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sábado, 23 de enero de 2016

Lenin

Lenin


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Putin ha puesto en la picota a Lenin, el de la momia de Lenin, y eso son palabras mayores.
En todas las esculturas del socialismo real Lenin aparece parando a un taxi: es el taxi de ir cada mañana a la Revolución Global, cosa que le afea Putin, que viene a hacerse, el hombre, una pregunta cabal: si ya había hecho polvo a Rusia, ¿qué necesidad tenía de hacer polvo al resto del mundo?

––¡Afirmados en Rusia, nos apoderaremos de España! –le oyó gritar a Lenin en un mitin en Petersburgo Sofía Casanova, la corresponsal que cubrió para ABC la Revolución de Octubre.
En realidad, Lenin debe más a Clausewitz, por su teoría del combate callejero, que a Marx, de cuya teoría de la “fase intermedia” y “la fase superior” supo, sin embargo, sacar un rédito revolucionario casi como el obtenido por el becario “black” de Podemos con el cuento del “núcleo irradiador” para ligar con milicianas.

Sin salir de Marx, y su famosa corrección a Hegel, estamos otra vez en lo de la historia como tragedia que se repite como farsa, porque Podemos no deja de ser el bolchevismo comprado en los chinos. Compárese, si no, el impecable terno de respeto de Lenin en el sarcófago con los falsos “vaquerinchis” proletarios de Pablemos en el Congreso.

El papel globalizador de Lenin en la tragedia lo representa en la farsa Maduro. ¿Que por qué sabemos que es una farsa? Pues porque Lenin jamás se hubiera puesto el chándal de Gil, marcando merienda, encima, con el librillo de Laclau (el que llegó a Perón… por Gramsci, que ya son bares), en el bolsillo del paquete de “Ducados”.

Pero a nuestros piperos socialdemócratas no les choca que los filántropos españoles viajen en el avión militar de Maduro, que, desde luego, no es el tren militar con que Negrete perseguía a Adelita si Adelita se iba con otro. Dirán que, después de todo, si Snchz cumple su promesa de cerrar el Ministerio de Defensa, será nuestro único avión oficial para que María José pueda darse un rulo y no ser casta.


María José