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lunes, 30 de diciembre de 2013

A lo mejor esto explica el ruido inducido alrededor del aborto

Los presos se rinden  a la ley, dice El País.

Claro que han reconocido siempre el sufrimiento. Lo reconocía el asesino Iñaki de Juana Chaos tras el asesinato del concejal Jiménez Becerril y su mujer en Sevilla: ”Sus lágrimas son nuestras sonrisas y acabaremos riendo a carcajadas. Con esta acción, no necesito comer en un mes”.

Este mismo fin de semana, vecinos de Eibar y otros pueblos de Bildustán reconocían a los miembros de la AVT que se manifestaban, su consciencia del daño que ETA les había producido, de que ese daño era irreversible y su identificación con los asesinos: “¡Los nuestros en la calle y los vuestros en el hoyo!”

 “Se rinden a la ley”, proclama El País, pero eso no quiere decir que acepten el cumplimiento de sus condenas como reparación por el daño y el sufrimiento. Es justamente lo contrario: aceptan los procedimientos legales que les permitan salir de la cárcel y volver a sus casas.  Los nuestros en la calle y los vuestros en el hoyo.

Qué titular perdido: “ETA hará lo posible con total generosidad”. A veces pienso que la mayor parte de mis colegas viven y trabajan en Disneylandia.

Tal día como hoy hace siete años, a estas horas, una furgoneta cargada con 800 kilos de explosivos reventaba el aparcamiento de la T-4 de Barajas y se cobraba las vidas de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate
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