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domingo, 20 de enero de 2019

3-2 entre la nieve soriana

 Carlos Abad, nuestro portero canario

No es la liga noruega
Es la española


Francisco Javier Gómez Izquierdo
   
           Existe una especie de hombres que sabe cómo hacer dinero en pequeños periodos de tiempo metiéndose en el negocio del fútbol de Segunda como si se metieran en un vaquería. Juega con las penurias de los clubes y presumiendo de dineros se hace con todos los derechos soltando muchas palabras y escasos euros. En la especie hay enrevesadas ramificaciones, pero siempre tienen a mano  un lelo al que culpar de todo. Los integrantes de la especie se dan prisa a secar las ubres estrujando hasta acabar con las “escurrieras” y un día de repente desaparecen con la pasta de la tele, los tantos por ciento que dicen comisiones en fichajes y ventas, el dinero de la promesa traspasada... y dejan al lelo de turno  sin nada y con el recibo de la luz y el agua del último año sin pagar. El primer club que sin saber cómo se ha encontrado en la ruina es el Reus, moribundo desde agosto, gracias a la gestión de un tal Oliver, orondo personaje que mandó mucho en el Barça de Laporta y hasta en la TV3. Hoy, al comenzar la 2ª vuelta la FEF ha dicho que nones. Que para preservar la competición mejor sucumbir hoy, en tiempo de gripe que en la primavera, cuando ya no haya remedio. El Reus ganó al Málaga hace dos jornadas en un partido más solidario que preparado por las malacitanos y será difícil entender si se da el caso nada raro de quedar a uno o dos puntos del ascenso, las pertinentes explicaciones de los señores Tebas,  Rubiales y Aganzo. De todos modos, descanse en paz el Reus, un club fundado en 1909.
      
El Córdoba perdió dos puntos con los reusenses que podrían también ser decisivos, pero la dinámica de mi equipo va tan en consonancia con el difunto de hoy que prefiero guardarme comentarios que pudieran parecer inapropiados. Esta tarde hemos perdido en Soria un partido que a orillas del Guadalquivir puede parecer épico, pues luchar contra los elementos siempre ha sido disculpa muy socorrida en los momentos de tribulación, pero lo cierto es que en la segunda parte, cuando nevaba como en Alaska y no como en Soria, es cuando los nuestros han estado a la altura que todos esperamos. 
         
Jugar en Soria en invierno es una faena y el Córdoba por desgracia tiene experiencia. Recuerdo un partido con Los Pajaritos convertido en pista de hielo y los hombres de Paco Jémez, entonces, incapaces de tenerse en pie. ¡Menudo saco nos llevamos de mis paisanos pelendones! En Burgos tenemos cierta experiencia y yo he visto al mismísimo Cruyff refugiado y quietecito en la lateral que pega al Arlanzón por miedo a seguros batacazos. El caso es que esta tarde mientras el Córdoba se aclimataba ¡pum! ¡pum! y ¡pum!, tres goles en la primera parte. El primero de Diamanka de cabeza. Ha saltado en un córner con el gigante Vallejo y le ha podido. El segundo de Oyarzun que ha pillado a nuestro portero canario aterido, como hacían las guardias los chorchis de las islas en las garitas de Villafría a finales de los 70 y principios de los 80. Y el tercero en el 45 también de Diamanka, el mejor jugador del Numancia que seguro no habrá visto nevar mucho ni en el Senegal ni en sus años de Almería. En la segunda parte los nuestros han salido como debían haberlo hecho en la primera y hasta han marcado dos goles los prejubilados De las Cuevas Piovaccari, (desmoraliza que sea el mejor) mientras los cordobesistas adivinábamos en el tele por donde andaba el balón. En el campo en un día así, los espectadores no ven la pelota más que cuando está cerca de sus localidades. Les aseguro que los sentados a la altura del centro del campo en Los Pajaritos no se han “coscao” de ninguno de los goles. Vi un Burgos-Zaragoza hace muchos años que para mí queda. La manta de nieve como  del Doctor Zhivago a las cinco y media de hoy creo que era parecida a la de aquella noche de Copa que hubo que jugar por narices.
    
 Harto tengo puesto para pararme a analizar a los jugadores del Numancia pero voy a destacar a su mejor jugador, hoy bigoleador Diamanka, la clase del joven Villalba cedido por el Valencia, la izquierda de Oyarzun y la ausencia de Marc Mateu -ha salido casi al final-, para un servidor, una de las mejores zurdas del panorama en Segunda. Equipo modesto éste Numancia, pero serio y formal como siempre.