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miércoles, 19 de junio de 2013

Cortesías

No es broma
“Vino Tinto Rioja Pesquera 2010”

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La España de Mariano sigue exportando pecados capitales (envidia, lujuria, gula, avaricia, ira, soberbia, pereza), pero importa cortesía japonesa.

    Esto se ve muy bien en los toros.

    El japonés es criatura curiosa que no pasa por Madrid sin ir a los toros, donde saca la impresión que todos los españoles somos como Florito, el mayoral: es que hay que ver la mandonería con que los porteros de Las Ventas tratan al público-ganado y la sonrisa con que los hijos del Sol Naciente reciben, con los toreros todavía en el ruedo, las órdenes cuarteleras de este servicio de plaza:

    –¡Venga, venga, venga! ¡Arreando, que tenemos que llegar a casa a cenar! ¡Aaamos!
    
En un país que tiene reservado el rigor para el orden alfabético, el luto y la etiqueta ha sentado a broma la cortesía proverbial del príncipe Hiro-no-miya Naruhito Shinno, que ha visitado Coria, mas no Utrera, por temor a que su corregidor, en su cursi afán de protección a la santa infancia, prohibiera al futuro emperador, viéndolo tan menudo, entrar a la casa del Barbero de Utrera con sus toros lombardos chorreados en verdugo.

    Lo que más admiraba a Gómez Carrillo del japonés era su prosopopeya para invitar a cenar:

    –Tengo el honor de rogaros humilde y respetuosamente que os dignéis hacerme el favor de tener la bondad de condescender en hacerme la inmerecida merced de venir a cenar conmigo.
    
En Sevilla, las autoridades civiles invitaron al príncipe Naruhito a un almuerzo “ferradrianesco” en el Alcázar regado con “Vino Tinto Rioja Pesquera 2010”, que es como si a Zoido lo llevaran al Palacio Imperial de Kioto y le dijeran que el almuerzo va regado con sake en botella de porcelana de Seto que en realidad es de porcelana de Shigaraki, sin ánimo de comparar a La Horra con Haro.

    Poco a poco.

    Digno de una “oiran”, por ejemplo, es ya este reclamo de una señorita en la carretera de Benissa a Calpe que me pasa mi amigo Márquez:
    
Por 20 euros, no molestes a tu mujer.