miércoles, 24 de julio de 2013
Lector voraz de Trotsky* abre resturante de lujo en Barcelona
El exclusivo restaurante de Roures, Benet y Puig se encuentra situado en la calle de Balmes, 175. Roures pidió a sus amigos Johan Cruyff y Pep Guardiola que eligieran su nuevo local como escenario de una entrevista a un medio de comunicación con sede en Barcelona. El encuentro entre los dos ex entrenadores del FC Barcelona fue un escaparate para dar a conocer el restaurante.
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*Sobre Trotsky y Cataluña: Click
El toro fantasma de Gallito
Gallito con un novillo en Valencia, 1914
«Allá por los años 1916 ó 1917 la empresa de la plaza de Baeza avisó al fotógrafo Serrano para que fuera al cortijo La Abundancia con objeto de fotografiar, uno por uno, los seis toros de Concha y Sierra que habían de lidiarse en la corrida de Feria por las cuadrillas de “Gallito”, Belmonte y otro espada. A los toros de dicha ganadería, por estar poco acostumbrados a la gente, solía resultar difícil sujetarlos y acercarse a ellos en pleno campo, pues al ver personas desconocidas, y tras el primer acto de extrañeza, momento que había de ser aprovechado rápidamente para disparar el objetivo, huían, se ocultaban entre la maleza o se arrancaban. Después de grandes apuros, Serrano sólo pudo obtener la fotografía de cinco toros, dando por terminado su trabajo. Se fijó, no obstante, en el tipo y el pelaje del que no hubo forma humana de captar, regresando a Sevilla con el pensamiento de sustituirle por otro parecido de los muchos que de la referida ganadería tenía en su archivo. Así lo hizo. Compuso los cartones con los seis toros y los envió a la empresa, suponiendo que nadie caería en la cuenta de que uno de los bichos no pertenecía a la corrida.
Al cabo de varios días se encontraron “Joselito” y el fotógrafo.
-Oye, Serrano, ¿sacaste tú los toros de Baeza?
-Sí, José, ¿por qué me lo preguntas?
-Porque cinco eran, efectivamente, de la corrida. Pero el otro no, pues ése lo maté yo hace tres años en Valencia…»
AREVA
AREVA
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J. R. M.
Miércoles, 24 de julio
ÚLTIMAS IMPERTINENCIAS
Las grandes figuras tienen en ellos mismos el peor competidor que pueden tener, pues la gente les exige, sea como sea el toro, la gran faena que les vio hacer la última vez. Por eso recordamos haber oído pitar a los grandes ases que en el ruedo han sido, y no olvidamos aquel “¡Más cerca!” de un miserable que, en plena faena maravillosa de Manolete, hizo que el toro le atravesara la rodilla de una cornada. El toreo de El Cordobés es así; el de los otros grandes del arte puede diferir, pero sin que eso signifique que lo heterodoxo no es válido. ¡Pues nos habríamos lucido si en la pintura no se pudiera pintar más que como Murillo! Y no ocurriéndoseme más impertinencias por el momento, saludo a al afición de lo uno y de lo otro.
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006
Ignacio Ruiz Quintano
martes, 23 de julio de 2013
El cantante
Héctor Lavoe
Alberto Salcedo Ramos
Ahora, Jéctol, mientras te recuerdo cantando “Ah, ah, oh, no”, me pregunto a qué hora pasaron esos veinte años que llevas muerto.
Al oír la canción me dan ganas de acompañarte, porque nadie se queda impasible cuando tú suenas. Cuando tú suenas todos nos volvemos coristas.
Te oigo, Jéctol, te sigo oyendo.
Y yo te pido un besito
Ah, ah
Y te toco la manito
Oh, no
Y te digo que te quiero
Ah, ah
Que eres mi único anhelo.
Al oír la canción me dan ganas de acompañarte, porque nadie se queda impasible cuando tú suenas. Cuando tú suenas todos nos volvemos coristas.
Te oigo, Jéctol, te sigo oyendo.
Y yo te pido un besito
Ah, ah
Y te toco la manito
Oh, no
Y te digo que te quiero
Ah, ah
Que eres mi único anhelo.
[En 1998 Tite Curet Alonso me contó por qué te dio a ti una de sus canciones más conocidas. “El único tipo al que se le oía creíble decirle a una mujer que es un periódico de ayer, era Héctor Lavoe ”.]
Entonces me traslado mentalmente a una fiesta en Ponce, Puerto Rico, tu ciudad natal. Veo enamorados abrazados que se separan en la pista de baile para zapatear mejor la canción; veo gente que prefiere suspender la danza para dedicarse a contemplarte.
Es que contigo, Jéctol, no había pierde: uno ganaba si te oía, si te veía, si te bailaba, si se quedaba en casa oyendo tus discos, o si hablaba de ti con los amigos salsómanos. Eras el emperador del swing, el caporal del gozo, el dueño de la gracia. El amo del baile.
Hubieras podido encender la fiesta tú solo, cantando a capela, porque tenías pimienta, sabor, azuquita, pega-pega. Por eso eras Lavoe. Por eso eras LaVoz.
Conozco a varios cantantes de salsa que tienen una voz mejor que la tuya.
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Concursante
Tomar el olivo
Hughes
Abc
Llevaron a Juanpe, el ganador del «Pasapalabra», al programa de la Campos, y Makoke, rubia porque el surrealismo es rubio, le hizo la pregunta definitiva: —¿Vas a seguir siendo parado?
Es más fácil ganar «Pasapalabra» que encontrar trabajo, porque lo primero sólo depende de uno. Tener un trabajo es cosa de dos y es esa naturaleza social la que se ha fracturado en España. El trabajo se lo tienen que dar a uno. Hay algo fiduciario, compuesto y desarrollado, de segundo grado. Por eso el paro tiene ese punto tan grande de africanismo, que es una cosa que inventó Anson (¡a los negros los inventó Anson!). De soledad elemental y economía zulú. Y al parado le toca meterse a entrepreneur, para lo que hay que tener dinero, o bien ganar un concurso.
Juanpe es un héroe neorrealista con cara de ciclista del BH que en lugar de hacer cursos del INEM se metió a concursante como quien prepara unas olimpiadas. Ahora mismo hay señores dedicándole seis horas diarias al diccionario ante la mirada temblorosa, entre admirada y medrosa, de sus esposas. Hay mucha gente que no sólo mira la tele, sino que es capaz de ir a la tele, que piensa que no hay un salto entre ella y lo real. Es la maravilla meridional de la telerrealidad, otra «berlusconización» española. Pero es que el paro es familia, barrio y televisión. Y cuando se extrañan del escaso júbilo de su celebración olvidan que la alegría pletórica la hubiera provocado un empleo. A mí la única emoción ajena que me conmueve es la del español que encuentra trabajo.
Juanpe es un héroe neorrealista con cara de ciclista del BH que en lugar de hacer cursos del INEM se metió a concursante como quien prepara unas olimpiadas. Ahora mismo hay señores dedicándole seis horas diarias al diccionario ante la mirada temblorosa, entre admirada y medrosa, de sus esposas. Hay mucha gente que no sólo mira la tele, sino que es capaz de ir a la tele, que piensa que no hay un salto entre ella y lo real. Es la maravilla meridional de la telerrealidad, otra «berlusconización» española. Pero es que el paro es familia, barrio y televisión. Y cuando se extrañan del escaso júbilo de su celebración olvidan que la alegría pletórica la hubiera provocado un empleo. A mí la única emoción ajena que me conmueve es la del español que encuentra trabajo.
¿Cuánta felicidad no habrá en España cuando se trabaje? Todos los smiley serán pocos… ¿Sabrá Juanpe, titán del diccionario, de una palabra que exprese alegría, dignidad y alivio, restitución, futuro y oportunidad? Sobre nuestro héroe recae ahora la tarea de administrar el bote, que casi se lo organizan donde la Campos: —Negocios no, no me atrevo: voy a invertir en un plazo fijo.
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El retrato
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
No se me va de la cabeza el retrato de Bárcenas en el “metro” de Soto del Real.
Bárcenas no es Madoff, que no se parece a nadie: si acaso, un aire a Rafael Sánchez Ferlosio, ¿y quién pone cara en España a Ferlosio?
Fisonómicamente, Bárcenas podría ser el retrato resultante de muchos personajes populares juntos, desde el “soprano” Paul “Paulie Walnuts” Gualtieri hasta mi paisano el periodista Escolar, pasando por el seleccionador de fútbol francés Didier Deschamps, y de esta manera no logra quedarse con su cara nadie.
Bárcenas nunca podrá decir lo que Neruda:
–Cuando me ven llegar con mi cara de cárcel…
A Bárcenas se le ve venir, pero no se sabe a dónde va, pues tiene cara de todo el mundo, que es una cara como de cuesta (recordar es subir una cuesta): la que él ha de gatear para cuadrar ante el juez las cuentas de la vieja a base de dedos y bisbiseos.
Seguro que su compañero de celda entenderá ahora por qué no hay más que acercarse una gallina a la oreja para poder oír el crujido de las piedrecillas que las ayudan a hacer la digestión.
Puro fantasma lumínico, dijo Ortega que es el buen retrato español, con ese dramatismo (casi místico) de “aparecerse”: el “aparecido” como mediador entre el mundo de allá y el mundo de acá.
Colocado en el rasero del sistema métrico decimal (“hasta aquí llegó la riada”, viene a indicarnos esa foto), Bárcenas se nos aparece como fantasma (otro) de nuestra democracia, y por eso estos retratos penitenciarios debería hacerlos, por su tremendismo, Alberto García-Alix, Ribera de la posmodernidad, y no un fotomatón.
Estos fantasmas de nuestra democracia son como aquellos jamones fantasmas que Gómez de la Serna veía vestidos con traje interior de punto en un colmado.
–Son campanas que dan alegría al trasnochador.
Y una noche los más trasnochadores vieron cómo los jamones huían por la ventana, como verdaderos fantasmas que aprovechan la hora sin nadie para estirar un poco las piernas.
Meando lejos
"Sin que le tiemble el pulso, la filósofa /L. Irigaray/ afirma que
la ecuación de Einsten E=mc² es machista."
Martes, 23 de julio
LLEGADA DEL CORDOBÉS
Cuando apareció Manolete volvieron los de marras a escribir largos artículos diciendo que “torear no era así”, como si el toreo fuese como una ecuación o el binomio de Newton. Y ahora ha llegado El Cordobés; con su manera de hacer ha vuelto tarumba a España entera, y ya surgieron los de los pitos.
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006
Ignacio Ruiz Quintano
lunes, 22 de julio de 2013
Cejialtos y cejibajos
Abc
Sospechábamos que el mejor fichaje madridista de la temporada sería el Pep, y ahí lo tienen.
–Era tan modélico que los miserables necesitaban desesperadamente encontrarle grietas –escribió uno de sus rapsodas (tuvo muchos) cuando se fue.
Lo que no sabían los rapsodas (¡el pepismo y sus rapsodas!) era que la grieta más gorda la abriría el fiel Tito:
–En dos meses en Nueva York, Guardiola no vino a verme, y yo lo necesitaba.
“La aurora de Nueva York tiene / cuatro columnas de cieno / y un huracán de negras palomas / que chapotean en las aguas podridas.”
Aquí se ve que a Tito, un obrero del chándal, el aspecto literario y artístico del universo se le escapa.
Volvamos a los rapsodas, “garciasanchices” de un género español donde los haya: la adulación al poder.
–Guardiola, aunque desconociera la poesía de Leonard Cohen, fue practicante fiel de una de sus sentencias: “Antes de aprender magia la gente debería conocer la etiqueta”.
La etiqueta, Tito. ¡La etiqueta!
El Pep nunca necesitó de Lorca y tampoco de Cohen: le bastó con el “Embruix de lluna” de Miquel Martí i Pol y Lluís Llach, el Mozart de Salieri Ramoncín, ese Ridruejo, que diría Hughes.
El Pep no hubiera existido sin Zetapé: “iconos emblemáticos” de unos tiempo bobos, ambos se limitaron a surfear en la ola de otro Siglo de Oro: el de la cursilería española.
Alemania nos colocó a los españoles una vez el krausismo y España les coloca ahora a los alemanes el kursilismo.
Y todo indica que la España dejada por Zapatero puede ser una broma, al lado del Barcelona que termine dejando Guardiola, a beneficio del Madrid, guarecido bajo la ceja de Ancelotti, cuya primera rueda de prensa nos ha transportado al 11 de abril de 1954, que pasa por ser el día más aburrido del siglo XX, según un estudio de la Universidad de Cambridge que, con trescientos millones de datos agitándose en la coctelera de un procesador, sólo encontró destacables unas elecciones belgas y el nacimiento de un académico turco.
Cien años hace que los ingleses dividieron el mundo en “cejialtos” y “cejibajos”: “highbrows” y “lowbrows”.
Ancelotti es “highbrow”, término plebeyo para designar cualquier nota de aristocratismo, de intelectualismo, de espiritualismo…
Gracias al “Times”, los ingleses pasaron del “prig” (“pedante”) al “highbrow”, más humilde (¡humilde, humilde, humilde!) y más cargado de desprecio: el sarcasmo perfecto.
“Highbrow” es la ceja de Kathleen Turner en la cama de “Fuego en el cuerpo” y “highbrow” es la ceja de Ancelotti en la rueda de prensa de Valdebebas.
La ceja de Ancelotti es la que levantamos todos cuando nos venden la españolización madridista que supone cambiar a Albiol y Callejón por Isco e Illarramendi.
En esa ceja no dejo de ver la escuadra de Casillas, aunque ya sé que es una ceja-caña de pescar róbalos (Kaká, Özil…) o conversaciones (las de Íker y Sergio, amitos del cotarro).
La TV, en vez de aquellos planos de Casillas para subrayar los goles de Diego López, recurrirá a los planos de la ceja de Ancelotti para subrayar los goles de Casillas. Y será la única crítica que veamos... los cejibajos.
21 de julio
EL FÚTBOL OFENSIVO
Ancelotti hará fútbol ofensivo. ¿Cómo? “El mejor sistema es que haya once jugadores que ataquen cuando tienen el balón y once que defiendan cuando no lo tienen.” En palabras de Javier Clemente: “Cuando atacamos, subimos todos a toda leche; cuando defendemos, bajamos todos a toda leche.” El alta de Luis Enrique en el Barça nos beneficiaría, pero sería compensada con la baja de Coentrao en el Madrid, que nos perjudicaría: fue el tipo que acabó con Alves. El secreto defensivo de Mou en los clásicos.
A los 44 años de la pisada de Armstrong
Ancelotti hará fútbol ofensivo. ¿Cómo? “El mejor sistema es que haya once jugadores que ataquen cuando tienen el balón y once que defiendan cuando no lo tienen.” En palabras de Javier Clemente: “Cuando atacamos, subimos todos a toda leche; cuando defendemos, bajamos todos a toda leche.” El alta de Luis Enrique en el Barça nos beneficiaría, pero sería compensada con la baja de Coentrao en el Madrid, que nos perjudicaría: fue el tipo que acabó con Alves. El secreto defensivo de Mou en los clásicos.
A los 44 años de la pisada de Armstrong
Lunes, 22 de julio
NACIMIENTO DE LA ESTÉTICA
La estética comenzó a reclamar su puesto con Bombita y el Gallo, y luego con Gaona y Joselito, y entonces apareció Belmonte con su manera y su estética propia, con su concepto del terreno, del ritmo y de la elegancia en el juego de la muleta y, a pesar de los que decían “que no es así” triunfó su revolución y el público no admitió ya más el mantazo anterior ni el terreno en que toreaban sus antecesores. Como la labor de un genio no la puedan igualar los que no lo son, para que los demás pudieran torear como desde entonces exigía el público, los ganaderos empezaron a fabricar otro toro, más bravo, con menos fuerza, menos cuello y, a ser posible, que embistiera sin puntear.
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006
Ignacio Ruiz Quintano
domingo, 21 de julio de 2013
El brócoli
Apartar el brócoli
Hughes
Abc
Tras la metáfora de Gistau, que veía en lo de Ostos con su paquete el gesto del que aparta el brócoli en el plato, pensé que me sería difícil volver a comer ese alimento, que ya de por sí no se encuentra entre mis preferencias. El brócoli me parecería un huevo arborescente de Ostos ya para los restos, así que mejor dejarlo estar. Pues hete aquí que anoche me voy de boda, de un amigo que consiguió engañar a una lituana (“Arvidas Sabonis, yes, yes, and Rimas Kurtinaitis too”) y lo que me encuentro de primeras es un brócoli, que obviamente allí se quedó (hay un tipo de guarnición, por cierto, que linda con lo decorativo, un instante de la verdura que es casi plástico). Para mí ese brócoli, ese arbolillo puñetero, esa coliflor bonsái estaba diciendo Ostos, Ostos, Ostos.
A veces, lo que leemos en el periódico supera a la realidad. Se la come. La transforma. Y la actualidad es el tema para un chiste. Yo saqué mi móvil y le eché una foto al brócoli, porque ese brócoli era la prueba de la literatura. El grito verde de todas las metáforas. El verde que te quiero verde y el huevo sinestésico.
Ante la incredulidad de los presentes, que me veían echarle una foto, tuve que disculparme:
-Perdón, es una cosa mía con el brócoli.
(Colgado este textillo, leo el artículo de Antonio Burgos de hoy en el que habla del yamentiendes, el yamentiendes gaditano que se parece al yatusabe cubano, el yamentiendes a vueltas del tatú, que ya no es el tatuaje coplero y marinero, sino otra cosa, el tatú, que a mí me recuerda y me lleva rítmicamente al tequiyá, la síntesis absoluta del idioma gaditano; el tequiyá sería la pancarta que yo dibujaría si fuese un indignado o lo que le hubiera dicho a los del fiufiu de haber sido el señor dimitido de la Marca España, que claro, con ese cargo cómo no le iban a doler los pitidos al himno. ¿Cuándo se tiene, por cierto, mayor cara de tonto que al silbar? La indignación del señor Gafo, que con ese apellido malamente podía acabar la cosa, se entiende, aunque la haya formulado bárbaramente porque no es sólo la indignación del español o del patriota, es la indignación del que ve que le destrozan el trabajo. Se pasa uno días y días mejorando la marca España, que debe de ser como estar componiendo el escaparate una y otra vez y llegan los mundiales, salen los silbadores y se va todo al traste. En lo de la marca España hay algo, sí, de escaparatista maniático y un poco tralará y el exabrupto del señor Gafo ha sido la natural indignación del que ve que ha echado la mañana en balde en el trabajo. No era una indignación política, sino laboral.)
A veces, lo que leemos en el periódico supera a la realidad. Se la come. La transforma. Y la actualidad es el tema para un chiste. Yo saqué mi móvil y le eché una foto al brócoli, porque ese brócoli era la prueba de la literatura. El grito verde de todas las metáforas. El verde que te quiero verde y el huevo sinestésico.
Ante la incredulidad de los presentes, que me veían echarle una foto, tuve que disculparme:
-Perdón, es una cosa mía con el brócoli.
(Colgado este textillo, leo el artículo de Antonio Burgos de hoy en el que habla del yamentiendes, el yamentiendes gaditano que se parece al yatusabe cubano, el yamentiendes a vueltas del tatú, que ya no es el tatuaje coplero y marinero, sino otra cosa, el tatú, que a mí me recuerda y me lleva rítmicamente al tequiyá, la síntesis absoluta del idioma gaditano; el tequiyá sería la pancarta que yo dibujaría si fuese un indignado o lo que le hubiera dicho a los del fiufiu de haber sido el señor dimitido de la Marca España, que claro, con ese cargo cómo no le iban a doler los pitidos al himno. ¿Cuándo se tiene, por cierto, mayor cara de tonto que al silbar? La indignación del señor Gafo, que con ese apellido malamente podía acabar la cosa, se entiende, aunque la haya formulado bárbaramente porque no es sólo la indignación del español o del patriota, es la indignación del que ve que le destrozan el trabajo. Se pasa uno días y días mejorando la marca España, que debe de ser como estar componiendo el escaparate una y otra vez y llegan los mundiales, salen los silbadores y se va todo al traste. En lo de la marca España hay algo, sí, de escaparatista maniático y un poco tralará y el exabrupto del señor Gafo ha sido la natural indignación del que ve que ha echado la mañana en balde en el trabajo. No era una indignación política, sino laboral.)
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Cojonudismo español: de Ostos a Pedro J
Historias del periodismo español
(Colección Look de Té)
Jorge Bustos
Nada más verla escribí en Twitter que La Gaceta, poniendo los cojones de Jaime Ostos sobre la portada, había trascendido el lenguaje escrito para alcanzar el lenguaje escroto. Uno trabajó en ese periódico cinco años y jamás habíamos logrado incendiar verdaderamente Twitter, y mira que se intentaba. La Gaceta fue siempre un periódico bufo donde en contadísimas ocasiones se logró hacer lo que los puristas consentirían en llamar periodismo. En contrapartida, se podían hacer muchas otras cosas más divertidas y, no pocas veces, más bochornosas.
En La Gaceta fui redactor, columnista, reportero, especialista en perfiles, cronista de verano, contraportadista e incluso durante un tiempo escribí la crónica de las decisiones electorales que tomaba un pulpo tropical durante la campaña de los comicios municipales de 2011, a imitación del futbolero pulpo Paul. Idea de Dávila, claro. Instalamos un acuario en la redacción y liberamos a una secretaria de sus funciones para que se dedicase a su mantenimiento. Era una especie exótica de pulpo atigrado y tímido que sólo se vendía en Valencia –para que luego digan que Madrid es el primer puerto de España–, así que tenían que traérnoslo en camión desde la tierra de Camps y frecuentemente llegaba ya muerto por el viaje, y había que comprar otro, y así hasta que los becarios se quedaban sin cobrar por culpa del precio de los pulpos tropicales, o casi. En realidad por tanto no fue un solo pulpo, sino cinco o seis durante toda la campaña electoral, porque el cefalópodo que sobrevivía al viaje desde Levante se nos moría después de cada votación –exhausto como nosotros de bipartidismo, pues debía elegir entre un mejillón identificado con la banderita del PP u otro con la del PSOE, y por supuesto lo amañábamos para que ganara el PP casi siempre–, y al final ya ni se movía y prefería morir de inanición a votar, con lo que acabé vaticinando por aquel animal de inteligentísima abulia el fin simbólico, bartlebyano (¡pulpo de Buridán!), de la partitocracia española que hoy ya se avizora.
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Domingo, 21 de julio
CON UN PITO A LA PLAZA
¿Y esos sujetos que premeditadamente llevan un pito a la plaza y se muestran furiosos con El Cordobés a la primera ocasión? Llevar un pito a la plaza es como meterse en el bolsillo un documento de identidad con una filiación vergonzosa. Si el torero era así en aquellos tiempos es porque los ganaderos criaban unas reses generalmente mansas, grandes y peligrosas para que, en vez de ser colaboradores del artista, como ahora, fuesen su acérrimo enemigo; para ellos era la dominación de la fiera, el alarde de fuerza lo que se iba a ver.
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006
Ignacio Ruiz Quintano
Marta y María
DOMINGO, 21 DE JULIO
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó:
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó:
-Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.
Lucas 10, 38-42
Lucas 10, 38-42
sábado, 20 de julio de 2013
Blanco
El peinado de raya al medio de Blanco es el nivel de albañil de nuestra democracia
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Julio es el mes cesáreo.
–El 15-M no va a tomar el Congreso, ministro. Llévese el puto helicóptero de aquí, para que los vecinos del barrio de Cortes podamos pegar ojo –tuiteó anoche Jorge Bustos, cronista parlamentario con buhardilla delante de donde estuvo el despacho de Primo de Rivera.
Y lleva razón: la única vez que se me metió un choro en casa fue porque lo trajo el portero.
–¿Pero cómo me hace usted esto, Salustiano?
–Me va a perdonar usted, pero… ¡venía tan bien vestido!
Vestido de perroflauta no tomas en España ni una cerveza. Para tomar el Congreso habría que ir como fueron Miguelito Maura y Azaña a tomar Gobernación para el chupinazo de la República: del bracete y con corbata.
Ya lo dice Sabina, que ahora se las echa de Luis Miguel (Dominguín):
–Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.
No siendo Sabina, de mujeres uno sabe por lo que tiene leído en los libros y por lo que tiene visto en TV, cuyo justo medio femenino sería Ana Blanco, que ahí sigue, tan terne, dándole al “autocue” como Mariana Pineda a la bandera liberal.
Blanco es la peinada Penélope que teje y desteje su velo de teletipos, polvo de la información.
El peinado de raya al medio de Blanco es el nivel de albañil de nuestra democracia.
–¿Pa dónde cae la burbuja? –pregunta el talocha en la obra.
–¿Para dónde cae el pelo de Blanco? –pregunta el demócrata en el sofá.
Alguna vez la vi en Balmoral con un martini de los que preparaba Agustín con hielo y risas de mapache, pero ella, que levantaba el meñique, no movía un pelo.
El fiel de nuestro bipartidismo de Pirulí es el pelo a la plancha de Ana Blanco, mitad derecha, mitad izquierda, y a alternar, que ése fue el espíritu de la Santa Transición.
Yo la veo como la quiromántica de esa kleksografía (o arte de los borrones de tinta: aprovechar el borrón y convertirlo en mariposa) que es el telediario.
Pero la gente sólo quiere saber ya para dónde carga Jaime Ostos.
El clasismo catalán
Ayer por la noche en un restaurante del barrio del Raval barcelonés le prometí a C. que me leería un poema de Benedetti, Los pitucos. No me atreví a decirle, viendo el entusiasmo que manifestaba, que este poeta uruguayo no es un santo de mi devoción. Me imagino que ella, que es muy cuca, se dio cuenta sin que le dijera nada y esta mañana me ha mandado a Los pitucos en un mail.
La cosa viene a cuento del sutil, pero profundo clasismo barcelonés. No se deja ver porque ya no es elegante vivir tras un escaparate, pero existe. ¡Menuda que sí existe! Tanto es así que el gran Javier Pérez Andújar tiene dicho que es charnego el que no ha ido a la escuela con nadie. Y de eso, exactamente, va la cosa.
No es una casualidad que el sistema escolar catalán esté dividido en dos tipos de escuelas: las que garantizan a sus alumnos una agenda dorada que les permita liberarse de toda sombra de charneguismo, y las que, básicamente, ofrecen buenas palabras... que entre otras cosas tienen por misión hacer olvidar que aquí el que manda, manda... aunque no le guste hacerse oír. Los que mandan de verdad siguen celebrando sus cultos de la fertilidad, pero les ponen sordina a sus ménades y a sus sátiros.
Se diga lo que se diga, para obtener un trabajo, mucho más importante que un título es disponer de amistades que te lo puedan dar. Y es por eso que los pobres de mi generación nos hicimos funcionarios, que es una cosa que había antes de la crisis.
Me atrevería a añadir que si en algún lugar está enmascarado el clasismo de la sociedad catalana es en las escuelas progres en las que a los niños se les dice que si son espontáneos, críticos, autónomos, creativos, ecológicos, pacifistas y usan Internet, vivirán en el País de Nunca Jamás. Pero resulta que para ir al País de Nunca Jamás hay que saber inglés... que es lo que las escuelas no tienen tiempo de enseñar con tanto insistir en la importancia de los valores.
Aquí, ni en medio de esta crisis, que tan claramente está mostrando hasta qué punto las clases medias van desnudas, nadie les dice a los pobres (porque sería de muy mal gusto) que ser pobre no es un chollo, por mucho que uno adorne su pobreza con diplomas y licenciaturas baratas. Que de la pobreza se sale difícilmente y que la única manera de salir es, visto que no se dispondrá nunca de la agenda dorada, hincando los codos en el pupitre hasta sacarle el único petróleo que encontrarán los pobres en su vida: el del saber.
La cosa viene a cuento del sutil, pero profundo clasismo barcelonés. No se deja ver porque ya no es elegante vivir tras un escaparate, pero existe. ¡Menuda que sí existe! Tanto es así que el gran Javier Pérez Andújar tiene dicho que es charnego el que no ha ido a la escuela con nadie. Y de eso, exactamente, va la cosa.
No es una casualidad que el sistema escolar catalán esté dividido en dos tipos de escuelas: las que garantizan a sus alumnos una agenda dorada que les permita liberarse de toda sombra de charneguismo, y las que, básicamente, ofrecen buenas palabras... que entre otras cosas tienen por misión hacer olvidar que aquí el que manda, manda... aunque no le guste hacerse oír. Los que mandan de verdad siguen celebrando sus cultos de la fertilidad, pero les ponen sordina a sus ménades y a sus sátiros.
Se diga lo que se diga, para obtener un trabajo, mucho más importante que un título es disponer de amistades que te lo puedan dar. Y es por eso que los pobres de mi generación nos hicimos funcionarios, que es una cosa que había antes de la crisis.
Me atrevería a añadir que si en algún lugar está enmascarado el clasismo de la sociedad catalana es en las escuelas progres en las que a los niños se les dice que si son espontáneos, críticos, autónomos, creativos, ecológicos, pacifistas y usan Internet, vivirán en el País de Nunca Jamás. Pero resulta que para ir al País de Nunca Jamás hay que saber inglés... que es lo que las escuelas no tienen tiempo de enseñar con tanto insistir en la importancia de los valores.
Aquí, ni en medio de esta crisis, que tan claramente está mostrando hasta qué punto las clases medias van desnudas, nadie les dice a los pobres (porque sería de muy mal gusto) que ser pobre no es un chollo, por mucho que uno adorne su pobreza con diplomas y licenciaturas baratas. Que de la pobreza se sale difícilmente y que la única manera de salir es, visto que no se dispondrá nunca de la agenda dorada, hincando los codos en el pupitre hasta sacarle el único petróleo que encontrarán los pobres en su vida: el del saber.
Sábado, 20 de julio
JUGADORES GENIALES
El fútbol, digan lo que quieran, es cómico contubernio formado por algunos críticos y por los directores de juego; es un deporte cuya belleza reside, principalmente, en la importancia que tiene el factor azar y el elemento rebote. La casualidad y la suerte tienen aún más peso que las supuestas tácticas de las W, M o la y griega y la zeta. Es gracioso y pintoresco ver cómo cuando un par de jugadores, en un avance fulminante y merced a un buen pase en el momento del desmarcaje, logran un tanto, el que se lo apunta es un señor de paisano sentado en un sotabanco del estadio y que pretende convencernos de que el tanto es cosa suya... Por eso los jugadores geniales con personalidad y facultades suficientes para improvisar la táctica a seguir durante el partido no son apreciados por esos señores.
DI STÉFANO Y EL CORDOBÉS, 1964 / EDGAR NEVILLE
LAS TAURINAS DE ABC
EDICIONES LUCA DE TENA, 2006
Ignacio Ruiz Quintano
viernes, 19 de julio de 2013
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