lunes, 18 de abril de 2016

Obama y Chaplin

Obama

Chaplin

En busca del equilibrio. 0-2 en Huesca

Grupo salvaje

Francisco Javier Gómez Izquierdo

    En contra de la general opinión catalana, los jugadores del Barça quieren que la Liga de Primera sea tan interesante como la de Segunda, y en ello están.  Los abuelos de la Demanda, tan temerosos de las leyes divinas como de las que obliga Naturaleza, se protegen de las pascuas marzales con ritos que para ellos quedan, pero en Cataluña donde no hay Dios que se sienta cómodo ni lógica bienquista, la gente azulgrana y demás tribus de aquella comarca desprecia los más evidentes peligros ,por considerarse inmune a los virus que preocupan a los comunes mortales. Los catalanes en general y el Barça en particular disimulan su racismo con muy malos modos, pero para ver lo que se ve, no hace falta candil.

     ¿Qué le pasa al Barça? Que sobre todas las cosas está cansado. Que después de los partidos del día de Resurrección en las Américas y por ahí es conveniente descansar y que hay momentos en los que es imprescindible innovar desde el banquillo. El Barça, soberbio y menospreciador, ha tenido un mes tan cansino y repetitivo que ha acabado por dormirse y estamos por ver quien le espabila de la modorra. Yo creo que la cosa sólo la puede arreglar Messi, pero es posible que me equivoque y no tenga idea de como funciona el negocio.

     En la Segunda no hay quien interprete correctamente la clasificación. Si apostamos que hasta el Numancia en el puesto decimoquinto tiene posibilidades de meterse en play-off y ascender nos tomarán por enajenados, pero más difícil lo tenía el Córdoba cuando ascendió hace dos años. Ganó mi equipo en Huesca, la tierra del vino negro, y lo hizo con muchas facilidades, ante un Huesca más flojo aún que el Albacete del pasado domingo. Mal futuro veo a los maños y prefiero no mentar a ninguno de sus futbolistas, pues hasta el Machís que me impresionara en la ida me pareció ayer torpe y muy desmejorado. El Mirandés, décimosegundo, tiene 48 puntos; el Oviedo, tercero, 53. Diez puestos en cinco puntos a falta de ocho jornadas. Nosotros, con 51 puntos no estamos al acecho. 

Estamos a la deriva. Sin saber a qué carta quedarnos, y al menos en mi caso con muy malas sensaciones, ya que no son asumibles seis  derrotas -6- seguidas en casa y pretender subir a Primera.  Pásmense. Con tan triste bagaje se puede ascender.

  Nuestro entrenador, Oltra, aún no se a cuento de qué, ha rescatado del ostracismo al veterano Cisma, lateral zurdo que se las ha visto con delanteros de mucha categoría en tiempos mejores y lo ha puesto en El Alcoraz de Huesca junto a otros cuatro defensores dignos de película de Sam Peckinpah: Stankevicius, ay, ay, ay, Rodas, un coloso siempre peligrando ruina, y Deivid, de los cuatro el más de fíar, para que por fin acabáramos con cero goles en contra. No es la panacea, pero no haría mal el míster si repitiera sistema contra el Tenerife. Lo del gol ya tengo dicho que lo tenemos resuelto con Florín Andone. Ayer, y con un gol del rumanito, 0-2 casi sin despeinarse.

Miuras en Sevilla. ¿Quién es el público y dónde se encuentra?

La plebe se adueña de la Maestranza


José Ramón Márquez

Segunda corrida de toros de nuestra particular Feria de Abril sevillana, corrida de Miura para cerrar el ciclo. Entre tanto, leemos que en esa misma Plaza han pasado tales y cuales cosas, que por supuesto no nos interesan ni lo más mínimo y que, por lo general, nos sirven como motivo de chacota y de befa. Hacia dónde va Sevilla nadie lo sabe, pero pongámonos en lo peor en cuanto a la seriedad, al respeto al rito, al respeto a la propia Plaza. Hace unos días sacaron a recibir una tremenda ovación a un torero gordito que se dejó un toro vivo, luego indultaron a un toro que pasó de trámite por la cosa del tercio de varas, abrieron la Puerta del Príncipe a quien les vino en gana ciscándose en todos los que abrieron esa puerta a base de denuedo y de toreo del verdadero. Así que la cosa ha sido una sucesión de momentos históricos, únicos e irrepetibles a porrillo, de emociones de saldo compradas en los chinos, de fast-food emocional que nada deja en el alma por ayuno de lo que es la emoción verdadera, la que nace del conocimiento y de la pasión. Luego asoman por ahí unos vulgarísimos vates que explican al populacho las claves de lo que han visto y todo el mundo queda tan contento: los unos por saber que han vivido algo único, los otros por la satisfacción del deber cumplido.

Cuando se dice Miura, en lo que menos se piensa es en la blandura, en la triste visión del toro rodando por los suelos. Miura es una palabra mágica, un aleph, una seña de identidad, un vértigo de toros que lo mismo destrozaban la puerta del chiquero de la Plaza Vieja de Madrid que se llevaban la vida de tal o cual toreador; animales inciertos de pelajes inciertos: los salineros, los coloraos, los castaños, los sardos, los cárdenos. Comportamientos impredecibles a base de fiereza o de malas intenciones con una base de mansedumbre encastada muy golosa para el aficionado que disfruta con los toros que crean peligro, Bueno; pues de eso, ayer, nada. Salvando al primero, Tenito, número 55, la corrida se movió por unos derroteros muy poco miureños, dejándose torear y blandeando lo que le dio la gana. Corrida de muy poquito interés para los que ayer íbamos a los toros convocados por la llamada de la A con asas, una de las peores de Miura en Sevilla desde que uno guarda memoria, por escasa de fuerzas y de inteligencia.

Tenito fue otra cosa. Salió como un manojo de nervios al albero de la Plaza del Arenal, mirándolo todo, enterándose. No remató en tablas. Se aproximaba y se quedaba a una corta distancia de ellas, la cabeza erguida, sacudiéndola a veces. Acudió con vigor al cite de los capotes frenándose. Con su altura, sus pitones astigordos, su imponente seriedad negra mulata bragada, era un gusto verle andar por la Plaza, habitada normalmente por esas inermes bolitas de sebo tan apropiadas para que mane el arte, al decir de los que entienden. Rafaelillo le recibió impecablemente de capote. No a la caza de la verónica marrullera, mendicidad del ole, sino en el capoteo firme y efectivo, el de hacerse con un animal incierto. Al llegar al capote por primera vez se frenó y Rafaelillo le aguantó con hombría y lo lanceó con eficacia antigua, sin que una sola vez Tenito le tocase la tela. Lances muy de verdad, muy sabiamente administrados, eficaces y a miles de años luz de lo que en la moderna tauromaquia es eso que los revistosos llaman “el saludo capotero”. Lo puso al caballo y se arrancó con alegría. Al entrar al caballo se repuchó un instante, como extrañado de sentir el hierro en la espalda, pero inmediatamente tomó bríos y arremetió vigorosamente contra el peto del penco en el que iba montado Juan José Esquivel, empujó con fijeza, sin mover la cabeza y recibió un duro castigo en el rato que estuvo ahí peleando. Hubo que sacarle, no sin dificultad, y cuando Rafaelillo lo puso de nuevo se arrancó por segunda vez con brío y alegría; vamos, que si el toro de Victorino hubiese hecho esta pelea en el caballo el otro día no pondríamos en tela de juicio la  justicia del tal “indulto”*, ni el animalito hubiese tenido tan poca cura y tan rápida sanación. El hecho es que a Tenito le tocó cobrar en varas por todos los toros de la semana de farolillos, que se llevó lo que no está en los escritos. Llegó a la muleta suave y noble, sin ánimo de crear complicaciones a su matador, y aguantó un trasteo largo y de poca enjundia en el que acaso sobresalgan unos naturales ya a destiempo, cuando hacía bastante que la faena debía haber acabado. Se pasó de faena y el toro en esas condiciones no dio facilidades. Lo mató a la última, y cuando las mulas arrastraron a Tenito, recibió justas palmas del público.

A partir de ahí la tarde se vino abajo. Los toros presentaron mucha más blandura de la deseable y, para más INRI,  tampoco es que se trajeran de Lora del Río a los más listos de la camada. Eso, unido a lo desconcertante del tercero, carita de pablorromero, pitoncetes de ahí te quedas, o el quinto, de espalda sinusoidal, marcó el declive de una agradable tarde en la que no hubo toro.

Castaño recibió el cariño de la Plaza por las cosas de la salud y luego dejó dos trasteos muy en Castaño, poca enjundia y menos decisión. Los aplausos se los llevó, como casi siempre, la cuadrilla. Al segundo, Berenjeno, número 5, le puso un magnífico par de banderillas Fernando Sánchez -con vestido color berenjena, casualmente- dando todas las ventajas al toro, arrancando el cuarteo con el toro lanzado y reuniendo en la cara de manera sobria y eficaz. A ese toro lo bregó de forma eficacísima Marco Galán. En el quinto, Galán pasó un quinario para intentar clavar los palos y después de tres pasadas en falso, casi de compromiso, el usía cambió el tercio, que tampoco la cosa estaba como para ver una desgracia.

Escribano no tuvo la suerte de encontrarse con la máquina de embestir de Victorino del otro día y ahí asomaron sus grandes carencias, pues cada vez que el toro se paraba se quedaba el torero a metro y medio, totalmente descompuesto. Eso es lo mismo que le hizo al Victorino, pero como el animalito no cesaba de ir y venir, el torero pudo vender su burra sin que nadie le echase cuentas de su pésima colocación y de lo antiestético de su figura encorvada en el cite. Con las banderillas no es, ni mucho menos, Paquito Esplá: necesita mucha ayuda del peonaje para aparcarle el toro, reúne a cabeza pasada, toma todas las ventajas en sus veloces cuarteos y sale corriendo de los pares. Interesa poco, la verdad. Reseñemos, no obstante, las buenas verónicas con las que recibió a su primero, Barquerito (sic), número 30, ganando terreno y llevando muy toreado al toro: lo mejor de Escribano en las dos tardes que le hemos visto en Sevilla. El hombre se quejaba en una entrevista de que le hubiesen puesto en la de Victorino y, mire usted por dónde, es la que le ha servido para que se hable algo de él.

En su segundo, Rafaelillo anduvo animoso y sin que en ningún momento le llegase el agua al cuello. Él se ha visto con miuras de condición menos amable que los de ayer y no se le vio en su segundo pasar fatigas. Le arreó una serie con la derecha cuando parecía que ya  no se podría, a base de oficio y de consentir y se tiró con rabia a una estocada de buena ejecución que quedó emborronada al perder el engaño, pero a estas alturas ¿quién se fija ya en las estocadas?
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*El atento lector y amigo, D. A.G.P. censura, con conocimiento, el uso de la palabra “indulto”: «Se indulta a quien cometió/realizó acción punible y solicita su perdón (lleva implícito el reconocimiento de culpabilidad)»


De la Feria

A la Feria

Con la Feria

Por la Feria

La americana incorpórea

Anillos para una dama

Rosas para qué os quiero

Sevilla

Méjico

La caballería

A uña de caballo

Paseo

Tenito, negro mulato

Castaño

Sánchez

Escribano

Jabalí

Juego de Tronos

Oro

Rafaelillo

Saludo

Chapa

Plumón

Castaño y Rafaelillo

Miura

Chups

Clavel

Escribano

Borrón

Murcia

Atardecida

Titanic

Arenal

City City Bang Bang


 City City Bang Bang

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Para el Real Madrid todos los sorteos conducen a Roma, que este año está en Milán, que siempre olerá a Carlos V, el de los Tercios.

    El único obstáculo para llegar a Milán no son los Alpes que Aníbal Barca (nada que ver con el Barca del suizo Hans-Max Gamper) cruzó con 37 elefantes cuyas bostas acaban de descubrir en el paso suizo esos buscadores de tesoros que ya hallaron zurutillos de lince en la carretera madrileña de los Pantanos. El único obstáculo para llegar a Milán es el Manchester City, y Robinho ya ha dicho que él piensa animar… al City.

    La venganza es un plato que se sirve frío, y al Real Madrid el bombo de Nyon (llevamos algunas temporadas en que lo más emocionante de la Champions son los sorteos) lo ha sentado a la mesa de Don Mendo con Pellegrini, el ingeniero valdanero, que querrá vengarse de su despido en el primer año del segundo florentinato; y con Agüero, que querrá vengarse de no haber fichado por el club del Bernabéu, cuyos piperos, narcisistas como los coristas moranteros, puestos en pie, aplaudieron contra Mourinho (en España sólo se aplaude contra alguien) a Silva, que también estará en la mesa y que también querrá vengarse de algo, que podría ser la dimisión del ministro Soria, por canario.
    
Aquel cruce Madrid-City es inolvidable por los dos goles del City que concedió Casillas, que encima no celebró el gol de la victoria de Cristiano en el descuento, cuando hasta los cojos saltan de sus sillas en los estadios, como venimos de ver en Liverpool, con ese video que pasará a la historia como el milagro de Anfield.

    –Alguien ha robado una imagen de la Virgen de Navalacruz, y la pena ha dejado lelo al portero del Madrid y de España –fue la explicación científica de la actitud de Casillas en aquel trance.
    
Don Mendo, pues, en la casa del Madrid y Don Mendo en la casa del Atlético, con Simeone y el Pep en un duelo de sastres que va a parecer la tienda de Cornejo durante el rodaje con Ava Gardner de “55 días en Pekín”.

    El Atlético querrá vengarse del gol del 74 de Schwarzenbeck a Pepe Reina en la final de Bruselas, un gol que señala a un lúser, lo mismo que el de Ramos en Lisboa, aquél que llevó al tontiloco de Piqué a romper un televisor en su hotel.

    –Yo soy de postres –decía ayer una flamenca en una caseta de feria en Sevilla.

    –Yo soy supersticiosa –contestó otra.

    El Atlético tiene la superstición del postre, que en el fútbol es el descuento. Tiene perdidas dos Copas de Europa (Bruselas y Lisboa) en el descuento. Si pretende vengar lo de Ramos, primero ha de vengar lo de Schwarzenbeck, aunque en la final de Milán, otra vez indios contra vikingos, todo apunta (no hay dos sin tres) a otra muerte de Simeone entre las flores, la flor de Ancelotti, que era una flor de cardo, y la flor de Zidane, que es la flor del desierto en cuya búsqueda, de Argel a Dakar, quemó su vida el Loco del Desierto, Théodore Monod, descubridor del Ojo del Sahara, la flor en el Ojo del Sahara, un cráter en espiral, un Chirino firmado en la arena, como la “María Isabel” de Los Payos. “No envié a mis hombres a luchar contra las flores”, podrá decir luego Simeone, felipesegundeando.

    –Ahora mismo no tengo huevos –dice el camarero a una italiana que, a mi lado, pide, para la resaca ferial, tortilla española.


“PANTALÓN PARTÍO”
    En el partido de cuartos en el Bernabéu se le rompió a Zidane el pantalón, pantalón “partío”, una pernera para la Champions, y la otra, para la Liga. “Lo hemos probado todo… meno el amor”, fue el mensaje postrero, y definitivo, de Monod. Bueno, pues ahí está el pantalón de Zizou, que tiene todos los números para convertirse en el Molowny del banquillo para el siglo veintiuno, un entrenador de jueguen y dejen jugar, peleando a pantalón “partío” por dos títulos que hace menos de un mes se daban por perdidos. De ganarlos, le habría quitado a Luis Enrique todo lo que Ancelotti le había dado. ¿No ha abierto Padilla la Puerta del Príncipe en Sevilla?

Lunes, 18 de abril


-Me iba haciendo cada vez más viejo y apartado de los encantos de la amabilidad y de la personalidad.
George Santayana

domingo, 17 de abril de 2016

La escapada (entre victorinos y miuras)

 Róbalo

Tabla

Domingo, 17 de abril



-Tengo que confesar que no todos los jóvenes eran cultivados ni todas las damas jóvenes.
George Santayana

"Yo y el Padre somos uno"

DOMINGO, 17 DE ABRIL

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.

Juan 10,27-30

sábado, 16 de abril de 2016

Historieta


Renan



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuando a una nación le quitas el orgullo, sólo le queda suicidarse, precisamente lo único que, según Renan, con cuyos apuntes nos inundó Ortega de ortegadas, a una nación no le está permitido.

    El igualitarismo es una ideología totalitaria que tenía que hacer furor en el país más envidioso que conocemos, que es España.

    El igualitarismo es el Guante Varadé de España, que tuvo la mala suerte de incorporarse política, económica y culturalmente a Europa en pleno “boom” de la posmodernidad, esa apoteosis de las calabazas.

    En Estética, gracias al igualitarismo, Madrid no sabe a dónde va, pero camina a la vanguardia, y ya ha conseguido que el Cristo de Velázquez valga lo mismo que el Muelle de Argüello, el grafitero, que ya tiene su calle.

    En Historia, en cambio, a Madrid le toman la delantera Sevilla, con el “histórico indulto” al toro “Cobradiezmos”, y San Sebastián 2016, cuya capitalidad cultural invita a mirar a la Eta como fenómeno militar… y cultural, lo cual, más que historia, es historieta, aunque el Tucídides de la indignidad, un risueño analfabeto (“en el 2007 los avatares del amor me llevaron a Sevilla y allí he vivido ocho años de vida”, anota en su “bio” oficial), ha sido contratado para dirigir la cultura municipal de Carmena, la alcaldesa de los títeres infantiles con “goras” carnavaleros a la Eta.
    
En lo militar, cambiamos el Estado Mayor Prusiano (una de las cuatro columnas clásicas, con la Cámara de los Lores, la Academia Francesa y el Estado Vaticano) por “Perretxiko”, y en lo cultural podríamos ir pensando en la Tigresa como en la Hannah Arendt de Rentería, aunque con raíces salmantinas en El Brocense, Petrus Nonius, Montano, De Soto, Jerónimo Muñoz y Luis Molina (nada que ver con Muñoz Molina), o los dos Franciscos, Suárez y Vitoria.
    
No es ninguna bobada. El igualitarismo de San Sebastián 2016 equipara a Vera y “Makario” en las Conversaciones de Argel con Fernando el Católico y Luis XII de Francia en las Paces de Urtubia.

Sábado, 16 de abril

Valle de Esteban

-La razón y los ideales surgen al hacer algo que en el fondo carecía de razón para hacerlo.
George Santayana

viernes, 15 de abril de 2016

Cobradiezmos


Vuelta (a la  venozolana) del amo de Cobrdiezmos



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los impuestos son el fenómeno moral central (la centralidad, que diría Rivera) de nuestra civilización.

    Eso dijo Peter Sloterdijk, antes de que Sevilla, sobrecogida por el escándalo fiscal de Panamá, indultara, en desagravio popular, al toro “Cobradiezmos”, toro de noria más que de vacas, firmando el perdón (¡Público-Caudillo!) con sus pañuelos blancos, para que el presidente Pilatos (¡la Maestranza convertida en la Casa de Pilatos!), con cara de “¿Qué es la verdad?”, sacara el pañuelo naranja de la China que salvaba al “toro de verdad”.

    –¡Viva la Fiesta! –gritó uno de sol, y eso, tratándose de “Cobradiezmos”, es el “¡Vivan las caenas!” que se grita hoy en España, con su billón bien corrido de deuda.

    ¿O es que a finales de año recibe usted (la pregunta la formula el mismo Sloterdijk) una carta de Hacienda que diga: “Estimado contribuyente, le manifestamos nuestro reconocimiento por haber ahorrado una suma de cinco o seis cifras para la comunidad?”

    –En lugar de eso, la atmósfera está cargada de la sospecha de que ese súbdito fiscal podría haber dado más si se le hubiera vigilado mejor.
    
Lo de Victorino en esta primavera de Sevilla fue como lo de Paula en aquel otoño de Madrid. Indulto a la venezolana, como el torero y la vuelta al ruedo del ganadero.

    Sevilla pidiendo el indulto del victorino “Cobradiezmos” es como Ferreras (“liberté, igualité y fromayité”) pidiendo el “indulto” de Aznar, también inspector de Hacienda, como ese abonado venteño del 10 que va a los toros con escuadra y cartabón, símbolos de su integridad. ¿Qué piensa el Inspector de Madrid del “Cobradiezmos” de Sevilla?

    El símbolo de la posmodernidad ya no son las escaleras mecánicas del hotel Bonaventure en Los Ángeles, que no llevan a ninguna parte, sino “Cobradiezmos”, el toro gris que da vueltas sin ir a ninguna parte.

    Menudo día escogió Concha Hernández, de los “garcigrandes” tan caros a Julián López, para tuitear: “Con jandillas sin embestir se ven más cosas que con los grises”.

Viernes, 15 de abril

Valle de Esteban

-Pienso que es posible vivir con nobleza en este mundo con tal que vivamos idealmente en otro.
George Santayana

jueves, 14 de abril de 2016

El Barça, eliminado



Francisco Javier Gómez Izquierdo

      No hará ni siquiera un mes, para mí que hasta Semana Santa, el Barça parecía invencible, sus futbolistas felices, sus aficionados empachados de triunfos y goles y su entrenador más que satisfecho. En aquéllos días Zidane se las maravillaba para salvar al Real Madrid de una temporada triste con visos de calamitosa mientras el Atlético de Madrid iba partido a partido derrochando esfuerzos ante la falta de talento.

      Hoy el Barça es un equipo deprimido, agarrotado, lento, estático.. y condenado a perder con cualquier equipo de los notables y hasta con escuadras mínimamente esforzadas como la de la Real Sociedad.  Al equipo de Luis Enrique le ha venido ese aturullamiento que gangrena en muy mala hora y de momento ya le han amputado la Copa de Europa, el verdadero sueño de los aristocráticos clubes del continente.

     Con esa manía de vestirse como el equipo de pueblo que es el San Andrés creyendo que se viste con la bandera de una patria sin tener en cuenta que el fútbol tiene una liturgia y unos principios que no pueden ser pisoteados por los que consideramos mejores sacerdotes, el Barça se presentó en Madrid acomplejado y medroso, y el Atlético, que es el equipo más competitivo de Europa, aprovechó tan indigna comparecencia.  A Messi lo llevamos viendo ausente y como alunado en este último mes, y sin Messi este Barça está perdido. Iniesta no es Xavi. Neymar es un sucedáneo del argentino, al que le cuesta razonar ante el mínimo sobresalto, y a Suárez hay que marcarle con las  mismos trucos uruguayos que suele utilizar. Glorioso el trabajo de Godín. Simeone, entrenador y estratega, merece el reconocimiento del mundo del fútbol, porque llevar un equipo es lo que él hace. Sacar un rendimiento extraordinario de una plantilla bastante limitada. “..pues ponemos a Lucas de central”, está al alcance de muy pocos elegidos, porque para ganar con los tridentes del Barça o el Madrid al Getafe no hace falta entrenador. Merece el Atlético una Copa de Europa y ojalá la afición colchonera pueda verla este verano en sus vitrinas.

     No entiendo el jolgorio y celebración del pase a semifinales del Real Madrid como si fuera una gesta heroica, pues eliminar al Wolfsburgo se me antoja más que una obligación, un trámite. Muy bien Cristiano, echándose el equipo a las costillas, y preocupante la participación de Kroos, al que tengo por elemento clave de un conjunto al que no veo cuajado. En fin, las mismas sensaciones hubo cuando lo de Mijatovic y la Juventus.
     
El Bayern, como el Madrid, hizo lo que debía. Eliminar a un Benfica que le puso más dificultades de las previstas, con lo que Guardiola podría enfrentarse al City, su nuevo equipo, en un conflicto soterrado de intereses del que podría salir escaldado. De los tres -Bayern, Barça y Madrid- quedan dos y mi deseo es que los dos se crucen en semifinales y que el Cholo se las vea con Pellegrini en un duelo de banquillos en el que no hay color.

Generosos

Don Tancredo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El mejor caso de generosidad política que conozco es el que Benjamin Franklin le contó a Tom Paine, que lo relata en los “Derechos del hombre”.

Cuando el Dr. Franklin vivía en Francia como ministro de América, durante la guerra de independencia con Inglaterra, recibió, entre miles, carta de un proyectista ofreciéndose a ser rey de América. Decía que como los americanos habían despedido a su rey, querrían otro; que él mismo era normando, de familia más antigua que los duques de Normandía y de linaje más honorable, pues en el suyo no había bastardos; y que ya existía en Inglaterra un precedente de reyes normandos. El doctor no contestó, y el proyectista envió otra carta.

No amenazaba con conquistar América. Únicamente, y con gran dignidad, proponía que, de no aceptarse su ofrecimiento, ¡se le reconociera una suma de treinta mil libras por su generosidad!
Viene esto a cuenta de la generosa renuncia de Pablemos a la vicepresidencia del gobierno (¿cómo cuantificar en euros su generosidad?), cargo que, una vez “vacante”, Rajoy ofrece (y no miro a María Soraya)… a Snchz, junto con una propuesta de reforma de la Constitución, que empieza a ser como un guion de “La Biblia” en manos de John Huston, es decir, un mamotreto del que ir arrancando hojas para ponerse al día, ya que no sirve ni para “destancredizar”, que diría Bergamín, las crisis políticas en un país que ha tancredizado (y no miro a Mariano) un régimen de crisis política más que una crisis política de régimen: “El tancredismo constitucional de España”.

Eso que se llama por ahí la totalización del Estado, el Estado totalitario, no es más que esto: “una totalización” del Estado, un Estado Tancredo, una paralización del Estado por el terror, un Estado total, inmóvil, de terror pánico.
El rajoyismo es esperar, subido a un pedestal de medio metro, las acometidas de la fiera sin temor ni recelo de que ésta llegue. Y se busca pedestal, ¡pero de medio metro! (Snchz sería hacer trampa).

Victorinos en Sevilla. Todo sobre el indulto a "Cobradiezmos"


Con Manuel Ruiz Manili, el Tigre de Cantillana, en la terraza del Donald

José Ramón Márquez

Mi particular Feria de Abril consta este año de dos corridas de toros: Victorino y Miura, porque el rollo sevillano de postureo sin toros no me provoca el más mínimo interés, y bien que lo siento. Bajamos, pues, en peregrinación  a la Plaza de Toros más bonita del mundo ante la llamada del toro -da lo mismo quien los mate, a estas alturas- tanto como de la promesa de una ciudad vacía en la que poder pasear sin gentes, que todo el mundo anda en el ferial.

Hoy, toros de Victorino. Uno no ve toros por TV porque le desagrada sobremanera ese espectáculo tan alejado de lo que es la contemplación de los toros en la Plaza. Seguimos, sin embargo, la actualidad a la antigua, por las reseñas de aquellos de quien te fías y también por las de los que no te fías, y llevamos comprobado que hasta el día de la fecha el toro ha sido objeto inencontrable en las doradas arenas del coso del Baratillo. Me refiero al toro de lidia listo, con poder, con casta o con inteligencia o con bravura o con mala leche... Nada de eso ha salido por la ancha manga de los chiqueros de la Plaza de Toros de Sevilla (a la Plaza hay que llamarla así y a los churros, calentitos, para que no te tachen de advenedizo e ignorante.) Nada de reseñar en las diez corridas que llevaban hasta hoy los sufridos y pacientes abonados sevillanos. Gracias a la moderna crítica taurina se han entronizado conceptos descacharrantes como el de “estar agarrado al piso” o “soltar la cara”, de inescrutable significado para quien no esté en esa pomada pero que más o menos se entiende que vienen a usarse para no poner cosas mejor comprensibles tales como el descaste, la falta de fuerzas, la emoción inexistente o la ruina ganadera. Así han pasado, grosso-modo, 60 toros -toro más, toro menos- dando la murga de manera inmisericorde tanto al paciente público que los ha soportado como a los toreros que los han elegido por sus indemostrables calidades, o acaso por su condición boba y lerda. Hoy, por primera vez en lo que va de Feria 2016 ha salido el toro y el resultado ha sido una estupenda tarde de toros con sus matices y con sus polémicas, justamente lo que esto debería ser.

1. EL TORO

Cuando el bonito primero de la tarde,  Baratera, número 92, nombre para soñar, comenzó a desplomarse tras el primer encuentro con el caballo que montaba José Manuel Quintra, se nos revolvieron las tripas. La posibilidad de que ese toro marcase el camino de la tarde se cernía como el más negro nubarrón sobre la Plaza. Sonaron algunos justos silbidos contra el tal Baratera que presentó, junto a su blandura motriz, unas inequívocas señas del más preocupante descaste. Por fortuna este toro fue, como si dijeramos, una transición entre los de los días anteriores y lo que venía por detrás: un victorino juampedreado, diríamos.

La cosa se arregló a partir del segundo, Pesadora, número 28, toro serio que marcó un positivo cambio de signo en la tarde, desde su salida sacando astillas de los burladeros, el tercio de varas donde cumplió y el tercio de muerte donde planteó a su matador los problemas que deberían ser inherentes al toro de lidia. Luego llegó el cénit de la corrida con el tercero, Galapagueña, número 89, dispuesto a echar una mano a su matador sin exigirle mucho a cambio y el cuarto, Cobradiezmos, número 37, toro enormemente colaborador que regaló sus embestidas de manera harto generosa y que provocó el delirio en la mayoría del público. En otro registro totalmente distinto a esos dos fueron el quinto, Paquecreas, número 67, toro exigente que demandaba una gran firmeza frente a él y el sexto, Melonero, número 98, áspero y complicado con el que por momentos llegamos a pensar que Ureña sería capaz de hacer la hombrada de crujirle,

2. EL INDULTO

Creo de manera firme, como aficionado algo vetusto, que el toro debe morir en la Plaza. En ese sentido estoy manifiestamente en contra del indulto. Si además el toro ha recibido una vara de aquella manera y ha tardeado, escarbando, antes de recibir el picotazo de la segunda, la cosa es aún más evidente. Nadie puede negar la bondad colaboracionista de Cobradiezmos para el lío de la muleta, pero para quien tenga memoria bastaría con comparar a este con Belador, no digo ya con los del 82, para ver el abismo. La locura colectiva de una Plaza respetable pidiendo el pañuelazo naranjito para este toro tan bueno e inocente en el último tercio es un espectáculo que, en cierto modo, entristecía.

3. EL TORERO

El que ha toreado por momentos con toda la verdad ha sido Ureña. A su primero, Galapagueña, le ha toreado con una extraordinaria pureza: la naturalidad, el medio pecho, el trazo largo del muletazo, la ligazón, lo que es el toreo que a uno le gusta. El toro demandaba que se le pisase el terreno, y cuando Ureña optaba por las afueras el toro se le paró, pero cuando asumía su posición -la del riesgo- y le echaba la muleta al hocico el toro se entregaba sin dobleces. Momentos de toreo grande los de Ureña en Sevilla en esta tarde, eclipsados sin embargo y  acaso fatalmente, por la extremada vulgaridad del trasteo de Manuel Escribano, en una faena al del indulto, concebida como un homenaje al toreo contemporáneo más ayuno de compromiso y de verdad. Faena harto pueblerina, con el torero inclinado o retorcido, ninguna naturalidad, en la que aprovecha las condiciones bondadosas del victorino para construir un trasteo de muchos pases ligados, muchos pases y casi ninguno bueno, que hechiza a las gentes porque el toro se mueve y se mueve. En el tercero se vieron mucho más que retazos del toreo del bueno, del de verdad; en el cuarto se vio una faena moderna que habría podido firmar Julián de San Blas si se atreviese a anunciarse con los de la A y la corona. La constatación en la Plaza de que ambas cosas gustaron por igual a la parroquia no deja de crear perplejidad. El público paga su entrada y es soberano.

4. EL TRUCO

Quedará por siempre la duda de si el show final de Escribano no tendría otro objeto que el de crear presión al palco sumando adhesiones a la petición popular del indulto que había nacido en la solanera para evitar tener que enfrentarse al trance de la antaño llamada “suerte suprema” en la que todo se le podía ir al garete, viendo sus trazas para matar.

5. VICTORINO

Cualquiera que recuerde cómo era esta ganadería hace treinta años puede constatar fehacientemente el cambio que se ha ido produciendo en ella, aunque bien es verdad que sería harto difícil encontrar hoy día toreros que pudiesen hacerse de manera solvente con aquellas “alimañas” que mataban Andrés Vázquez o Francisco Ruiz Miguel. El descaste del primero en la tarde de hoy y la embestida tan bondadosa, tan desprovista de intenciones del toro del  indulto, no son señales tranquilizadoras. Victorino debe su leyenda a la fiereza, a la casta, a la inteligencia y, consecuentemente, al miedo que provocan sus toros. No debe renunciar a esas fundamentales señas de su identidad como criador de toros. Tengo más que serias dudas  de que, ganaderos tan escrupulosos, echen el Cobradiezmos a las vacas,

6. FINAL

Una gran tarde de toros es el resumen de la de Victorino en Sevilla, sobre todo porque hubo toros. Con ellos llegaron la emoción y la pasión a los tendidos y todo el mundo salió de la Plaza sin echar cuentas del reloj, de lo larga que había sido la corrida: el espectáculo tedioso y trucado de tantas tardes halló hoy el más perfecto contrapunto gracias a los toros de Victorino Martín Andrés, ganadero de reses bravas de Galapagar, divisa azul y encarnada.

Y la Plaza ni siquiera se llenó.
 


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