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domingo, 17 de enero de 2016

El tito de oro de Gamonal

Guisando los titos ante la Real y Antigua
 
 Sobremesa de la cuadrilla: Melquiades, Fidel y Juanjo


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        Dejo al padre en Burgos descansando merecidamente tras 85 años de dignidad infinita y seis meses de injustos padecimientos, para volver a la Córdoba que me adoptó. Dejo Burgos, mejor Gamonal, precisamente en vísperas de San Antón, el patrón del pueblo que fue cuando mi padre nos llevó allí por primera vez. Hoy es el barrio de Burgos por antonomasia. El “populoso barrio de Gamonal”, conforme a todas las crónicas.

      Compruebo en el Tanatorio que mi familia es de las más veteranas por ser nuestro bloque de la calle Vitoria quizás el más antiguo de los miles que se fueron construyendo a lo largo de los años 70. Nos dan el pésame personajes llenos de años que son historia viva  del barrio y a los que defino simplemente como “de Gamonal”. Desde mi balcón veíamos la Cartuja, como un lejano féretro gótico mecido por pinos majestuosos que se preñaban de misterio en las mañanas de niebla.
    Pero lo que de verdad me hace considerar la influencia de Gamonal en un servidor y su cuadrilla me la brinda “El Gaitu”, Juan José García cuatro veces. Juanjo llegó poco después que nosotros. En el 72 ó 73. Ya no salió de lo antiguo del pueblo, convirtiéndose en uno de los gamonalinos más cabales desde el puesto de mando del cuartelillo municipal, justo al lado de la Iglesia.
    
Juanjo es mi mejor amigo. El amigo al que con una mirada le dices todo y con el que me enganché cual drogadicto al  fútbol de El Plantío. De primeras nos impresionó Pello Olalde, pero a la completa felicidad llegamos con Juan Gómez González, Juanito.
    
A Juanjo le quiere todo el barrio y es considerado como el verdadero hombre bueno que aparece en algunas legislaciones. La Cofradía de San Antón es posiblemente una de las más antiguas de España, y los mozos de Gamonal, que llevan siéndolo más de 40 años, han decidido por unanimidad conceder el TITO DE ORO al amigo de toda la vida. Al municipal sensato que resuelve problemas. Al vecino de Gamonal que no impone autoridad. Que simplemente la transmite. Para mí es de más de bueno porque lo compruebo cada vez que voy a verle, pero también es cierto que hemos de seguir la doctrina de doña Máxima y no cansarnos nunca de hacer el bien.

     Me alegro mucho por Juanjo, mi Gaitu, al que distingue como merece una cofradía  que hoy reparte los titos guisados para que todo el barrio coma como los peregrinos de hace más de 500 años. La distinción que lleva 14 o 15 ediciones -Juan Pablo II, Su Majestad el Rey ó Ricardo el carnicero de las Galerías de toda la vida- se la entregarán en la Iglesia de la Real y Antigua el día de las Candelas, la verdadera fiesta de Gamonal.

     Ante la imposibilidad de asistir por asuntos de quirófano, espero que la cuadrilla me facilite fotografías del acto.

 Los cerdos de San Antón

Sede de la cofradía
 
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