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viernes, 25 de enero de 2019

Oliver... y Reyes

 En el vestuario del Extremadura, ayer

 En Córdoba, hace justo un año


Francisco Javier Gómez Izquierdo
      El apellido Oliver se está revelando como el más inquietante en el mundillo del fútbol de 2ª. Se me escapa si el Oliver que ha escombrado al Reus y el del Extremadura de ahora mismo están emparentados de lejos o de cerca, pero lo que puedo asegurar es que al final de temporada las cuentas en Almendralejo andarán tan enrevesadas como andan las del Córdoba tras el paso de este Oliver que tanta zozobra ha ido sembrando allá por donde ha pasado: Xerez, Cartagena, Betis, Córdoba.., creo que también tuvo algo que ver con el Zaragoza y el Elche.
       
Luis Oliver, por aspecto, atuendo, fragancias y abalorios parece un personaje de película. Si he de ser sincero, un atildado malo de película, pero creo sinceramente que sabe mucho de fútbol y es todo un especialista -quizás el que más- en los tejemanejes del negocio. Tiene contactos, intuye talentos, vigila la necesidad ajena hasta revertirla en  chollo, y desde un frenesí siempre sospechoso se nos presenta de continuo como el propietario de un bálsamo de Fierabrás del que nunca sabemos dónde esconde el veneno tras el atractivo y letal aspecto.
       
Hace justo un año llegó a Córdoba a salvar un presunto cadáver y para ello se trajo buenos peloteros con oscuros contratos y unos papeles en los que se reconocía la valía millonaria de su propio talento para cobrarla en caso de salvación. El desafío le salió redondo, gracias sobre todos a Reyes, uno de los mejores jugadores que ha parido el fútbol español, al que consigue caros contratos de medio año -en junio, del Córdoba se fue a la China y de la China al Extremadura ayer- y al que presenta en plazas modestas como un nuevo Búffalo Bill al que admirar... porque en verdad Reyes causa admiración cuando sujeta el balón con la zurda, saca una falta, un córner, o manda cheques al portador para lucimiento de delanteros. Guardiola un poner, que hoy ha firmado por el Valladolid para aliviar nuestra economía. Dice Reyes de vuelta de China que no ha disfrutado nunca del fútbol como disfrutó en Córdoba -fue el amo y no le contestaron ni entrenador, ni público, ni prensa, pues nadie estaba a su altura y era evidente que los defectos físicos los suplía con un descomunal talento- y que está presto a repetir el jolgorio en su nuevo equipo. Un Extremadura que suponíamos en Córdoba como banco de pruebas de la familia Oliver, en el que se fogueaban nuestros próximos jugadores: Gallego, Jairo, Zarfino, Valverde.... pero el Extremadura entrenado por Juan Sabas ascendió, y Luis Oliver se dirigió a Almendralejo donde paraba su hijo, después de exigir y cobrar una prima prohibitiva  del Córdoba y dejar al frente del club a un señor de Montoro que creo está empezando a comprender cómo son los verdaderos tiburones en el negocio del fútbol. Allí hizo dinero de Jairo, lo acaba de hacer con Gallego y se ha traído a Reyes, no se aclara en qué condiciones ni a qué precio,  para repetir la hazaña cordobesa.
      
Lo que pase después de junio con el Extremadura y sus euros está por ver, pero con Reyes sus aficionados se van a divertir y van a ver de cerca la clase futbolística que podemos considerar pata negra. Cosa distinta es si el precio vale la pena.