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miércoles, 29 de enero de 2014

Ciclojueces


Marian Viñas




 Mercedes Alaya


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En Burgos debió de ser donde Ridruejo se ofreció a Franco para montar un sindicato.
   
 –¿Sindicatos? –dijo el general–. El obrero lo que necesita son bicicletas para no mojarse las alpargatas en invierno.
    
Y hasta aquí hemos llegado.
    
Una asociación que se llama Burgos Con Bici ha hecho un comunicado sobre los sucesos de Gamonal (el nuevo Tahití de los nuevos filósofos) que explica la superioridad moral del hombre que pedalea.
    
Promocionamos el uso de la bicicleta como modo de transporte habitual, que mejora la calidad de vida y el medioambiente, y promueve la solidaridad de los ciudadanos en lo referente a un medio saludable y habitable.
    
En resumidas cuentas, que con la bici “las ciudades y las personas mejoran” como Gamonal, “un barrio que sufre (!) especialmente el uso del automóvil”.

    Por José Antonio Camacho, que viene de la China, sabíamos que los chinos prefieren el Mercedes a la bicicleta, y por el Banco de España nos enteramos de que, debido a la caída de los costes laborales (20 por 100), España ya es oficialmente “la China de Europa”, y eso sin contar a los españoles que van a trabajar (13,82 euros menos por hora al año que un francés y 12,37 menos que un alemán) en bicicleta.
    
Aquí, el futuro (¡el Gran Salto Hacia Adelante!) va a ser un gobierno, no de políticos tan tontos como nosotros, sino de jueces tan listos como los de la Salud en Madrid. Jueces salutíferos yendo a trabajar en una bicicleta de la Revolución Cultural: nada que ver con el glamour de la maleta de Mercedes Alaya (belleza murillesca) en los Juzgados de Sevilla, gloriosamente imitada por Marian Viñas (belleza juliorromeral) en el boxeo de Fuenlabrada, que tiene más mérito.
    
Burgos Con Bici se apunta a Gamonal porque la paralización de la obra “constituye una clara muestra de empoderamiento de la ciudadanía”.

    Toda la literatura progre de las últimas cuatro décadas, con sus autores y autoras, está detrás de ese palabrón: “empoderamiento”.