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viernes, 21 de junio de 2013

Disolución de la Unión

 Gloria de la U D Salamanca:
 Huerta, Iglesias, Pita, Rezza, Lanchas y D’Alessandro
Álvarez, Robi, Víctor, Ameijenda y Pérez

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Aunque Salamanca pertenecía al Reino de León en nuestro Bachiller, queríamos a su equipo de fútbol como a un hermano, por vestir como los nuestros, por tener jugadores semejantes a los nuestros y porque ninguno de los dos soportábamos a los pucelanos. Hoy, futbolistas que tuvieron episodios dignos de mención en aquellos años setenta no distinguen si les pasaron las cosas en Burgos ó Salamanca.
      
-En El Plantío metí un gol  desde el centro del campo. ¿Que no? ¿Que perdimos uno a cero? Pues sería en El Helmántico.

         Los aficionados no salmantinos  que recuerdan el mejor Salamanca hablan del portero D’Alessandro y del extremo Sánchez Barrios, “..un once que llevaba barba”, y que lo fichó el Madrid. 

Los unionistas de pro penan de añoranza mirando los cromos de Tomé -su futbolista-, Rezza, Ángel -otro que fichó el Madrid-, Báez, Juanito, Diarte, Enrique...  y quien suscribe no olvidará nunca -permítalo Dios- al zurdo Ameijenda por su forma de lanzar los penaltis del que ya dijimos que llegó de San Lorenzo, el equipo del Papa Francisco, y que daba gusto verlo jugar... y al muy admirado Joao Alves, futbolista de guantes negros incluso en verano, y catedrático del balompié. Como el magisterio de Alves merecía aulas más internacionales pronto fue requerido por el Benfica con gran pesadumbre para un servidor. Fui mucho de Alves y del barbudo Quinito, que estaba en el Rácing -otro que tal- y me alegré cuando volvió como míster con una lista de portugueses paisanos que devolvieron al Salamanca a Primera:  Giovanella, Pauleta, Taira -su hijo está en Córdoba-, Agostinho... No tuvo la suerte Alves  de ascender al equipo. El honor le cupo a Lillo que con aquellos lusitanos más Míchel Salgado, Urzáiz, Vellisca, Iturrino, Loren... comenzó a labrar su prestigio, sin que nadie reparara en el equipazo de talentos que se formó a mediados de los 90.

     

El último buen Salamanca pasó por El Arcángel hace cuatro o cinco temporadas. En punta estaban el venezolano Miku, el incombustible Quique Martín y un tal Dañobeitia, al que padecimos en Córdoba, y del que Clemente anunció como el futuro crack del Athletic  que se cascó un partidazo imitando perfectamente a Ribéry. El reggista del equipo era Salva Sevilla y me atreví a mandar un correo a las oficinas del Córdoba para que lo ficharan para la siguiente temporada. Los unionistas tenían aún a Ze Tó, otro portugués de Angola,  como su mejor futbolista, aunque un poco mayor.
       Hace dos años el Salamanca descendió a 2ª B, dicen que con una deuda descomunal de 26 millones de leuros. El otro día aún debía 20 millones a unos proveedores que saben que no van a cobrar.

      Hoy me dicen que el Salamanca desaparece y que se subastan sus pertenencias. Yo pujaría por un par de guantes de Alves.

     Acompaño el sentimiento a los aficionados charros, al delantero Rial que lo fue de la Unión y a Juan Ledesma en particular....