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miércoles, 22 de agosto de 2018

Ese hombre



 Gerundio acompañado del Provincial y su comitiva,
 de sus Padres y Padrino, pasa a tomar al abito
 en un Convento de su Orden


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Un hombre con un cuchillo en la mano cae abatido al entrar a una comisaría de Cornellá al grito de “¡Alá es grande!” ¿Qué era ese hombre?

    La versión oficial del diario gubernamental fue un modelo de delicadeza:
    
Los mossos matan a un hombre que entró en una comisaría con un cuchillo y gritó “Dios es grande”.
    
En un periódico cuyos colaboradores pata-negra escriben “dios” con minúscula (fray Gerundio, libro de estilo de ese periódico, recomendaba la minúscula para nombrar las cosas pequeñas), ese “Dios” con mayúscula supone un reconocimiento de grandeza, pero deja caer la sospecha hacia el lado cristiano, como si ese hombre de Cornellá hubiera ido a la comisaría para protestar contra todos los plumillas cursis que se creen volterianos sólo por escribir “dios” en vez de “Dios”.
    
Dios, ya lo sabemos, es lo mismo que Alá, pero, por si acaso, ese hombre de Cornellá dijo Alá, y los mozos lo abatieron, lo que demuestra que es más fácil cruzar la valla de Ceuta con una motosierra y un puñín de cal contra los guardias civiles que entrar a una comisaría de Cornellá con un cuchillo contra los mozos de escuadra.

    ¿Qué tienen que decir en Proporciones Marlasca, los que quitan las concertinas de Ceuta, de los pistolones de Cornellá? Marlasca tiene un jefe, Sánchez, que felicita el Ramadán y llama “juerga gastronómica” a la Asunción. ¿Corre peligro Sánchez, si, con sus pintas, entra a una comisaría diciendo “As-salam aleikom”?

    Ese hombre de Cornellá ¿era blanco? La pregunta “no es baladí”: una feminista muy “bildu”, discípula de Susan Sontag, la filósofa de melena torda que descubrió que “la raza blanca es el cáncer de la humanidad”, repite en Twitter, “porque no os enteráis”, que “las feministas no nos defendemos de las violaciones de inmigrantes”, que lo suyo “es una guerra contra el hombre blanco solamente”.

    Entonces la pantalla amiga arroja una luz que oscurece más el camino:

    –La mujer del atacante de Cornellá declara que él quería suicidarse por ser gay.