viernes, 25 de septiembre de 2020

Otro espantajo contra Trump


 

Hughes

Abc

Mejor no dejarse llevar, otra vez, por la histeria. Lo que ha dicho Trump lo dijo antes, lo dijo también en 2016: teme un fraude electoral y cree probable que deba pronunciarse la Corte Suprema. Sin embargo, en este punto Trump parece obligado a decir algo que no dicen los demócratas, que mientras tanto trabajan para extender el recuento de votos días después de las elecciones.

En realidad, recurrir contra Trump a la retórica golpista responde más bien a una fantasía de la izquierda americana y sus innumerables altavoces planetarios. Si empezaron hablando de Hitler, no van a detenerse ahora. Mantener la idea de un dictador les sirve también para crear un «marco narrativo» (su fuerte). Preparar un escenario. Decir que Trump se negará a abandonar la Casa Blanca sería la mejor forma, llegado el momento, de echarlo de allí. Biden ya fantaseó (sin escándalo mediático) con la imagen de Trump siendo escoltado por militares, y en los últimos meses se ha preparado la sensibilidad general para que futuras concentraciones, por supuesto pacíficas, ocupen la calle sin contestación.

Pero la realidad es que Trump no desobedece a los jueces ni incumple la ley. Hizo campaña como populista, pero gobernó como un conservador. ¿Por qué seguir con la idea de un tirano? Sacar a Trump del marco de lo legal y razonable les permite salirse a ellos. Así han legitimado, por ejemplo, la violencia callejera. Por eso se contemplan todos los supuestos, hasta el «coup», menos que gane Trump. ¿Lo aceptarán o seguirán adelante con su deslegitimación del colegio electoral?

Trump no ha tenido exactamente oposición sino una mezcla de conspiración y resistencia, y es poco razonable esperar que se detengan ahora o que esa resistencia no decida convertirse en revuelta.

Trump molesta cada vez más. No ha querido bombardear el planeta, no ha desencadenado crisis humanitarias, protege la vida humana a pesar de no dar sermones, cumple y se esfuerza en conservar la Constitución y actúa contra las disolventes teorías críticas sobre la raza. ¡Y todo eso siendo «tonto»! ¡Lo que haría si hubiera leído a nuestros enteraos! Que le odie la izquierda es normal; que lo haga cierta derecha (RINOS, neocons, nevertrumpers y sus réplicas europeas) parece misterioso, aunque no lo es tanto. Explicarlo merecería otra página y ésta termina aquí.