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miércoles, 27 de marzo de 2013

El camarote de Victorino

Finca Las Tiesas, de Victorino, en fin de semana de preparación de La Gesta

José Ramón Márquez

Poco a poco, step by step, va aflorando la Estrategia del Triunfo, la blitzkrieg talavantera. Podemos decir que, como primera medida, Talavante, Gallito de Taurodelta, se ha puesto a seguir la estela de José Tomás, a quien ya imitaba en sus inicios como torero, por el sistema de adoptar su lema de familia: ‘Marketing y glamour’. En esa sencillísima ecuación dejó fijadas el ex apoderado del Pétreo de Galapagar, ese Pipo del siglo XXI que es Salvador Boix, las coordenadas de su torero; ahora Talavante se pone por segunda vez en pos del Ciprés Berroqueño, esta vez con el noble fin de llegar a ponerse al frente de esa cábala denominada ‘el escalafón’, tan útil para los Revistosos y los Empresarios y que tan poco le dice al aficionado.

Ayer esbozábamos un par de líneas, que se nos ocurrieron al calor de un bar, del montaje que están preparando para Talavante en mayo. Luego, al darnos una vuelta por las informaciones que se encuentran por ahí, la cosa fue tomando cuerpo y ahora ya se ha convertido en un auténtico cuerpazo, en un body, como decía M.



Al día de hoy nadie explica cuál es la razón de que Victorino consienta en que su corrida de Madrid se lidie a principio de la Feria, en medio de un puente (el puente de San Isidro) y además un sábado (el sábado de los isidros). Nadie se explica por qué los victorinos pasan a ser una de rejones, lejos del que ha sido su lugar tradicional durante lustros, que es el cierre de la Feria, como corresponde a su trayectoria ganadera en Madrid. Por más vueltas que se le dé, esa incomprensible decisión sólo se explica por el hecho de que en la tarde en que por primera vez se van a cruzar las vidas de los victorinos y de Talavante se trata de llenar la Plaza con público de aluvión o, acaso, tratar de cumplir el deseo expresado por el diestro de que vengan a verle a Madrid todos los de su pueblo, deseo que constituye la neta superación del modelo tomatero, pues la genial apuesta de Talavante consistiría en que en vez de irse él a torear a Badajoz, se trataría de traer Badajoz a La Monumental de Las Ventas.

Por otra parte, para ir caldeando el guiso, el departamento de agit-prop talavantesco, comandado por la misma persona que llevaba las cosas de la comunicación de José Tomás, montó el otro día un fiestorrín -diríamos una kermesse- en la finca de Victorino, para que el matador torease dos vacas y se fuese familiarizando con las ‘alimañas’, y para que el resto de invitados se zampasen unas alubias (con morcillo de toro de la casa).

A esa reunión en la cumbre fueron, significativamente, invitados los grandes muñidores de la Política (Abella, a quien el orbe entero conoce como Abeya), de la Cultura (Díaz Yáñez, que igual le ves en lo de Victorino que en el Postigo de Sevilla), de las Finanzas (Martínez de Erice, empresario, profeta y apoderado de Gallito), del Periodismo (Antena 3, Mundotoro, El País) o del mundo de la Familia (los padres del torero) y así hasta un centenar de invitados. Cada cual, como en esas películas clásicas basadas en Agatha Christie, va con su propio interés. Abeya soñando con cubrir la finca de Las Tiesas, para que el clima no afecte a los albaserradas; Díaz, a ver si Abeya le financia la organización de algún sarao cultural en Las Ventas; Erice, a ver si conjura el mal fario del desplome con el triunfo de su torero; los de los medios, a papear de balde como corresponde a su concepción del periodismo; los padres, a desear lo mejor para su hijo; y lo que falta, hasta completar el centenar de convidados, a disfrutar del día y a relatar a las amistades lo avanzada que está la primavera en Extremadura y lo grato del paseo en remolque acondicionado ‘a la francesa’.

Lo que son las cosas. Hace como un mes, un Título de Castilla me auguró que la ‘gesta’ de Talavante tenía truco. Decía aquél hidalgo que Victorino le prepararía a Talavante una victorinada light, encaste mexicano, línea Chafik, para que el torero no se arredrase, para garantizar el triunfo a cualquier precio, que sería publicitado al mundo y para el mundo como un gran triunfo de la auténtica Fiesta, y para dar a Talavante una inyección de publicidad que le pusiese en dinero frente a Manzanares III. Yo había echado en saco roto esas cosas, pero al ver ayer el despliegue que se han montado por tierra, mar y aire me acordé de las proféticas palabras del noble y comprendí el acierto que contenían, porque realmente quien más se juega en esa tarde es Victorino, víctima de la celada que le han preparado.

Decía Joaquín Vidal que el aficionado está tan baqueteado que siempre está con la mosca detrás de la oreja, buscando indicios y premoniciones de cómo nos van a meter el estacazo. En este caso, si en el ánimo del paleto pesa más su condición de tratante, de la misma manera en que ha consentido que le encartelen como corrida de rejones, consentirá en poner a disposición de Talavante una corrida amable (5, 12 y 55, nos dicen) que sirva para que el torero ponga sus testículos sobre el cogote de algún capitalista encargado de sacarle por la Puerta Grande en su gesta cantada como histórica, única e irrepetible;  si, por el contrario, pesa más su condición de ganadero, Victorino Martín Andrés, ganadero de Galapagar, no tiene otra opción honorable que la de soltar en Madrid una corrida fuerte y dura, marca de la casa, que pida el carnet de identidad y ante la cual el deseable triunfo del torero sea ganado de una manera totalmente inapelable y legítima.

Camino de Las Tiesas, cantando Por la Meseta con la música de Por la Bahía