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domingo, 20 de mayo de 2012

Novena de Feria. La vaca, señora, es un sardo

Un sardo es un sardo es un sardo es un sardo...

José Ramón Márquez

¡Dios mío! ¡Al fin, un toro! En la desapacible tarde de Madrid, a las tantas y pico de la tarde se abre la puerta del toril y sale Malbajito, número 57, sexto de la tarde. Una señora, detrás de mí dice:
-¡Anda! Una vaca.

    -No, señora. Es un toro. Los que llevan esa capa se llaman sardos, que es la mezcla de pelitos blancos,  negros y colorados. Si además llevase castaños se llamaría salinero. Es una capa muy rara, aunque a usted eso le parezca una vaca...

    Qué decir cuando la ignorancia más deplorable se asienta cada tarde en las veneradas piedras de Las Ventas, qué pensar del desarrollo de esto cuando la ignorancia más soberbia se encuentra en la posición dominante bramando sus vagidos que dicen ¡bieeeennnn!, anestesiados por la aculturación que se ha practicado de manera masiva desde la radio, la prensa y la televisión, que incomprensiblemente se han posicionado desde hace lustros de  forma nauseabunda y casi sin excepciones con las nefastas tesis del taurineo. Y en el tendido qué decir de esos ignaros que, ante la disensión, te piden que te bajes tú a torear, como si además de pagar la entrada tuvieses que estar en el ruedo haciendo el toreo, como si hubiese que quitar a Maurizio Pollini del piano para que uno cualquiera de la sala se suba a interpretar por su cuenta el Concierto de Piano nº 1 de Bartok. Tonterías de este mundo, cada vez más absurdo.

    Hoy se baja un joven aficionado a charlar con nosotros y en la explicación de su afición dice que el mejor toreo de capa que ha visto es el de Morante. Cuesta aceptar esa afirmación. Le digo:

    -Pues superiores a Morante hay a puñados. Mira, hay uno del que acaso nunca hayas oído hablar, que se llama Gregorio Tébar ‘El Inclusero’, y hay muchísimos más. Por decir unos cuantos, está Curro Romero, están Antoñete y Julio Robles, está Curro Vázquez, está Manolo Cortés y, si quieres, en el modelo de ese Morante y superándole de largo, está Rafael de Paula.
    
-Pero es que a esos no los he visto.

    -Me parece perfecto, pero lo que no puedes es hacer que yo reniegue de mi propia historia. Si para ti Morante es lo más, es porque no has visto a toreros buenos de verdad, que Antonio Chenel Antoñete, con una media verónica, dejó el listón en un sitio al que después nadie se ha aproximado en esta plaza, para nuestra desdicha.

Bueno, apetece que gente joven eche la ‘pata alante’ y poder explicarles que en los toros lo de menos es la faena grande, que eso es una excepción que apenas se da, y que la mejor posición del aficionado es el no ser de nadie, entender lo que ocurre en el ruedo, tener elementos de juicio para comprenderlo y no renunciar jamás al juicio crítico y a la censura de lo que no ocurra de acuerdo a las normas del arte. Y frente a eso, la opinión dominante en los medios es totalmente dañina, por favorable de manera sistemática al torero, que es el que tiene una vida entera para aprender, frente al toro, que en doce minutos tiene que darlo todo, hasta la vida.

Hoy en Madrid, en una tarde desapacible, vino a dar la vida una corrida de Torrestrella para Juan Bautista, Matías Tejela y “El Payo”. Corrida seria de diferentes comportamientos y de variadas capas que nos sacó un poco del tedio ganadero que llevamos desde que empezó la feria.
Parece mentira que las llamadas ‘figuras’ se pegasen no hace tanto tiempo por los toros de Los Alburejos y que, burla burlando, hayan acabado en las manos de estos tres de hoy. Se ve que los bichos se salieron del carril y los divinos decidieron que ya no les interesaba su compañía y ahora andan los pobres toros aperreados en una corrida de sábado con los tendidos atestados de gente que ocupa entradas regaladas, con  tres toreros muy de la logomarca Choperón Father and son, con el cameo de Simón Casas y Toño Matilla, o sea: la empresa de Madrid; que hay que ver cómo desde que anda el tal Toño pastoreando el asunto de Madrid el que quiera ver un toro tiene que irse a las estampas de Perea para La Lidia, porque lo que se dice en Las Ventas, no hay forma. Y manda huevos recordar cómo los del siete se quejaban de Manolo Chopera y ver que ahora tienen mil litros de caldo de Bovril Matilla cada día.
Será verdad o mentira lo de que el 3% de Torrestrella viene de Veragua, pero hoy en tres toros estuvo presente en Madrid el duque, en capa y en tipo, que eso de los jaboneros es una leyenda un poco inventada, porque la capa predominante de los veraguas es la salpicada, que ahí está el toro que el duque regaló al Museo de Ciencias para demostrarlo. En total, dos salpicados y un sardo, un negro y dos castaños, paleta cromática de don Vicente José Vázquez, ganadero de Utrera, toros para picarles sin peto.

Y los toros demandaban su lidia.
 Juan Bautista se afligió con el primer Torrestrella lo mismo que se afligió hace exactamente una semana con los Victorinos, porque su tauromaquia no va orientada a nada, salvo a estar. La experiencia que le queda con los adolfos reiterará la falta de argumentos del francés.

 Tejela se equivocó de plano con su primero, recibiéndole con ese circo de las pedresinas. El toro, que fue a menos, tenía tres series y Tejela debería haber reventado la tarde con cuatro redondos, tres naturales y uno de pecho, tres redondos más, dos adornos y una estocada. Esa es la faena que el toro le pedía, y en vez de eso hizo muchos pases y ninguno que llegase al tendido con fuerza, sólo el tímido ‘ole’ o el ‘bieeeennn’ más bovino acompañaron su pobre trasteo, que cuando lea mañana lo que dirán de él los de las ‘agencias no oficiales de propaganda’ me voy a partir de la risa. En el segundo, ná de ná.
El Payo es el que me llevó a mí a la Plaza hoy, porque es sabido que me pirran los mexicanos, y porque me acuerdo de lo bien que estuvo con aquel novillo de La Quinta. Además se lleva el tío en la cuadrilla a Tito Sandoval y a Efrén Acosta, que dan valor añadido al asunto. Pues la cosa es que casi se puede decir que El Payo fue hoy el que peor estuvo, desconfiado, por fuera, temeroso, sin ideas. En resumidas cuentas estuvo fatal. Le tocó el sardo, que era toro de cante y no fue capaz de hacer nada con él, ni siquiera matarle por arriba. La enorme cornada de Querétaro en la espalda le está pasando su factura al torero, pero si El Payo quiere ser torero, debe superar esa circunstancia. Parece que con la cornada se fue el valor y la decisión. Si es así, más vale que ya mismo lo deje. Tuvo toro y lo dejó ir. Él sabrá por qué.
La manera de montar de Luciano Briceño, la alegría que le dio al penco embutido en esos antiestéticos faldones para ir al toro es sin duda lo mejor de la tarde. Y además el toro cantó en el segundo puyazo su condición, pero el matador andaba preocupado por otros temas y no atendió el aviso. Tito Sandoval estuvo sobrio y bien.

...y una rosa es una rosa es una rosa es una rosa...
(Rosas de ayer en la plaza de Cervantes de Alcalá de Henares)

La papela de Abella

Cinco minutos antes de las siete de la tarde

El que la sigue la consigue

Paseíllo
Tejela, arriba, y Bautista, abajo, con El Payo descolgado como una premonición

Todos a sus puestos...

...menos la crítica
(De TV sólo están los cámaras)

Hay toros, hay toreros, hay espectadores... pero no hay crítica

S. A. Real la Infanta Doña Elena en el Palco Real

(En las mismas circunstancias, ¿dónde hubiera estado Joaquín Vidal?)

"Peón cobarde vale para otra corrida"

La montera de Bautista

El capote de Tejela

El brindis de Tejela

La muleta de Tejela

A El Payo el mundo se le viene encima

 Sardo el toro, Barbie el caballo y blanco panadero el picador

El cuarto de Telemadrid
Moncholi no perdona la merienda

Una vez merendado, Moncholi detiene el tiempo (y las mulas) 
para entrevistar a Tejela
(El segundo toro de Bautista, cuarto de la corrida, le ha pillado merendando)

Final