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miércoles, 29 de febrero de 2012

Andalucía

Morante (más el cráneo privilegiado de Arrabal) en La Maestranza

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Dice Rubalcaba que Andalucía enseñará a Europa a hacer las cosas.

Pero Rubalcaba no es Villalón, que decía que en Andalucía todo lo hacen los dioses. Vamos, que no es pereza lo nuestro (lo andaluz), como cree la Merkel, sino que sobra el tiempo.

Rubalcaba ha sido cunero por Cádiz, y con eso es tan andaluz como Franco al recibir en Sevilla (feria de abril del 37) el homenaje de un millar de peregrinos moros de la Meca a quienes dijo en un discurso algo que haría temblar de fiebre santa a doña Gema Martín Muñoz, directora de la Casa Árabe de Gallardón en Madrid: “España y el Islam han sido siempre los pueblos que mejor se comprendieron. Surge un peligro para todos: el de los hombres sin fe”.

¿Cómo va a explicar Rubalcaba a unos europeos sin fe que en Andalucía son los dioses los que hacen las cosas?

Además, en Andalucía hay cosas que no han hecho los dioses: sustituir el caciquismo aristocrático por el feudalismo democrático es cosa de Rubalcaba (su partido), con aquel primer preámbulo estatutario que Pemán comparó con el jipío, el “¡ay!” largo, enredado y barroco con que el cantaor prepara el ánimo de los oyentes y aclara su propia voz.

Es vago, lloroso, hiposo. Habla de ansias, de abandonos, de injusticias. ¿Cabe algo más flamenco?

Sí: Rubalcaba (o así se vende él).

Pero la Andalucía de Rubalcaba es la de las cuentas de Griñán, no la de los prólogos de Pemán. Recuerdo el que arrancaba así: “Andalucía está al Sur de España como una canal al borde de un tejado: recogiendo las aguas abundantes de todas sus lluvias europeas y universales.”

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