más arriba. Al final ensaya algunos naturales de frente y otros por fuera, sin ligazón, y de nuevo echa el resto en los pases de trinchera y en un gran cambio de manos. Se perfila, cierra los ojos y se tira a lo que sea, hule o puerta, y cobra una estocada rinconera muy efectiva con el torero encunado y trompicado. Ahí cae del guindo Calderón, que ha abierto la antaño prestigiosa Puerta Grande de Las Ventas a Curro Díaz con el sistema del 1+1. Esto mismo ocurrió a porrillo el año pasado. Al tercero no quiere ni verle, porque el toro es de peor condición y porque él ya quiere colocar sus gónadas contra el cogote de un capitalista e irse hacia la calle de Alcalá a disfrutar de su día grande. Aliño y espadazo, pues.

Luego, cuando los capitalistas le dan la vuelta al ruedo, la Plaza se ha vaciado. Ochenta o cien personas quedamos por ahí diseminadas por los tendidos a ver la salida de Curro Díaz. Pensamos que el resto de la gente acaso se hayan ido a la explanada a verle salir en triunfo.

El orín

La primavera

El paseo

La afición

El palco municipal

Primer toro de la temporada

Las cosas de la lidia

Asesoría de sobaquillo de Joselito Calderón

Si no lo da, revienta

 El olor de multitudes

Lunes, 21 de marzo

Valle de Esteban

-Ese desplazamiento de los valores que conduce de la teología a la metafísica, de la metafísica a la moral y luego a la economía.
Carl Schmitt

domingo, 20 de marzo de 2016

Lo de Dead Buffalos en La Mala

–Correr en moto es lo mejor que
 se puede hacer en este mundo… vestido
 Kevin Schwantz

In Madrid, if you know the city well, the night never ends
Ava Gardner
 
 Betty

 Barra

 Quentin

 Rock

 Magic

 El 73'

Glam

 Wilkinson

 Buffalos

 Showman

 Codilleo

 Bis

 Amuleto

 Solitario

 Band of brothers

Yo estuve allí
Moving On