lunes, 26 de abril de 2010

CULPAS

"Kafka fue un profeta judío, y su obra forma parte
del corpus canónico del judaísmo"


Jon Juaristi

Abc

Italo Calvino escribió que en la modernidad todo el mundo es culpable. De hecho, ya lo había insinuado tácitamente Kafka, que además subrayó un elemento insólito de la culpabilidad moderna: nadie parece conocer exactamente el motivo que le hace acreedor de castigo.
Nos encontramos ante una generalización aparentemente absurda, pero difícil de refutar, porque cada vez somos menos conscientes de la calidad moral de nuestros actos, y ello porque la modernidad cuestiona o niega la idea tradicional de que consciencia y culpabilidad están íntimamente ligadas, de modo que sin consciencia no hay acto moral o, dicho en términos cristianos, sin voluntad no hay pecado. Un principio que estuvo en vigor durante casi dos milenios.

No siempre fue así. La ética trágica no contemplaba en absoluto la consciencia (ni la voluntad) como condición necesaria de la culpa. Edipo no sabe que es hijo de Layo y de Yocasta, pero no por ignorarlo resulta inocente a los ojos de Sófocles y del público ateniense (ni a los ojos propios, que revienta por hacérsele insoportable la visión de sí mismo como parricida e incestuoso). Pero la antedicha formulación cristiana no es traducción de principio anterior alguno, sino más bien lo contrario. La necesidad de voluntad consciente para la existencia de culpa (y consiguiente merecimiento de pena) constituye una traslación jurídica de la subversión cristiana de la ética antigua. El cristianismo, como supo ver Nietzsche, al relacionar el pecado con la voluntad (y, por tanto, con la libertad de la persona), hizo imposible la tragedia.

Por supuesto, esa relación de la libertad con la culpa estaba ya en el judaísmo -muy claramente desde el libro de Job-, pero el judaísmo no construyó una cultura con pretensiones de universalidad, de modo que la secularización del judaísmo produjo formas de tragedia intraducibles. La propia obra de Kafka, como Sultana Wahnón ha observado, puede ser conceptuada como una tragedia de nuevo cuño, inseparable del judaísmo. Kafka repite los alegatos de Job, pero en clave trágica; es decir, dirigiéndolos a un vacío creado por el repliegue de Dios (la del Dios creador de la nada es, por cierto, una idea central del pensamiento judío contemporáneo). Kafka fue un profeta judío y su obra forma parte, digan lo que digan los rabinos, del corpus canónico del judaísmo.

En las sociedades cristianas, por el contrario, el efecto más notable de la secularización fue la socialización de la paranoia, consecuencia de la universalización de la culpa a que se refería Italo Calvino. Los paranoicos, como se sabe, exorcizan su angustia echando la culpa a los demás. Como la conciencia de ser uno mismo culpable en un mundo sin Dios conduce a reventarse los ojos, siguiendo el ejemplo de Edipo, hay que procurar que la culpabilidad recaiga siempre en el otro. De ahí que el progresismo plurimorfo suscite sin tregua figuras espectrales de la culpa ajena (la última, la de la Iglesia «pedófila»), porque tiene que dividir el mundo entre inocentes y culpables, víctimas y verdugos, o sea, ellos mismos y todos los demás. Tal lógica binaria no es trágica, sino paranoica, maniquea y totalitaria. Agustín de Hipona, que conocía muy bien a los maniqueos de su tiempo, advirtió de que la cantidad de mal que uno puede causar está en proporción aritmética directa al bien que cree poseer (o representar). Paranoia, convicción de inocencia y ansia justiciera de erradicar el mal son, precisamente, los rasgos definitorios del totalitarismo posmoderno en sus dos versiones más extendidas, la del integrismo islámico y la de la izquierda buenista.

EL MÁS HERMOSO DE LOS ENCASTES DEL TORO BRAVO

Impulsivo, hermano de Garrofillo, Peruano, Aviador, Carrasquero
y Zepelín, lidiados ayer en Las Ventas




José Ramón Márquez

Manolo Morán habría explicado así la corrida: ‘El tercero mata el primero, el primero mata el segundo, el segundo mata el tercero, el tercero mata el sexto, después del tercero, el segundo mata el quinto y el primero mata el cuarto en sexto lugar’.

Tal y como le pasaba a la turista de la inolvidable película de Ladislao Wajda, Tarde de Toros, no creo que ningún extranjero de los que hoy había en la plaza se haya podido aclarar con el baile de toros y toreros que se ha producido a causa de una confirmación de alternativa y de la entrada en la enfermería y posterior reaparición en el ruedo de José Calvo. Curiosidades que pasan.

Pero de lo que hasta los chinos se han enterado perfectamente hoy es de lo que han tenido delante de los ojos, una preciosa corrida de toros, muy apropiada para aclarar conceptos tan poco en boga como trapío y seriedad, ante la que desaparecen esos conceptitos contemporáneos que nos echan como alfalfa desde las serias tribunas taurómacas para enredar al que no sabe y crear confusión. Seriedad de toros en Las Ventas y también seriedad de ganaderos empeñados desde hace tres lustros en rescatar el que para mí es el más hermoso de todos los encastes del toro bravo. El resultado de un trabajo serio y metódico es éste: toros perfectamente hechos, más guapos que bonitos, que acudían al caballo con presteza y derribando. Toros para los toreros y para los aficionados, toros interesantes con más o menos dificultades, que pedían a gritos medirse con las figuras, porque a sus abuelos y a sus tatarabuelos los mataban las figuras, como debería ser, si las figuras son verdaderamente lo que dicen ser..

Sin embargo, una vez más, se repite la misma historia. Entre los tres matadores de hoy sumaban en la pasada temporada la astronómica cifra de trece corridas, siete de las cuales eran de Fernando Cruz. Por ello, por tener los arrestos para enfrentarse a esta corrida vaya mi aplauso para los tres toreros de hoy y ni media censura. José Calvo en su segundo estuvo hecho un tío -con tres corridas encima en 2009, se dice pronto-, aguantó un parón y una mirada mortífera, peor que aquella de Medusa que te transformaba en piedra; arrancó algunos naturales con cuajo y justificó honrada y sobradamente el oro que llevaba bordado en su vestido.



domingo, 25 de abril de 2010

LUNES, 26 DE ABRIL

Horror a la entrada

Horror a la grada

Horror al calor

Horror al vacío

Horror a la sangre


TARDE DE PABLORROMEROS EN MADRID

Cuando terminó de torear, Gallito le devolvió la muleta al muchacho y le dijo:

-Es verdad que toreas bien, pero no sabes torear.

CUANDO SUENA EL CLARÍN / GREGORIO CORROCHANO

Ignacio Ruiz Quintano

DURANTE CUÁNTO TIEMPO SE PUEDE MASCAR UN CHICLE, II

José Bello, José Moreno Villa, Luis Buñuel, José María Hinojosa,
María Luisa González y Salvador Dalí



ANDRÉS SORIA OLMEDO, COMISARIO DEL 27

"LOS POETAS SON GENTE SUSCEPTIBLE DESDE
HACE MÁS DE DOS MIL AÑOS"


Alfredo Valenzuela
Abc de Sevilla

Catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada, Andrés Soria Olmedo es comisario de la exposición sobre la Generación del 27 Aquel momento ya es una leyenda, que aún puede verse en el convento de Santa Inés, y autor del libro Las Vanguardias y la Generación del 27 (Visor)

—¿Qué le parece cuando señalan a los del PP como los herederos de los que mataron a García Lorca?

—Me parece mal, ya que el PP es un partido democrático, y quienes asesinaron a García Lorca eran enemigos de la democracia.

—¿Por qué entonces las visitas del presidente Aznar a Rafael Alberti sentaban tan mal?

—La visita de un presidente constitucional a un poeta honra al político. Otra cosa es que Alberti estuviera en plenitud de facultades cuando se produjeron esas visitas.

—¿Qué le parece la afirmación de que «al final de su vida Alberti terminó creyéndose sus propias memorias», hecha por su biógrafo Hilario Jiménez Gómez?

—«La arboleda perdida» es un libro fantástico y veraz. Lástima que su última parte haya sido un poco censurada.

—¿Por qué se le ha llamado «Generación de la amistad» a la del 27, con lo mal que se llevaban entre ellos?

—Porque no es cierto que se llevaran tan mal. En un grupo extenso y a través de tantos años, las pruebas de amistad en circunstancias muy graves sobrepasan a las faenas, celeras y rivalidades de todos los artistas.


Salvador Dalí, María Luisa González, Luis Buñuel, Juan Vicens, José María Hinojosa
y José Moreno Villa en Toledo (Venta de Aires) en 1924


—¿Por qué es tan difícil la amistad entre poetas?

—Que son gente susceptible lo sabía Horacio hace más de dos mil años: «Genus irritabile vatum». Y le tomo un título reciente a Juan Cruz, «Egos revueltos».

—¿Qué le parece la visión que da Antonio Muñoz Molina en su última novela sobre Alberti, María Teresa León, Salinas y Bergamín?

—Me parece coherente con la lógica interna de su novela, determinada por el tiempo y el espacio. El punto de vista no es el de «Muñoz Molina», sino el de un narrador ceñido a la ficción que tiene que contar. Tampoco hay una «visión» de esos personajes desde fuera de esa historia. Sin entrar en detalles, Salinas aparece como personaje y, a la vez, circunstancias de su vida se incorporan a la historia del protagonista, Ignacio Abel, que es ficticio.

—¿Desde el punto de vista humano quien le parece más inquietante, Bergamín o Neruda?

—Desde el punto de vista humano, otro latinajo: «Homo sum, et nihil humanum a me alienum puto», Terencio. Como escritores, los dos tienen páginas memorables.

—¿Altolaguirre fue la mejor persona de esa generación?

—¿De verdad importa? ¿Mejor persona que quién? ¿No valdría más recordar siquiera un verso suyo?

—¿Los diarios de Carlos Morla Lynch, recién publicados en su integridad, son básicos para conocer las relaciones entre estos poetas?

—Lo sustancial de su primer tomo, «En España con Federico García Lorca», está a disposición de los lectores perspicaces desde 1958. Los aumentos textuales no son determinantes; sigue siendo un libro único para conocer la vida cotidiana entre 1928 y 1936. El nuevo, «España sufre», publicado en Renacimiento con prólogo de Andrés Trapiello, es todavía más singular, porque es la crónica de la Embajada de Chile, donde se refugió gente de derechas y de izquierdas. El diplomático Morla veló por todos en la medida en que pudo.



Pepín Bello, José Moreno Villa, María Luisa González, Luis Buñuel, Salvador Dalí y José María Hinojosa
en Toledo (Venta de Aires) en 1924



—¿Por qué el fusilamiento de José María Hinojosa permanece casi desconocido, porque era mal poeta o porque lo mataron los republicanos?

—El fusilamiento de Hinojosa no permanece desconocido, ni poco ni mucho. Su vida y su obra está muy bien estudiada por Julio Neira, y no era mal poeta.

—¿Entre lo más raro del centenario de Miguel Hernández está que lo conmemoren con banderas anarquistas, a él que fue comisario comunista?

—Hoy basta con recordar que era «rojo». Y que acaban de rehabilitarlo, en virtud de la Ley de Memoria Histórica.

—¿Qué le parecen desmitificaciones de la Generación del 27 como la efectuada por Antonio Orejudo en su novela «Fabulosas narraciones por historias»?

—Bien. Depende del ingenio de quien haga la parodia, teniendo en cuenta que satirizar esos años es un auténtico subgénero narrativo, ya empleado por Woody Allen o por Angus Wilson.

—¿Ya no hay vida literaria como la de antes?

—¿Antes de cuándo? Los veinte y los treinta del siglo pasado estuvieron dominados por lo que Shattuck llamó «La era de los banquetes»; Umbral narra el momento de los sesenta en que llegó al Café Gijón. La vida literaria de «antes» corría pareja con los cafés. ¿Se ha cerrado un ciclo entre La Fontana de Oro y ese Gijón de Umbral? ¿El paso siguiente son los blogs?
—¿Y ya no hay tertulias porque nadie tiene nada que decir o porque nadie sabe escuchar?

—Todo es relativo. Yo creo que la gente se sigue reuniendo y hablando.

—¿Le ha sorprendió cómo se saldó el enfrentamiento entre José Antonio Fortes y Luis García Montero?

—El episodio jurídico me sorprendió, pero hay que acatarlo. Como proceso, anterior y posterior a aquel episodio, la relación de Fortes con García Montero, entre otros, es de envidia, disfrazada de una retórica de «análisis marxista» que Lenin calificó de «enfermedad infantil». Pasados los sesenta, es grave.

—¿Cuál es la principal originalidad de la exposición «Aquel momento ya es una leyenda»?

—La presencia simultánea de todas las artes y la frecuencia de su intercomunicación, a pesar de una situación política de dictadura. En 1927 y 1928 se aprendió nuevo cine y nueva arquitectura, se hizo música, poesía, prosa, teatro, pintura y escultura. El nivel medio fue extraordinario. Exponer muestras de todo nos sigue sirviendo de lección y de leyenda hoy.

COGIDA GRAVE DE JOSÉ TOMÁS EN MÉXICO


Cogida grave de José Tomás en Aguascalientes, México
Efe


José Ramón Márquez

La cogida es un accidente. Es lo indeseable, pero la presencia de ese odioso accidente es lo que hace que la Fiesta no sea un espectáculo de ballet, de circo o de variedades. Joseph Delgado ‘Hillo’ escribe –o dicta- su libro para dar las normas que precisan aquellos que se inician en el arte taurómaco para evitar la posibilidad de la cogida. Sin falsos misticismos, puesto que lo que nos gusta sobre todo es el toreo, podemos decir que la sangre derramada por los matadores les hace mejores toreros, puesto que les obliga a superarse, a conocerse a sí mismos con más profundidad.

Volveré a torear… Esa frase, Belmonte la pronunció consciente de todas sus consecuencias. Demasiado culto, demasiado inteligente para no haber reemplazado por otras emociones la del aplauso de las multitudes, hablaba del toro con fría lucidez.

-Torear es algo horrible, espantoso.

Lo interrumpí.

-Era usted el más valiente. Su toreo poseía una fuerza dramática que no igualó el de ningún otro, y su cuerpo conserva las huellas de muchas cornadas. ¿Por qué habla usted tanto de ese miedo que nadie adivina?

-Porque existía… Yo no creo que nada en el mundo produzca tanto pavor como el espectáculo de un toro en el ruedo al que hay que arrimarse y matar. El que diga lo contrario, peca, creo yo, de falta de sinceridad. Esas comidas frugales antes de las corridas no son para conservar la agilidad ni cosa parecida. El torero no come más porque el miedo no le deja tragar a gusto. Además la víspera de la corrida no hay quien duerma tranquilo. No recuerdo qué compañero me contaba que durante la noche sufría mareos, cólicos y angustias hasta tal punto que al día siguiente iba a la plaza en condiciones desastrosas. Para remediarlo, su mozo de estoques inventó un ardid: “¡Maestro, que está cayendo un aguacero espantoso! ¡Ay, maestro, qué desgrasia tan grande, que no vamo a podé atoreá!” Y el maestro se curaba instantáneamente, dormía y se levantaba fresco como una rosa.
Belmonte insistió:

-Hace falta una voluntad terrible para arrimarse al toro cuando ya se ha sufrido una cogida grave. Es la carne herida la que tira de uno. Hay que dominarla, vencerla…

-Y ahora -le pregunté-, después de recordar todo esto, ¿insiste usted en lo que me ha dicho antes? ¿Volvería usted a la plaza para luchar, para ganarse la vida como antes?

Belmonte, durante unos minutos permaneció silencioso. Los perros que sesteaban en el portalón se arrimaron a él y le lamieron las manos. Unas mujeres cruzaron el patio cantando.

-¿Y por qué no? -murmuró al fin-. Morir en la Plaza o en otro sitio, ¡qué más da!

DOMINGO, 25 DE ABRIL



SÍNDROME DE TOURETTE

Primero fueron los revistosos del puchero: hay críticos que usan los tacos (palabras malsonantes, para el vulgo) como signos de puntuación. Luego, los ganaderos, como Gallardo, el de cara de guardia civil que lleva los Fuente Ymbro, que ha dicho en Sevilla:

-Siento tristeza, no por mis toros; a esos, que les den por el culo...

Finalmente, y también en Sevilla, los toreros, como el pobre Luque:

-La corrida ha aguantado poco, y parece también que la gente [estaba] en contra, coño.

¡Y pensar que hoy era el aniversario de la Revolución de los Claveles!

(La Revolución de los Claveles fue una pesadez que arrancó con Xosé Alfonso salmodiando Grandola Villa Morena, que era la contraseña, al modo en que Verlaine -Los violines del otoño hieren nuestro corazón con monótona languidez- fue la contraseña del Día D en Normandía.

Ignacio Ruiz Quintano

HOY, PABLORROMEROS EN MADRID, MIURAS EN SEVILLA




J. R. M.

"YO Y EL PADRE SOMOS UNO"


DOMINGO, 25 DE ABRIL
4º de Pascua 4ª Semana del salterio

Dijo Jesús:

-Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.

Juan 10, 27-30

sábado, 24 de abril de 2010

MANIFA GAY EN MI CURRO

Pepe Sacristán, cabecilla chinchonés del actual agit-prop
contra la justic ia democrática, en su época de cabecilla del agit-prop
contra el franquismo que lo mataba a trabajar.
¡Todos los días tocando la pandereta bajo los balcones de El Pardo!



Jorge Bustos

Qué desilusión, oigan. La épica es ya inasequible. Cuando el jueves el colectivo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, creo que no me dejo nada) anunció su manifa ante mi redacción, uno espe raba una tenida más lustrosa y disputada. En una España con cuatro millones de parados, un Gobierno haciéndose la picha un lío con la reforma laboral y unos sindicatos batiéndose bravamente contra Franco, se dan pocas oportunidades al esparcimiento tan pintiparadas como una concentración gay a la puerta. ¡Quia! Ni vino Zerolo ni siquiera el Follonero, afinado hurón de Roures, que lleva la ortodoxia del periodismo en un carrito, como decía Pemán de los fundamentalistas democráticos. Cuando alguien dice algo que no le gusta al Follonero, éste le retira la credencial de periodista, la devuelve a su carrito y se va. Nervioso anduve desde que Público anunció que venían los monfloritas a llamarnos fascistas, haciéndose acompañar de tres lecheras policiales que los protegiesen de nuestros hipotéticos garrotazos mismamente como si fuéramos comunistas, que han sido los más aplicados ejecutores de homosexuales de la historia, extremo que quizá desconozca el Follonero. Cuando bajé al lío, lo que vi me hizo sentir como se sentirá Pajín el día después de que concluya la Presidencia europea. ¡Oh, melancolía! ¡Qué convocatoria exigua, qué cánticos trillados! Vinieron también los voluntariosos de HazteOír, figurándose un Waterloo de los derechos civiles que no llegó ni a Perejil. El digital del pedregoso Sopena, que se llama El Plural cuando por univocidad ideológica y número de seguidores le encajaría mejor El Singular, informó de que la presencia policial interpuesta entre ambas aceras había evitado el “enfrentamiento”. El único enfrentamiento de la tarde era el de Cristiano con la defensa del Almería, a la que sentó con la falta de humildad acostumbrada. La marcha tornasol acabó desleída en gris de ceniza islandesa. Para huir de este prosaísmo epocal veré de opositar a la Audiencia por heredar al díscolo Garzón.

(La Gaceta)

EL JULI, COMPARADO CON LOS BUENOS, ES MUY MALO

José Ramón Márquez

El otro día, en el chat de Mundotoro, Juli (Porte du Prince) responde así a una pregunta:

-Hombre, sinceramente hay ganaderías que sí que voy a matar y que son del gusto de ese público. He matado también alguna de Miura, pero bueno, creo que para el toreo que yo hago, que ha sido una evolución muy difícil y muy sacrificada para mí, hay que buscar el toro que te permita hacerlo. El otro toro, me creo capaz de matarlo, pero una cosa es matarlo y otra hacer el toreo que la gente está esperando ahora de mí.

Efectivamente, Julián mató y banderilleó a un Miura en Linares, corrida en la que actuó en solitario en el año 2003 y tres años más tarde, el 20 de julio, se anunció en Valencia junto con Uceda Leal y Dávila Miura para matar sin pena ni gloria otra corrida de la A con asas. Si a eso añadimos las seis de victorino que ha matado entre 2000 y 2006, pues ya tenemos pintada la dimensión épica del torero que, como bien dice, basa su estilo en buscar el toro que te permita hacerlo, o sea: Jandilla, Ana Mª Bohórquez, Cuvillo, Torrestrella, Juampedro, Daniel Ruiz, Victoriano del Río, Fuente Ymbro, Santiago Domecq, Torrealta, Zalduendo, Domingo Hernández, Daniel Ruiz, Jandilla, El Torero, Mari Camacho, Santiago Domecq, Parladé...

¿Y en qué se basa ese estilo que precisa de animales tan concretos para que pueda ser desarrollado? Pues es una pregunta que no sé si es fácil de responder. Haciendo una simplificación, diremos que lo que él le pide al toro es, o bien que sea tonto y que se mueva, o bien que sea tonto y se pare, sin más. El primer caso es el que le sirve para sus grandes triunfos, y el segundo, el que le sirve para estar ‘importante’, que son los dos polos entre los que se mueve su fecunda carrera. Lo del toro en movimiento no es baladí, pues creo que ésa es la auténtica revolución julista, dado que en su modo de torear lo importante es que el animal permanezca siempre en movimiento, perpetuum mobile, que los muletazos se cosan unos a otros y que el conjunto -como esas bailarinas que había antaño en los joyeros de las señoras- permanezca dando vueltas mientras le dure la cuerda.

Para los que en el toreo buscamos en el dominio el sentido de la lidia, este juego de amaestramiento hecho de pases rectilíneos sin fin y sin motivo no pueden tener menos interés. Para los que somos partidarios del ‘toreo de inclusión’ del que hablaba el gran Pepe Alameda, este toreo de ida y vuelta sin otra finalidad que tener al animal en movimiento no puede sernos más extraño y desagradable a la vista. Pero también para los que en el toreo buscamos la estética -me refiero a la estética de los toreros machos, no a esas memeces del arte-, no puede haber algo de menos interés que esa figura descompuesta de piernas abiertas, yo diría que tan falta de naturalidad.

Cuando este chico andaba por México de novillero se oía aquí hablar mucho de él. Se presentó en Madrid con una novillada muy seleccionada unos días antes de tomar la alternativa. Por cómo nos le habían cantado los revistosos del puchero, aquel día esperábamos encontrarnos con la reencarnación de Gallito, pero lo que en verdad nos encontramos, otro indeseado chapuzón de realidad, fue la vulgaridad, la bastedad y el destoreo, que son los rasgos que le han acompañado hasta el día de hoy.

Por eso es que pueden cantarle como quieran los críticos, el público y los aficionados; pueden encumbrarle como les plazca, darle orejas, rabos y patas, le pueden poner una estatua en Sevilla junto a la de Manolo Vázquez o encima del Giraldillo, o incluso pueden proponer al Papa que lo eleve a los altares, pero yo digo que el torero Julián López, comparado con los buenos toreros, es muy malo. Y eso, quien lo probó lo sabe.


Estatua de Manolo Vázquez en Sevilla

SÁBADO, 24 DE ABRIL

QUE EL CIELO LO JUZGUE

El cargar la suerte, para mí, está mal interpretado en lo que se dice, que es echar la pierna hacia adelante. Cargar la suerte es echar el peso sobre la pierna de salida, independientemente de que la pierna esté delante o atrás.

JULIÁN LÓPEZ EN EL CHAT DE BURLADERO

Ignacio Ruiz Quintano

viernes, 23 de abril de 2010

DE LAS VIRTUDES HEROICAS DE TOMÁS

XXV Aniversario de la Proclamación de las
Virtudes Heroicas de D. Miguel Mañara



José Ramón Márquez

El otro día nos preguntábamos aquí por el paradero del torero serio, del pétreo, del ciprés de Galapagar. Sus hagiógrafos se han mantenido prudentemente en silencio durante unos días, apabullados sin duda por la rotundidad de su ausencia de Sevilla y por las energías que algunos de ellos han tenido que dedicar a la loa de esa grandiosa figura contemporánea que es Juli y de esa figura mediterránea que es Manzanares. ¿Dónde estará Tomás?, nos preguntábamos.
La respuesta la hallamos a las 8.25 horas de la mañana del jueves, en la estación de Santa Justa. En las páginas -cómo no- de El Mundo, edición de Andalucía, página impar, titular a cuatro columnas y firma de El Mundo, nos contaban que el torero de piedra, que tiene el corazón de oro, ha creado unas becas para dar estudios a quinientos niños mexicanos. Los caminos de la propaganda son así y hay quien usa cualquiera de ellos para llegar a su fin. Como este circunspecto matador de toros se confiesa ateo, pues se ve que no tiene empacho alguno en que su mano derecha sepa por todos los medios de comunicación posibles lo que hace la izquierda; deben ser cosas del agnosticismo ése.
Que conste que me alegro infinitamente por los niños mexicanos a los que haya tocado esta ‘pedrea’, pero, sinceramente, creo que los problemas relativos a la escolarización de los jóvenes en cualquier país deberían estar tutelados por el Estado, que para algo está. En México, en el año 2000, que no me voy a volver loco buscando datos más recientes, según el Censo General de Población y Vivienda, la población en edad escolar, niños y niñas entre 3 y 15 años, era de 28.487.089. Algo más de la mitad de la actual población de España. Alguno por ahí dirá que un grano no hace granero...

OREJA AL ROMERO

Paseo de Colón, Sevilla

GUERRA AL PEATÓN II

Nueva calle de Serrano, Madrid, 23 de Abril

GUERRA AL PEATÓN

Calle de Juan Ignacio Luca de Tena, Madrid

TILDES DEL ESTADO

Calle de las Sierpes, Sevilla

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

Samaranch, El Señor de los Anillos para los revistosos del puchero centrista,
con Martín Villa, actual jerarca del Grupo de Progreso Prisa, en Barcelona'74

BOXEO: LOS VIERNES DEL CAMPO DEL GAS, XIII


PANCHO VILLA vs. JIMMY WILDE
(18 de Junio de 1923)

Nat Fleischer


Siempre hay drama en la despedida de un gran campeón, y en la pelea que voy a reseñar lo hubo en abundancia. Ésta es la historia de la batalla por el campeonato mosca, en la que Pancho Villa, de las Filipinas, derrotó en el séptimo asalto al galés Jimmy Wilde, el Terror de Tylorstown, en el escenario de Polo Grounds, Nueva York.

El mosca Wilde viajó a los Estados Unidos teniendo en su contra sólo un nocao, que se produjo en una pelea de la que salió con mucha honra. El 13 de Enero de 1921, Jimmy había caído en diecisiete asaltos frente al peso gallo norteamericano Pete Herman, que el mes anterior había perdido el título gallo ante Joe Lynch en una pelea muy cerrada.

El encuentro con Herman había sido el único de Wilde en 1921. En 1922, Jimmy se mantuvo inactivo, y en 1923 lo llamaron de Nueva York para enfrentarlo a Pancho Villa por la corona mundial mosca. Wilde, el mejor en su peso de todos los tiempos, tenía treinta y uno años cuando aceptó la oferta del promotor Tom O’Rourke, aunque no había realizado más que una pelea de exhibición desde su derrota a manos del gallo Herman. Su casi total inactividad había durado dos años y medio, pero no temió enfrentarse a la fierecilla filipina. Y los fanáticos vieron la pelea quizás más grande que se diera en la división de los moscas.

El triunfo de Villa se produjo al minuto y cuarenta y seis segundos del séptimo asalto de una contienda que por muchos años será recordada. Mientras duró, fue toda una batalla. La multitud se debatía entre la pena por el pequeño galés, que no podía con la velocidad de Pancho, y el entusiasmo loco por la pericia del retador. Desde que Battling Nelson recibió de pie el conteo completo en el cuadragésimo asalto de su pelea con Ad Wolgast, en 1910, nunca un campeón había tenido un final tan glorioso.

A partir del segundo asalto se vio que el pequeño galés sería derrotado sin remedio. Al final de ese asalto recibió un golpe a la mandíbula que lo puso en malas condiciones. Lo arrastraron hasta su esquina, y en el resto del combate ofreció una de las mejores demostraciones de coraje que se han visto en un ring. Los segundos de Wilde dijeron que el golpe que lo había derribado era ilegal, y la mayoría de los que estaban junto al ring declararon que el golpe había sido lanzado después de sonar la campana dando fin al segundo asalto. En Inglaterra, ese golpe habría provocado la descalificación de Pancho.

Wilde salió de la esquina en el tercero tambaleándose y medio ciego, pero fue en busca de su contrario. Villa le pegó izquierdas y derechas a la cara que lo hicieron vacilar sobre sus pies, aunque no retroceder. Golpe tras golpe caía en la cara del galés, que oscilaba pero no cejaba.

La valentía del galés hizo pensar al público que era posible una victoria del monarca. Sin embargo, su reinado como uno de los más relevantes campeones mundiales expiraba ya. Y su final fue patético, de cara contra la resina después de recibir un castigo despiadado. Vacilando sobre sus piernas y sin fuerza ya en los brazos, Jimmy no obstante se lanzó al ataque al comenzar el séptimo, pero Villa lo llevó a golpes hasta una esquina y allí lo martilló con ambos puños sin misericordia. El retador finalmente dio un paso atrás para tomar distancia. Wilde bajó la guardia, y Pancho lo golpeó a mansalva con una derecha a la mandíbula. Jimmy cayó de cara al piso, totalmente inconsciente.

El gran campeón terminó como lo había querido. En el sexto asalto el árbitro le ofreció la oportunidad de poner fin al combate, pero él contestó:

–No lo detengas. Quiero perder como un campeón.

Y así fue como perdió el título.


VIERNES, 23 DE ABRIL

Las medias (verónicas) de
El Fary

MEDIAS

En un día de Cervantes como hoy oí a Jorge Berlanga decir que los toros son como las medias: sólo sirven si tienes... un hombre.

Ignacio Ruiz Quintano

Y SIGUE LA FERIA


Puente de los Remedios, Sevilla

MONEO, QUE TE VEO

jueves, 22 de abril de 2010

UNA ENTRETENIDA TARDE DE TOROS DE LOS CHINOS


José Ramón Márquez


Hoy, viniendo de Sevilla, me he entretenido en el tren en leer la prensa, las opiniones remuneradas, y luego he estado husmeando por al red las opiniones no remuneradas sobre lo de ayer en La Maestranza. A ver qué decían. Como en el arco iris ése que salió ayer sobre la plaza con sus colorines tan monos contra la nube gris plomo, pues resulta que tenemos de todo. Unos dicen que el toro de El Cid, el quinto, fue el toro de la feria (¿se han fijado en cuántos mejores toros de cuántas ferias le tocan siempre a El Cid? ¿No tendrá algo que ver el torero en esa desproporcionada estadística?); otros se ciscan en la corrida por cutre, blanda, y afeitada. Los hay que le dan palos a Ponce -uno, el más bajito y peor hablado, hasta le pide que se largue-, y los hay que le comprenden. Hay quienes no comulgan con El Cid de ayer y otros ven en su incompleta faena atisbos de su grandeza. Hasta hay quien saca la cara por Talavante. Hay un apasionante cruce de opiniones sobre el toro colorado del Puerto de San Lorenzo, que es el primero que veo con esa capa en mi vida en esa ganadería. Un galimatías, en suma.
Pues para echar más ruido y decir mi verdad también, por si a alguno le interesa, de los toros digo que el encierro fue una auténtica basura, retratada perfectamente por el que gritó "¿Dónde habéis comprado los toros?¿En los chinos?"; que el manso toro Rinconcito, sobrero de Toros de la Plata (los manologonzález de Pedro Trapote), recibió leña para dar y tomar en cinco acometidas al caballo; que el toro quinto, con el hierro de La Ventana del Puerto, fue el más armonioso en tipo y hechuras de los que trajeron los antaño escrupulosos ganaderos, aunque el animal andaba con las fuerzas justitas y tuvo un castigo muy medido en dos buenos puyazos.
De las cuadrillas digo que el desorden de lidia del cuarto bis fue como de novillada pueblerina de los años sesenta; que Boni volvió a bregar con suficiencia y maestría (¿a cuántos mejores toros de cuántas ferias ha bregado a Boni?); y que uno de los Tejero se está poniendo hecho un fondón.


De los toreros diré que Enrique Ponce pareció que se quería medir con el toro Rinconcito, hasta que se aburrió o pensó que se le estaba mojando el pelo, y que a continuación dio un mitin con la espada por no querer comprometerse en obsequiar con una estocada aseada a una plaza a la que no debe nada y en la que, por cierto, nadie le espera. De Cid, de quien soy partidario confeso, que estuvo bien por momentos y menos bien en otros, que la sombra sevillana le hurtó la oreja que se pedía con suficiencia y que en los momentos buenos hizo el toreo, planteando una faena con altibajos en la que dejó retazos de su sello. Siempre ha habido faenas así y no pasa nada. De Talavante, que Sevilla le esperaba mucho y se quedaron sin poder darle las orejas o la devaluada Puerta del Príncipe que acaso le tenían preparada. Lo siento, pero no me interesa su forma de torear.
En resumen, una entretenida tarde de toros, con la fortuna de tener cerca a buenos aficionados de Sevilla -algunos hay- y de Bilbao. Para los que ven los toros por la televisión, supongo que sería un plomazo insufrible. No sé cómo lo aguantan, y encima le hacen rico al fenicio Dr. Zaius.


LAS ESPADAS DEL 36

JUEVES, 22 DE ABRIL

LOS VIRGILIANOS

Héctor! ¡Nombre bíblico! -exclamó Felipe González cogiendo en brazos a un niño de campaña electoral.

Juli! ¡Nombre virgiliano! -hemos exclamado los demás al leer a los revistosos del puchero.

Que Juli viene de Julo, hijo de Eneas, héroe de Virgilio.

¡Mira que no encontrar una corrida de La Quinta como quería Julián López para Madrid!

Ignacio Ruiz Quintano

NI DIESTRO NI SINIESTRO

Esta discusión la hemos tenido muchas veces en Colósimos

Pepe Cerdá

Me entristece la acusación simplista de que soy de derechas.

No, no lo soy. Tampoco de izquierdas. No soy de nada, al menos de nada tan poco complejo. Pienso, al igual que Ortega, que “ser de derechas o ser de izquierdas son dos formas de ser un imbécil”.

Lo que procuro hacer es pensar por mí mismo y decir después lo que me parece.

Si decir que la palabra progreso significa hoy una cosa distinta que a principios del siglo veinte es reaccionario quizás lo sea. Pero a mí antes que reaccionario me parece obvio.

Si decir que los compradores de cuadros con gomina y bata de guatiné verde me parecen cazadores de patos urbanos es de izquierdas quizás lo sea. Pero a mí antes que de izquierda me parece ridículo.

Lo que no soporto es el dogma de lo políticamente correcto ni al que corre con sus argumentos en socorro del poderoso. Detesto al intelectual orgánico sirva al partido en el gobierno o al de la oposición. Detesto al que ejerce de tertuliano y opina “libremente” lo que toque opinar. Sé que el paro y la indigencia son cosas muy malas y que hay que buscarse un hueco antes de que sea tarde, y desde este punto lo comprendo todo. Y hasta lo perdono, porque, como dicen los musulmanes: “Antes de juzgar a alguien hay que caminar tres días con sus babuchas” . Lo único que procuro no hacer es comulgar con ruedas de molino.

Por esto me entristece la acusación de que soy de derechas, porque no lo soy y siento explicarme tan mal como para que pueda deducirse que lo soy por lo que escribo.