Follow by Email

sábado, 26 de mayo de 2012

Las batallas de Bielsa

Leones de Bielsa

Francisco Javier Gómez Izquierdo

 Jugaba uno de los dos y era lógico que se llevara la Copa a casa pero... esperábamos más pelea, un poco más de emoción y la redención de Bielsa.  Me gusta la Copa porque son partidos de vida y muerte. Un resbalón te mata y un “churro” te resucita. Algo debe tener, pues en lo que tengo vivido, mis mejores ratos los he echado en la Copa. En El Plantío, Anoeta, Castalia, el Sadar... incluso ahora, con un equipo poco copero como el Córdoba, el gol que coló Fernando con el Betis es un instante eterno en la memoria del niño de 8 años que me acompañaba a El Arcángel.

       Anoche no hubo partido y la final pareció un entrenamiento de media hora. La segunda parte puede pasar a la historia como el timo al vizcaíno y es que por segunda vez en quince días el Athletic de Bielsa sale derrotado a la batalla..., pero la devoción que le tienen sus fieles no deja ver la fecha de caducidad de ciertas tácticas.

       Tras las exhibiciones ante Manchester y Lokomotiv, a un servidor, Bielsa le empezó a parecer un tío serio y trabajador y un estratega de mucho cuidado.  Lo primero seguro que lo es, pero de lo segundo empecé a dudarlo hace dos meses. El parecer y no ser de Bielsa ya es evidente. Dicen sus panegiristas que don Marcelo padece cierta bendita locura y debo darles la razón, pues sus prestidigitaciones sorprenden para bien, pero... ¡ay!, su magia está sujeta a muchos vigilantes y el truco se hace flagrante a poco que uno esté atento. Hoy, el Athletic es fácil de ganar porque defiende mal. Mejor... muy mal. Ya lo pusimos aquí: la primera tarea es sacar a la defensa. El cómo es cosa de los entrenadores, que tendrán menos prestigio que el catedrático Bielsa, pero con una chuleta y cuatro presionando arriba, se pasa el examen del Athletic.

       Que Javi Martínez no es defensa lo venimos señalando en Salmonetes.... y que Amorebieta puede serlo en Venezuela pero no en un quipo aspirante a algo, también. A Muniain lo pone últimamente de todo y de nada y en el encuentro más importante hasta se atreve a sentar a Ander Herrera. Y luego está su parla de Sibila de Delfos que parece parir principios transcendentales y que no pasa de un digno disfraz con el que salir de un laberinto que solo él entiende. 

        Para poner a un entrenador en su sitio, lo mejor es ir a lo práctico y valorar a sus jugadores a la entrega y la pérdida o revalorización que nos encontramos al año de sus enseñanzas. Veamos...¿qué fue de Sanjosé, ese chico que a los 20 años era titular con Caparrós e internacional en el centro de la defensa? ¿Es más de fiar Amorebieta que Sanjosé? Los dos centrales... ¿valen más o menos que en el 2011?  ¿Y cómo acomodamos de nuevo a Javi Martínez al centro del campo? En el IBEX futbolero, ¿cuál era la cotización de Javi hace un año? ¿Tiene el Athletic sustituto de Ander Herrera? Y Aurtenetxe... otro descubrimiento de Caparrós... ¿ha progresado adecuadamente? ¿No les parece a ustedes demasiado pródigo en ataque y cada vez peor lateral? ¿Y qué decir de la zurda de Gabilondo, desaparecida durante todo el año? 

     En fin... dejemos a Bielsa y olvidemos también al injustamente desplazado Caparrós -el mejor entrenador del Atlhetic en el siglo- para decir algo de un Barça que ganó la Copa, como se ganan títulos académicos en el país: sin esfuerzo.  Alcanzado el aprobado al acabar el primer ejercicio, los catalanes decidieron que el título estaba “chupado”, y durante una hora se dedicaron a adormecer al aficionado neutral y a torear a unos vizcaínos a los que bastó el primer tercio para morir aculados en tablas -y perdone Márquez mis ínfulas taurinas-. Fue el último partido de Guardiola. Un extraordinario entrenador al que hay que disculparle su obsesión por la imagen y el qué dirán. Se dice que “el qué dirán” de Barcelona lo dicta él, pero su Barça es ya más de leyenda que el de Cruyff.

     ¡Ah! ....y la pitada al Rey y al himno. En España abunda una especie de boche muy numerosa y ante la que no valen razones. El boche español no llega a burro y mucho menos a asno. Permanece boche hasta su muerte. Es una especie a la que han dado de comer en pesebres envenenados y ha bebido en charcos  para bestias.  Gracias a esta alimentación, el cerebro se desnaturaliza en la infancia, convirtiendo seres que parecen humanos en individuos despreciables en todas las naciones. Ellos creen que no. Ellos creen que su aldea es más que cualquier nación y que sus coces intimidan... y que su raza es la elegida por los dioses... y en ello siguen... hasta que los sabios del mundo encuentren vacuna que proteja de la peste nacionalista.  


 Leones venecianos con alas angelicales