jueves, 10 de febrero de 2022

Vuelta a la infancia


Sean Penn

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Estos días azules y este sol de la infancia, era el apunte que “el Poeta” en el exilio guardaba en su bolsillo. Leer hoy los periódicos es volver a la infancia, con su caja de música de Santanas y Massieles, o sea, a la Historia: y esa Historia humana, diría Muray, no habrá sido nunca otra cosa que el largo espanto de llegar un día a lo que somos ahora.
    

¿Qué somos ahora? Sean Penn, que nunca dio con la puerta de salida de la infancia, cree que en América “los hombres se han feminizado salvajemente”, y dice en una entrevista (Penn y un periodista juntos son una parodia de Beavis y Butt-head) que “hay muchos genes cobardes que llevan a las personas a renunciar a sus jeans y ponerse una falda”. Es la teoría del “Homo Mollis” (Hombre Blandengue) de El Fary, sólo que El Fary, al contrario que el progre Penn, nunca estuvo en la conspiración de los Suaves.
    

El Fin de la Historia es el fin de la historia, Sean, y eso supone el fin de todas las oposiciones históricas (en España, gracias a la Psoe, también las de funcionario), como la de tragedia y comedia o la de lo masculino y femenino. En el Fin de la Historia, según la descripción de Sloterdijk, el hombre puede desarmarse y desarrollar su androginia, puede ser un animal feliz: puede llevar anillos en la oreja y zambullirse en el agua tibia.


    –De ahí que la poshistoria sea el milenario reino de la confusión sexual y del erotismo cómico.
    

Los engañados ya pueden coger a Fukuyama y mandarlo de chivo expiatorio a Coria del Río, o a Cuevas del Valle, Ávila, donde el Nobel Kawabata, amigo de Mishima, vio torear a Adolfo Regajo, “El Abulense”, según testimonio escrito (“La literatura japonesa en Ávila”) de Vicente Llorca y Jorge Laverón, antes del “seppuku ozale”.
    

Fukuyama hizo muchas perras a base de repetir que nuestro mundo era tan bueno que hasta aquí habíamos llegado. Menos optimista, Muray vio que, cuando la Historia vuelve con fuerza por la ventana (Overton, Vinipú, la Otan), la ironía debe salir por la puerta.

[Jueves, 3 de Febrero] 

Jueves, 10 de Febrero

 

Valle de Esteban

Y pasaron

miércoles, 9 de febrero de 2022

Castilla


 


 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

        He estado unos días en Burgos y de regreso a Córdoba con la momentánea tranquilidad que da la falta de novedades en lo tocante a la salud de la familia me asalta cierta desazón en el coche por el blablablá de las votaciones que empuerca la convivencia de mis paisanos castellanoleoneses. El meollo del cogollo de esta edición de los votos se localiza al parecer en la "España vaciada" que servidor ve como un invento de aprovechados resueltos a vivir de un cuento que está por ver cuánto se alarga.
      

Soy de pueblo en el que había escuela de párvulos y de mayores. En la de mayores, la escuela de los chicos y otra escuela para las chicas en las que se podía acabar lo que se llamaba EGB. Asistí a ellas.  Si queríamos seguir con los dos bachilleres teníamos que irnos a los frailes o al Colegio Menor de Burgos... o nuestros padres dejar el arado y la yunta, colocarse en la Scala o Nicolás Correa, comprar un piso en Gamonal y a tirar p'alante. Hoy en mi pueblo no hay niños, ni jóvenes y casi ni mayores porque nos hemos ido y no vamos a volver. Por supuesto no queda escuela ninguna. Han cerrado cinco de los seis bares que había en los sesenta y el que queda se mantiene porque cura chorizo, jamones y una cecina insuperable que lleva casi un siglo entusiasmando a las gentes de la Demanda que paran a comprar una pieza al bajar o subir la Sierra. Nos gusta pasar un mes en el pueblo y por eso arreglamos las casas de los padres o las hicimos nuevas en lo que fueron cuadras y pajares y lo pasamos bien cantando las bondades de nuestra particular costa del oxígeno arrullados por el piar de cien especies de pájaros. De entre los que vamos a disfrutar en verano del pueblo han salido unos cuantos que han visto el filón de hablar del modo de arreglar lo que no tiene remedio. Les darán dineros para observatorios, institutos, seminarios, direcciones generales y hasta puede que torretas para el internet... pero esos pueblos seguirán vaciándose por una lógica matemática aplastante. No nacen niños, ¡ojo! ni siquiera en las ciudades. Está muriendo gente como en siglos nefastos de oscuridad medieval y ni siquiera con la golosina de casa y tierra gratis es atractiva la vida en un pueblo para estas generaciones que creen que la leche se rellena en el cartón de tetrabrick abriendo un grifo en una fábrica.
     

Que los pueblos de Castilla se vacían no sé si es un problema, una desgracia o la simple consecuencia de un abandono que han propiciado las Administraciones. Lo triste es que hasta las capitales como Soria, Palencia, Burgos... son despreciadas por los que viven en las Cortes y aledaños del poder y tenidas como pueblachos sin importancia en los que cada día, como en sus pueblecitos, hay menos vecinos, y a los que hay se les contenta con unas peladillas a la puerta del restorán. Al gran banquete de la España son sólo los más distinguidos polculeros los que merecen ser invitados.

Nuestras raíces


Kant

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    En el 98 fuimos a los toros y ahora estamos con el tenis. Habiendo tenis y Eurovisión, es natural que los medios pasen silbando por los camioneros del Canadá y por los pelantrines de Lorca. Como Cuando Entonces. Los sindicatos verticales, que resisten el calambrazo del recibo de la luz sin pestañear, se echan al monte por Eurovisión, es decir, por nuestras “raíces kantianas”, como apunta una ex ministra de Aznar que creyó en el tubito de polvos pica-pica que Powell agitó en la Onu para pulverizar Iraq.
    

¿Raíces kantianas? No vamos a discutir las tesis sobre rizomas de Deleuze y Guattari en “Capitalismo y esquizofrenia” que tan buenas madrugadas nos dieron en los 80, pero las raíces de Europa son cristianas; kantianas serían las raíces del nihilismo que nos llevó con Bush & Blair a borrar del mapa las ruinas del Jardín del Edén.
    

Kant, “el Robespierre de la filosofía alemana” (para Heine, Kant supera a Robespierre como revolucionario), era para Russell uno de los infortunios de la filosofía, y eso sin saber que un día sería utilizado para reavivar la Guerra Fría enterrada oficialmente por Bush (“arbusto”, oh, justicia poética) y Gorbachov.
    

Kant gusta a la aznaridad por el pleonasmo “Estado de Derecho”, que les pirra. Dalmacio Negro, el sabio del Estado, explica que “Rechtsstaat”, idea de Federico el Grande, es creación kantiana, y debe su falso prestigio a que pasa por ser la versión continental del “Rule of law” de los ingleses. En realidad es la sociedad planificada por la legalidad: acabar con la política para instalar… “la paz perpetua”, obra irónica, para Arendt, y para Fueyo, un sueño de felicidad internacional, “concebido no en vano a la vera de un cementerio”, una obra de arte político surrealista.
    

En un Occidente hoy sólo preocupado por los valores éticos entre las hembras del bonobo, preguntó Muray a los yihadistas:
    

–¿Os permitirán demostrar vuestras investigaciones que entre los mandriles se da cierto conocimiento intuitivo del imperativo categórico kantiano?

[Miércoles, 2 de Febrero]

Miércoles, 9 de Febrero

 

Valle de Esteban

Sweet Palermo

martes, 8 de febrero de 2022

La lechuza de Hegel


 
 
Hegel

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Ahora que en la escuela quitan la filosofía, los ministros europeos se agarran a los filósofos para engancharnos a la nueva ola neocón. Una ex ministra de Aznar tira de Kant para envolver la vuelta a la Guerra Fría, y un ministro alemán tira de Hegel para envolver su Dictadura Sanitaria.
    

La imagen de Hegel que uno sacaba de la escuela era su lechuza de Minerva iniciando el vuelo al caer el crepúsculo, palabra a la moda por la literatura política de Fernández de la Mora. Ahora un ministro de Salud alemán con pinta de tonto adulterado por el estudio se viste de lechuza para reanudar el vuelo hegeliano:
    

–Dicen que la vacunación obligatoria se interpone en el camino de la libertad. Yo digo que la libertad es vacunarse. Hegel dijo: la libertad es la comprensión de la necesidad.
    

Lauterbach, ese ministro con pinta de tonto adulterado por el estudio, cree que la libertad es un invento alemán, y Hegel (imita su peinado), su profeta. Santayana, anonadado ante la gran cantidad de hegelianos que encontró en Inglaterra (“¿cómo podía ser que en Oxford y en Cambridge dejaran de ver en Hegel la huella de la serpiente?”), nos dice que la libertad alemana de Hegel es como la libertad de los ángeles en el cielo, que ven la faz de Dios y no pueden pecar.
    

Con peor malicia, su amigo Russell dice que para los hegelianos la verdadera libertad consiste en el derecho de obedecer a la policía, cosa que, privados de la filosofía en la escuela, ignoran nuestros adolescentes, y todos los días llegan videos de la kantiana Unión Europea con adolescentes (¡niñas!) reducidas a puñadas en el suelo por gordinflas uniformados (¿tapados de Putin?) con librea hegeliana (ya saben: “la libertad es la comprensión de la necesidad”), que así fue como los esclavos del cuento de Hegel pasaron con entusiasmo de la esclavitud forzosa a la servidumbre voluntaria, que es lo nuestro.


  Hegel y su tropa son la libertad como sometimiento completo a cualquier forma de autoridad: sólo si uno se somete es libre, mientras que, si se rebela, es esclavo. Lo piensan los amos de la UE.

[Martes, 1 de Febrero]

Martes, 8 de Febrero

 

Valle de Esteban

La primera, en la frente

lunes, 7 de febrero de 2022

Infantinos y ceferinos


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El fútbol aburre a la nueva juventud. Le falta leyenda (en jerezano, lecturas): hay futbolistas que, por lo visto, saben leer los partidos, pero no los libros, que esos, desde que se fue Pardeza, sólo los lee (al menos los de trigonometría) Álvaro Benito. ¿Y qué dice del fútbol la Agenda 2030?
    

Sabemos que en 2030 los aficionados nos alimentaremos exclusivamente de césped, pero nadie garantiza que con eso vaya a salvarse económicamente el fútbol como lo conocemos, y los dueños de la vaca se devanan los sesos buscando fórmulas para mejor repartirla, dando ocasión a la guerra de los infantinos, que con la Fifa controlan lo grande (pescuezo, pecho, morcillo, costillar, falda, contra y morrillo), con los ceferinos, que con la Uefa controlan lo mollar (el solomillo), fuente de tantas greguerías gastronómicas de García. Europa y Resto del Mundo. Infantinos y ceferinos, güelfos y gibelinos, Capuletos y Montescos. Hagan juego, señores.
    

–En Europa el Mundial se juega dos veces por semana, porque los mejores jugadores del mundo juegan allí –prepara el terreno Infantino.
    

Infantino, que para los italianos es suizo y para los suizos es italiano, ha presentado al Consejo Europeo su plan de Mundial bianual. ¿Y por qué no anual? Después de todo, el mundo tiene pinta de estar yéndose al garete, y si queremos que todos los países de la Tierra organicen su Mundial habría que darse prisa.
    

Infantino es filántropo, y la filantropía tiene su propio ritmo. Hace unos años viajó a Cuba a ponerle una camiseta con su nombre y el número “9” al dictador Raúl Castro, hermano blando de Fidel, hijos de gallego y libanesa, que prohibieron en Cuba el oeste “The Wonderful Country”, con Robert Mitchum, porque los villanos de la película se llamaban los Hermanos Castro.
    

–El presidente Raúl Castro ya marcó muchos goles en su vida y ahora va a marcar goles de fútbol –dijo Infantino al colocarle la zamarra al dictador, y lo dijo en español, porque el prestigio de Infantino se asienta en que habla seis idiomas.
    

A continuación, quizás por no infringir la ley cubana contra la extravagancia (uso de vaqueros, pelo largo e incluso barba), Infantino aclaró a los presentes que el “9” no era en fútbol número baladí, “pues el ‘9’ es el número del goleador”, y su deseo era que Raúl Castro fuera el “9” de su proyecto Forward, por el que la federación de cada país recibiría 750.000 dólares anuales para sus cosas. Ahora en el Consejo de Europa ha cantado “a capella” el “We Are The World”:
    

–Vemos que el fútbol se desarrolla en una dirección en la que algunos lo tienen todo y otros nada. Tenemos que dar a los africanos oportunidades y dignidad.
    

(Traducción: “No podemos seguir fingiendo día a día / Que alguien, en algún lugar pronto hará un cambio / Todos somos parte de la gran familia de Dios / Y la verdad, ya sabes, el amor es todo lo que necesitamos…”)


    Es Infantino, el nuevo líder de los No Alineados. Si esto no conmueve a los burócratas de Bruselas, ¿qué los va a conmover? ¿Que Kimmich se deje, finalmente, vacunar?
    

El estilo de Bruselas es una mezcla de la “progredumbre” de Infantino y de las “raíces kantianas”, como dicen los neocón, de Ceferino, que tiene la sartén por el mango, y llegado el momento también puede marcarse un “We are the world, we are the children / We are the ones who make a brighter day”. La TV paga por las estrellas, no por la posesión xaviana. Y a las estrellas las controla Ceferino, que acaricia al gato de la venganza invitando a los americanos a disputar… ¡la Eurocopa!
    

El panorama que se dibuja a corto plazo es un Mundial anual. Divididos los organismos del fútbol como en su día se dividieron los del boxeo, que tienen un campeón por cada asociación, con el aliciente de unificar los títulos peleando entre ellos, la Fifa organizaría el Mundial de los Años Pares, y la Uefa, el de los Años Impares. El Mundial de Infantino y el Mundial de Ceferino. El Mundial de Infantino sería sostenible, resiliente y ecopelotudo como una gala de los Goya, y su Mascota anunciaría vacunas en los descansos de los partidos. El Mundial de Ceferino sería jocundo, eurocéntrico y neocón como una gala del Balón de Oro, y su Mascota anunciaría autos de Elon Musk para mileuristas con valores.
   

 ¿No os gustaba la Superliga? Pues a apencar con el Minimundial.

Adela Fernández

KROOS Y EL TEQUILA


    José Alfredo Jiménez, que era quién más podía saber de tequila, después del Indio Fernández, no tomaba tequila, sino whisky, contó su hija Paloma. Y por la hija del Indio, Adela, sabemos que Sam Peckinpah llamaba a su padre Indio Tragafuegos, de verlo tomar no tequila, sino aguardiente y masticar chiles: nunca permitió que una mujer saliera de su casa de su casa en Coyoacán tocada por el tequila: “baño de tina con sales, frotada de Chanel y dormida entre jorongos de colores vistosos para levantar el ánimo”. Tequila, aquí, sólo ha tomado el centrocampista Kroos, según ha revelado él mismo: lo tomaba para celebrar, como el Mundial, y para olvidar, como la Champions del año 12 contra el Chelsea: “No había otra forma de aliviar el dolor”. Ahora es imposible mirar a Kroos, que podría salir al campo con poncho, y no pensar en Chavela Vargas en “El último trago”.

[Lunes, 31 de Enero] 

Viernes, 11 de Febrero

 


Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Lunes, 7 de Febrero

 

 

Brighton y la seeñora Murf

domingo, 6 de febrero de 2022

De cómo la acracia llegó al noble agro


Agro chinchonero, esta mañana
(Detalle)
[Junio, 2013]

Vicente Llorca

 
Sabia costumbre, por las mañanas nos juntamos en el bar de Alipio, en la carretera. Allí, con el café temprano, las noticias llegan, y la prensa local, y se puede uno enterar de los grandes temas del día. De los precios del mercado, por ejemplo. O de cómo la otra tarde estuvieron persiguiendo un novillo de Juan por la autovía, hasta que consiguieron encerrarlo, entre autocares y portugueses perplejos. Dicen también otros que han enviado todas las novilladas al matadero, ante la calidad de las ofertas que le habían llegado. Antes, las torearon ellos mismos, asegura alguno.

Todas las mañanas L. nos saluda, con su voz ronca y castellana, afirmando:

-Esto lo arreglaba quien yo sé.

Nunca terminamos de saber si se refiere al general Muñoz Grandes -panacea universal de todos los males, según él- o a D. Santiago Bernabeu, en vida del cual, dice,  “no pasaba esto”. Depende de que el Madrid haya ganado o perdido esos días.

Por la mañana habíamos estado en la Fuente de San Esteban, donde se celebraban las fiestas del Corpus.

Las fiestas no pueden ser más tradicionales; encierros y misa; y capea en la plaza y procesión; y el toro del aguardiente y romería hasta la estación. Y una becerrada y baile debajo de la iglesia. El domingo, día grande, se anunciaba una novillada formal en el coso de la carretera, con trajes de luces y alguacilillo. Hasta burladeros tienen…

Esa mañana corrían por el pueblo una especie de carretones con pelo y cuernos, persiguiendo a los muchachos y celebrando el encierro infantil. A mí, no sé por qué, de repente me encantó el encierro. Los monigotes con ruedas, a modo de tarasca o gigantes y cabezudos, los muchachos riendo -y asustados en el fondo- tenían algo de celebración carnavalesca, ancestral y mágica, en donde la figura totémica del toro recorre las calles, y entra en la iglesia, entre el jolgorio y el miedo, y los petardos que saltan por las aceras. Un niño gordo y mofletudo había bajado a la plaza, con un remedo de disfraz de torero, y hubo que ver el pasmo que se le quedó en la cara cuando el carretón pasó por delante, humillando, mientras él, muy serio, le inflingía un pase de pecho. Éste no se olvida ya en todo el invierno.

Los toros de cartón, que sobresalían por encima de las talanqueras, tenían además el aspecto del encaste Vega-Villar, cornalones y berrendos en negro, y eso también contribuía a la exaltación taurómaca.

En el bar, luego, L. siguió protestando, describiéndonos los costes de la fiesta del pueblo, a la que él había contribuido. Hay que traer no sé cuántas ambulancias, decía, y pagar infinitos seguros. Y la Seguridad Social se lleva un quiñón y encima hay que elaborar un proyecto, visado por el Colegio, de la plaza y las instalaciones del ruedo. Hasta los remolques de los tractores, y un trillo viejo, que forman la ancestral plaza de carros, se revisan y pagan, afirmó, aunque esto ya no sabíamos si lo decía en serio. Del bar, ya a mediodía, salimos reforzados en la teoría, expuesta minuciosamente por un vecino, de que hay un enano maligno, instalado en las oficinas de la Administración, cuya única tarea es la maquinar decretos y reglamentos, día y noche, para fastidiarnos a los del campo, complicarlo todo y conseguir que nos rindamos de una vez.

-Pues yo, que tengo una librería en Zamora, debo de estar vigilado por el mismo enano -soltó un primo mío, bastante leído, y que efectivamente soporta una librería en Zamora.

La librería la va a cerrar por fin, me confesó en un aparte.

-Como pille a los de la Administración…

El tema de la Administración y el enano burócrata nos habían fastidiado el aperitivo, así es que nos fuimos. En los soportales, los muchachos aún seguían jugando al toro.

Por la tarde, para completar el día, nos fuimos a Vitigudino con un amigo, que lidiaba allí una novillada. La novillada en realidad eran toros para las calles, que luego se iban a encerrar para la capea en la plaza. La ganadería de mi amigo en tiempos se toreaba en Madrid, en San Isidro, y en Pamplona y en Sevilla. Pero tal y como están la cosas tampoco es plan de ponerse estupendos y los novillos estaban vendidos para los encierros y además había unas vacas de retienta y allá que nos fuimos.

Cuando llegamos todo el pueblo se dirigía a la plaza, a las afueras, sobre el camino del matadero. Las peñas llevaban cada cual su orquesta y era de ver como todas coincidían en exaltar el popular sonsonete -vagamente filosófico- de “Si te ha pillado la vaca, jódete…”, estribillo incluido. Estoicismo popular, comentó alguien.

La entrada era muy barata y todos, viejos y mozos, se agolpaban en fila en la taquilla. Como íbamos con el ganadero pensamos entrar por la puerta de corrales, que la tradición dice que el ganadero por lo menos pueda ir gratis a sus propios festejos. Pero allí no había más que un portero, gordo y funcionarial, que nos miró con el unicejo fruncido y al que ni nos atrevimos a nombrarle la consuetudinaria ley. No nos dejó ni hablar.

Yo recordé entonces otra tarde, hace ya tiempo, en la que el que lidiaba era yo, una novillada en el noble pueblo de Bañobarez, allá por los Arribes, y en la que nos dirigimos alegremente al encargado de la puerta de chiqueros.

-Hola, buenas tardes. Estos vienen conmigo. Soy el ganadero.
 
-¿El ganadero? ¿Otro que viene con lo mismo? Han entrado ya cinco con el mismo cuento…

Y allá que nos tuvimos que ir a la taquilla, a sacar los entradas, que la novillada daba comienzo. Todavía me estoy preguntando quién fue el capullo que entró con mis boletos.

 Afortunadamente aquí apareció uno de los de la Comisión de festejos y nos llevó al palco de presidencia y pudimos pasar con él. Las bandas habían cambiado de tema y ahora perpetraban, con idéntico furor, “Paquito el chocolatero”.

Los festejos de Vitigudino al parecer los organiza una comisión de vecinos, y ellos se encargan de todo, y corren con todos los gastos y hay que ver qué entusiasmo tienen, porque para esa tarde habían traído por lo menos seis utreros, gordos y lustrosos, y algunas eralas para los más chicos. Nos dijeron luego que por la noche echarían el toro del aguardiente. Ellos se habían hecho empresa, contaron, y allí no había ningún tipo de subvención. Cuando me enteré además que para las fiestas de la Virgen, en agosto, habían programado una corrida mixta con toros de Victorino y de Barcial, mi admiración ya no conoció límites. Que en el cuarto toro nos invitaran a una merienda con queso curado, matanza de ibérico y vino de la sierra en el patio de arrastre no tiene que ver con mi entusiasmo, fraguado ya desde el momento en que me los presentaron.

En la plaza tuve la misma iluminación -algo más estruendosa- que por la mañana, en las calles de la Fuente. Se celebraba la capea, y los mozos quebraban a los toros, y los recortaban y saltaban la barrera y alguno se dejó los dientes en el callejón, porque calculó mal el salto y la plaza, remota y oscura, es de piedra… Luego, salieron los capas y recordé, viéndolos, el toreo que de niños habíamos conocido en los pueblos, y en las fincas y en el carnaval de Ciudad Rodrigo. El toreo sobre las piernas, con utreros y cinqueños cornalones, en el que el juego es quebrar al morlaco, y burlar su embestida. Capotes y toallas, alguna pañosa de verdad y un gabán que se quitó uno servían de engaño frente a los novillos. Y las piernas de los maletillas, que burlaban la embestida, al tiempo que los oscuros utreros rebañaban la suerte, intentando alcanzar a los mozos. En un momento determinado uno se estiró frente a un cuatreño, girón y coletero, y en ese instante tuvimos la sensación de estar asistiendo al origen de la tauromaquia, en el gesto que se inmoviliza frente a la embestida ciega del toro, y entre las carreras y las voces, y el vino agrio de las capeas.

Hacía mucho que no veíamos a los capas, los que antaño recorrían los caminos de las fincas y de las talanqueras, en el campo de Salamanca. En el patio, durante la merienda, habíamos estado hablando con alguno, escéptico y visionario en el fondo.

-Para completar la tradición ya sólo falta que pasen el capote por el público, para sacar las propinas -se me ocurrió comentar, al final de la capea.
 
-Sí, hombre, qué quieres. Que entonces vengan los de Hacienda y se lo lleven… - replicó otro.
 
Alguien se rió. Mi amigo, el ganadero, se quedó en silencio. Luego dijo:
 
-El Estado es un robo.

Y entonces tuve la certeza de que el príncipe Kropotkin había llegado, por fin, al noble agro.



Domingo, 6 de Febrero


 

Vengo a verte pasar todos los días

"No temas; desde ahora serás pescador de hombres"

 DOMINGO, 6 DE FEBRERO

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:

-Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca.
 

Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:

-Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.
 

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón:

-No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
 

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


Lucas 5, 1-11

sábado, 5 de febrero de 2022

Un dilema liberalio

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El dilema ético de los hombres modernos lo descubrió Sloterdijk y radica en el hecho de que pensamos como vegetarianos y vivimos como carnívoros. Para entenderlo, invita a releer “El imperio de los terneros”, de Rifkin (calzo de la mesilla de noche del ministro Garzón), sobre “el monstruoso paralelismo” existente entre la historia humana y la cría de ganado al por mayor hasta “el capitalismo cárnico contemporáneo”.


    El dilema ético de Sloterdijk es un dilema cornudo, como el dilema liberalio planteado por un tuitero (“el tercero de los Trastámara de toda la vida”):


    –Si el problema real fuera sanitario, el mercado negro sería de vacunas. Que haya un mercado negro de pasaportes evidencia que el problema es de libertad.
    

Un dilema es cornudo cuando de tal suerte se disponen en él las puntas de la argumentación que quien de la una se libra, cae en la otra, llevándose la cornada. Cornudo fue el dilema en una cena diplomática del conde Ciano tapando la salida a Foxá (“Señor Foxá, la bebida acabará matándolo”), que tiró a matar: “Al menos a mí –contestó– no me matará Marcial Lalanda”. Y cornudo fue el dilema del “asociacionismo político” en el franquismo, con la “trampa saducea” de Fernández Miranda:
    

–Dije saducea por no decir farisaica. Los saduceos son más desconocidos, y así los procuradores se ofendían menos. Si te tienden una, ¿cómo actuar? Cristo pidió la moneda, miró la efigie y contestó más ambiguamente que yo, pues después de veinte siglos nadie sabe bien qué quiere decir “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
    

¿Al César la vacuna y a Dios la libertad, o al revés?
   

 “No hay chico ni chica / venido con vida a este mundo / que no sea un poco liberal”, fue el “hit” victoriano de Gilbert y Sullivan, los Tim Rice y Lloyd Webber del liberalismo con librea. El liberalio actual reduce la política a la economía, como un socialista más, y sabemos que la marcha de la economía es inversamente proporcional al número de economistas en el gobierno.

[Sábado, 29 de Enero]

Sábado, 5 de Febrero

 

Valle de Esteban

los picos y las alas con las flores
saben hacer panales, mas no guerra


viernes, 4 de febrero de 2022

Moratoria de lo cotidiano


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    La nao “Meteoro” en el Mar Negro es la avanzadilla del sanchismo para la guerra de Ucrania (la nao “Santa María” en el Golfo –“no es moco de pavo”, informó “El País”– fue la avanzadilla del felipismo para la guerra… del Golfo), que empezará el primero de febrero, festividad de San Claro, con la Luna Nueva, que luce muy bien para las tropas en la nieve. Con eso, y con las anotaciones de puño y letra de Lenin al “De la guerra” de Clausewitz, Putin podría tomar Kiev sin despeinarse, como Sánchez tomó Madrid en los estados de alarma. Ilegales, pero los tomó, que no otra cosa es la soberanía.
    

–La guerra no es sino la prosecución de la política por otros medios –dice Clausewitz, que quiere decir (dicho por quien mejor pensó el poder) que la política es y sigue siendo su “cerebro”, pues la guerra (“última ratio” de la agrupación según amigos y enemigos) no posee ninguna “lógica propia”.


    Al recibir en el 83, un año antes de morir, el premio de la Paz de los libreros, Manès Sperber, que había hecho surfing en todos los totalitarismos del siglo XX (hasta con Willi Münzenberg, que hoy no daría ni para becario del departamento de censura y propaganda de las Big Tech), planteó una pregunta que impresionó mucho a Marquard (un centrista del “justo medio” de Aristóteles): “¿Cómo fue posible que en el siglo XX los seres humanos estuvieran preparados psíquicamente para dos guerras mundiales?” Y su respuesta fue:


    –Estas terribles guerras no fueron sólo terribles, sino que al mismo tiempo fueron deseadas, de un modo terrible, como una descarga de lo cotidiano.
    

Para Sperber, la insatisfacción con lo cotidiano generaba la fascinación hacia esa “moratoria de lo cotidiano” que es la guerra. Ya fue su tesis en el 38, con su “Análisis de la tiranía”, silenciado por nazis y comunistas, según el cual la tiranía (de derechas y de izquierdas) triunfa porque promete también una liberación del peso de la cotidianidad burguesa: la irrupción antiburguesa del gran estado de excepción. 

[Viernes, 28 de Enero] 

Viernes, 4 de Febrero

 

 

El bar de Hegel

jueves, 3 de febrero de 2022

El Mundo Libre


Molière

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El 4 de mayo del 45, Churchill escribe a Eden que el golpe de Rusia contra Polonia “constituye un hecho sin paralelo en la historia de Europa”. El 13, cablea a Truman que un “telón de acero” ha caído sobre el frente ruso. Y el 24 pide a sus militares que estudien la “Operación Impensable”, con fuerzas angloestadounidenses expulsando a Rusia de la Europa del Este. ¿Con quién más? Con la Wehrmacht desnazificada.


    El Mundo Libre, pues, es todo lo que no es Rusia, un hilo de araña moral que va del liberal Biden, lo más viejo, en Washington, a la laborista Jacinda, lo más joven, en Wellington, pasando por Rutte, lo más liberalio, que es decir lo más hipócrita, en La Haya. La esencia misma del teatro –recuerda Muray– es una ostentación de la hipocresía mediante la cual la realidad, a su vez, se revela como teatro de credulidad universal.


    –Balzac felicita a Molière por haber “hecho de la hipocresía una de las artes, al colocar para siempre a Tartufo entre los comediantes”.
    

Entre la franqueza de Biden llamando “estúpido hijo de puta” a un periodista (el periodismo lo ha agradecido como un elogio presidencial) y la espontaneidad de Jacinda dando, muerta de risa, las cifras de suicidios en su país (con la nariz de Yolanda Díaz y la risa saltona de Jacinda Ardern hizo Picasso su “Gallo” del 38), tenemos el morro de Rutte acreditado en el Parlamento del país que ata con “no vacunados” a los perros. ¿Cómo juzga el contenido del libro (un truño de propaganda neocomunista) de Klaus Schwab?, pregunta a Rutte un diputado de nombre Gedeón. “No lo conozco, pero le aconsejo no caer en teorías de la conspiración”. Gedeón: “Mentira. Usted escribió a Schwab que el libro es ‘un análisis esperanzador para un futuro mejor’.” Rutte: “Fue una carta por cortesía. No puedes leer todo lo que te envían”. Gedeón: “¿Me está diciendo que no me mintió a mí, sino al señor Schwab?”
    

Estos son los líderes que dispondrían de nuestras vidas (las haciendas ya las tienen) de vuelta a los campos de Flandes.

[Jueves, 27 de Enero] 

Jueves, 3 de Febrero

 


La hipotenusa

miércoles, 2 de febrero de 2022

La Virgen de las Candelas


 


 


 Gamonal, Burgos

F.J.G.I.

Ay, la guerra

El Líder del Mundo Libre

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Nos vamos a la guerra con el líder del mundo libre, Sleepy Joe, que para celebrar San Francisco de Sales llamó en rueda de prensa “estúpido hijo de puta” a un periodista de la Fox que le preguntó por la inflación. Los demás periodistas callaron como tusos porque Sleepy Joe es el líder del mundo libre, cuyo pilar, dicho por Montesinos, es la prensa, y no vamos a tirar piedras a nuestro tejado.
    

No sé del covid, pero de la guerra (o mejor: de la discusión sobre la guerra) uno está vacunado desde lo de Iraq.


    –Iraq es el emplazamiento del Jardín del Edén. Aquí tenéis que andaros con pies de plomo… –fue la arenga del teniente coronel Tim Collins a la infantería británica en 2003, cuando el Movimiento Nueva Moderación de Blair, atacando por el Éufrates, y de Aznar, atacando por el Tigris, llevó la democracia de los Bush a Mesopotamia, que quiere decir Entre Dos Ríos, o sea, la Zentralidad que Pons trata de imponer en Polonia por encargo de Clarabelle Cow.
    

Otro militar británico, Nick Carter, jefe del Ejército, lleva años avisando de lo cerca que andamos de otra guerra mundial, y todos recordamos que la primera estalló por el incidente con un serbio.
    

Tenemos un único valor, el dinero, que mueve dos industrias: el narcotráfico y la guerra. Dejemos la retórica y vayamos a lo negro. Nietzsche supo sacar brillo a “la muerte de Dios” y profetizó las dos guerras del XX, aunque también profetizó que el XXI sería aún peor. Habrá guerra. No sabemos si Putin contará con algún Zhúkov, pero sí que nosotros no contamos con ningún Patton. El estratego del mundo libre es Milley, que llamó a los chinos para decirles que, si Trump ordenaba cualquier ataque, estuvieran tranquilos, que él los avisaría antes de actuar, lo que le valió seguir en su puesto con Sleepy Joe, a cuyas órdenes planificó la Huida de Afganistán, coronada con un dron que mató a siete niños que no eran los de Écija, como había vendido el Pentágono. ¿Y España? Bien, bajo las alas del general Reyes, as de la Aviación.

[Miércoles, 26 de Enero]

La literatura japonesa en Ávila


  
Palabras dichas por Jorge Laverón
 en la presentación de dicho libro

 
Jorge Laverón
La Venencia, 16 de junio de 2013

Buenos días. Es un honor presentar esta magna obra, en una bodega con un grano de uva en el paladar. En este año dual España-Japón. El autor del texto, Vicente, exhibe amplios conocimientos geográficos sobre la bella provincia de Ávila y las costumbres avileñas, aunque a veces marre en los confines y se adentre en Madrid e incluso llegue a tocar Cáceres. Pero bien, un avileño tiene derecho a ensanchar su provincia como, por ejemplo, un segoviano que considera a Navalcarnero como municipio perteneciente a la Comunidad Independiente de Segovia.

El texto escrito, por otra parte, en precioso castellano, no sería del todo comprensible, sin las magníficas ilustraciones fotográficas de  Ángeles San José.  El maravilloso paisaje avileño queda netamente reflejado para Ángeles en estas fotos que dan realce al texto de Vicente.

Por otro lado, llama la atención el vasto conocimiento del autor en literatura japonesa. Japón, país lejano y sin embargo muy cercano, de grandísima tradición literaria, desgraciadamente desconocida en España. Por ello hay que agradecer a Vicente este profundo acercamiento a esta literatura nipona y sus autores tan próximos a nosotros y tan apegados a la entrañable provincia de Ávila, cuna de nuestra impar doctora Teresa de Cepeda. Autora de impagables versos inspirados en la más ancestral literatura japonesa, y como ejemplo valga «vivo sin vivir en mí y muero porque no muero», clásico haiku donde los haya. Es un texto el de Vicente Llorca, repleto de humor. De un humor sutil, finísimo, una mezcla del humor nipón y el humor vacceo tamizado del humor salmantino y del humor benidormí. ¿Y por qué no?, del humor mallorquí o más concreto, manacorí.

Por las páginas del libro desfilan autores japoneses de distintas escuelas. Afincados, como el gran Kenko, en San Pedro del Arroyo, donde se aficionó al vino montañés y a las tapas de morro, manitas, pie y demás sutilezas locales. No menos brillante es el ilustre poeta Tsurayaki, vecino de La Adrada, en cuya presa de La Pinara tomaba baños de agua helada, incluso en el mes de agosto, y que, según contaba la Uge, oronda panadera, bella y coloradota, subía tras el baño refrescante, la Cuesta Repentina, corriendo de espaldas.

Otro literato a destacar, Natsume Sosheki, instalado en Lanzahíta, alquiló una cómoda casa de pueblo a la familia de los Zoilos, y daba de comer a una hermosa guarra, de la cual se alimentó largo tiempo, tras ser sacrificada en noviembre, por la hermosa y morena Olvido, hija menor del patriarca Don Zoilo. También es conocido en Lanzahíta el ilustre poeta Soseki, que se aficionó a los toros en casa de Pepe Escolar, el Tío Pichorronco, y logró que en las fiestas patronales, el 9 de septiembre, en la triangular plaza del pueblo, toreasen mano a mano El Inclusero y El Puno reses albaserradas del señor Escolar. Tanto el alicantino Gregorio Tébar como el colombiano Jaime González brindaron la muerte de un toro al excelso poeta Soseki y cortaron las orejas y el rabo con el consiguiente júbilo popular. Luego los rabos fueron estofados por la hermosa Olvido y degustados por el honorable poeta.

Antes de acabar quiero hacer un pequeño inciso. Estos días ha estado en visita oficial a España el príncipe heredero del Japón, Naruhito, el futuro ocupante del Trono del Sol Naciente, y en una de las etapas de esta visita se trasladó a Coria del Río, en Sevilla, para en solemne recepción mostrar sus respetos a la familia Japón, de unos 700 miembros, descendientes del samurai Hasekura que aquí se acomodaron en 1613. Estos japoneses de Sevilla son desde árbitros de fútbol, hasta escritores, historiadores, cantaores, poetas, etcétera. No entiendo cómo nadie, ni del Ministerio de Exteriores o de la Embajada no hayan informado al heredero del Trono Imperial de la numerosa y cálida relación de Ávila y Japón para que el Príncipe se hubiera acercado a comprobar en tierras avileñas las muchas huellas dejadas por sus compatriotas desde, aproximadamente, los mismos años que la familia Japón de Coria del Río.

Y acabo con una nota del profesor García Borrega, que espero Vicente incluya en la próxima edición de este original estudio, modelo de erudición.

Dice así: «En 1968 el premio Nobel de literatura, Yasuari Kawabata, autor de El Maestro de Go, Meijin y, sobre todo Yama no Oto o El clamor de la montaña, estuvo, poco antes de abrirse las tripas, en Cuevas del Valle, el 12 de julio, San Hilario, para ver torear a Adolfo Regajo, natural de Jemenuño, y de cursi apodo “El Abulense”, reses de “Los Lastrones”, finca cercana a Cebreros, tierra de vinos.»

No le debió sentar bien al Maestro Kawabata el cocido de La Colilla, el vino de pitarra o las copas de licor de moras, porque días después tras entonar la seguiriya compuesta por su ancestro Ricardo Japón Sevilla “El Cadenas”:

Cielo claro
Por el camino por el que vine
Me vuelvo

Se practicó el seppuku ozale.

Jorge Laverón
11-VI-2013





Mano a mano de Jorge Laverón y Vicente Llorca
 en lo de Pedraza de Yeltes

Miércoles, 2 de Febrero

 

 

Caballero, caballero

martes, 1 de febrero de 2022

Pensamientos


Almafuerte

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    El bioquímico Jack Drummond, destinado en la guerra al ministerio de Alimentación, concluyó que el pensamiento desempeña un papel decisivo en la alimentación humana, “y en algunos casos hasta puede llegar a sustituirla por completo”, que por eso España conserva el mejor papeo.


    –En tanto que amor a la sabiduría, la filosofía es el amor a envejecer –dice una figura del escepticismo alemán.
    

Alemania rellenó el hueco de la religión con la filosofía, y con éxito: todas las revoluciones culturales de posguerra han sido inspiradas por discípulos de Heidegger: Marcuse y Sartre con los estudiantes, Anders y Jonas con los ecologistas, Tugendhay con los pacifistas, Derrida con los posmodernos… Es la tesis de Jürgen Busche, el crítico literario que en la “Controversia Habermas” identificó a Habermas comiéndose una antigua carta muy comprometedora… y nutritiva.
    

Definir la filosofía como la sabiduría de vejez de quienes aún no son viejos nos trae de vuelta a España, donde, a propósito de la pandemia, el Primer Filósofo de la Nación ha salido al corte para recordar que una cosa es libertad, y otra, libertinaje. Libres son los vacunados, y libertinos, los no vacunados, que además son “chusma”, y no “de la cósmica chusma sagrada” de Almafuerte (“Aquí salgo del seno profícuo / de la cósmica chusma sagrada, / como surgen los rudos poceros, /ungidos en greda, del pozo que cavan”). Chusma y “con ganas de darse importancia”, como “el tenista Yo-Covid” (agudeza mitad Arévalo y mitad Cioran), “serbio perdido” (¿tonto?).
    

Ante la cuestión de la libertad ningún español dio nunca ni con la palabra… ni con el tono, que era una de las pegas que Russell ponía a la divinidad del Jesús de “¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podéis escapar a la condenación del infierno?”
    

–Se lo decía a personas a las que no gustaban sus prédicas, y a mi modo de ver no es ése el mejor tono.
    

En Italia los no vacunados sólo tendrán acceso a comestibles de primera necesidad. Mas, si queréis comer pensamientos, aguardad a la guerra de los “aznarejos” de Iraq contra los “putinejos” de Ucrania.

[Martes, 25 de Enero]

Martes, 1 de Febrero

 

 

El unicornio