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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Havel

San Baudelio

Ha muerto Vaclav Havel. Todos los medios recogen en sus necrológicas su meritoria actuación política. Casi ninguno recuerda que fue un digno discípulo de Jan Patocka (I y II). Nada fuera de lo normal.

I
A la última vez que vio a su maestro fue en la cárcel de Ruzyne, en Praga. Los dos habían sido detenidos como primer signatario de la Carta 77 (Patocka) y como su portavoz (Havel). Tras interrogarlos por separado los condujeron a una habitación y los dejaron solos. Evidentemente ambos sabían que no podían hablar, porque estaban siendo escuchados. Por eso se hicieron confidencias importantes sobre la vida y la muerte. Cuando los policías se hartaron de escuchar metafísica, los volvieron a separar. Pocas horas después Jan Patocka sufriría una grave hemorragia cerebral en el curso de un interrogatorio.

II
En una de las cartas que Havel escribió desde la cárcel reconoce que nunca se sintió "demasiado seguro de que mi inclusión en el mundo no fuera en última instancia ilusoria, fraudulenta y temporal". Reconozcamos que no estaba completamente equivocado. La temporalidad le ha pasado factura. Su cuerpo, que según un médico, era, tras varias operaciones, un libro abierto de medicina, ya no ha aguantado más.

III
"La experiencia de un sistema totalitario como el comunismo -dijo Havel una vez- es que hace enfáticamente clara una cosa que espero que tenga una validez universal: que el pre-requisito para toda acción política es la moralidad. La política debería ser realmente la moralidad puesta en práctica... Esto significa no utilizar la moral con fines prácticos, con la esperanza de que nos proporcione resultados políticos, sino como una cuestión de principio".

IV
El día de Año Nuevo de 1990, Havel se dirigió por primera vez a sus conciudadanos como Presidente de la República con estas palabras: "Debemos enseñarnos a nosotros mismos que la política no debe ser únicamente el arte de lo posible, especialmente si eso significa el arte de la especulación, del cálculo, de la intriga, sino que debe ser también el arte de lo imposible, es decir, el arte de mejorarnos a nosotros y al mundo".

Descanse en paz. Lou Reed se queda sin un seguidor fiel.

En El Café de Ocata