miércoles, 26 de julio de 2023

Y de repente aquí

 


Hughes

 

Las reacciones al 23J tienen su guasa. Unos han pedido la concentración PP-PSOE, que los empresarios, atentos al coste de las cosas, refinan proponiendo que la presida una figura no política porque la política… ¿para qué?

Otros han pedido la vuelta de un partido centrista. Volver al ciclo UPyD, Ciudadanos, etcétera… El único problema que la política española resuelve es la colocación de los centristas. Por ahí se van muchas energías. El centro es como un local de esos que hay en todos los barrios en los que se montan negocios que fracasan siempre. Pero pasan unos meses y llega uno a abrir una tienda de vapeo.

Lo más divertido es ver cómo los mismos que se equivocaron clamorosamente ya estaban pontificando el lunes 24. Tienen los medios. Sólo les falta controlar las hemerotecas (siempre lo he pensado: si lo tienes todo, ¿por qué no tener eso, que es fundamental?).


(...)

Pero hasta Michavila peligra y puestos a echar lastre cualquier día dirán que su protagonismo no respondía a fuerzas peperas sino a Putin (hay que culpar a Vox de todo hasta que se pueda culpar a Putin).


En Vox ha habido un trasvase de votos al PP, pero también, y es importante, un movimiento serio de ruptura con los medios de comunicación. La deslosantización puede ser revolucionaria porque Losantos, con su labia extraordinaria y su liberalismo baturro (González Cuevas), ha sido el flautista de Hamelín de la derecha y el máximo difusor del mito de «la derecha tonta», por el que el PP no sería malo ni traidor ni corrupto, sino tonto, tontito, tontuelo, uno al que engaña siempre el primo PSOE. Pero ¿pueden ser Feijoo y sus asesores tan tontos como parecen?


(...)


Sumar sirve a la causa PSOE, y a más gente. ¿Por qué en las teles o en la Kultura no se dispara ninguna alerta con la aparición de Puigdemont? Nos salvaron del fascismo y se fueron de vacaciones.


(...)


Que pocos años después quienes gritaban «Puigdemont a prisión» sean arrinconados como ultraderechistas, y Puigdemont sea clave de gobierno con Conde-Pumpido esperando en el Constitucional es como poco curioso. Hay mucho caos, sí, pero de repente estamos aquí, en este punto exacto. Y esto lo permiten el PSOE y las televisiones, es decir, los jefes del PSOE y los dueños de las televisiones. El capitalazo empresarial. Organizan griterío para unos, silencio para otros. Y el PP colabora de tonta del bote, con Semper haciendo el cruce de piernas de Lina Morgan, un birlibirloque de tobillines.

Un sistema y régimen donde esto sucede ha de ser cuestionado con todas las fuerzas morales, intelectuales y espirituales posibles.

 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera 

Pinchazos: de leyenda urbana inglesa a propaganda ministerial española

 

Los borrachos de Velázquez

 

Javier Bilbao

 

En otoño de 2021 una nueva amenaza parecía cernirse sobre las mujeres británicas en pubs y discotecas de todo el país. Súbitamente, comenzaron a denunciarse casos de chicas que habían sido pinchadas durante sus salidas de ocio nocturno, probablemente para inyectarles alguna droga que anulase su voluntad y así quién sabe si robarles sus pertenencias o, aún peor, abusar sexualmente de ellas. En apenas unos meses llegaron a sumarse hasta 1.300 denuncias… era alarmante ¿qué estaba pasando? ¡había que hacer algo! El asunto llegó incluso a abordarse en el Parlamento.

Pero si centramos la atención en sus medios encontraremos el hilo del que poder tirar para entenderlo. Prensa sensacionalista como Daily Express o Daily Mirror y también la misma BBC (cuyo prestigio internacional viene, en el fondo, de ser inglesa) ya desde octubre comenzaron a publicar reportajes con titulares como Señales de que te han inyectado en la epidemia que azota el Reino Unido ¡Es terrorífico! que describían síntomas como pérdida del equilibrio, problemas de visión, inhibición más baja, confusión, náuseas, vómitos y pérdida del conocimiento. En un país que tiene 3.000 palabras distintas para referirse a la borrachera esos signos resultaban sospechosamente familiares. Además, las denuncian provenían en su mayor parte de chicas entre 16 y 18 años, un grupo demográfico particularmente susceptible a las modas y más necesitado de excusas respecto a posibles borracheras. En ningún análisis farmacológico se llegó a detectar rastros de drogas extrañas que anulasen la voluntad; muchos profesionales de la medicina explicaron la dificultad o imposibilidad de pinchar a alguien con una aguja en ese ambiente e inyectarle nada y, lo que más invitaba al escepticismo, no había detenidos, ni testigos, ni grabaciones del hecho delictivo en un país con 5 millones de cámaras de vigilancia.

La policía reiteró en el tiempo que no había evidencia de ningún caso real de este tipo, algunos comentaristas describieron todo esto como una ola de «pánico moral» fruto de una leyenda urbana avivada por medios y redes sociales y psicólogos que analizaron el fenómeno lo relacionaron con ciertos temores inconscientes entre la población a la entonces vigente campaña de vacunación por Covid 19. Para el 31 de octubre ya se habían suministrado más de 100 millones de dosis en el Reino Unido y ser pinchado por una aguja es algo que genera cierta aversión en mucha gente, cosa que esta leyenda urbana habría aprovechado para viralizarse. Tema zanjado, como vemos en esta gráfica las búsquedas en Google en aquel país de «pinchazo de aguja» tuvieron un ascenso fulgurante el 21 de octubre (recordemos que ése fue el día de publicación del titular tan escandaloso antes citado) y poco tiempo después se volatilizaron. De tal manera que para comienzos de 2022 las aguas regresaban a la calma, los ingleses podían volver a lo que mejor saben hacer y al resto del mundo más le valía tomar nota para evitar repetir lo mismo en sus respectivos países… ¡Pero no!

La semana del 22 al 28 de mayo de 2022 en los Países Bajos recoge, según podemos ver en Google Trends, un interés público en los «pinchazos de aguja» de un incremento tan rápido como efímero. De nuevo, como declaró en junio el portavoz de la policía de Amsterdam «hemos tomado cada denuncia seriamente, pero no hemos encontrado una sola muestra de evidencia de pinchazos de agujas (…) Si te pincho con una aguja, giras la cabeza y miras el lugar donde está el dolor. Si quieres usar una jeringa para poner algo en el cuerpo de alguien, alguien lo verá. Nadie ha visto nada. Ni una sola persona. Si no hay pruebas, no podemos decir que sucedió». Ciertamente llegaron a detener a un hombre en un festival de La Haya que portaba dos jeringas, pero la Policía terminó concluyendo que se trataba de un consumidor de drogas habitual y eran para uso personal.

Como muchos imaginarán o recordarán, la cosa no acabó ahí. El país donde se dio el llamado «Bulo del culo», el que tuvo al presidente del Gobierno y a los medios un mes centrado en los gritos por la ventana de un Colegio Mayor, no iba a dejar pasar por alto una leyenda urbana tan útil para la agenda progresista. A principios de julio la agencia EFE, como sabemos de titularidad pública (¿o tal vez deberíamos decir de titularidad socialista?) publicó una noticia recogida en diversos medios en la que podemos leer acerca de las «sumisiones químicas que se registran en España, una práctica en aumento, que está detrás del 33% de las agresiones sexuales de los últimos 5 años». Un dato llamativo, pero si vamos al informe del Ministerio de Justicia en el que se basa el texto (que puede descargarse aquí) ese dato del 33% en realidad corresponde a las peticiones de análisis toxicológico, de los que «El 72,1% de los casos analizados fueron positivos a alguna sustancia (alcohol, drogas de abuso y/o psicofármacos) aisladamente o en combinación». Es decir, haciendo una regla de 3 podemos concluir que en un 23,8% de los casos de abuso sexual la víctima estaba bajos los efectos de alguna droga (en un 80% es el alcohol), aunque el informe no especifica si a las víctimas se las forzó a beber/drogarse o el agresor solo aprovechó ese estado de ebriedad. Ahora bien, ¿qué importancia tiene todo esto? Permítanme seguir con el repaso cronológico y volveremos a ello para entenderlo.

Esta noticia supuso un pistoletazo de salida para la publicación de medidas tomadas por diferentes administraciones, como el reparto de 10.000 cubre vasos para evitar agresiones por sumisión química en las fiestas de Barakaldo, la presentación de una campaña publicitaria del Gobierno de La Rioja, así como otra similar en Barcelona. Entonces llegan los San Fermines y con ellos cuatro denuncias de pinchazos ¡Ya lo tenemos a España, por fin! Pero la diligencia policial se convierte en un aguafiestas para la agenda mediática: el mismo día 13 se hace público que esos posibles pinchazos no serían más que «una gamberrada». Dará igual, la maquinaria sigue en marcha.

El día 25 Antena 3 nos sorprende con el titular Un pinchazo en medio de la discoteca: la nueva técnica de sumisión química cuyo contenido se sustenta en un mensaje de Instagram y en el que nos explican que «en los medios de comunicación se pueden encontrar varias noticias sobre ‘pinchazos a chicas’ en las pasadas fiestas de Sanfermines»…¡Si la policía los había desmentido! En fin, ya sabemos que muchos periodistas españoles no dejarán que la verdad les estropee una buena noticia, prosigamos.

Justo al día siguiente llegaba La Sexta con refuerzos...


Leer en La Gaceta de la Iberosfera

Miércoles, 26 de Julio

 

 

...y es de renta antigua

martes, 25 de julio de 2023

Voluntad de noche


Tucker Carlson y Mike Pence

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Con un “Análisis espectral de la estupidez” encabezó Sloterdijk un excurso de su exitosa “Crítica de la razón cínica”, sobre una cita de Charles Richet: “Somos tanto más estúpidos en nuestras acciones cuanto menos ignorantes somos”.


    Richet, ilustrado y racista (valga la redundancia), teoriza la estupidez tras la experiencia de la primera guerra mundial, por lo que el cinismo surge en su ensayo como “una manera de luto” ante una sociedad humana “incapaz de comprender la guerra como una estupidez cardinal”. Después de eso, el “Homo sapiens” del sistema linneano es sustituido por el “Homo stultus”. Los animales, dice, siguen siendo, con mucho, más listos: un mono puede aprender a jugar al críquet como los ingleses; pero el hombre no comprende que la paz es preferible a la guerra.


    –Y cuanto más se está dotado de inteligencia tanto más inclinado estará uno a ahogarse en un mar de estupidez.


    A las tesis de Richet une Sloterdijk los aforismos del psiquiatra Ernst Weiss: allí donde Richet citaba el “mundus vult decipi” (el mundo quiere ser engañado), Weis tira de Nietzsche y su “voluntad de noche”, entendida como tendencia general regresiva (“de apagar la luz, de tumbarse, de estupidez”), y ésta es, concluye Sloterdijk, la que tiene que tener en consideración el psicólogo de masas cuando quiera hablar de fascismo. Y aclara Weis:


    –A los ojos de los tontos, Dios también lo es. El pueblo quiere un dios tonto. Un dios que entendiera la química y la teoría de la relatividad no le gustaría. Lutero decía: “Deus stultissimus”. La frase podría ser de Hitler, si éste hubiera sabido latín.


    Regresé a estas páginas al ver el espectáculo de Tucker Carlson presentando el “casting” republicano de candidatos a la Casa Blanca. Carlson es el eco de un periodismo extinguido, basado en la hoy inexistente libertad de expresión entendida como la concurrencia de todas las opiniones para, en el contraste, dar con la verdadera.


    –Nadie es castigado por mentir –explicó Carlson a su audiencia–. Las personas sólo son castigadas por decir la verdad. Cuando algo es claramente falso, no representa una amenaza para nadie. Lo que da miedo y provoca una respuesta son las cosas verdaderas. ¿Qué delitos se castigan? Los de pensamiento. Pensar cosas equivocadas, tener creencias equivocadas, decir palabras desaprobadas. Y esas palabras siempre son ciertas. Siempre son verdad.


    Contrastados con la inteligente independencia de un periodista (tiene pinta de ser el último), todos los políticos se desempeñaron en el plató como profesionales de la estupidez, plenos de “voluntad de noche”, lo que nos hace pensar que la gran democracia americana ha sido reducida a una tramoya de máscaras que no nos dejan ver al director.


    –En tiempos oscuros, el ojo empieza a ver –justifica Biden la vuelta a sus exquisitas bombas de racimo.

 

[Martes, 18 de Julio]

Martes, 25 de Julio

 

 

Duchamp almeidonado

Melilla y Santiago: interview con un apóstol guerrero


 

Por Julio Camba
29 de Julio de 1909

He visto al Apóstol Santiago matando moros en el frontispicio del Ayuntamiento. «Sería muy interesante –me dije– saber lo que opina el Santo de los sucesos de Melilla». Y, entonces, me he ido a celebrar una interview con él. Todos los santos están altos, pero el Apóstol está, lo menos, a la altura de un quinto piso. Con una gran dificultad me encaramé por el tejado y llegué al pie del grupo.

–¿Se ha enterado usted de lo que ocurre en Melilla? –le pregunté al Santo.


Santiago Apóstol contuvo un momento su caballo de piedra, y me dijo:


–Aquí, en el Ayuntamiento, he oído hablar algo de eso. Creo que hay guerra, pero no han contado conmigo para nada. Desde luego, puede usted asegurar que yo no iré.


–¡Hombre! Pues le van a echar a usted muy de menos.


El Santo sonrió con toda la ironía con que puede sonreír un santo, ya sea de piedra o de palo.


–No lo crea usted –me replicó–. En el Ministerio no tienen ninguna confianza en mí. Yo soy un soldado de Cristo, pero no de Romanones. Esta guerra no es una guerra de fe.


–Sí –asentí yo–. Parece que hay muy poca fe en la guerra.


–Además –
añadió el Santo– yo estoy ya muy viejo. No conozco la táctica moderna, y, fuera de Santiago, no tengo ningún adicto. Si yo fuese a la guerra, serían capaces de ponerme a pelar patatas...


Hubo un momento de silencio.


–¿Y por qué –dijo de pronto el Santo–, por qué matan ustedes a los moros? Porque ustedes son mucho más infieles que ellos...


–¡Ah! –exclamé yo–. Nosotros tenemos hoy un ideal superior: la civilización.


–¿La civilización consiste en echar a los moros de su casa y quedarse con sus bienes? –me preguntó el Santo.


–Lo mismo que la fe –le respondí.


–Y ¿es por eso por lo que matan ustedes a los moros?

 
–¡Pero si no los matamos, señor Santiago! Se conoce que usted no lee los telegramas. Hasta ahora, Apóstol bendito, y como usted no lo remedia, son los moros quienes nos matan a nosotros.


–Pues entonces –observó el Santo– los más civilizados son ellos.


Piense el lector en esta observación del Santo. Vamos a Marruecos con el pretexto de que somos los más civilizados y, en vez de arrasar a los moros con melinita, resulta que los moros, armados de las armas más modernas, dejan tendidos sobre el campo a nuestros mejores oficiales. Si nosotros representamos la civilización, la estamos dejando en ridículo.


Pero, además, si nosotros invadimos a Marruecos en nombre de la civilización, mañana vendrán Francia, Inglaterra o Alemania a invadirnos a nosotros con el mismo pretexto. En Villagarcía hay seis acorazados alemanes, de los que salen todos los días a recorrer estas campiñas centenares de marinos. Todos ellos hablan dos idiomas a más del alemán, y ya es sabido que, entre los marineros de los buques españoles, lo raro es encontrar alguno que sepa el castellano. Unos hablan el gallego, otros el catalán, otros el andaluz, y la mayoría no saben firmar. Por grande que sea la diferencia de civilización que hay entre Marruecos y España, no es mayor que la que hay entre España y Europa.


Pero yo no le comuniqué al Santo nada de esto. Cuando me despedí de él, me dijo:


–Ya que ustedes se han metido en esta aventura, que salgan bien de ella. Después de todo, yo no estoy completamente mal con el Ministerio. El Sr. Maura me abrazó el otro día, y el Rey me trajo personalmente los mil ducados de todos los años.


Y así acabó mi interview con el glorioso Patrón de España, a quien su arrojo de soldado le valió el sobrenombre de Hijo del Trueno.


(Del libro Maneras de ser español, Luca de Tena Ediciones)

lunes, 24 de julio de 2023

Marca España


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El Barcelona de Xavi, La Xavineta para el vulgo, comienza a competir, vamos a llamarlo así, en Getafe, pero a puerta cerrada, en cumplimiento de una sanción que el club del Cerro de los Ángeles (el helipuerto divino en “La tournée de Dios” de Jardiel Poncela) arrastra desde hace más de seis años. ¿Y la cabeza de cochinillo?, se preguntan los getafeños, recordando el asado de lechón con que la parroquia culé saludó el regreso de Figo al Campo Nuevo arrojándole aquel cráneo tostado en su visita a un córner. ¡Lo nunca visto! La Autoridad Competente, en cambio, entendió que una cabeza de cochinillo tiene sentido “para la ironía, el cinismo, lo grotesco, el desprecio y la burla”, todo lo contrario, por ejemplo, que una cabeza alemana, al decir de Otto Flake, autor de “La ciudad del cerebro”, que veía en esa carencia el gran defecto nacional.


    Todos los beneficios aparentes que recibe el Barcelona cuentan con una base cultural que los Roures, Rubiales, Tebas, Ceferinos e Infantinos respetan y sustentan. Es la Cultura Culé, que sirve de base a la Marca España, con sus finos juristas como salidos de la Universidad de Cervera, donde la funesta manía de pensar. Uno de esos cráneos privilegiados exponía el otro día la cuestión al hilo del fichaje del turco Arda Güler por el Real Madrid, “el club estado español
–escribía–  que es lo mismo que decir el club estado madrileño porque España, hoy, es Madrid y poco más, cosas del chovinismo castellano”, lo cual es una maravilla, casi una valdanada, del genio hispánico.


    –Pues es un pote lleno de animales muertos –explicaba el otro día un camarero vegano de un tascón del Camino a un peregrino que preguntó qué llevaba el pote gallego.


    La metáfora valdría para comprender la Marca España que se impone en toda Europa, donde la Uefa acaba de aprobar la multipropiedad en el fútbol. Igual que Wyoming saltó a la fama como multipropietario de pisos, los jeques saltarán a la fama como multipropietarios de clubes que podrán participar en la misma competición, que será un disparate, pero también  un negocio, y si vamos a ser todos liberalios, comencemos por serlo en el fútbol, y que la mano invisible del mercado (algo que nunca ha existido, aunque siempre ha quedado bien decirlo) decida el ganador de la Champions. La multipropiedad es una revolución que acaba con lo que conocemos, y por eso los arqueólogos románticos escarban en las hemerotecas para alimentar nuestra nostalgia, como esa entrevista de Olga Viza a Luis Bassat, el publicista que se postuló para presidente del Barcelona, que nos dejó esta joya del librecambismo hispánico:


    –Cuando me presenté a las elecciones, una persona del Barça me dijo: “Y tú ¿cómo quieres ser presidente, si hay muchas cosas que no sabes?” “¿Qué cosas?” “Por ejemplo, cómo se compra a un árbitro”.


    Era el 5 de Mayo de 2013 en el país del “laissez faire, laissez passer”, que no es Francia, sino España, es decir, “Madrid y poco más, cosas del chovinismo castellano”, donde todo el mundo sigue esperando a Mbappé, el anti-Tigriño, entendiendo por Tigriño al nuevo Ronaldo, así lo presentan, de La Xavineta.


    –Por su comportamiento en los dos últimos años, Mbappé ha demostrado que todavía no es un jugador capaz de guiar realmente a un equipo. Es un gran jugador, no un líder. Es un gran goleador, no un creador de juego. Es difícil construir un equipo a su alrededor.


    Eso acaba de decir Leonardo, el guaperas brasileño que ocupó la dirección deportiva del PSG, y de quien Ancelotti no guarda buen recuerdo; de hecho, Leonardo es el único villano que sale en sus memorias:


    –Leonardo era amigo mío, o eso creía, pero no me dio ninguna explicación del trato que me dispensaban en el club. Eres el jefe, así que nadie discute que tengas derecho a echar a quien te apetezca: compórtate como un hombre y en paz. Así he aprendido que ser despedido, y ser fichado, pocas veces tiene que ver con uno.


    Ancelotti se sintió maltratado en París por un tal Leonardo que en la víspera de un partido de puro trámite tuvo la desfachatez de abordarlo para decirle: “Si no ganas este partido, te vas a la calle”.


    En el haber moral de Leonardo sobre el caso Mbappé hay que decir que el brasileño nunca quiso en su equipo al figurón francés, que ya sólo dispone del Real Madrid para despegar en una carrera brillante, aunque el Madrid, tiene dicho Ancelotti, constituye una clase propia: “El tiempo para adaptarse y el tiempo para mantener el éxito están más comprimidos que en los demás clubes”.




BALE Y LA PRENSA


    Bale pasó por el Real Madrid como un genio autista para el periodismo, del que debe de tener una idea bastante parecida a la que Howard Hawks cinematografió en “Luna Nueva”. De su maltrato en los medios tiene una explicación, que acaba de hacer pública: “Una de las razones por las que la prensa en España fue tan mala conmigo era que no les atendía. Firmas como galáctico y esperan que estés en todos lados, y yo era todo lo contrario. Solo quería jugar mi fútbol y luego desaparecer de nuevo en la oscuridad. Podría hablar español, pero no me gustaba porque sólo quería hablarlo en privado y no tener gran alboroto a mi alrededor. Tal vez por eso me atacaron, pues en realidad nunca doy mucho. Probablemente no me entendían como persona”.

[Lunes, 17 de Julio] 

"Sonríe, es Burgos"



24 de julio, víspera del verano burgalés

El punto de vista exacto de Solyenitzin

 
CRÓNICA DE UN VERANO (QUE DURA UN DÍA) EN BURGOS
"SONRÍE, ES BURGOS"


 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc


De Madrid a Burgos pasando por Cádiz, que para un burgalés viene a ser como las Azores.
Del Beni de Cádiz se cuenta que, al pasar por la casa de Pemán, donde una placa dice “Aquí nació don José María…”, lo detuvo su compadre, el Cojo Peroche, con una angustia gaditana y estival: “¿Qué crees que pondrán en nuestra casa cuando faltemos, Beni?” Y el Beni le contestó: “Se vende”.
Pemán nos descubrió que el verano es la única estación que ha creado un verbo con su fruición y paladeo, “veranear”, que, miren por dónde, significa huir del verano: el veraneo como supremo homenaje al invierno.

Por eso durante el verano es natural encontrarse en el invierno de Burgos (donde el verano dura de Santiago a Santa Ana) con tanta gente que parece de Cádiz: gente de Francia y de Alemania que sonríe como en Cádiz (¡una sonrisa liberal!) y respira como en Burgos (“¡venga, niños, respirad, que es Burgos!”), la capital de Castilla que en verano cambia el reclamo de “Burgos no te dejará frío” por el de “Sonríe, es Burgos”.

Los del marketing no saben que para sonreír basta con sentarse.

–Para volver de la tragedia a la comedia, no hay más que sentarse –dijo Napoleón, una vez coronado.

Pero para respirar hay que elevarse.
Mi calle

En su “Retrato de un hombre de pie” Madariaga da por sentado que el reino animal sólo logra su única especie vertical cuando al hombre le dio por enarbolarse.

–Es al erguirse cuando se da cuenta de que la dirección de abajo arriba es única y privilegiada, con dos nuevas perspectivas: otra escala de valores y, con ella, el infinito. 
A Burgos (el espíritu del árbol en la verticalidad del gótico) acude uno a enarbolarse.

El desprecio del español al árbol sólo compite con el desprecio del español a la libertad.

Dicen que cuando Solyenitzin salió del Gulag quiso venir a Burgos (marzo del 76), hospedándose, “de incógnito”, en el Mesón del Cid, y que ahí estuvo, absorto, dos días, mirando por un ventano las agujas de la catedral.

La obra de Solyenitzin compendia el horror político del siglo XX, y para la “crema del pensamiento” eso era difamar, en nombre de la “libertad abstracta”, el “experimento social más importante del siglo XX”.

–Condenar a Solyenitzin, que se atrevió a hablar, es absolverse uno mismo, que calló años y años –había advertido Octavio Paz.
La dentellada más rabiosa se la dio en España el ingeniero Benet:
–Nada me parece más higiénico –escribió en “Cuadernos para el diálogo”– que las autoridades soviéticas, cuyos criterios respecto a los escritores subversivos comparto, busquen el modo de sacudirse semejante peste.
Al cabo de cuarenta años, en Burgos, como en toda Europa, de la “libertad abstracta” de Solyenitzin se ha pasado a la “libertad concreta” de la socialdemocracia, que es la bicicleta.


Burgos reserva el solomillo de sus paseos a los ciclistas

Un hombre en bicicleta es un hombre sin normas de circulación, y Burgos reserva hoy para él lo mejor de sus aceras y sus paseos (de la Isla al Espolón), el tartán mejor acabado del mercado, las veredas más frescas y sombreadas del río. Es la mandrilización de una sociedad pedaleante, absurda como un zapato impar para la sociedad andante (la Europa de Steiner, cuya cartografía tuvo su origen en las capacidades de los pies humanos), que va quedando atrás.

–El pensamiento y la sensibilidad europeos son, en el sentido originario de la palabra, ‘pedestres’. Su cadencia y su secuencia son las del caminante...
Claro que a Burgos no se viene a andar, sino a respirar.

¿Y qué se respira en Burgos, esa vieja “osamenta de piedra abandonada en el camino” del regeneracionista Salaverría?
Realismo mágico.

Me gusta el hotel más antiguo de la ciudad, que es el “Norte y Londres”, donde de niño pedí un autógrafo a Nino Bravo. En su salón farfullaba durante la guerra, apretado por el apetito, don Eugenio d’Ors: “Aquí no se puede hacer otra cosa que lo que hizo el Cid: irse a conquistar Valencia para comer naranjas y bañarse en el Mare Nostrum… Lluvia, más lluvia, brumas… Y luego, ¡esa catedral tan feísima!”

Para el clasicismo d’orsiano, el gótico era confitería.



Pero la catedral sigue siendo la razón de ser de Burgos, como cuando vino Solyenitzin (“el exponente más logrado del realismo socialista”, al decir del pope Lukács) a confirmar en ella su cristianismo.

Junto a la catedral, el realismo mágico se descompone en gran fuego de artificio hacia Santa Gadea, donde la jura del Cid al rey Alfonso VI(Charlton Heston y John Fraser en la película de Anthony Mannpara Samuel Bronston), y San Nicolás de Bari, donde el retablo de Simón y Francisco de Colonia en piedra caliza de Hontoria (la misma de la catedral) para los Polanco, mercaderes de la ciudad.


San Nicolás de Bari


 Santa Gadea

En contienda urbana con este realismo mágico se manifiesta el “realismo socialista” de la cubierta del Coliseum (la vieja plaza de Toros revestida de caseta de Feria de Sevilla), o de la Biblioteca Pública del Estado (con lo que ese título sugiere), en la plaza de San Juan, un hangar de cristales (¡la “Glasarchitektur” de Paul Scheerbart pasada porZapatero!) que es como una brom a de mal gustoque la ciudad le gasta al transeúnte como para prepararlo para la visión del Museo de la Evolución Humana, o Museo del Mono, donde la gente de Atapuerca ameniza la socialdemocracia científica y donde se anuncia una conferencia de Pedro Duque, el astronauta que da cuenta de ochocientos asteroides que podrían destruir la Tierra, imagen que sólo logro concebir cuando, sentado a la mesa de un asador, me sirven, por cuarto de lechazo asado, una tartera de tabas, como si uno fuera ese guiri en chirucas que cree que el lobo y el cordero beben juntos en el mismo arroyo.


 Nueva Plaza de Toros

 Biblioteca Pública del Estado
(Hangar)

Museo de la Evolución

El buen comer formar parte del realismo mágico de Burgos, pero, dentro de esa nube, que no lo confundan a usted con un guiri y le den león por cordero churro (teniendo en cuenta la observación del poeta bilbaíno Basterra de que el león es cordero asimilado) o recentales a los que “les titilan de placer las colas” (Salvador Rueda) por lechales churros.

Los santuarios del cordero churro, que es el plato litúrgico de Castilla, están en Campaspero, en Roa y en Lerma, aunque nunca hay que confundir los asadores con los “asaeros” (“asaero”, en lugar de estómago, es lo que tenía el Cojo Peroche, que carecía de paladar, cuando le estallaba la ardentía).
En Burgos, huyendo del turista, puedes dar con asadores de una honradez bíblica.

Para oír con los ojos, tocar con el olfato y oler con la vista, hay que almorzar cordero de Villadiego (y morcilla de Cardeña), incluso en verano.


 Cartuja de Miraflores

Cena de Gil de Siloé

Después, la siesta en la Cartuja (¡una siesta cartujana!), que produce en el paciente (de paz) una moral mística y desprendida que ilumina la visión del Cristo de Gil de Siloé y favorece la vuelta a la ciudad por la Quinta y el Arlanzón, acaso el río mejor aprovechado del mundo, por cuya orilla vio Foxá pasear, a contramano del Cid, aPétain, mariscal entre las dos guerras, héroe de la primera, y de la segunda, villano.

Aquí, si el viajero pone la anchura, el espacio, la piedra (“osamenta de piedra abandonada en el camino”) le suministra la profundidad, el tiempo.

 

Lunes, 24 de Julio

 

El árbol de la jeta

domingo, 23 de julio de 2023

Tania


El Campesino


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Desde el comisario Conesa en la posguerra, nadie ha hecho más daño en Madrid al Partido (con mayúscula, tratándose del partido por antonomasia) que Tania, la novia de España.
    
No se trata de sisar. ¿Quién no sisa en un régimen de partidos?

    –Sólo con el uno por ciento de lo que he robado –presume El Campesino en sus memorias–, a estas horas estaría rascándome la tripa en la Costa Azul. Pero yo soy un idealista. Un romántico, vamos. El primer buen golpe lo di en una gasolinera del Puente de los Franceses. Y con el dinero, el Partido pagó los viajes y las dietas a unos cuantos personajes para que se reunieran en San Sebastián para aquel dichoso pacto que trajo la República.
    
De la Pasionaria (“Dolores la sardinera”), con quien el Partido quería comparar a Tania, dice El Campesino que tenía “unos humos que la hacían inaguantable”.

    ¡Ah, los famosos humos comunistas!

    Octavio Paz, que militó en el Partido hasta el pacto de Stalin con Hitler, sostiene que la ruptura con los comunistas es, como con la Iglesia, no un golpe, sino un forcejeo.

    –Uno rompe, se reconcilia, hasta que finalmente hay una ruptura definitiva.
    
Nunca lo perdonaron.
    
De hecho, Paz es la única figura pública que ha sido quemada en efigie en México: ocurrió en 1984 (¡pues sí, en el 84!), en el paseo de la Reforma, y no llegaron a diez las personas que protestaron.
    
La misma intelectualidad que calló como puta ante una humareda bárbara sobre la que nunca hubo retractación (o discusión siquiera) saltó como fiera sobre el arzobispo de México que condenó, “por blasfemo”, el libro de Paz sobre Sor Juana Inés de la Cruz. ¡Hasta ahí podía llegar un arzobispo, tildar de blasfemo a un escritor! Y blablablá.

    “El comunismo es una estafa”, anotó El Campesino en un cuaderno, y fue acusado de desviacionismo y condenado a dieciocho meses de trabajo forzados en la construcción del Metro de Moscú.

    En Madrid, todo el Metro lo han hecho los peperos, y ésa es la suerte que va a tener Tania.

 

[Publicado en Febrero de 2015]

En busca de la prevalencia de los idiotas (XI)




Martín-Miguel Rubio Esteban

 

La entraña de la política de la Democracia Clásica —su cresimon— estaba en los rhétores, simples particulares, idiôtai, que hablaban ante la Asamblea o Ekklêsía para desarrollar propuestas de acción política. Se ponían una corona de laurel con bayas en sus declamaciones, exactamente igual que los atenienses también se coronaban al hacer el amor con una pancarpia. Hacer el amor y hacer política son acciones cuyos protagonistas tienen la obligación de coronarse. Cuando el idiôtes descendía de la plataforma o bêma, y se quitaba la corona, ya no era un rhêtor, excepto que todavía pudiese ser considerado responsable del discurso que había pronunciado o de la propuesta que había hecho, que siempre iría unida a su nombre, como responsable máximo, pues los otros idiôtai que la votaban no eran legalmente responsables de sus consecuencias. A diferencia de los magistrados, el rhêtor no era sometido ni a una dokimasía inicial —examen moral—  ni a la euthynê —rendición de cuentas una vez terminado el mandato— como consecuencia de su discurso. Pero ciertamente no era irresponsable, como sostienen algunos historiadores. Por el contrario, los atenienses habían forjado armas mucho más peligrosas contra los rhétores que contra los magistrados elegidos. Como proponente de un decreto, un rhêtor podía ser procesado por una acción pública por haber presentado propuestas inconstitucionales (graphai paranomôn), escuchada por el tribunal del pueblo; y se daba una interpretación amplia del concepto de «inconstitucional» (paranomôn). La graphê paranomôn podía ser utilizada contra un rhêtor proponente no sólo por haber infringido el procedimiento de aprobación de un decreto o presentado una propuesta que estuviera en conflicto con una ley vigente, sino también si su propuesta fuera considerada contraria a los intereses del pueblo ateniense. Un rhêtor que había apoyado o se había opuesto a una propuesta promovida por otro rhêtor podía ser denunciado en la ekklêsía por una «eisangelía eis tòn dêmon» y castigado con la pena última de la ley (ser arrojado al báratro) si era declarado culpable de corrupción o traición. Un ciudadano culpable de un delito militar, o de maltratar a sus padres, o de dilapidar su patrimonio, o de prostitución masculina, era indigno de dirigirse al pueblo. Si se aventuraba a aparecer como rhêtor en la ekklêsía, podía ser llevado ante el tribunal popular por una «dokimasía tôn rhêtorôn» y castigado con la pérdida de todos los derechos (atimía). Y cualquier ciudadano (politês) podía robar o herir a un ciudadano que hubiera perdido todos sus derechos por atimía, por lo que solían marcharse de su pólis. Las leyes que regulan la graphê paranomôn, la «eisangelía eis tòn dêmon» y la «dokimasía tôn rhêtorôn» están citadas o parafraseadas en nuestras fuentes. En las tres leyes aparece el término «rhêtor» y la referencia es explícita a un «rhêtor» con nombre propio que se dirige a la «ekklêsía». Dirigir la palabra al pueblo era el mayor honor público, pero también la mayor responsabilidad, como hacer el amor. Con razón iban coronados.

Como término legal, rhétor denota tanto a un hablante como a un proponente, y la función dual de los rhétores se refleja en dos términos que a menudo se usan como sinónimos de rhétor, id est, «ho legôn«, el hombre que habla (en la ekklêsía) y «ho graphôn», el hombre que escribe (una propuesta). La primera tarea requería cierta elocuencia, la segunda un cierto nivel de alfabetización. Es poco probable que los ciudadanos analfabetos se ofrecieran como rhétores en la ekklêsía, por lo que debemos preguntarnos cómo estaría de extendida la alfabetización en la Atenas clásica. Todas las escuelas eran privadas y el Estado no organizó ninguna educación que permitiera a los ciudadanos servir en una junta de magistrados o actuar como rhétores en la ekklêsía. En educación los ciudadanos podían hacer lo que quisieran. No se consideró de interés público. Dos fuentes (Esquines 1.9 y Platón en Critón 50D) se han aducido en ocasiones como evidencia de una ley ateniense sobre escuelas y educación pública. Ambos pasajes son discutidos y rechazados por Harvey.

De hecho, en esto nos enfrentamos a una paradoja: Platón y Aristóteles, que preferían la aristocracia a la democracia, sostenían que la educación pública era la tarea más importante del Estado. Pero los ciudadanos atenienses, que favorecían la democracia, no hicieron nada para asegurar que los ciudadanos alcanzaran un nivel de alfabetización adecuado y que fuese un requisito previo para el gobierno popular. Sin embargo, las fuentes indican que la mayoría de los atenienses sabían leer y escribir. No debemos olvidar, sin embargo, que hay mucha distancia entre saber leer y saber escribir. La mayoría de los ciudadanos pueden haber tenido la habilidad suficiente para leer un decreto del pueblo inscrito en piedra y puesto en el Ágora. Pero redactar una propuesta por escrito era una tarea mucho más exigente, para la que probablemente sólo una minoría de los ciudadanos estaba lo suficientemente capacitada. Y pronunciar un discurso en la ekklêsía puede haber requerido un grado de alfabetización aún mayor. En una asamblea a la que asistían 6.000 ciudadanos era imposible tener una discusión abierta. El debate estaba destinado a tomar la forma de una serie de discursos de diversa duración. Las contribuciones a veces eran improvisadas, pero a menudo se prepararon y luego se pronunciaban sin notas o de acuerdo con un manuscrito. Sobre la oposición entre discursos preparados e improvisados, cfr. Demóstenes 1.1, Isócrates 13.9, o Alcidamas en Perì Sophistôn 11. Varias fuentes indican que la composición oral era predominante en la oratoria política, mientras que la pronunciación de un discurso basado en un manuscrito era más característica de la oratoria forense (numerosos fragmentos de Platón y Aristóteles nos lo dicen). El carácter oral de los discursos políticos indudablemente ha contribuido a que el orador no quiera publicarlos, mientras que la publicación de discursos forenses era extremadamente común. Dudamos, sin embargo, mucho que alguna vez se haya leído un discurso ante el pueblo en Grecia y Roma, como en nuestro Parlamento se hace sin vergüenza alguna. Si el orador tenía un manuscrito completo, es posible que haya tenido un apuntador para ayudarlo en la pronunciación de su discurso, exactamente igual que se hace en el teatro. La opinión común de que rhêtor, palabra por palabra, memorizaba todo su discurso es a priori poco probable y no tiene apoyo en las fuentes. Los sistemas mnemotécnicos recomendados por los profesores de retórica indican que el rhêtor dominaba la sustancia y el orden de sus argumentos y sólo excepcionalmente había aprendido de memoria la redacción misma de su intervención. Recordemos lo que nos dice nuestro Quintiliano en su Institutio Oratoria 11.2: «Memoriam quidam naturae modo esse munus existimaverunt, estque in ea non dubie plurimum, sed ipsa excolendo sicut alia omnia augetur: et totus, de quo diximus adhuc, inanis est labor, nisi ceterae partes hoc velut spiritu continentur…
» La memoria en el mundo grecolatino estaba infinitamente más desarrollada que ahora. Cualquier griego o romano de cultura media sabían de memoria la Ilíada, la Odisea, los Annales, de Ennio, o la Eneida, de Virgilio. Hoy hasta la Iglesia pone pizarras digitales en el presbiterio para que todos los fieles puedan leer las partes más básicas que les toque decir en la Santa Misa. Nuestra sociedad no tiene ya memoria ninguna. Y esta catástrofe se ha perpetrado intencionadamente. Si no recuerdas quién eres ya no hay idiôtai, sólo rebaño humano obediente.    

Y esto nos lleva aquí a hablar un poco de la educación y la democracia.

 

Leer en La Gaceta de la Iberosfera

Domingo, 23 de Julio

 


Al pie de la letra

Mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó

DOMINGO, 23 DE JULIO

 

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:

-El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”.


Mateo 13, 24-30

sábado, 22 de julio de 2023

Cascos



Cascos ganó las elecciones en Asturias

 
Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural

Lo malo de una democracia a la española es que, si pierdes las elecciones, te quitan el saco de la alfalfa.

La izquierda ha comenzado a perder elecciones en España, y los chiringos de la cultura (la cultura, porque así lo tiene decidido la izquierda, es la izquierda) caen como bolos, con lo que la lobreguez medieval se cierne sobre la piel de toro (de conejo, en el original).

Primero fue lo de Mérida, con Blanca Portillo saliendo del Festival porque la derecha ganó las elecciones: el teatro, que nació de una borrachera de Dioniso con ninfas y sátiros bebiéndose el jugo de las viñas al pie del Himeto, nubló su semblante y el periodismo de progreso anunció su muerte.

En Madrid también perdió la izquierda, pero con Gallardón daba lo mismo, pues es un personaje que tiene perfectamente interiorizado el beneficio de dar el dinero de la cultura al que se lo trabaja, que es la izquierda, y ahorrarse así las gamberradas mediáticas que caen, por ejemplo, sobre Cascos, que en Asturias cambia al director del festival de cine de Gijón y a la alegre muchachada refugiada en el hangar de Niemeyer en Avilés. Menudo desafío para las fuerzas de progreso, que desde la capital del Reino han tocado a rebato en la lucha contra el fascismo.

Cascos, pues, es la hidra.

Contra Cascos, los viejunos del “agit-prop” han rescatado del desván los más recios tópicos antifascistas, y los profieren a voz en cuello, porque gritar alivia el dolor del destete, que en caso del festival de Gijón era un “pixín” que quitaba el hipo.

En Madrid, María del Carmen Chacón Piqueras ha comido como el Diablo de Tasmania bacalao en Casa Labra, pero es un bacalao inferior al de Casa Revuelta, y no hace olvidar al “celestial ‘pixín’ de la sidrería El Globo”.

–Y estamos en el inicio del inicio –dice María Soraya.

Santos Juliá y cuarenta firmas más piden por la Fundación Pablo Iglesias, ese Montecasino…
 
[Publicado en Enero de 2012]

Cuando yo iba a Balmoral…

 

 

Hughes

 

Haber bebido gin tonics alguna vez es, para mi generación, el equivalente a lo que en la generación anterior fue la militancia antifranquista. Igual que leemos los testimonios de antifranquisno retrospectivo de los bumerazos que dicen (ellos) haber estado contra Franco, aparece todavía en los periódicos (para quien ose acercarse a ellos) y como si fuera una línea genealógica o una continuidad memorialística y autojustificativa, el remanente literario del canalleo, de un cierto canalleo por «los bares y barras de Madrid».

La legitimidad progre de una generación se buscó en aquellos supuestos actos antifranquistas, un antifranquismo sin consecuencias, íntimo y onírico, y la legitimidad experiencial del cinismo centrofeminista actual se basa en que, no lo creerán, alguna vez bebimos mucho.

Balmoral cerró en 2006, pero Balmoral fue como el concierto de los Beatles al que todos acudieron.

El periodismo postumbraliano engarzó con el umbralismo, no por ideas o estilo alguno, pues triunfó el antiintelectualismo, sino por lo macho, el ego macho, la rotundidad egocéntrica de los machos escritores, trasponiendo a las escuálidas plumas españolas las grandes imposturas de la narrativa americana. Esta imitación se agilizó con el ramalazo Hemingway: la pasión por San Fermín como tiempo o espacio de aventura y riesgo, de cuadrilla y lucha con el animal; o por el fondo del  estadio futbolero como espacio salvaje hasta que se «desnazificó» y pasó a ser admisible y constitucional pero no materia de escritura.

Y aquí, como rasgos del masculinismo, habría que añadir la bebida, la mujer y un cierto cinismo frivolón que consideraba inapropiado meterse mucho en los asuntos. Al mitificado reporterismo se iba con distancia paracaidista de columnista, un poco, no del todo; y en el columnismo se estaba con frescura de reportero que no quiere libros sino calle. Lo mismo: un poco, no del todo. Ni una cosa, ni la otra. En ese estar y no estar se aquilata el postumbralismo, siempre un poco adultescente, vivo por otra parte en una jerarquía de negritas (la negrita, homenaje y tributo al otro) codificada en pandis y tertulias, la masonería del periodismo.

Entre esos rasgos machos van quedando el alcohol y las mujeres, pero esto también cae. Se pasa de contar lo mucho que se folla a lo cabrón que he sido, la prosa pega un salto mágico de prosa-folladora a prosa-aliada feminista. El tono va cambiando. La frivolidad tiarrona se colorea de una sensibilidad grata a los oídos de la mujer. El machismo se sensibiliza. El vehículo es la sentimentalidad, un ninonino melodramático de fondo.

Triunfa el neofeminismo gubernamental y las prosas se repliegan, compañeras.

Y entonces, triunfante ya el eurocentrismo único y señalados los peligros de Internet y la alt right (no vayamos a caer en los años 30 que vía cine constituyen todo nuestro esquematismo político) queda el beber o más bien el haber bebido y se supone, se da a entender, que hubo tiempos míticos en los que se bebió mucho. En los que «nos lo bebimos todo». Se instala una melancolía del trago, una nostalgia etílica, y un machismo legendario. Un fondo solidario como de roqueros, un capitalito anecdótico. Todo tiene el color ambarino y caedizo del coñac. Pero esto ¿será como lo que cuentan del antifranquismo? Ninguna resaca, esa mezcla de autoodio, tristeza, depresión y desesperación, fue tan loca para que escribieran contra lo que no tocaba. Todas las resacas parecieron bastante sensatas, extrañamente bien orientadas, y nadie cometió el error de amanecer, al día siguiente, abrazado a lo que no tocaba.


Leer en La Gaceta de la Iberosfera

Sábado, 22 de Julio

 

Gas en cada piso

viernes, 21 de julio de 2023

En la muerte de Tony Bennet

 


Blue Velvet

En la muerte de Marta Chávarri

 

 
@ManhattanManOne
Fue una estupenda amiga de juventud, una mujer guapísima y de una extraordinaria simpatía.
Qué Dios la tenga en su gloria.

Rod Stewart




 

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Aplazada por la Otan la tercera guerra mundial (por falta de munición, según Sleepy Joe, y había que ver en esa cumbre de Vilna la mala cara de Sánchez, “warrior” nato, aunque ya la arrastraba así desde el
“debate” en Atresmedia, donde también se quedó sin munición), marchamos a pasar la noche al Wizink, donde el mago Copperfield intentara una vez echar a volar con Polanco, esta vez para ver a Rod Stewart.


    Rod, que de joven fue sepulturero, es ahora un boomer rockero a quien por su aspecto en la calle confunden con Teresa Ribera, la ministra que se ha hecho mundialmente famosa por la estupidez de recorrer en bicicleta cien metros, escoltada por vehículos blindados, que parecía el Viático, para acudir a una cumbre climática a la que había viajado en jet privado. Bien por Rod, el único caballero de su edad con pantalones en Madrid, donde todos los viejales deambulan en gayumbos, y bien por Ribera, que haciendo el canelo en la bici se creía la musa de un video de “I Don’t Want To Talk About It”, que este progresismo (“el paganismo de los imbéciles”, lo llamó Baudelaire) es por lo que les vota la gente en épocas estúpidas como la nuestra.


    Las épocas estúpidas son un decir de Ortega, musa periodística de “El Sol”, “Crisol” y “Luz”, que vivió en una de las más interesantes. El filósofo se había comprometido a poner medio millón de pesetas del año 32 para salvar “Luz”, pero llegado el momento intentó que lo pusiera Azaña a cambio de unos halagos. “Ortega padece ahora un azañismo in tenso y calenturiento”, anota Azaña: “Que yo soy el mejor de los políticos descubiertos por la República, y ha preguntado muchas cosas de mí: si trabajo mucho, si soy terco… En fin, informes. ¡Y le conozco hace veinticinco años! Asegura que la adhesión del país hacia mí aumenta, pero con frialdad, sin entusiasmo, y que hay que elevar la temperatura…”


    –Eso proviene de que no soporta la estupidez –le explica Amós Salvador, amigo ateneísta y confidente de Azaña, a Ortega.


    Y Ortega aprovecha para ofrecerle “Luz”, que con quinientas mil pesetas se salvaría la situación, y que “Luz” se inclinaría a seguir a don Manuel Azaña en vez de seguir a don José Ortega, que reconoce no tener condiciones para la política práctica “y que la idea de sentarse en el banco azul le horroriza”. Era la primavera de 1932. En 1942, un economista, Schumpeter, tuvo la curiosidad de estudiar un extraño fenómeno: el de la gente inteligente actuando como estúpida al contacto con la política. Apartó a un lado la cháchara de abstracciones absurdas con que los europeos arropan el concepto de democracia (soberanía popular, voluntad general, Estado de Derecho…), y concluyó que en política el listo se vuelve tonto porque le sale gratis.


    Esto, desde luego, explicaría la nueva politología andante, mas no el radiante parecido de la ministra Bicicleta con Rod Stewart.

 

[Viernes, 14 de Julio] 

 

 

Rod Stewart en Madrid