martes, 19 de febrero de 2013

Maribel

La otra Blancanieves

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Con el ruido de los Goya siempre me acuerdo de Olano, que una noche dijo:

    –Toreros americanos. Cineastas españoles. ¡Qué tontería!
    
De cine no sé gran cosa, pues no salgo de Ford, Hawks y Scorsese, y me huelo que ningún Hollywood me dará nunca algo comparable a “Deadwood”.

    El cine español me parece una cosa ha mucho desaparecida.

    Lo que queda de él se dedica a mostrarnos lo que sus empleados llevan debajo de la ropa, y una noche al año, lo que llevan debajo del pelo.

    Es la noche de los Goya, que yo no vi, aunque me dicen que Maribel Verdú dijo la última palabra sobre capitalismo.

    Yo he querido mucho a Maribel, aunque a ella sólo le guste Rubalcaba, a quien sólo le gusta Ana Belén.

    De joven, Maribel estaba contra el progreso, que se había llevado por delante “el horno medieval” en que se hacía el pan en su casa. Después triunfó mucho y anunció cuentas del Santander y rebajas de El Corte Inglés. Ahora, en un arrebato goyesco, dice que el capitalismo es “un sistema quebrado, injusto, obsoleto, que permite robar a los pobres para dárselo a los ricos”.

    Es el síndrome Talegón, palabrón hermoso (por quevedesco) donde los haya.

    –Talegón, donde ordinariamente se guarda el dinero –nos dice el Cobarruvias.
    
Talegón es el anuncio de la primavera socialista, fruto de la cólera castiza del camarero Casillas, aquel Joe Pesci de la indignación chiquirritina y española de cuando el asalto perrifláutico al Congreso.

    El alegato de los Goya fue el minuto Talegón de Maribel, que si dijo esas cosas tan falangistas del capitalismo sería porque no la dejaron hablar en “Blancanieves”, película muda por los recortes (fuera el dialoguista), ahorro que ya le valió un Gaudí como Mejor Película en Lengua Catalana.
    
Maribel tiene una idea del capitalismo como Sor Lucía (“lucia vaca que rumia”) de la religión:
    
Necessitem referents i el Barça ho és en humilitat. El Barça és una escola de valors. No ser del Barça és un pecat.