martes, 26 de marzo de 2019

Ultra y post



Hughes

El otro día leí la expresión “ultraproteccionista” referida a Donald Trump. Me llamó la atención. Ultraproteccionista es “más allá” del proteccionismo. Quizás un ultraproteccionista sea casi un autárquico. Trump no lo es, desde luego. Entonces, ¿por qué no dejar sin más la palabra proteccionista? ¿Qué hay entre el proteccionismo y la autarquía que merezca ser “ultraproteccionista”?

El prefijo ultra tiene la acepción de “más allá” de, y de algo “en exceso”. Pero además es un agravante ideológico. Hay ultraderechistas, ultraconservadores, ultracatólicos y ahora, también, ultraproteccionistas. Es una socorrida partícula de localización, siempre a la derecha. La aventura superados los límites, el pensar ultramontano. Lo que se aleja. Para la izquierda funciona más bien “radical”. Lo unido a la raíz.

La localización es algo difusa, sin embargo, y eso es lo curioso del asunto. Sitúa cada vez más las cosas en unos términos brumosos que sólo califican. Es como ir poniendo un cercado a las ubicaciones políticas. “A partir de aquí, lo ultra”. Habría que reivindicar la pureza del prefijo. La belleza de la palabra “ultramar”, por ejemplo, o “ultramarino”. Lo que tenía de aventura. “Al otro lado”, después de haber atravesado. El “ultraísmo”, movimiento literario de principios del siglo XX parecía recoger algo así. Futurista, mecanizado, antimodernista. Renovaba el lenguaje, la metáfora con algo de depuración. Y hacía bandera, estilo o movimiento de lo “ultra”, de lo que de búsqueda, revolución, o superación tenía.

Exacto. De la superación.

Sería una rehabilitación de un prefijo tan castigado. El ultraconservador no sería un muy conservador, un “demasiado” conservador, sino un conservador en los confines de ser otra cosa. Es decir, en un conservador en tensión. El “ultra” se ha convertido en algo en sí mismo. Algo rechazable. El prefijo sitúa en coordenadas que no se sabe muy bien cuáles son, pero que son excesivas. Es una bandera de señalización. Una advertencia, un mojón, una baliza. Sabemos lo que el “ultra” es y no nos gusta. Pero a mí, por abuso del prefijo, y por recuerdo de “ultramar” y de “ultranza”, que eran dos de mis palabras favoritas de niño, cuando leo cosas como “ultraproteccionista” me rebelo ante la pereza y quiero entender (y me sale a veces como una ensoñación) ese “ultra” como un prefijo casi artístico. Y me lo imagina renovado, positivo. Por ejemplo, que “ultracatólico” no fuera un católico excesivo, y en un sitio alejado pero mortecino, sino un católico de una pureza renovada, firme, indagadora de confines, activa y muy actual.

Sucede que el prefijo a veces ha quedado soldado a la palabra, y cada vez es más difícil, por ejemplo, que al católico no le llamen sin más ultracatólico. Ultra es un prefijo impreciso, pero muy intencionado políticamente. ¿Pero y “post”? Ahora todo es post, o pos. Posmoderno, posideologías, posguerra fría, posfranquismo, postzapateril… Se ha llevado la fértil perplejidad de lo “postmoderno” a todo. Si ultra es topológico, esto es cronológico. Lo que va después, no más allá. Damos así categoría a la simple sucesión temporal. Esto en lo que estamos algo tiene que significar, nos decimos. Estamos en el postalgo, pero no queremos ser ultranada. Los dos prefijos juntos parecen indicar algo. Una constante sensación de superación, de tiempo y categorías trasgredidas.

Suarismo taurino

 Ayudados por alto de Suárez padre

Bernardinas de Suárez hijo

Luna vieja

Luna nueva
Cary Grant y Rosalind Russell con Howard Hawks


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Esta ruidajera mediática con las pistolas es un “remake”, muy malo, de “Luna nueva”, la comedia de Howard Hawks: Walter Burns (Cary Grant) no acepta que su reportera Hildy Johnson (Rosalind Russell) deje el “Morning Post” sin hacerle la crónica de la ejecución de Williams, por el asesinato de un policía. Hildy entrevista al convicto, tonto de remate, y le pone la muleta planchada para que embista:

–¿Por qué lo mataste? Porque te dieron una pistola y la usaste. ¡Producción para uso!
En esta “Luna vieja” de Ozores los liberales buenos, que van de Hildy, pintan a los fachas malos, que hacen de Williams, como si fueran el sargento de Kubrick cantando en el gimnasio “Aquí mi fusil, / aquí mi pistola, / una da tiros, / la otra consuela”, y salvan la Democracia.
–Si tu pistola valiera mi pluma de columnista, contento viviría.
Se nos mezclan las pistolas “parlamentarias” de Tejero en el 81 y de Prieto en el 34. ¡Aquellos años treinta! Ruano cambió de bando y tuvo que contratar un guardaespaldas con pistolón (una Astra), Cazorla, “un león” que se creía “perro”.
–Ya sabe usted, don César… un perro, eso es lo que soy yo. Un perro a su lado. Lo que tiene usted que darme es el “hierro”.
En Cuatro Camino se cruzaron con unos obreros que dijeron “fascista” al periodista, que volvió la cabeza y no vio al “perro”.

–El “hierro, don César, el “hierro”. Tengo empeñado el “hierro” e iba detrás de usted sólo con la cara.
En los 70 nos impresionó Leguina, demógrafo en Chile, que presumía de haber defendido de la Aviación el Palacio de la Moneda (¡la Democracia!) con una pistola. Y también (lo cuenta en sus memorias) Cebrián, de madrugada, en el pasillo de su casa, frente a Jesús de Medinaceli, con su sarasqueta de cazador de perdices y anuncios (“una preciosa paralela de dos cañones”) y “una canana repleta de cartuchos, algunos de ellos de postas”, dispuesto en “estado eidético” (es académico) a hacer frente... al fascismo. Como siempre le toca hacer aquí a la Prensa.

Ultimate Rock


Elvis Presley was not a deep thinker. He went by stereotypes. He thought blond hair belonged to girls, and dumb girls at that, so he changed his hair color. Dyed it black, to be somewhat more macho and intelligent.

John Lennon

Martes, 26 de Marzo

Valle de Esteban

El hacha luminosa

lunes, 25 de marzo de 2019

Un juego maravilloso

Parejo (Efe)

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Primero habló Sergio Ramos, que ejerció de sevillano: “El seleccionador tiene una filosofía de juego maravillosa”. (Si hubiera comenzado por ahí Casillas, a lo mejor… ¡quién sabe!) Y contestó Luis Enrique: “Sergio Ramos es un jugador único en la historia del fútbol”. La Piña, pues, está hecha, y cualquier día nos la presentan reportajeada en “Semana”, como la nueva mansión, en plan Preysler-Boyer, que también está hecha, del defensa central en La Moraleja. Pero quedémonos con la “filosofía de juego maravillosa”.
    
Dos cosas de Barcelona “interiorizó” Luis Enrique durante sus años de culé: la cultura del diseño publicitario (en ese campo se mueve como Cobi) y el gusto por el juego, o lo que eso significa desde que nos cayó encima Johan Cruyff.
    
–¿Por qué este tío no ha podido jugar en el Real Madrid? –se preguntaba uno viendo jugar a Parejo en el Combinado Autonómico de Luis Enrique.
    
Porque en el Real Madrid nunca estuvo Johan Cruyff: estaba fichado, pero a Bernabéu no le gustaba “su jeta”, y se agarró a una comisión de más que a última hora le pedían para echar a perder el trato y regalar al Barcelona la refundación que lo haría grande: le dio un estilo. El estilo que incluso a Ramos le parece “una filosofía de juego maravillosa”. Y en ese juego relucía el sábado en Valencia, como un chico Disney de estreno, el tal Parejo, un futbolista español que reúne inteligencia y clase, que en este juego casi nunca van juntas. “Fútbol de museo”, dejó aquí dicho Hughes del fútbol de Parejo, “jugador que ha de subir al Arca de Noé del fútbol patrio que es cada selección”. De haber habido en el Madrid una “filosofía de juego maravillosa”, Parejo sería hoy otro Velázquez (Manolo, no Diego).
    
El Madrid de Zidane sustituye la “filosofía de juego maravillosa” por una “mística de juego prodigiosa”, es decir, causante de prodigios. ¿O no es un prodigio el “Karius” que se marcó Courtois con Bélgica ante Rusia?
    
Courtois llegó al Madrid con el título de Mejor Portero del Mundial de Rusia, relegando al banquillo a Kéylor Navas, otro Casillas de reflejos y, por lo visto con Solari, de rencor.
   
 –¿Qué me gustaría cambiar de mí? –dijo Casillas en una entrevista–. Cambiaría lo rencoroso que soy. No sé si es una virtud o un defecto, pero soy bastante rencoroso.
    
Navas parece gran rezador (“muy agradecido con Dios”, dice ahora que vuelve a ser titular), pero con su suplencia también parece haber desarrollado un rencor que saliva como el perro de Paulov sólo con mentar el nombre de Solari (“hablé poco con él”). Místicamente unido a Zidane, Navas hace piña con Ramos, y Courtois se desliza por el grande escotillón de la gafancia. “Yo me considero buen portero, pero no sé qué me ha pasado”, balbuceó para explicar el gol que le regaló al ruso Chéryshev. Caso perdido. Otro Karius al morral. Cosas de la mística. Con la ayuda del periodismo, que siempre hallará material: que si Courtois es flamenco, que si los flamencos expulsaron a los francófonos de la universidad de Lovaina al grito, oh, justicia poética, de “¡Walen buiten!”, (¡Valones fuera!), y así. Se nos dirá: “Miren ustedes lo de Neuer y Ter Stegen. ¡Y son alemanes!” Pero a lo alemán como valor le han hecho menos daño Neuer y Ter Stegen que la Schiffer con el anuncio de coches y frau Merkel con su IV Reich.
    
Courtois, con su pinta de De Gaulle regentando una portería del barrio de Salamanca, era, con Vinicius, el único jugador salvable de la temporada del Madrid (sin él, el equipo estaría peleando la permanencia), pero la flecha ya ha salido del arco. ¿Repescar a Lunin y ceder a Courtois al Leganés? Cualquier cosa.

    Tampoco a Vinicius (¡tres entrenadores en seis meses!) lo veremos mucho más, si vinieran Mbappé, Hazard (Hazard es Isco con el gol de Vinicius) y Sadio Mané. Se nos diría que sí, pero que no tiene gol, y de maestros del remate le han puesto a Marcelo y… Benzemá, que es como si a un novillero, para practicar los tres tiempos de la estocada en el carretón, le pusieran a Julián López, creador del julipié.
    
Para Ramos, que ahora se muestra fascinado con la “filosofía de juego maravillosa”, una vez que se le ha ido la temporada en blanco parece hecha la última objeción de Mourinho: “Una filosofía de juego sin ganar, ¿qué sentido tiene eso? Mi mejor título será el próximo que gane”.



BATMAN Y CHACOLÍ

    La respuesta de los directivos del Valencia a los agentes de Batman por la propiedad del murciélago es la que Groucho Marx, ante la reclamación de Warner Brothers, productora de “Casablanca”, a los hermanos Marx, que habían rodado “Una noche en Casablanca”: “Profesionalmente, nosotros éramos Brothers mucho antes de que ustedes fueran Warner”. Esta guerra del murciélago entre valencianos y useños recuerda a la del chacolí entre mirandeses y vascones, en la cual uno da la razón a los mirandeses por una nota periodística de 1885, que reza: “Como una novedad nos comunican de Miranda de Ebro el hecho de haber salido de dicha población para la de Haro 590 cántaras de chacolí, caldo que hasta ahora se ha consumido siempre en los mismos pueblos de las provincias del Norte en que se recolectaba”.

Chulona mía

Cuando llegues a Madrid

Sartor Resartus

A ver lo que llevas

Lunes, 25 de Marzo

Valle de Esteban

Cuál es el pájaro amarillo
que llena el nido de limones?

domingo, 24 de marzo de 2019

Crepuscular empate a uno en el Ramón de Carranza

Tarifa, Cádiz

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Estas últimas temporadas habíamos ido a Barbate a comer atún y ya de paso saltar a Cádiz para animar al Córdoba, pero en vista de los malos ratos que estamos pasando durante esta Liga y antes de que mis sobrinas me anunciaran su visita este fin de semana había decidido que no. Que vamos a por atún cualquier día sin que nos amenacen disgustos en la digestión.

       Mientras las sobrinas recogen sus cosas para marchar a Málaga y yo las mías para subir a Burgos a ver a la madre, miro un partido al que las fotografías de Beatriz en Tarifa adjetivan del modo más acertado a los dos rivales. Tanto el Cádiz aspirante al ascenso como el Córdoba reclamando un último aliento de vida me parecen equipos decadentes y crepusculares, con momentos quizás hermosos pero en todo momento rodeados de una  moribundez inquietante en lo amarillo y con olores de gangrena en lo blanquiverde.

     Los últimos goles de ese carro atestado de ellos “hasta las cartolas” que llevamos los cordobesistas son de tanta estupidez que no me atrevo ni a describirlos. El que nos ha privado hoy quizás de ganar ha vuelto a tener como protagonistas al central Quintanilla y al guardameta Carlos Abad, ambos en un estado emocional tan  alarmante que no hay partido en el que no se figuren estar pescando anguilas en vez de jugando al fútbol con un balón redondo.
       
Tras un angustioso primer tiempo que acabó con 0-0, el Córdoba saltó en el segundo con bastante mejor disposición y sobre todo voluntad, pero al cuarto de hora la pelota sobrepasa a Carlos Abad y Quintanilla se propone despejarla sin mayores dificultades, pero nuestro portero se lanza con ánimo de atrapar el esférico sin controlar que no hay rival a la vista y echa mano al pie de su propio defensa derribándolo y propiciando un nuevo gol en propia meta, esperpéntica categoría a la que estamos acostumbrados. Les prometo que ante esta acumulación de despropósitos a veces temo estemos malditos por mal de ojo de poderoso brujo o condenados por maleficios insospechados. Como digo, en la segunda parte el equipo ha estado correcto si exceptuamos el estrambote del gol y se ha conseguido empatar en brillante intervención de nuestro joven Andresito que ha puesto un gol en la cabeza de Piovaccari que por edad podría ser su padre. El central Marcos Mauro, sustituto del veterano titular Sergio Sánchez ha ayudado lo suyo en el alarde de Andrés pero ya se sabía que en este partido faltaban muchos habituales por lesión y partidos internacionales. En la delantera gaditana faltaban Vallejo con la selección española sub-21 y el eléctrico Machís plantando cara a Messi con Venezuela. A nosotros, Carrillo, un cedido del Cádiz internacional por Filipinas. Curiosa la circunstancia que Patiño, ídolo en aquellas islas, diera al salto al estrellato también desde el Córdoba.
     
Con el 1-1, Bodiger y Andrés se han marcado un jugadón que ha acabado con el balón en el poste pareciendo certificar el maleficio que persigue al equipo. En realidad ya todo da igual. Tanto en el Cádiz como en el Córdoba sus mejores elementos hoy han sido José Mari y Bodiger, dos trabajadores hasta más allá del notable con cierta solvencia técnica. En el Cádiz uno esperaba volver a ver la velocidad y el desequilibrio que aquí hemos alabado de Salvi, la elegancia zurda de aquel Rennella siempre malhumorado que hace años aterrizó en El Arcángel o el choque en el área de ése Lekic morrosko acostumbrado a mojarnos la oreja con otras camisetas. Pero no; el mejor ha sido José Mari, un medio centro que puede transmitir paz a los cadistas, pero nunca gloria.

Felicidades a Hughes


El caso Fernando Paz

Hughes
Abc
 
(Este texto acelerado y pobre -pido disculpas por ello- se refiere al asunto de Fernando Paz y el Holocausto. Queda para otro momento el asunto de Vox y la homosexualidad y el asunto del actual canibalismo en las derechas -gentes en chaleco comiéndose vivas-, apasionantes cuestiones)

Cuando vi la imagen del vídeo de Fernando Paz dando una conferencia en la sede de Falange me recordó a esos vídeos que circulan ahora de acrobacias en lo alto de rascacielos. Imposible no matarse, piensas. Hablar sobre los juicios de Nuremberg bajo la bandera de la Falange se parecía mucho a hacer cabriolas sobre la rueda delantera de una bicicleta en lo alto de una torre de 100 plantas. Grabándolo para más inri.

De la conferencia, escenografía aparte (él es presentado como un escritor e historiador) solo se ha tenido por polémico el párrafo extractado que empieza por un “Yo sí creo en el Holocausto”. Después añade algunas cosas.

A partir de ahí, de ese párrafo, algunos periodistas han acusado a Paz de negacionismo, aunque el libro de Paz sobre los Juicios de Nuremberg lo publicó La Esfera de los Libros, una editorial razonable, y el mismo Paz escribió en El Mundo, sección Crónicas, al respecto. ¿Era ya entonces un negacionista? ¿Publicaba El Mundo a negacionistas?

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Quevedo se paró en Madrid

PASEO MADRILEÑO CON QUEVEDO
EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Los Domingos de Abc, 5 de Octubre de 1980

Ignacio Ruiz Quintano

"Soy un fue y un será y un es cansado." Gorigori de Quevedo, madrileño de Corte y confección de prosa química; raposo de la lengua y metáfora guedejuda, traspapelado de siglo y de república. Cuatro siglos ya de vivo y de difunto, acá jácara y allá epitafio. "Dos cosas traes al nacer: de la naturaleza, la vida; de la razón, la buena vida... Yo nací tarde porque el sol tuvo de verme vergüenza... Los que me quieren mal me llaman cojo, siendo así que lo parezco por descuido, y soy entre cojo y reverencia: un cojo de apuesta si es cojo o no es cojo..."

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Un concierto certificable



She's certifiable!

Jack Nicholson on Faye Dunaway, Chinatown

Domingo, 24 de Marzo


Vi un tocón, a la orilla del mar neutro

"¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así?"

DOMINGO, 24 DE MARZO

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:

-¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Y les dijo esta parábola:

-Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".

Lucas 13,1-9

sábado, 23 de marzo de 2019

Armas

Cellini


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De armas no quisiera yo hablar ni con “mi compañero y, sin embargo, amigo” Oti Rodríguez Marchante (esto es un guiño a Alfonso Sánchez), que fue armero en los cuarteles de Castrillo del Val, a tiro de piedra de Atapuerca.
A los españoles los desarmó Franco para que fueran por la calle hechos unos Borja Sémper, y el resultado es que hoy sería más fácil explicarle a un albanés el misterio de la Trinidad que a un Toni Roldán (control-alt-suprimir) el derecho a portar armas, que es derecho americano y sólo americano, piedra de toque de la libertad constituyente del único pueblo que la tiene.
Con Pablemos hablando de “portar armas” como una de las “bases de la democracia”, se oyen risillas de conejo (“leoporum generis sunt et quos Hispania cuniculos apellant”) en las tertulianerías, cuando es el único del gremio que lo huele. El caso es que a Pablemos le pasa con esto como con la ley de la relatividad, que ha oído campanas y no sabe dónde. Es un fray Gerundio de la Complutense, donde no se sabe de nadie que haya llegado al capítulo XXXVIII del Quijote y tampoco a la segunda enmienda de la Constitución americana, que consagra el derecho a estar armado desde que Washington organizara la milicia de granjeros y cazadores para ganar la guerra a Inglaterra con los fusiles que tenían para defender sus vidas. Aquella libertad constituyente late hoy, inextinguible, como la llama olímpica, en el corazón de la Constitución federal (enmendable, no reformable). Otros pueblos (Francia, Rusia) pudieron imitarlo, pero prefirieron la igualdad a la libertad, y para imponerla, los asesinos a los sabios.
Ahora nuestros chisperos se limitan a caricaturizar a Abascal de Cellini que va por la calle matando a quien le mire mal. Como la socialdemocracia ha hecho del Derecho un arma (¡el Estado de Derecho!), la solución, dice Jünger, es “emboscarse”, ya que “hoy nadie sabe si mañana no le contarán en un grupo que se encuentra fuera de la ley”.

Pero ¿dónde emboscarse?

Sábado, 23 de Marzo



¡Mirémoslacaer!

viernes, 22 de marzo de 2019

Militarismo

Azaña


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Obligado a navegar por sus propias aguas “constitucionales” como “El holandés errante”, el portaviones de España atracará en el puerto de Guecho con la oposición municipal de los partidos del Consenso Separatista (PNV, PSOE, Podemos, Bildu, integrantes todos del Estado de Partidos, que la nómina va por otro negociado), que se declaran “antibelicistas”. Habrán oído decir que los capitanes españoles, al ocupar un pueblo, en un avance, se convierten mágicamente en alcaldes, y esos pobres concejales creen estar defendiendo su cocido.
¿Es necesario aclarar la evidencia de que se puede ser militarista sin ser militar y militar sin ser militarista? Con estos políticos y estos periodistas, sí. En su día, Fernández Flórez descubrió al frente del Consejo de Ministros el alma de un coronel de Caballería que quería llegar a mariscal: era Azaña (por cierto, el último inquilino del Palacio Real) contemplando el campo de maniobras de España. El desenlace es conocido.
–Si había un hombre mal dotado para presidir la gran batalla, ése era don Manuel –reconoce Albornoz, el asistente que lo vio temblar cuando lo acompañaba.
En el mito de la República había militaristas que no eran militares, como Azaña, y en el mito del 78 hubo militares que no eran militaristas, como De Santiago, el general que nos legó la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (he aquí un ejemplo de capitán español que al ocupar un cargo, en un avance, se convierte mágicamente en alcalde): ocurrió en el primer gobierno de Suárez, con Abril, ministro de agricultura, emperrado en subvencionar la pera limonera, contra Lladó, ministro de comercio. Un día y otro día, hasta que el general, con resolución castrense, preguntó si se iban a pasar los consejos discutiendo de la pera limonera. En las caras vio que sí, y entonces, para deshacerse del tabarrón, creó la Comisión de Secretarios, cedazo del Consejo, que ahí está. Debe de ser lo que el nuevo centrismo llama fascismo.

Calentando el Brexit



Elvis, was the kind of white-trash-turned-star that, when the Beatles came along, he called them sissies or Communists because they knocked him right out of the limelight.

Johnnie Ray

Viernes, 22 de Marzo

Valle de Esteban



¡Oh luna! que diriges como sportwoman sabia
Por zodíacos y eclípticas tu lindo cabriolé:
Bajo la ardiente seda de tu cielo de Arabia
¡Oh luna, buena luna!, quién fuera tu Josué.

Sin cesar encantara tu blancura mi tienda,
Con desnudes tan noble que la agraviara el tul;
Oh extasiado en un pálido antaño de leyenda
Tu integridad de novia perpetuara el azul.

Luna de los ensueños, sobre la tarde lila
Tu oro viejo difunde morosa enfermedad,
Cuando en un solitario confín de mar tranquila,
Sondeas como lúgubre garza la eternidad.

En tu mística nieve baña sus pies María
Tu disco reproduce la mueca de Arlequín,
Crimen y amor componen la hez de tu poesía
Embriagadora y pálida como el vino del Rhin.

Y toda esta alta fama con que elogiando vengo
Tu faz sietemesina de bebé en alcohol,
Los siglos te la cuentan como ilustre abolengo,
Porque tú eres, oh luna, la máscara del sol.

LEOPOLDO LUGONES PLEGARIA DE CARNAVAL

jueves, 21 de marzo de 2019

Jünger y la inviolabilidad del domicilio



Hughes
  
El debate de estos días sobre el derecho a tener armas en defensa del propio domicilio, que no sé yo si es debate o sólo ruido, me ha recordado a un par de párrafos de Ernst Jünger en La Emboscadura que hace años, por cierto, destacaba Escohotado en uno de sus libros.

«En la antigua Islandia, por ejemplo, hubiera sido imposible un ataque a la inviolabilidad del domicilio en las formas en que ocurrió, como mera medida administrativa, en el Berlín de 1933, en medio de una población de millones de almas. Merece ser citado, como excepción honrosa, el caso de un joven socialdemócrata que en el pasillo de su apartamento abatió a tiros a medida docena de los denominados “policías auxiliares”. Aquel hombre continuaba siendo partícipe de la libertad sustancial, de la antigua libertad germánica que sus adversarios ensalzaban en teoría. Naturalmente, el mencionado joven no había aprendido eso en el programa de su partido […].

«En el supuesto de que hubiera sido posible contar en cada una de las calles de Berlín con uno de esos casos, con uno solo, de otra manera habrían ido las cosas. Los períodos prolongados de calma favorecen ciertas ilusiones ópticas. Una de ellas es es la suposición de que la inviolabilidad del domicilio se funda en la Constitución, se encuentra asegurada por ella. En realidad, la inviolabilidad del domicilio se basa en el padre de familia que aparece en la puerta de la casa, acompañado de sus hijos y empuñando un hacha en la mano».

Los militares

Un pastor lusitano


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La inclusión de unos militares en las listas de partido ha desatado una guerra de almohadas en el parvulario mediático.

 –¿Militares?¡Paremos al fascismo!

Dígale usted a un Toni Roldán (control-alt-suprimir) que fue un general de George Washington, su genio militar, Hamilton, el creador de la democracia representativa, aunque, por su uniforme, ya sus enemigos agitaban el fantasma de la dictadura militar (“Hamilton es tan ambicioso como César”, malmetía la señora de Adams).

Claro que el militarismo español no es el americano de arriba, sino el americano de abajo, explicado por el venezolano Carlos Andrés Pérez en México un día como hoy de 1975:

–Nuestro militarismo no es culpa de los militares, sino de nuestros movimientos políticos (civiles), que no hemos sabido interpretar nuestras patrias, creando vacíos que llena la única institución organizada que hay en Iberoamérica.

Para quienes ven al fascismo en todas partes, como si fuera un ciclista (el ciclista es la mosca socialdemócrata), es verdad que Gecé se declaró entusiasta del militar español, pero daba sus razones:

 –Es tímido ante el hombre de letras y a veces le aventaja en lecturas y saber. Pero lo que sabe, lo sabe con vitalidad y certeza.

 Lo veía “superior a nuestro cura”, y uno diría que también a nuestro filósofo.

 –Un gobierno militar tendría la ventaja de acabar con estas farsas parlamentarias que tanto nos repugnan... Son los militares los que deben imponer silencio y orden en este galimatías político, dando con su sable en los consejos ministeriales –escribe Ortega (y Gasset, no Smith) en “El Sol” de 1920.

 –Primo de Rivera me notificó su pensamiento. Le escuché con atención y respeto, pero, con lealtad, le hice presente que no era partidario de la dictadura ni de la intromisión del ejército en política nacional, y que a este criterio había atemperado yo siempre mi conducta –escribe Millán Astray (no Julio Rodríguez) en sus memorias.

 Pero escandalizan los militares, no las listas. 

Jueves, 21 de Marzo


La Primavera Cocido de Las Becerras Navalucillos

miércoles, 20 de marzo de 2019

Se aplaza el Brexit, mas no el concierto


...Wasn't Dennis Hopper in Easy Rider? I hated that movie. I wouldn't work with any of the miscreants in it -never have, never will!

John Wayne, who did work with Hopper in The Sons of Katie Elder