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lunes, 16 de junio de 2014

La verbena de San Antonio



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El 13 de junio San Salvador de la Bahía de Todos los Santos fue el Rocroi de nuestros Tercios del balón, con Hughes de Ferrer-Dalmau para pintarlo (“…la tragedia de Casillas y la encarnizada revancha de Robben –regateaba con música de Benny Hill– algo sobre lo que sólo cabe un condolido y respetuoso velo de silencio”).

    La Gran Verbena de San Antonio.

    –Llévame a la verbena de San Antonio, / que por ser la primera no hay que faltar...
   
Todo el mundo en el banco español tenía pinta de estar cantando castizamente lo de Las Leandras. Incluso Xavi, el faraón de Tarrasa, descubierto por Louis Van Gaal y redescubierto por Luis Aragonés, cuando lo cambiaron.
   
Se dice pronto. La “Band of Brothers” del marqués de Del Bosque (“estamos en plenitud”) aniquilada por el viejo zorro holandés con cara de Helmut Berger después de una sesión de guantes con Mike Tyson: Van Gaal, artífice del Segundo Ajax y cimentador del Barça de Rijkaard y del Bayern de Heynckes.
   
El contrataque (por simplificar) comiéndose a la posesión (por simplificar), y todo ello contado, no por Rhiannon Jones, que nos haría de bálsamo, sino por Carreño y Camacho (muchos lo confunden con el Torrente de Santiago Segura), Lusón y Codeso de la épica hortera de “la Roja”, sal, más sal sobre la herida.

    No es fácil aguantar un viernes por la noche en el sofá, si a cada ocasión de Holanda le pone Camacho el adorno de una sinsorgada torrentera:
   
Señora, le cambio a su hija por una guitarra y así los dos tenemos algo que tocar.

    El asalto de Robben a la plaza del Mejor Central del Mundo pasará a estudiarse en West Point como modelo de ataque a una posición fija, y el Mejor Central del Mundo acreditó en la jugada lo que siempre dijo Aragonés, que no es central, aunque pueda desempeñarse en esa posición siempre que juegue, no con Piqué, que es un cantante de baladas, sino con Pepe, tan presto en remendar averías ajenas como un cura loco en persignarse. Este año, Ramos sólo ha sobreactuado en Champions, luciendo no como defensa central, sino como delantero centro en Munich y Lisboa. En San Salvador de la Bahía de Todos los Santos Del Bosque debió alinearlo en el puesto de Diego Costa, nuestro brasileño que escribe recto con líneas torcidas, abucheado por sus paisanos, que están jugando el Mundial con un tal Fred.
   
¿Y el escorzo de Van Persie?
   
¿Por qué ese hombre nunca estuvo en el Madrid?
   
La coronilla de Van Persie recordándole a Casillas que se está quedando calvo y que, de seguir jugando igual, todavía pueden llegar a España a tiempo para asistir a la coronación (“Al rey señor de España / Rendí yo siempre honor”, dice el himno de Holanda).

    La cosa depende de Chile. La verdadera Roja frente a la falsa Roja, o Roja de conveniencia, pues gracias a ser “la Roja” y no España fue posible la convivencia.

    –Estad en sintonía, así gané la Décima –dijo Ancelotti a los futbolistas de Italia en una carta pastoral.

    Ancelotti dice “Así gané la Décima” como De Gaulle decía “Así liberé París”, y a la Historia, que es buena con esta clase de hombres, no le importa registrar los hechos como se los cuentan.



INGLATERRA-ITALIA
    Inglaterra inventó el fútbol, pero juega como si lo hubiera robado. Italia es Italia: siempre empieza las guerras con los que las hacen y siempre las termina con los que las ganan. Podría ganar el Mundial sin que ningunos de sus clubs haya metido miedo en Europa, y el público lo aceptaría como la cosa más natural. Prandelli, su seleccionador, es una mezcla del conde Lecquio con Charles Aznavour, como su equipo, con Pirlo en el papel de “La bohème”. En el partido más igualado de lo que llevamos de campeonato, la Italia de Prandelli venció a la Ingleterra de Hodgson, que cada día se confunde más con Tony Bruins Slot, aquel ayudante de Cruyff, y como sea que “Brasil es una nalga” (Hughes), nos dieron el espectáculo maravilloso de dos títeres peleando debajo de una sábana, como alguien describió el antifonario de Marilyn.