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domingo, 20 de octubre de 2013

Morante ya no sabe qué hacer (para llamar la atención)

Gallito vs. Jack Johnson

José Ramón Márquez
Ahora, lo que faltaba, Morante boxeador, el morrosko de La Puebla se sube al ring, y confiesa que eso le ha dado un avance a su tauromaquia, que ésa sí que es buena.

No se sabe qué tipo de boxeador será el Jack Dempsey de la Puebla, que a lo mejor estamos alumbrando un nuevo tipo de boxeo: el boxeo de arte. Más bien yo diría que a este Morante, ahora artista de las doce cuerdas, le cuadra de perlas el famoso verso de Nicolás Guillén

  Qué sé yo de boxeo,
 yo, que confundo el jab con el uppercut

aunque echando cuentas de sus trazas con los toros, de lo poco que en ese ámbito le va la pelea, de las fatiguitas que pasó con la de Victorino en Sevilla, me temo que nos vamos a quedar sin ver en Las Vegas al Uzcudun sevillano, por más bolsa que le pongan, que si el otro día Floyd «Money» Mayweather se llevó ciento cuarenta kilos de dólares por dar una lección práctica de boxeo a Canelo, no hay dinero que ponga al bueno de Joseantonio  Dempsey con otra cosa enfrente que no sea un «paquete» o un sparring tísico, lo que se dice unos adversarios «de garantía», para que pueda manar el arte tal y como lo concibe el de La Puebla, a base de amañamiento.

Y conste que uno no puede por menos que simpatizar con estas cosas que hace el buenazo de Morante fuera de la plaza, especialmente con su afición a los tabacos habanos y ahora con esta nueva afición al «noble art». Cuando la mayoría de los toreros ya son de la liga anti tabaco, cuando han abandonado el viejo frontón, deporte de bomberos y de toreros, y sólo les interesa la cursilada esa del golf, gusta esto de que este extravagante reivindique el azulado humo de los vegueros de Vuelta Abajo y, ahora, la verdad del knockout.


Mezcla de El Fary (el pelo), Nino Jiménez (el trapío) y Óscar Ladoire (la apostura),
 Morante quiere convertirse en el Arthur Cravan de esta hora de España