lunes, 24 de febrero de 2014

El caso alemán


La huella del caballo de Juan y Medio


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El Madrid que destrozó al Elche (el equipo donde acabó su carrera Isidro) con goles de Illarramendi, Bale e Isco (la inversión de esta temporada) vuelve a Alemania a luchar por Europa.
    
Isidro (Díaz González) fue el alma máter del regatismo de Juan Gómez Juanito (“Yo levantaba la cabeza, veía a Isidro, y seguía regateando”). Illarramendi hizo su primer gol en Primera, un gol que entró porque el balón pegó en un señor del Elche, como el que le quitaron a Cristiano en su primer Pichichi porque el balón, para entrar, había pegado en la chepa de Pepe. Bale hizo otro “puskas”, goles que piden la música que Vangelis puso en “Carros de fuego”, y cada vez estoy más convencido de que estos punterazos de Bale son sus desahogos de tener que jugar atado a la banda derecha como un Pegaso al arado. E Isco hizo su gol-escobazo (juega como quien barre) en el viejo salón de Deadwood. Doscientos millones del año 13 para aplastar al Elche del año 14, un ensayo del aplastamiento que hay que hacer en Alemania para reinar en el continente. Primero el Schalke y luego el Bayern. Es el camino alemán.

    A Alemania volvemos a mirarla con ojos de Juanito Valderrama, el emigrante. Los alemanes tienen en el gobierno a frau Merkel, que enamora al abuelo Lopoldo Abadía porque le recuerda a la Doña Tacañona de Chicho Ibáñez Serrador en su castizo “Un, dos, tres”. También tienen los alemanes unas discotecas donde, si hablas español a la puerta, no te dejan entrar.
    Es verdad que el Bayern contrató a Guardiola, pero Munich no es Berlín y Guardiola dice que no es español.

    Si en vez de a Sampedro hubiera leído a Madariaga, Guardiola sabría que los dos rasgos distintivos del carácter español son la dictadura (“Me da igual quién sea, rodarán cabezas. ¡Al que sea lo voy a echar!”, sobre el topo del vestuario que le filtraba las alineaciones al “Bild”) y el separatismo: aquel voto verde, emitido desde Nueva York, en favor de un “derecho a decidir” defendido, fuera del País Pequeñito, únicamente por Del Bosque, que tiene que pechar con Xavi, y Los Morancos, que tienen que pechar con las glas de Les Corts.
    
A Guardiola lo puso en fuga Mourinho, razón por la cual el portugués atrae todo el odio culé (y antimadridista, en general). Aquello fue el principio de la ruina deportiva que, al cabo, ha traído la ruina institucional del Barcelona.

    A mí me ilusiona ver en el pepismo de Pep la venganza española por el krausismo de Krause*.
  
Krause fue un filósofo alemán (desconocido en Alemania) que colocó su alfalfa filosófica (el panenteísmo) a nuestros barbitas de la Institución Libre de Enseñanza, que se convirtió en La Masía del progre español.
    
El panenteísmo de Krause es a la filosofía lo que el pepismo de Pep es al fútbol, y antes de que Uli Hoenes se dé cuenta el pepismo le habrá quitado la cerveza como el krausismo quitó la misa a nuestros barbitas, que sustituyeron esa sana costumbre dominical por una mañana de muermo senderista en la sierra de Guadarrama.

    Ahora, cada vez que veo al Bayern de la barretina (¡ay, si Guido Brunner, el alemán de Chamberí, hubiera tenido un barretina para sus convolutos!), me río pensando que, antes o después, si quieren la Orejona, vendrán al Bernabéu, y será como clavar el último clavo en el ataúd del tiquitaquismo.
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*Sobre esto descubro ahora que ya se explayó Hughes muy brillantemente, y a su debido tiempo: Click

LA GUERRA DEL AIRE
El Schalke no es mucho más que el Elche, pero en Alemania quieren hacerse esperanzas con el juego aéreo contra Casillas, Pepe y Ramos. Casillas sale menos que el Gran Poder. Con Pepe, nunca se sabe: el año pasado, en Alemania, convirtió en “crack” a Robert Lewandowski, hasta el punto que muchos pensamos entonces que Pepe sería un agente de Mendes que estaría tramando un negocio con Lewandowski. Y Ramos no es central, como siempre sostuvo Luis Aragonés; Ramos es bravete y acude a todos los engaños; cualquier torerillo descarado lo saca de su zona con un simple amago. Nuestro hombre de confianza era Varane, y un menisco lo “mató” en Talavera.


Lo siento Patxi, no todo el mundo puede ser de Euskádiz

Chirigota de los patxis
        

          La paz de la Caleta en atardecer de febrero


Francisco Javier Gómez Izquierdo

Es tiempo de Carnaval y como el mozo me ha salido hincha de la cosa, me he acercado a Cádiz este fin de semana para que disfrute en el mismo teatro Falla. Mi chico se tiene ya por especialista en coros y comparsas y me ha advertido que este año la bomba van a ser los Patxis de Bocuñana y Rodicio, gentes del barrio de la Viña que han inscrito su chirigota con matasellos de San Sebastián. “.. y aunque yo vengo de Euskadi y en Euskadi hay que mamar/ yo me siento gaditano cuando llega el carnaval / cuando toco la guitarra, el platillazo y el compáááás... /....y de bombazo... y de bombazo qui te viácontáááá”.
     
Clasificados ya para semifinales y en pleno ambiente carnavalero me sorprendió el telediario con una comparsa exigua de miembros y  tipo multirracial. En el Falla, a las comparsas se las tiene por serias y denunciadoras y se valora más por la ironía que por el chiste, por lo que aleccionado por expertos entendí que aquellos figurantes con papelitos que mostraban en un pobre vídeo la caja de herramientas del más modesto sicario colombiano, iban para “bastinazo” en el continuo Carnaval nacional donde a nadie es posible ya tomar en serio.

      Se dice bastinazo  en el idioma gaditano cuando una agrupación cautiva de tal modo al público con su actuación, que éste, sorprendido y agradecido, se hace incondicional tarareando el estribillo que estima ganador hasta el próximo febrero. Los compadritos más que comparsistas de los telediarios me vienen pareciendo un bastinazo nacional más despreciable que sorprendente, pues ya no sorprende dar la razón al sanguinario asesino y que el señor Ortega Lara pase por nazionalsocialista. Que un tipo  desde una cosa que se llama Sortu en nombre de ciertos “vascos prisioneros”, hable en el mismo idioma que la comparsita de las cinco pipas y las 38 balas,... y no produzca indignación, si no alborozo entre periodistas, intelectuales, políticos y demás grey propensa al envilecimiento desvergonzado, dice todo lo que uno nunca hubiera imaginado hace no muchos años, cuando un Patxi preso le decía al “boqui” sin alterarse: “...que sepas, que tu muerte me sale gratis”.

   La comparsita de los telediarios, a pesar de la ridícula y falsa prosa, el triste escenario y el mezquino vestuario ha cautivado los espíritus más canallas y las conciencias menos escrupulosas, por ser, sobre todo éstas, abundantísimas en la nación.  El más negro de los componentes y del que no me ha quedado claro si es vocal o secretario de la agrupación, leyó en un papel que los patxis prometían dejar de joder con la pelota, pero que se quedaban con el pelotón de Sabino “para que toda España entera siga teniendo envidia de los futbolistas que salen de sus canteras”...  ¿O esto  lo cantaron los Patxis en Cádiz?  Cada vez camina uno más confundido.

Lunes, 24 de febrero

 Los 80
Los christmas

domingo, 23 de febrero de 2014

La chica de la curva

La chica de la curva... era una perdiz
Villarejo de Salvanés, Madrid

Primavera en Invierno


Su Alteza Real La Primavera, esta tarde
Valdelaguna, Madrid

El verdugo que inspiró a Berlanga y Azcona

El verdugo verdadero / Diario de Burgos

Berlanga y Azcona se inspiraron para el personaje de Amadeo en uno de los más famosos verdugos de España, el burgalés Gregorio Mayoral Sendino, considerado uno de los más hábiles en manejar el garrote.

Domingo, 23 de febrero

Los 80
El carné

"Al que te pide prestado, no lo rehúyas"

DOMINGO, 23 DE FEBRERO

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

-Sabéis que está mandado: Ojo por ojo, diente por diente. Pues yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Mateo 5, 38-48

sábado, 22 de febrero de 2014

Los moralistas


Giscard-Mitterrand
Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Sólo una cosa da hoy más pereza que un abogado, y es un moralista.

    Después de que le cayeran encima los abogados, a la Infanta Cristina le caen encima los moralistas, que rastrean su declaración judicial como si fuera la de Imperio Argentina (“Morena Clara”) en busca de pecados (“España es un país levítico”, me dijo una vez el exjuez Lerga) mientras elevan al juez Castro por su ironía (¡ah, el desquite de tanto tabú!) y campechanía (¡la alegre llaneza de Campeche!).

    –¡Qué vergüenza, no saberse el IRPF! –bracean en los papeles.
    
Esto de confundir la moral y la política es muy propio del humanismo español, tiene dicho mi ensayista, e ignorarlo todo del IRPF debe de ser cosa de la Complutense: yo pasé por allí (como la Infanta, ella con Simancas) y, por no saber nada de números, me dejo mis dineros en una asesoría que me lo resuelva, aunque al no ser Infanta puedo eludir el bocado de los moralistas, gentes que en los restaurantes devoran hasta las facturas.

    –¡Y la factura me la llevo! –exclaman mientras te recogen el dinero–. Para desgravar.
    
Yo he conocido a moralistas en el festival de cine de Venecia que vendimiaban tiques de terraza en la plaza de San Marcos, y así se hacían, de paso, con el precio de un capuchino, cosa que ignoran los presidentes y las infantas, para gran disgusto del pueblo.

    Zapatero convirtió en héroe popular a un maestro navarro que vendía pisos y a cuya pregunta “¿Cuánto vale un café?” contestó: “Ochenta céntimos”.

    El vendedor de pisos había estado a la altura de Françoise Giroud, la fundadora de “L’Express” que en 1980, en esa Monarquía disfrazada de paisano que es Francia, decidió las elecciones Giscard-Mitterrand cuando preguntó al estirado presidente cuánto valía un billete de Metro.

    ¿Infanta de España y no se sabe el IRPF?

    Bien movido, esto te trae otra Madame Roland, otro Ortega, otro Marañón, otro Ayala y, con buen pulmón, hasta puede que otro Unamuno. Todo es pegar voces.

Sábado, 22 de febrero

1978
Segundo de Periodismo
Buscando curro desesperadamente

viernes, 21 de febrero de 2014

La granja madrileña de Occidente


Arco'14

Génesis Carmona
(Efe)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo más moderno de Arco’14 es un Picasso del 22 cuyo valor es su precio (dos millones de dólares), que hace al visitante exclamar “¡Ohhh!”, pero que no llevaría a Juan Lanzas a levantar una ceja, ¿o creen ustedes que dos millones de dólares dan para asar una vaca?

    –A mí esta feria me recuerda un poco a los patios de las cárceles, donde se pasea en círculo –dijo en su día mi admirado Pepe Cerdá.
    
Arco’14 se anuncia como lo contemporáneo (aquello que no ha tenido tiempo de convertirse en autoridad), pero lo único que vale es lo que tiene de moderno.

    De hecho, la contemporaneidad de la valla de Ceuta es plásticamente superior a la de la feria de Arco, en cuyo homenaje yo sustituiría la valla por unas puertas de bronce de Cristina Iglesias, y luego, en lugar de guardias civiles, colocaría a las chicas del “Congress-Topless” (chicas en teticas y con gorra de civilonas marcándose cinco veces al día una “pole dance” en el ferial), obra del franco-maño Leto, que denuncia, el hombre, que la política española pertenece a otra época que no es la de Leto, instalado en la contemporaneidad del arte por el mero procedimiento de poner cara de indio tomando bicarbonato, como Cerdá acertó a ver en Tàpies.
    
¡Cara de indio tomando bicarbonato!
    
Es la cara de la izquierda ante la farsa moral (versión dramática de la “farsa monea”) en la valla ceutí.
    
El socialismo científico no discute el disparo de plomo contra quien pretende salir de un paraíso comunista (Cuba, Berlín Oriental), pero “peta” ante el disparo de goma contra quien pretende entrar a un infierno capitalista (Ceuta).

    Sólo una cosa es siempre tan anacrónica como la izquierda: la realidad. Y vemos la muerte en Venezuela de Génesis, la miss, como si de una “performance” de Arco se tratara, tal que la monja de Neruda: “Sin embargo sería delicioso / asustar a un notario con un lirio cortado / o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.”

    Misses por monjas: la Revolución.

Albóndigas en salsa española

¡Custodiad, escritores, vuestra torre de marfil!

(Colección Look de Té)
Jorge Bustos

Sen­tado que la columna es un género lit­er­ario, sí que encon­tramos en Twit­ter a numerosos colum­nistas que se com­por­tan como activos par­tidar­ios de la red social del pajar­ito. Sus almas colmen­eras pajarean por los altos andamios de Inter­net, diríamos con el poeta. La evan­ge­lización de la columna pub­li­cada esa mañana, la imposi­ción de manos sobre los feli­gre­ses y la dia­triba cate­c­u­me­nal con­tra los cléri­gos rivales de otras par­ro­quias mediáti­cas son los usos más comunes que hace de Twit­ter el colum­nista con­tem­porá­neo. ¿Les ayuda Twit­ter a ser mejores escritores de colum­nas o repor­ta­jes? ¿Aquilata su inge­nio, afila sus recur­sos, diver­si­fica sus intere­ses, matiza su solem­nidad? Mi opinión, no ya cómo ornitól­ogo incip­i­ente y declar­ado cliente de la pajar­ería, sino como amigo de los pajareros y como pajarero mismo con unos pocos mil­lares de seguidores, es que Twit­ter ejerce sobre el colum­nista una pre­sión per­versa al mismo tiempo que favorece innegable­mente la pop­u­lar­ización de su tra­bajo y la social­ización de sus efec­tos, la inmedi­atez del retorno crítico y del aplauso edi­f­i­cante, la expec­ta­tiva de un venial trá­fico de influ­en­cias lab­o­rales y, por qué no admi­tirlo, el establec­imiento de debates más o menos esquemáti­cos que ali­vian el tedio del escritor agra­ci­ado con dosis blindadas de intimidad.

Lectura completa: Click

Viernes, 21 de febrero

El book

jueves, 20 de febrero de 2014

Octavos

Ózil

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Empezaron los octavos de la Champions y no parecen necesarios los partidos de vuelta. La inferioridad del Leverkusen ante el PSG de Ibrahimovic, resultaba evidente, pero los alemanes nunca dejan de ser alemanes y son capaces de ganar por cabezonería. Al Arsenal se le puede disculpar que tenía enfrente  al máximo favorito para llevarse la orejona, pero también es constatable que los idus de febrero no le abandonan nunca a Wegner. El Arsenal mete mucho miedo en otoño pero en cuanto llega la Navidad un sopor al parecer inevitable adormece a una plantilla incapacitada ya para las grandes batallas. ¿Por eso fichó Özil por los cañoneros? ¿Era el equipo perfecto para él? Cuando Özil vino al Madrid pusimos aquí que llegaba un prodigio técnico que se arrugaba en las grandes citas, por lo que no creo se me tenga por ventajista si admirando las virguerías del futbolista, mantengo que le falta carácter y  eso que no han necesitado estudiar en las modernas universidades otros jugadores como los Xavis, Cristiano, Ribéry... que se conoce como capacidad de liderazgo.
    
Reconozco que el entrenador Pellegrini me parecía  más de lo que es, pero desde un acartonamiento en el semblante cada vez más inquietante no llego a entender esa llamada a Demichelis como si Demichelis no fuera ya un defensor más que amortizado. Se ve que el señor Pellegrini le tiene mucha fe, cosa que el Atlético de Madrid seguro que se lo agradece tras el extraordinario negocio del verano, pero más allá de si el penalty a Messi pasó de la raya está claro que el equipo tiene un problema en defensa por muchas bendiciones que reciba Kompany. No está armado el City y no ayuda defender en terreno propio lo que se debe procurar en el ajeno. El mundo del fútbol esperaba ilusionado el partido y al final todo quedó en un simulacro. Como el Milán-Atlético. Las camisetas ó la historia no ganan partidos. Essien y De Jong no tienen nada que ver con Donadoni y Ancelotti. Ramy posiblemente no sepa quién fue Baressi y la presunta, siempre presunta, aristocracia de Ballotelli es un insulto al reinado de Van Basten. Lleva muchas temporadas recogiendo el Milán futbolistas que optan a una segunda actividad bien remunerada.

En el escaparate parecen dar prestigio a la tienda, pero entras y... todo es decadencia. En fin, cuatro partidos que se vendieron a buen precio y que han resultado un timo. Bayern, Real Madrid y Barça, por este orden,  no temen sobresaltos hasta las semifinales.

Día internacional del gato

El gato de ABC

Hughes
Abc

Al entrar en ABC lo primero que vi fue un gato. Gato emblemático, corporativo, que cada vez que se me cruza me regala un estremecimiento de profecía. Es mi gato de ABC. Los gatos parece que siempre te echan una suerte encima. Ellos aparecen cuando se vacía la ciudad. La calle desierta ya es entonces calle de los gatos, que son como primeros habitantes de la ciudad, dueños de los rincones, animales rinconeros.

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El capador


Miguel Delibes



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Europa es freudianamente castradora, y en Bruselas, Trento de la democracia, primero declararon pecaminosa la siesta y ahora declaran pecaminoso el jamón.

    No el galufo. El jamón, jamón, y sólo los andaluces me entienden.

    Jamón es lo que a cambio de un enchufillo acostumbraba recibir el protocomunista Valderas, al decir de Camacho, su jefe de prensa.

    O lo que con su primer dinero se compró Manuel Benítez, que siempre viajaba con un gran jamón que colgaba en la ventana del hotel:

    –Hay gente que viaja con una amiga o un amigo. A mí me gusta viajar con el jamón: es más que una amiga o un amigo. Nunca te traiciona. Se deja comer sin rechistar y te quita el hambre, y cuando no queda más que el hueso, te compras otro, como si fuese el mismo jamón.
    
Una vez cortado, el jamón se preservaba en la barra como la valla de Ceuta, con Pepe Brajeli (apoderado de Curro) colocando su dentadura sobre las lonchas, si tenía que ir al lavabo.
    
Esta cultura se acabó: para castrarnos el jamón, Bruselas prohibirá la castración de cerdos, que ya pueden hacer suyo el grito progresista: “Nosotros estiramos la pata (que es un jamón), nosotros decidimos la cata”.
    
Pero hay que decir que al cerdo no se le capaba por placer (sadismo), sino por gusto (que no es lo mismo).

    –Capar un gocho era para que el tocino enverronase, cogiera gusto, que aquí decimos enverronado al tocino de buen paladar.
    
Se lo dijo un capador a Miguel Delibes, que lo contó en una portentosa Tercera de ABC, donde se trata la diferencia entre castrador (científico, llama cerdos a los cochinos) y capador (autodidacta, llama gochos a los cerdos):

    –Cápame el gocho, Salvador, y si se te muere no te preocupes. Nos lo comemos.
    
El castrador nunca castró con capadora, sino con arreglo a los tres procedimientos clásicos: a talla, a mordaza y a pulgar. Lo importante era saber sujetar (coces, mordiscos) al bicho.

    –Al verraco yo le metía una cesta de vendimiar por la cabeza y no se movía.

Todo el mundo al caqui

 
Oleada de peticiones para acceder a las 2.000 plazas para las Fuerzas Armadas.

Manchester City - Barcelona. Heroicidades y fracasos




Pepe Campos*

Anoche me quedé hasta muy tarde para ver un partido que prometía buen fútbol, Manchester City-Barcelona. Una heroicidad. Ya que en hora de Taiwán, en directo, el partido comenzaba a las cuatro menos cuarto de la madrugada. Si bien, la expectación que rodeaba a este enfrentamiento entre dos equipos de tanto nivel casi obligaba a realizar un esfuerzo que representaba perder horas de sueño iniciada la semana laboral. Una locura. Pero las aficiones se alimentan del goce irracional.
Desde mediados de diciembre se conocía que estos dos equipos se iban a enfrentar, y la verdad, dado el potencial del Manchester City parecía que podría darse una sorpresa en la eliminatoria, algo que lo convertía en el gran partido de los octavos de final de la Champions (competición no tan difícil de ganar como aquella vieja Copa de Europa entre equipos campeones de Liga). Aparte de esto, el hecho de que al Manchester City lo dirija el técnico Manuel Pellegrini (hace unas temporadas entrenador del Real Madrid: donde se dice que no le dejaron trabajar, algo que él ha confirmado a menudo) le añadía un ingrediente interesante al duelo, pues a su vez esto conecta directamente con la teoría de los fracasos elaborada por José de Mourinho, y basada, principalmente, en su particular análisis de las trayectorias de Wenger y Pellegrini.

Entre otras muchas cosas -entre ellas, el reciente pasado y el prometedor futuro del Manchester City-, ni que decir tiene que Pellegrini se jugaba mucho en este primer partido de la eliminatoria con el Barcelona (un Barcelona que vive desde hace mucho tiempo a golpe de corneta de los récords de Messi). Pellegrini se jugaba ayer mostrar al mundo de una vez por todas que su conocimiento de la táctica y de la estrategia se encuentra en la vanguardia, como entrenador de fútbol de un equipo que aspira a ganar el campeonato inglés, y, por qué no, el europeo. Y aquí es donde Pellegrini falló en el momento más propicio para reivindicarse y dar ese paso adelante que le blinde de cualquier tipo de crítica que haga dudar de su verdadera valía.

Hay que recordar que Pellegrini es defensor de un fútbol que se fundamenta en que su equipo trate bien al balón, que viene a ser la medicina ideal para que desde hace tiempo el tiqui-taca del Barcelona se pasee por España y Europa jugando a un fútbol-sala en campo grande. Una filosofía, una manera de entender el fútbol que consiste en hacer jugar a un equipo inferior como si fuera el Brasil del 70, para que de tal forma el equipo grande (ya sea el Barcelona o el Madrid, o el Bayern) se recreen en meter goles para bien del aficionado. Un aficionado que poco después ya no se acuerda de nada de lo que ha visto, pero que piensa que esas goleadas facilitadas por el buen trato al balón por parte de equipos medianos hacen bien al fútbol.

Un pensamiento, la no violencia con el balón, avalado sobre todo por entrenadores de nueva generación como los que se sientan en el banquillo de muchos equipos actuales, un Sevilla, un Getafe, un Rayo Vallecano, una Real Sociedad, o un Málaga o un Manchester City para concretar. Entrenadores defensores del juego bonito y perder por goleada. No se entiende, de paso, cómo es posible que hoy perder en casa 0-4 sea entendido como haber realizado un gran partido, por el equipo local -eso sí, siempre que haya existido buen trato al balón-, cuando enfrente se ha tenido a un Real Madrid o a un Barcelona. En cualquier otra época hubiera sido motivo de cese del entrenador del equipo derrotado. Hoy no. El cambio de los tiempos se sustenta en la hegemonía de la defensa en zona, que viene a ser ni tú ni yo, ni nadie, ni por el balón ni sobre el jugador contrario. Mientras, arrinconado, el marcaje individual, que no hace mucho existió, y que en el fútbol que vivimos, con la gran diferencia de plantillas entre los equipos, podría dar una variante a las tácticas, según y cómo; pero, en este sentido, nos tememos, el marcaje individual es una variante táctica que ya no se comprende -aparte de que se denigre-, y cuando se aplica (caso de Pepe) no se sabe hacer.
Si vamos al análisis del partido de ayer (Manchester City 0 – Barcelona 2) tácticamente el Manchester jugó hasta el minuto 52 con 10 jugadores, pues no se comprende la posición de Kolarov como falso defensa izquierdo adelantado -doblando a Clichy- para tapar, se supone, a Alves. De ahí, no se movió Kolarov durante el tiempo que estuvo en el campo, desaprovechando además todas las salidas de balón que previamente el City había robado al Barcelona por ese lateral. La posición de Kolarov fue en contra del juego bonito, y el tú a tú, que Pellegrini decía tener en mente. Ese primer error táctico facilitó el juego del Barcelona, que vio cómo al mismo tiempo el Manchester se encerraba al borde de su área grande y le cedía espacio para que brotara el fútbol-sala de los culés, desde la línea de tres cuartos, con Iniesta como director de orquesta y Messi como hábil ejecutor de toques en espacios pequeños que es su especialidad.

En el centro del campo, Pellegrini dejó solo a Yaya Touré -en los últimos días muy reivindicado- sin ningún apoyo cercano. Un jugador, Touré, que al vivir de toques largos facilita pérdidas de balón y recuperaciones del mismo por el equipo contrario, precisamente en una zona del campo vital para el contragolpe y la llegada al área rival en dos pases. Un jugador, Touré, que gravita por el campo con enorme desorden táctico, con la suerte que eso lo esconde su despliegue físico. En la medular, la labor de Fernandinho fue insuficiente. Vacua. Sin garra. Por su parte, Silva destacó en ese gran trato con el balón, con el que realmente se lleva muy bien. Fue posiblemente el jugador del Manchester más metido en el partido y realizó pases meritorios y medidos, pero le faltó algo fundamental, rematar la faena. Tuvo un balón para hacerlo y no supo. Y va siendo hora. En estos partidos no se puede vivir sólo de la estética.
Arriba, en solitario, Negredo se las vio con Piqué, y se puede decir que salió bien parado por su entrega y ganas, aunque le falte esa calidad que diferencia al verdadero delantero centro del que no lo es, tanto en el espacio definidor de la media luna del área grande como en el punto de penalti. A su derecha, Navas no llegó a entrar demasiado en juego, estuvo desconectado, alejado del lugar desde un extremo puede encarar e irse como él sabe hacerlo. Por lo tanto, de la soledad de Negredo y Navas se desprende un dibujo táctico que no relacionó en el Manchester City a la media con la delantera.
Abajo, en la defensa del City, Zabaleta se entregó, luchó y estuvo a la altura. Kompany hizo lo que pudo. Clichy, sobrevivió. Y Demichellis escenificó que le falta un tramo en el estado de forma ideal para un central. Así, Demichellis se despistó en el marcaje a Messi en el primer gol del Barcelona, dada la interpretación de la defensa en zona que hoy está en boga. Demichellis no sabemos si jugó porque le gusta a Pellegrini o porque el Manchester no da más de sí. Tras su expulsión nos enteramos de que uno de los jugadores que mejor trata al balón del Manchester, Nasri, era suplente, junto a Dzeko, un delantero veloz; además de Javi García, que podría haber tapado mucho de lo que Touré dejó por hacer, y, al tiempo haber conectado más con Navas. Finalmente, del portero del City mejor no hablar.

Enfrente el Barcelona, con su calidad indiscutida. Pero también con el colaboracionismo arbitral: la mano en el hombro de Touré a Xavi es falta, y la de Mascherano a Negredo, no. Es un ejemplo, tal vez no suficiente para que sea penalti, pero sí el de Demichellis sobre Messi, y no la falta previa sobre Navas. Etc. A ello se suma la picardía de Messi que todavía no le pillan, el cambiar el balón de sitio en los lanzamientos de falta directa una vez situada la barrera. Una curiosidad que nos remite al juego limpio.

Luego, al final, todo queda explicado cuando los rivales coinciden en que el Barcelona es el mejor equipo del mundo.
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*Pepe Campos es profesor de Cultura Española 
en la Universidad de Wenzao, Kaohsiung, Taiwán

Jueves, 20 de febrero


miércoles, 19 de febrero de 2014

Whe Are The World


Foto de Javier Bauluz, 2001


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuando sir Samuel Hoare, embajador de Gran Bretaña en la España de Franco, dijo que estaba aprendiendo en Madrid una nueva asignatura, “la diplomacia gallega”, se refería a eso que Bieito Rubido, mi señorito, ha resumido a la perfección en un titular periodístico que los cazasintagmas llamarán “el sintagma mariano”:

    –Cuando Rajoy no dice no, no quiere decir sí.
    
Y se dice que, para un gallego, el poder no es sustantivo, sino verbo deslizante: “Es lo que se puede”.
    
Rajoy es gallego, pero con la movida de Ceuta el periodismo de puchero quiere hacernos ver en él a un Azaña de cinismo alcalaíno (“Ni heridos, ni prisioneros; tirad a la barriga”), para así (Azaña rima con caña) poder cantar la canción del Cola-Cao como si fuera otro “We Are The World” en que el ahogado es el poeta anacreóntico García Montero (“Nosotros, los ahogados”), y quien aparece a su lado, el académico de la Española Ansón (“Estoy al lado de los negros tiroteados”), con su “África endrina” (¡doña Endrina, doña Endrina!) y su Goya al lagrimón, como en las puestas de sol ibicencas (“By The Sea”) en el Café del Mar.

    Se cuenta de Fraga y Cabanillas que una vez pararon en una playa gallega a nadar y que, en éstas, llegó una excursión de monjas, y los políticos tuvieron que marchar: Fraga, más ligero de ropa que en Palomares, con las manos en la merienda (“gobernáculo teste” para el vulgo), y Cabanillas detrás, gritando: “¡La cara, ministro! ¡La cara!”

    –¡La cara, poetas! ¡La cara!
    
Sólo hay un asunto que esté produciendo peor literatura elegíaca que la suplencia de Casillas, y es el muro de Ceuta.
    
Según las últimas estadísticas, no cabe un mantero más en España, cuyo cine de mayor compromiso nos asegura que vivir es fácil con los ojos cerrados: un euro en cualquier top manta, siempre que no te pille Bosé.

    –Cuando veo a un mantero con mis discos, tiro de la manta y llamo a la policía –avisó un día el chico de Dominguín–. ¡Me está robando!

Toreros orejeros y manoletinosos


-Victoriano de la Serna fue un torero desigual. ¡Ay! Cómo echamos de menos en estos tiempos a un torero desigual, ahora que todos son tan iguales; que todos, o casi todos, cortan orejas, casi todas o todas las tardes; y sobre todo que las cortan con la misma faena, faenas de cinta magnetofónica que se repiten hasta el infinito.

Antonio Díaz Cañabate, 1950


-Hace más de diecisiete años yo daba un pase "de frente por detrás", pasándome al toro por delante, y luego giraba, peinándole el lomo al toro, que al revolverse quedaba frente a mi nuevamente. Es decir, era un conjunto de tres fases distintas, armonizadas en una sola: primera, la de frente por detrás; segunda, al dar salida al toro resultaba un pase por alto, y tercera, un giro de molinete. Todo esto con arte de inspiración, que es solamente cuando resultan las cosas importantes. El inventor de esto que llaman ahora "manoletina", creo yo que debió ser "Llapisera", que, dicho sea de paso, ha sido un gran artista en su género. A mí me pasa con este "pase" un poco lo que le sucedía al descubridor de la dinamita: es tal la repulsa que me produce, que me gustaría instituir un premio para el torero que al final de la temporada no hubiera dado ninguno.

Victoriano de la Serna, 1950
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J. R. M.

Miércoles, 19 de febrero


martes, 18 de febrero de 2014

El recibo de la luz y su desglose

Mi recibo de la Luz

Y su desglose