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sábado, 11 de agosto de 2018

Lastra

Cervantes en el Japón
La mano de García Montero
J.R.M.
 


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para justificar el enchufismo del dictadorzuelo Sánchez, quien acaba de afear a los senadores argentinos su manía de votar, esa cosa de pobres, la jefa ideológica del sanchismo, Lastra, dice que una mujer (la de Sánchez, sin ir más lejos) “debe tener dinero y habitación propia”.
    
Lo de tener dinero, desde luego, es socialismo clásico, que ya Camba pasó sus buenos ratos a cuenta de Luisito Araquistáin, un malaje que en 1931, por justificar los altos sueldos de los jefes de la clase trabajadora, escribió:

    –Al hombre le repugna la pobreza, que oprime su personalidad y la de los suyos, como lo prueba el fracaso de todas las doctrinas ascéticas. Para alcanzar su plenitud, la vida exige un mínimo de comodidades materiales y espirituales, y todo el mundo tiene no sólo el derecho, sino el deber de lograrlas. Cada época y cada sociedad se rigen por un “standard” o tipo medio de vida, al cual no es lícito renunciar sin comprometer la salud de la especie o el destino personal.
    
Y lo de la habitación propia lo saca Lastra de las “Habitaciones separadas” de Montero, el poeta de la Experiencia (está casado con Almudena Grandes) enchufado en la mamandurria del Cervantes, donde nunca ha entrado un ejemplar del Quijote. También Rivera, influido por esa lectura montaraz, incluyó en su último programa electoral la promesa de retirar la ciudadanía a toda criatura que viviera en una habitación con más de un semejante. Pero Lastra, ay, son palabras mayores. Lastra es nuestra primera constitucionalista en ejercicio (“España es un Reino, ¿no? Asturias es un Principado, ¿no? Y se llevan bien, ¿no? ¡Pues Cataluña es una República!”), y si dice que la mujer de Sánchez debe tener dinero (sueldo del IE) y habitación propia (despacho del IE), se pone en la Constitución, ¿no?
    
¿Que Primo de Rivera, a quien nadie había votado, dejó a la novia sólo porque ésta jugó en Bolsa y podía sospecharse que lo hacía con información privilegiada?

    Sí, pero entonces la Lastra era el pobre Felipe Trigo.