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lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Pero qué le han hecho a Canorea?

 
Canorea pastorea las filas (prietas) de la prensa
 en los victorinos de este año

 
José Ramón Márquez
 
¡Pero qué poquito nos ha durado la fiesta! En apenas cuatro días, un fin de semana como quien dice, hemos ido de la alegría de ver a Canorea plantando cara a los cinco damiselos del toreo a verle pasar bajo las Horcas Caudinas de un comunicado ful de Estambul, donde dice Diego y pide disculpas a todo quisque, incluido el Pétreo Paquiro, a quien con magnífico acierto había enviado a Somalia en otras declaraciones y que nada tenía que ver con la batallita de los cinco picaflores.
 
¿Y qué habrá pasado para que un mocetón como Canorea, con ese corpachón, con esa palmera tatuada en el antebrazo, se haya echado para atrás? La verdad es que lo que uno esperaba, sobre todo por lo de la palmera, era una actitud muchísimo más macarra por parte del empresario de Sevilla, que a fin de cuentas él no hace otra cosa que defender su cuenta de resultados, pero algo hay por ahí que le ha hecho dar el giro. O le han metido la cabeza de un penco dentro de las sábanas o le han dicho que no le invitan a las casetas en Abril, pero algo hay que amosca.

Canorea fue el responsable de que Curro dejase de hacer el indio por las plazas de toros, precipitando –el término es un poco ampuloso– la definitiva retirada del Faraón de Camas. Los que hemos apreciado al Curro bueno, los que detestábamos a ese Curro de caricatura que sólo ha servido para dar un modelo al buenazo del Gargantúa de la Puebla, no podemos mas que estar agradecidos a los manejos de Canorea, que terminaron con la retirada de Curro de los ruedos. Mandó a Curro al Inserso y no pasó nada. Luego Canorea plantó cara a Tomás, el depredador, y cuando el tío se fue a él con su saco a llevarse toda la taquilla, todas las taquillas, la pasta de él y la de todos, le mandó a paseo sin despeinarse. Mandó al Pétreo de Galapagar al cuerno y no pasó nada. Ahora se le ponen enfrente estos cinco, que son nada en comparación a Curro o a Tomás, y el tío se pone a pedir disculpas y a echarse por los suelos cuan alfombra de nudos.

Seguramente que todos en Sevilla hayan tenido en estos días una palabra para Canorea. Desde los que tienen un restaurante donde dicen que venden langostinos de Sanlúcar hasta las putas que ejercen en Nervión, todos le habrán dicho que por Dios, que no les haga eso, que como les va a privar de su negocio, que sin esos señores vestidos de pantalón color teja y con la cabeza engominada que bajan en hordas en el Ave a ver a Morante los negocios no se sostienen, que sin esos turistas de la sevillanía cañí no hay forma de llevar un chusco de pan a casa… y lo mismo los ganaderos, los ganaderos del vampiro charolés que se oculta bajo la Denominación de Origen Juampedrera, qué van a hacer con sus bichos, con la de ellos que se mata el Julián,  el Juanpredator, a ver si van a empezar a salir los toros con otra cosa y la gente empieza a darse cuenta de lo tremendamente aburridas que resultan esas bolas de sebo que sólo sirven para que Juanpredator demuestre su poderío a los de las revistas taurinas, que ahí sí que manda, el tío.
 
Todo tiene su parte buena y hay que buscarla. El riesgo para Madrid, si esos cinco pintamonas se caían de Sevilla, es que los Choperón Father & Son nos los metiesen aquí como dos tazas de caldo, quieras que no, con todos sus torillos bajo el brazo y encima sacando pecho de gran empresario, hombre responsable y tal y tal.  Luego los medios afines de propaganda se encargarían de cantar su presencia en Madrid como gesta histórica –otra más– frente a la iniquidad de Pagés del Corro S.A. y caldearían el ambiente para ver si se conseguía la segunda Puerta Grande para Julián en quince años, que esa la lleva bien clavada el pequeñín de Velilla. Afortunadamente, si se anuncian en Sevilla, Julián tendrá que mantener su oferta del año pasado y ponerse en el cartel con Miura, porque Julián le debe a Sevilla una con Miura. Ya conoce el miedo que se pasa solamente con ver tu nombre junto a la A con asas; ahora, si se aviene con Canorea, como sin duda va a pasar, y si tiene algo de torero, le toca ponerse enfrente de los de Zahariche.