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lunes, 18 de enero de 2016

El yugo y las jotas



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuando Alejandro Magno, el conquistador que nos traería de la India el papagayo, padre del tertuliano, llegó a un templo de Gordio, capital de Frigia, halló un yugo atado por un nudo marinero sobre el que corría la leyenda de que quien lo desatase sería señor de Asia. Alejandro, como sin pensarlo, sacó la espada, cortó el nudo y dijo:

    –Da lo mismo cortar como desatar.
    
El nudo gordiano del Madrid es la ansiedad pipera ante el espectáculo de los Martínez (Luis Enrique) ganándolo todo, y para desatarlo o cortarlo han puesto a Zidane, que ha pegado un machetazo al nudo y ha caído… Lucas Vázquez.
    
Con Deportivo y Sporting, a Zidane se lo han puesto como a Fernando VII. Ayer, en el Bernabéu, hasta las calvas bruñidas de Abelardo y Zidane recordaban al billar del rey felón, cuyos cortesanos no sólo simulaban fallar, sino que disponían las bolas para facilitar la carambola real.
    
Abelardo, el Pitu, representaba el señorío obrero, que no son las rastas ni las coletas, como pretende García Ferreras, sino esa cabeza militarmente rapada y una ropa aseada para presentarse en un escenario de tanto respeto como el estadio de Chamartín.

    Zidane, el “Sisú” de los piperos, representaba un señorío moro que acabó pareciendo chino por la manía de escupir, resabio del futbolista que todavía lleva dentro. No acaba uno de acostumbrarse a ver escupir a un señor con traje. Hay un memo de la banda de Pablemos que dice que él lleva rastas al Congreso porque los que llevan corbata hacen política de recortes. Viendo a Zidane, también podría decir que los que llevan traje escupen.

    Zidane ha cortado el nudo con el machete juanramoniano de la “j” (el yugo y las jotas): se carga a James, pero salva a Isco, el “Ijco” de "Ejpaña", el “Ijco” de Camacho, repartiendo leña al indefenso Benítez, a quien recomiendo un artículo de Gómez Carrillo sobre el impuesto que los suecos,  allá por los años veinte, impusieron a los gordos a partir de los cien kilos de peso.

    –El que no sea flaco de un modo evidente e indiscutible entra en la categoría de los que deben pagar como gordos.
    
Zidane se ha puesto a dieta y sólo baila jotas: James y Jesé, “Ijco” y Hazard (dícese Jazard), el Jóker Ramos y hasta Jémez, el Paco, cuyo fútbol es el catón (¡la posesión!, que en boca de Zidane nunca se sabe si habla de “poison” o de “poisson”) del nuevo Madrid, que en su parte seria es Bale, el único que no tiene ni desalientos ni melancolías, como el gordo Portos.
    
El secreto de Zidane, al parecer, es que habla poco. Los futbolistas son seres intelectualmente simples, y con Benítez les pasaba como con Benito Floro, que recibían más información de la que podían procesar. Cuando Arsenio, el brujo de Arteijo, sustituyó a Floro, lo único que le pidieron los jugadores es que no les diera la brasa. Zidane, en efecto, no es de muchas palabras, y el equipo puede poner todas sus neuronas al servicio del gol. Hasta dicen que ha fichado a un Mariano de delantero centro para el futuro. Con que sea la mitad que en los 70 fue Marianín


KIM JONG-UN, MESSI-5

    No se le da tanto incienso en la Prensa, pero Kim Jong-un, el macho alfa de Corea del Norte, ha sido distinguido por quinto año consecutivo como el caballero más elegante no sé si de Corea del Norte, de Asia o del Sistema Solar, con el mérito que eso tiene no siendo Jémez, Abelardo ni Zidane. Los cinco Premios a la Elegancia de Kim Jong-un equivalen a los cinco Balones de Oro de Messi, aunque no se sabe a cuál de los dos le habrá costado más establecer su registro. En España, lo más parecido a la elegancia coreana o a las pelotas doradas de Messi es el Paquiro de José Tomás. Y, ya que hablamos de toros, consideremos la distancia que separa a un genio del fútbol como Messi de un genio de la tauromaquia como Paula: bastará con comparar el discurso de Messi en la entrega del Balón de Oro en Zúrich con el discurso de Paula en la entrega de la Llave de Oro en Ronda.