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lunes, 18 de junio de 2018

Patriotas de hojalata

Gattamelata


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El espectáculo del guerracivilismo batueco (“la gente confrontacional”, según el diagnóstico del más culto periodismo deportivo) asombra al mundo: con medio país viviendo abiertamente ya de la industria de la sedición, despiden al seleccionador de fútbol porque anuncia que, después del Mundial, entrenará al Campeón de Europa, y por ahí no pasa el Barcelona de Piqué e Iniesta, club que, comprometido públicamente con el golpe catalán, considera que los intereses del Combinado Autonómico son incompatibles con los del Real Madrid.

    –No se puede dirigir a España con la cabeza en el Real Madrid.
    
Bueno, eso es como decir que Donatello no puede modelar la estatua ecuestre del Gattamelata en Padua porque tiene el encargo de hacer otra para el príncipe de la casa D’Este en Módena, y otra para Alfonso de Aragón en Nápoles, y otra para Ludovico Gonzaga en Mantua… Vale, Lopetegui no es Donatello, ni siquiera el Donatello de De Gea, el portero que en el United recibe veneración de Gattamelata. Sólo hay dos seres en el mundo incapaces de caminar y mascar chicle al mismo tiempo: el presidente americano Ford y… Lopetegui.
    
La clerigalla periodística tiró incluso de García, que llegó en la moto del mulá Omar para arremeter contra Lopetegui con los “dictum” marca de la casa: “puñalada trapera”, “ni salir a la calle”, “madridistas bien nacidos”, “si te vistes por los pies”… Todos los frailones de misa y olla del negocio (prestes, doctrineros, mosenes, capigorrones, capellanes y epistoleros) saltaron como gatos monteses sobre Lopetegui, apellido “de oro con tres franjas de azur”, que había cometido el mayor pecado de soberbia, sentarse en el banquillo del Bernabéu, el estadio donde, según Chillida, su paisano, que también fue portero, “sacar de puerta” (ya con la memoria medio extraviada, a Chillida le encantaba recordarse sacando de puerta con la Real Sociedad en el Bernabéu) era lo más grande que había hecho en su vida; más, desde luego, que todas sus lecturas de Heidegger y todas sus artesanías de hierros a la piedra.
    
Como ciudadano me fastidia mucho; y como ministro más aún, que la selección haya vivido un momento tan delicado –declara, sin saber por qué, el nuevo ministro de Cultura, que confiesa saber de Lopetegui por lo que ha leído a los patriotas de hojalata en los Fake News, “basilios” que antes denunciaban en el extranjero el peligro que con motivo de la Final de Copa corrían en Madrid las aficiones del Barça y del Athletic por culpa del fascismo de Esperanza Aguirre y que ahora denuncian la traición de Lopetegui… a los valores nacionales.

    Decimos “basilios” en recuerdo de don Basilio Álvarez, cura gallego, cojo y lerrouxista que a un diputado que le preguntó cómo era eso de que en la misa, sólo a unas palabras suyas, ¡de don Basilio!, Cristo bajaba al vino, contestó:

    –¡Pues se j… y baja!
    
En las cortes republicanas, don Basilio pretendía que también los sacerdotes pudiesen alcanzar la presidencia de la República, y lo exigió con un discurso tan tremendista que los cronistas glosaron a “un orador anchuroso, que lleva al Parlamento los tonos tribunicios, el amplio ademán, el jadeo de las polémicas”, y cuyas oraciones “parecen tener siempre sobre los hombres una cumplida capa romántica, agitada por el viento de la elocuencia”. Exactamente igual que los sermones periodísticos, estos días, sobre Lopetegui y los valores.

    Una vez fuera Lopetegui (“Creo que Rubiales ha estado muy bien”, interviene Xavi, membrillo de España, al que nadie ha puesto la corona del Burger King que anda buscando), la Inquisición de los “basilios” apunta a De Gea, portero de Mourinho (“¡arreniégote demonio!”) pretendido por el Madrid (“Vade Retro Satanás”) que Lopetegui (“De las trampas del demonio, libéranos, ¡oh, Señor!”) llevó al Combinado Autonómico, donde, al decir de Hierro, que hace suya la norma de los Rangers, “no dejamos tirado a nadie de la familia”: a Lopetegui simplemente le dieron esquinazo en la gasolinera, como se hace con la abuela cada verano.

    De Gea falló ante Portugal (no más que Piqué). De haberlo hecho ante Rusia, ahora mismo estaría enfrentándose a un proceso por colusión con Putin.

    –Nosotros –resume Hierro– en este momento tenemos que ser nosotros mismos.

Mulá Omar

“TODOS AL VAR”

    Lo mejor del Mundial hasta la fecha es ese grito esperantista de “¡Todos al VAR!” cada vez que un árbitro se enfanga. Es un momento muy Bryce Echenique. ¡El momento Bryce que necesitaba el fútbol! Homenaje, ya eterno, a Alfredo Bryce Echenique, que en un plató de TV, cuando la presentadora anunció la presencia de don Manuel Alvar, el escritor peruano, refitolero, exclamó: “¡Eso, todos al bar!” Nos vino a la cabeza cuando el árbitro del Perú-Dinamarca, el gambiano Bakary Papa Gassama, pitó, a un guiño del VAR, un penalti contra los daneses que el peruano Cueva falló como sólo se fallan los penaltis que no lo son, y el de Cueva no lo era, o sea, que era un penalti de VAR. El VAR, pues, es como un Jordi Alba con gafas de culo de vaso, un chota que se chiva de De Gea por dejarse un butrón en la barrera.

lunes, 5 de marzo de 2018

Too much, París Match

Ramón y Cajal


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Zidane dice “¡Hay Liga!” como Arsenio decía “¡Hay que joderse!”

    Pierde el Madrid con Quique Sánchez Flores, y cuando al día siguiente el Barcelona empata con Paco Jémez, dice Zidane: “¡Hay Liga!”

Si desdeñamos las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna; si a distinguir nos paramos las voces de los ecos, y escuchamos solamente, entre las voces, una, ¿qué tenemos?

    Pues, tratándose de Zidane, tenemos… que hay Liga.

    Zidane es un francés con la flor de Monod y un oído interior que le permite oír voces. Quien dude de los poderes de la flor de Monod, que mire a Neymar, ausente, por una lesión idiota, del partido decisivo para el Paris Saint-Germain, más la duda de Mbappé. Y quien dude de las voces, que recuerde que Zidane, una vez retirado de su Selección, vio una zarza que ardiendo le decía: “Vuelve a la Selección, Zizou”. Que es la misma zarza que le dice: “Hay Liga”.

Algún castizo podría argumentar que no son voces, sino silbidos en los oídos de Zidane por causa de Ceballos, otra vez fuera de la lista del Bernabéu en otro partido de puesta a punto de Cristiano para el París-Match del martes. A Ceballos, el mejor veinteañero de España, Zidane se lo trajo de Sevilla a Valdebebas, y ahí lo tiene, en el vinagre, como un boquerón de Utrera. No lo dejan jugar y tampoco lo dejan marcharse. ¿Por qué? Porque… “hay Liga”.

Pero Liga, de momento, sólo hay para Benzemá, elegido, también, para modelo de la “Icon Jersey”, la nueva camiseta “vintage” del madridismo, que es un “merchandising” en expansión permanente. Está claro que Benzemá nunca se irá del Real Madrid “para poder ganar el Balón de Oro”, como se fue Neymar del Barcelona, donde la sombra de Messi es tan alargada que ni los aviones pueden pasar por donde vive el argentino, algo que no ocurre en ningún país del mundo, al decir del presidente de Vueling, que se queja de la limitación de pistas del aeropuerto barcelonés por culpa de la casa del futbolista.

En el Madrid, Benzema lleva vida de genio. Don Santiago Ramón y Cajal tenía fama de genio porque se hurgaba las narices en público y se olvidaba todos los días el paraguas al salir del café. De Benzema se puede decir que es un genio porque se toca las narices en el campo y se olvida todos los días el gol al entrar en el área. Y vive con la seguridad que proporciona contar con el puesto, contar con la prensa y contar con el “chic” de lo “vintage”. Además, es un equipo para el que la Liga, como dice Zidane, no se termina nunca.

    –La Liga está difícil. Pero no es imposible. Soy optimista hasta el final.

“Too much, París-Match”.

En París no estará Neymar en el campo, pero Émery estará en el banquillo, circunstancias que colocan la eliminatoria para Zidane como las carambolas para Fernando VII. Aun así, al Capricho Catarí le queda Di María, que le tiene gato al Madrid por una carta de desamor. “Helo, helo, por do viene / el infante vengador”. Di María en el Bernabéu hubiera sido un peligro, pero Émery parecía tan anonadado con el árbitro que ni se atrevió a salir del banquillo. Su competición es la Europa League.
  
Émery es el anti Guardiola, el sufragista de Sampedor que compara el lazo amarillo de los golpistas de Puigdemont con el lazo rosa del cáncer de mama. (Recordemos que Inglaterra le negó la nacionalidad a Marx porque no era un “gentleman”.

De la Ruritania de Anthony Hope a la Rouretania de Roures y Pep, que han tomado prestado el paradigma de Bibiana Aído: si “abortar es como ponerse tetas”, ponerse tetas será como votar a los Jordis.

¡Y Rouretania para los rouretanos!

La actriz polaca Jolanta Juskiewicz como Desdémona

GOL, TARJETA Y LIGA DE MESSI

    Vuelve el viejo Barça de las Desdémonas, como en su época de esplendor (Messi, Iniesta, Alves, Busquets…) las bautizó, por su capacidad de desmayo sin que nadie las toque, “The Wall Street Journal”, con Iniesta, el yerno de España, como Desdémona mayor, seguido por Messi, que en la primera parte hizo un gol de falta y una falta de tarjeta roja que fue amarilla porque la Desdémona agresora se arrojó al césped haciendo como que la muerta era ella. El problema del Atlético de Simeone es que no sabe caminar y mascar chicle al mismo tiempo. En Barcelona se jugaba la Liga y no tiró a gol. Para Telerroures, que tiene a Talín Alexanco escupiendo lugares comunes como los viejos progres, es decir, los prograjos, escupían pipas en el “Avión”, el espectáculo de la segunda parte estuvo en la rodilla de Piqué. Y la Liga, para el Txingurri, el hombre a una nariz pegado. Pero Zidane va por ahí diciendo, como un boxeador sonado, que “hay Liga”.

jueves, 17 de agosto de 2017

Iconoclastia


Lee

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Lo bueno del verano es que desde Estepona, y a propósito de una nota sobre Biarritz (que escribí en Lastres), Aguinaga, que es Decano de los Cronistas de la Villa, me hace la corrección de que el genio de “Madrid, en agosto y con dinero, Baden-Baden” no fue Valdavia (eso se dice en algunos libros), sino Silvela, y cuando me disponía a derribar la estatua de Valdavia, añade:
    
Valdavia decía (se lo oí): “Madrid en agosto es ideal. Lo malo es que refresca por la noche.”
    
Y, periodísticamente, así hemos salvado el Puente de Agosto.

    Desde que media España veranea en Escocia, el lago Ness se pone de gente como Hong Kong en fiestas, el monstruo se retrae y los medios han de pescar en otra parte. Este año han hallado su serpiente veraniega en la bandera nazi de Charlottesville, lo que ha permitido a la intelectualidad desarrollar en meyba sus filosofías de la Historia. Esa bandera era todo lo que necesitaban para cerrar el círculo del gran relato “Trump es Hitler”. En España, hasta el Filósofo Máximo de la Nación llevó a la plaza del mercado una cioranada de las suyas según la cual Trump… es abstemio.

    –¡Como Hitler!

    En el entretanto, los limosneros de Soros declaran la guerra al Sur, que es una guerra en efigie, a base de tumbar estatuas.

    –Washington tuvo un esclavo –les dice Trump–. ¿Vamos a derribar las estatuas de Washington?
    
La verdad es que, entre los padres fundadores, el único antiesclavista fue Hamilton, mientras Jefferson, el amigo del pepero Lassalle, llenaba de mulatos (que no reconocía) a Sally Hernings, con quien vivía en concubinato. Pero, claro, si de lo que se trata es de dar por el saco, ¿quién es Washington al lado de Soros, que ni siquiera tiene asistenta?

    No me gustaría estar en la tumba de Lee, el general al que los progres querrán privar, como en 1865, de la nacionalidad norteamericana, que le fue devuelta por la amnistía de 1975 con la firma de Ford, el presidente que no sabía caminar y mascar chicle al mismo tiempo.

lunes, 26 de agosto de 2013

De porteros

García Cuervo, Osorio, Gómez, Raúl, Alcorta, Ederra
        Arráiz, Olalde, Quirós, Pocholo y Estévez

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Vuelve el fútbol y al periodismo no parece importarle. Acostumbrado a mascar el chicle del franquismo eternamente, el periodismo alarga el mouriñismo para intentar vender ases y marcas desde la comodidad  de vivir contra alguien, en una cobarde beligerancia que desprecia lo importante y alardea en lo accesorio.

         A mí no me convence el entrenador Mourinho, como tampoco me gusta Menotti, Schuster, Wegner ó Lucas Alcaraz. Quizás no haya razones objetivas en mis gustos, pero si tenemos en cuenta que nada hay mas subjetivo que el fútbol, entiendo que el aficionado discuta por lo más conveniente para su equipo. Lo que no entiendo es la obsesión periodística por buscar tres pies al gato cuando el entrenador del Madrid o el Barcelona decide no sacar de titular a sus niños bonitos. Casillas, un poner. Ó Neymar, otro que tal.
       
A un periodista de Madrid oí decir en la radio que la sombra de Mourinho permanece en el Madrid y que es posible que Ancelotti reciba órdenes “de arriba” para que no juegue Casillas, con un desprecio infinito hacia un míster que venía de “allenatore” de los  que el periodista dijera y que tenía todas las bendiciones hasta el primer once.

He visto a los entrenadores -muchísimos- dirigir entre semana y el hábito me enseñó a distinguir a los jugadores indolentes,  vagos, gallitos, resabiados, listillos, impuntuales.... de los cumplidores y comprometidos. He visto a entrenadores que no quieren ver las malas actitudes y se hacen los locos mirando papeles en blanco o hablando con algún ayudante de espaldas al plantel y otros que reprendían a voces el ahorro de mínimos esfuerzos.

      En Burgos hubo un portero que vino de Asturias que tenía amedrentado al entrenador Román Galarraga del que hacía mofa ante la plantilla sin importarle los pocos testigos infantiles que mirábamos asombrados su falta de respeto. Llegaba el domingo y en vez del internacional juvenil Taladrid, asturiano también,que tanto se esforzaba en los entrenamientos, salía García Cuervo, un auténtico capo de vestuario, que recibió su propia medicina cuando intentó “...limpiar el vestuario del Spórting”, hará unos veinte años. Desde entonces nada más se supo.
       
Naya, el entrenador políticamente mas incorrecto -hoy, el comité de buenas costumbres no le permitiría ejercer- ponía firme al más pintado y si tenía que sentar dos tardes a Viteri -con lo que era Viteri- pues lo sentaba tras una bronca descomunal ante crítica y público presente en El Plantío.
      
Ancelotti sabrá lo que pasa durante la semana. Lo mismo que el Tata Martino. Como sabía lo suyo Mourinho. Puede que Diego López también conozca el paño. Como lo conocía Taladrid, al que encuentro de nuevo en Córdoba recuperado de maldades físicas que le han apartado demasiado tiempo de la calle. Sigue repartiendo correspondencia con una furgoneta naranja y se para contento de que alguien le recuerde.

    -Mandaban mucho los viejos. Yo era jovencito y el míster ni me miraba. Si, sí...  García Cuervo tenía tela, Dios me perdone...

lunes, 29 de julio de 2013

La mano y el látigo


El rock en Burgos, 1975

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La mano de Carletto y el látigo de Mou.
    
Lo nuevo, que no acaba de venir, y lo viejo, que no acaba de irse.

    Es el Madrid en esta pretemporada.

    El sábado le ganó al París del jeque, un “equipo de jugones”, al decir de los comentaristas contemporáneos.

    El jugón en el fútbol es lo que el pescuezo de gallina en la mesa: en el plato parece carne, pero en la boca sólo es otro hueso.

    El París del jeque todavía es un equipo de Carletto: centrocampismo-cancán, levantando la falda para enseñar la pierna, es decir, la sicalipsis del pipero, aunque en París y con jeque, el pipero, en vez de pipas, lo mismo pele trufas.

    Y al París del jeque le ganó el Madrid de Carletto con un gol de Mou, el látigo de Mou, que hizo restallar Benzemá. Porque el Madrid también tiende al centrocampismo-cancán, con sus jugones, tributo al necio tiquitaca que a la misma hora recibía en Alemania el enésimo correctivo, esta vez a manos de Klopp, que es el bueno, aunque Pep no asumió la dimensión metafísica de su derrota, 4-2, porque su porcentaje de posesión fue superior a la del rival, como le ocurriera a Xavi, el dandi de Tarrasa, con el 7-0 del Bayern.

    Sepa, pues, todo pipero que ahora, cuando se habla de “fútbol ofenivo”, se habla de posesión. El Madrid de Carletto tiene afán de posesión, pero si quiere hacer un gol tiene que tirar del viejo látigo de Mou, arrojado por los mulás de la posesión al trastero de un “sex shop”.
    
Mourinho fue una apuesta fallida del Real Madrid –recuerda Valdano, que viene a ser al Madrid lo que el mono de Voltaire es a Voltaire, condenado a llevarlo al hombro durante toda la eternidad en el infierno.

    En la peña de Valdano se pondera la facilidad de Guardiola para transitar por Alemania con un navegador programado en “perfecto alemán”, algo así como “La aguja de marear cultos” de Quevedo, autor, también, de “La culta latiniparla”, o receta para expresarse en culto, como Valdano.
    
Me gustó el gol de Benzemá al París del jeque por la belleza del fogonazo, y porque el fogonazo mismo fue como una salva de honor a Palomino, el Apollinaire del mourinhismo tuitero, @van_Palomaain, muerto en el tren de Santiago.
    
La invasión de la cochambre: a Burgos le ha cambiado la cara; ahora tiene legañas –tituló la prensa local de 1975 para saludar a los cuatro mil visitantes (mi amigo Márquez entre ellos) del “Rock Ciudad de Burgos”, Woodstock mesetario, considerado el primer festival celebrado en España: Hilario Camacho, Alcatraz, Tilburi, John Campbell, The Falcons, Tartesos, Bloque, Eva Rock, Compañía Eléctrica Darma, Gualberto, Burning, Granada, Storm, Eduardo Bort, Orquesta Mirasol, Iceberg y Triana.
    
¿Qué diferencia hay entre aquella gente de orden que sólo veía “cochambre” en el rock y esta gente de orden que sólo ha visto “yihadismo” en el mourinhismo tuitero?

    Cuarenta años después, el dinosaurio sigue ahí.
    En lo que llega Bale, el piperío ensaya el arte de la paciencia de Carletto, que consiste en levantar la ceja como Kathleen Turner y, a la vez, mascar chicle como Joaquín Caparrós.


Bar
PEGADA Y VELOCIDAD
    No era la pegada: era la velocidad. Como los 80 de Tyson. Muchos habrán pegado más fuerte: nadie, sin embargo, ha pegado más rápido. Nadie, tampoco, tan veloz como aquel Madrid de Mourinho: un reflejo suyo ante el PSG nos pasó por la piedra de la nostalgia. Marinetti: “No tenemos inconveniente en declarar que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza: la de la velocidad.” ¡Fascismo!”, denunciaron los simples, que no descansan. La feminista Luce Irigary condenó la teoría de la relatividad Einstin por machista, y su colega Sandra Harding vio en los “Principia mathematica” de Newton un manual de violación.


Sistema de juego

domingo, 25 de abril de 2010

DURANTE CUÁNTO TIEMPO SE PUEDE MASCAR UN CHICLE, II

José Bello, José Moreno Villa, Luis Buñuel, José María Hinojosa,
María Luisa González y Salvador Dalí



ANDRÉS SORIA OLMEDO, COMISARIO DEL 27

"LOS POETAS SON GENTE SUSCEPTIBLE DESDE
HACE MÁS DE DOS MIL AÑOS"


Alfredo Valenzuela
Abc de Sevilla

Catedrático de Literatura Española de la Universidad de Granada, Andrés Soria Olmedo es comisario de la exposición sobre la Generación del 27 Aquel momento ya es una leyenda, que aún puede verse en el convento de Santa Inés, y autor del libro Las Vanguardias y la Generación del 27 (Visor)

—¿Qué le parece cuando señalan a los del PP como los herederos de los que mataron a García Lorca?

—Me parece mal, ya que el PP es un partido democrático, y quienes asesinaron a García Lorca eran enemigos de la democracia.

—¿Por qué entonces las visitas del presidente Aznar a Rafael Alberti sentaban tan mal?

—La visita de un presidente constitucional a un poeta honra al político. Otra cosa es que Alberti estuviera en plenitud de facultades cuando se produjeron esas visitas.

—¿Qué le parece la afirmación de que «al final de su vida Alberti terminó creyéndose sus propias memorias», hecha por su biógrafo Hilario Jiménez Gómez?

—«La arboleda perdida» es un libro fantástico y veraz. Lástima que su última parte haya sido un poco censurada.

—¿Por qué se le ha llamado «Generación de la amistad» a la del 27, con lo mal que se llevaban entre ellos?

—Porque no es cierto que se llevaran tan mal. En un grupo extenso y a través de tantos años, las pruebas de amistad en circunstancias muy graves sobrepasan a las faenas, celeras y rivalidades de todos los artistas.


Salvador Dalí, María Luisa González, Luis Buñuel, Juan Vicens, José María Hinojosa
y José Moreno Villa en Toledo (Venta de Aires) en 1924


—¿Por qué es tan difícil la amistad entre poetas?

—Que son gente susceptible lo sabía Horacio hace más de dos mil años: «Genus irritabile vatum». Y le tomo un título reciente a Juan Cruz, «Egos revueltos».

—¿Qué le parece la visión que da Antonio Muñoz Molina en su última novela sobre Alberti, María Teresa León, Salinas y Bergamín?

—Me parece coherente con la lógica interna de su novela, determinada por el tiempo y el espacio. El punto de vista no es el de «Muñoz Molina», sino el de un narrador ceñido a la ficción que tiene que contar. Tampoco hay una «visión» de esos personajes desde fuera de esa historia. Sin entrar en detalles, Salinas aparece como personaje y, a la vez, circunstancias de su vida se incorporan a la historia del protagonista, Ignacio Abel, que es ficticio.

—¿Desde el punto de vista humano quien le parece más inquietante, Bergamín o Neruda?

—Desde el punto de vista humano, otro latinajo: «Homo sum, et nihil humanum a me alienum puto», Terencio. Como escritores, los dos tienen páginas memorables.

—¿Altolaguirre fue la mejor persona de esa generación?

—¿De verdad importa? ¿Mejor persona que quién? ¿No valdría más recordar siquiera un verso suyo?

—¿Los diarios de Carlos Morla Lynch, recién publicados en su integridad, son básicos para conocer las relaciones entre estos poetas?

—Lo sustancial de su primer tomo, «En España con Federico García Lorca», está a disposición de los lectores perspicaces desde 1958. Los aumentos textuales no son determinantes; sigue siendo un libro único para conocer la vida cotidiana entre 1928 y 1936. El nuevo, «España sufre», publicado en Renacimiento con prólogo de Andrés Trapiello, es todavía más singular, porque es la crónica de la Embajada de Chile, donde se refugió gente de derechas y de izquierdas. El diplomático Morla veló por todos en la medida en que pudo.



Pepín Bello, José Moreno Villa, María Luisa González, Luis Buñuel, Salvador Dalí y José María Hinojosa
en Toledo (Venta de Aires) en 1924



—¿Por qué el fusilamiento de José María Hinojosa permanece casi desconocido, porque era mal poeta o porque lo mataron los republicanos?

—El fusilamiento de Hinojosa no permanece desconocido, ni poco ni mucho. Su vida y su obra está muy bien estudiada por Julio Neira, y no era mal poeta.

—¿Entre lo más raro del centenario de Miguel Hernández está que lo conmemoren con banderas anarquistas, a él que fue comisario comunista?

—Hoy basta con recordar que era «rojo». Y que acaban de rehabilitarlo, en virtud de la Ley de Memoria Histórica.

—¿Qué le parecen desmitificaciones de la Generación del 27 como la efectuada por Antonio Orejudo en su novela «Fabulosas narraciones por historias»?

—Bien. Depende del ingenio de quien haga la parodia, teniendo en cuenta que satirizar esos años es un auténtico subgénero narrativo, ya empleado por Woody Allen o por Angus Wilson.

—¿Ya no hay vida literaria como la de antes?

—¿Antes de cuándo? Los veinte y los treinta del siglo pasado estuvieron dominados por lo que Shattuck llamó «La era de los banquetes»; Umbral narra el momento de los sesenta en que llegó al Café Gijón. La vida literaria de «antes» corría pareja con los cafés. ¿Se ha cerrado un ciclo entre La Fontana de Oro y ese Gijón de Umbral? ¿El paso siguiente son los blogs?
—¿Y ya no hay tertulias porque nadie tiene nada que decir o porque nadie sabe escuchar?

—Todo es relativo. Yo creo que la gente se sigue reuniendo y hablando.

—¿Le ha sorprendió cómo se saldó el enfrentamiento entre José Antonio Fortes y Luis García Montero?

—El episodio jurídico me sorprendió, pero hay que acatarlo. Como proceso, anterior y posterior a aquel episodio, la relación de Fortes con García Montero, entre otros, es de envidia, disfrazada de una retórica de «análisis marxista» que Lenin calificó de «enfermedad infantil». Pasados los sesenta, es grave.

—¿Cuál es la principal originalidad de la exposición «Aquel momento ya es una leyenda»?

—La presencia simultánea de todas las artes y la frecuencia de su intercomunicación, a pesar de una situación política de dictadura. En 1927 y 1928 se aprendió nuevo cine y nueva arquitectura, se hizo música, poesía, prosa, teatro, pintura y escultura. El nivel medio fue extraordinario. Exponer muestras de todo nos sigue sirviendo de lección y de leyenda hoy.

miércoles, 3 de febrero de 2010

¿DURANTE CUÁNTO TIEMPO SE PUEDE MASCAR UN CHICLE?

J. R. M.

En la Residencia de Estudiantes lo saben: Alberto Jiménez Fraud, Francisco Giner de los Ríos, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Severo Ochoa, Pepín Bello, Manuel de Falla, Pedro Salinas, José Ortega y Gasset, Rafael Alberti, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors, Alfonso Reyes, Alberto Jiménez Reyes, Francisco Buñuel de los Ríos, Federico d’Ors, Salvador Fraud, Luis Giner de los Ríos, Severo Dalí, Pepín Buñuel, Manuel Ortega y Gasset, Pedro Bello, José Reyes, Rafael Ochoa, Blas de Falla, Eugenio Salinas, Alfonso Cabrera, Alberto Jiménez Buñuel, Francisco Ochoa de los Ríos, Federico García Dalí, Salvador Giner, Luis Ortega y Gasset, Severo Cabrera, Pepín Fraud, Manuel de d’Ors, Pedro Reyes, José Ortega y Lorca, Rafael Reyes, Blas d’Ors, Eugenio Bello, Alfonso Gasset, Alberto Reyes Fraud, Francisco d’Ors de los Ríos, Federico Ochoa, Salvador Bello, Luis Dalí, Severo Cabrera, Pepín Ortega y Gaset, Manuel de Salinas, Pedro Jiménez Fraud, José Giner y Gasset, Rafael Cabrera d’Ors, Blas Buñuel, Eugenio Alberti, Alfonso de los Ríos, Alberto Fraud y Gasset, Francisco Bello, Federico Salinas, Salvador Reyes, Luis Ochoa, Severo Alberti, Pepín de Falla, Manuel Salinas, Pedro Ortega, José Giner, Rafael García Lorca, Blas Dalí, Alfonso Ochoa, Eugenio Buñuel...