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martes, 11 de febrero de 2020

DG





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En una España de vividores sedentarios, David Gistau, con su algo de Bakunin (la misma barba de Jehová y una disposición a fumar cigarros sentado en un barril de pólvora para poner de los nervios a las visitas), fue, lo primero, un hombre de acción. Y en busca de acción se alistó en el periodismo.

    Pero en los 90 el periodismo, consumido por la crisis económica y cultural (consenso y posmodernidad), ya no ofrecía acción (ni siquiera aquel caos creador que en los 80 aún vio uno en las Redacciones), sino colaboraciones, y eso si dabas con la pandilla buena, como en “La oficina siniestra” de Pablo en “La Codorniz”. Él venía del “Mississippi” de Pepe Navarro: era nuestro “Barton Fink”, y nosotros, otros hermanos Coen, y a ninguno nos quería nadie. Trasnochamos mucho, hablando y bebiendo toda la noche cada noche, pero, por edad, él pensaba que tenía que haber algo más, y el tedio de Madrid lo llevó a Sevilla, que también tiene su invierno, y el invierno de Sevilla lo llevó a Peshawar, que también tiene su amor, y el amor de Peshawar lo llevó a Buenos Aires, donde descubrió que lo que a él de veras le tiraba era la familia, que la familia era la acción, y toda su acción fue ya fundar una gran familia.

    –Oye, una pregunta rara. ¿Hemingway entendía de toros?
  
El día que por guasap me hizo esa pregunta supe que su sueño se había cumplido, y que era un padre de familia orondo de felicidad. Se sentó a escribir libros que no te enviaba por un fino sentido del pudor: “Ni los hijos ni los libros de uno están para dar el coñazo a los amigos”. Luego te sorprendía a la hora más difícil (su hora de escribir) para precisar un juego de Rorty en “Trotsky y las orquídeas silvestres”. De la muerte hablábamos con copas, y la deseábamos como un “knock out” contado por Floyd Patterson:
  
Cuando te noquean con un buen golpe no sientes dolor. Flotas. Es como si estuvieras borracho. Sientes que quieres a todo el mundo.
  
Un abrazote, David, por todo lo que de pobres quisimos juntos.