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jueves, 30 de mayo de 2013

Jueves, 30 de mayo

TOREAR O SER TOREADO

“Para realizar toda suerte -dice la Teoría del toreo, de D. Amós- debe colocarse el torero en la dirección del toro, y desde este momento el toro queda interpuesto en el terreno del torero, y éste en el de aquel, de modo que si el toro va por el suyo, y en su dirección debe coger, a menos que para impedirlo se interponga una suerte destinada a desviarlo. Pero esto puede hacerse de dos maneras; consiste la primera en señalarle un terreno y darle una salida por medio del engaño, sacando y extendiendo los brazos, con lo cual se le lleva fuera de su línea, quedándose quieto el torero; consiste el otro en dejarlo empapado en el engaño y en su propia dirección y salirse de ella moviendo los pies. ¡La diferencia es colosal! La una descompone el toro, haciéndole describir una curva y contracurva extensas, y hace que el toro necesite más tiempo para reponerse y volver a embestir; la otra cambia los papeles, y hace que tarde  más en reponerse el torero que está en movimiento. En una el torero está quieto, y se cansa menos, porque sólo maneja los brazos, y se repone con sólo girar sobre los talones; en la otra agota sus fuerzas por el bailoteo, y el giro es más extenso. En la una el engaño sirve para quitárselo de encima; en la otra sólo sirve para contenerle o distraerle la cabeza mientras se desvía para evitar el hachazo. En una gira el toro alrededor del torero; en otra es el torero el que gira alrededor del toro. En suma, de un modo se torea al toro, mientras que del otro el que resulta toreado es el torero, ¡y esto último no entra, que yo sepa, en el arte de torear, sino en el de ser toreado!”
ES DE RONDA Y SE LLMA CAYETANO, 1925 / GREGORIO CORROCHANO
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006

Ignacio Ruiz Quintano