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lunes, 7 de enero de 2019

1-0. Derrota contra el último

Fali

Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Es cosa demostrada que las Navidades suelen sentar mal a los futbolistas. Los excesos, de los que ahora dan fe los móviles de sus vecinos, se justifican por las fechas, y cuando por Reyes, primera jornada después de vacaciones, se ve a uno de tu equipo perder todas las carreras y hasta caerse “de maduro” se le justifica la debilidad porque en Navidad parece obligatorio ser solidario. Lo malo es cuando todos los tuyos corren menos que los rivales, dan patadones “p’alante” quitándose el balón de encima o regalan goles intentando quebrar con cinturas amacizadas. Lo que desmoraliza a los necesitados, los cordobesistas, es que a un equipo más paupérrimo si cabe que el tuyo no se le gane por una fatal dejación de buenos propósitos en tiempo de Navidad.
     
Jugábamos contra el Gimnástico de Tarragona. El último de 2ª y condenado -creo- al descenso junto al Reus y me temo que el Córdoba, nosotros, los vamos a acompañar a los dos en junio. Nos ha derrotado una frivolidad en el minuto 60 de De las Cuevas (juega con nosotros porque no tenía equipo y no ha costado nada; aún así es de lo mejor que tenemos) que al bajar a recibir el balón se ha encontrado como último hombre y en vez de despejar como se estaba haciendo hasta el momento ante la presión de dos delanteros lo ha perdido tontamente. Se ha visto obligado a hacer una falta al borde del área y el árbitro lo ha expulsado conforme al reglamento. El Gimnástico no tiene jugadores de renombre, excepto un tal Fali, sevillano grandote y capitán el año pasado del Barça B al que la edad le mostró la puerta de salida de la Masía. Este Fali parece tosco y un tanto brutote pero saca muy bien las faltas. El año pasado nos la preparó en El Arcángel y esta tarde la ha clavado como un Messi, en la escuadra de Carlos Abad. Golazo que ha dado paso a media hora de despropósitos defensivos blanquiverdes  que no quiero recordar. ¡Qué mal! ¡Pero mal, mal! La tarde de Reyes, mágica tarde, nos ha devuelto a la triste realidad de la que creíamos escapar el último partido ante Las Palmas y hoy todo vuelve a ser pesimismo y desolación. 
      
El Reus, que pase lo que pase va a descender y seguro desaparecer, acaba de ganar en Málaga. ¡Qué lío están preparando el Reus, la Liga y la Federación! Zaragoza y Extremadura han ganado sus partidos y buscan refuerzos desesperadamente .Este Tarragona ha firmado a dos jugadores extraños que han ilusionado a sus aficionados pero personalmente no veo al senegalés Thioune como solución al presunto desastre por lo que el bueno de Martín Monreal tendrá que hacer milagros con Bernabé, portero que no sé si aún pertenece al Atlético de Madrid, y al que prefiere antes que al presunto titular, Becerra, después de la marcha de Dimitrevski al Rayo. La defensa es parecida a la nuestra. Es decir muy vulnerable. El central Djetei, por ejemplo, es imprevisible. No ha podido con nuestro delantero Piovaccari que se le ha ido tres veces pero no ha metido tres goles que es lo que procedía.  Le ha llegado Pipa, un lateral del Español al que los técnicos pericos tienen mucha fe. Martín supongo que ha pedido a su Osasuna a uno de los García, Imanol, medio centro que arregle problemas defensivos, pero la verdad es que le veo muy fallón y es el gigante Fali el que aguanta como puede al equipo pues Thioune me ha parecido insustancial y la solución de Pipa y Abraham como carrileros incisivos (ni laterales, ni defensas)  es la que va a mantener el entrañable entrenador navarro. El delantero Barreiro siempre nos marcaba su golito de cabeza, pero hoy lo he visto con los pies muy trabados y del colombiano Suárez decir que es veloz y poco más.
     
Volvemos a la derrota como solíamos y lo que es peor, a no disfrazar las excesivas torpezas de los nuestros ¡Que año nos espera!