viernes, 8 de marzo de 2019

Viernes, 8 de Marzo

Valle de Esteban

Quam tabula rasa

jueves, 7 de marzo de 2019

Sorprendente la mitad de los octavos

Kovacs, Cruyff y Mhuren


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       El inimaginable y contundente resultado del Bernabéu me tiene aún impactado y como todos los veteranos aficionados que tuvimos el privilegio de ver aquel Ajax extraordinario de principios de los 70  he intentado buscar en el once de Erik Ten Hag, si no a un nuevo Cruyff, al menos herederos semejantes a los Krol, Rep, Keizer, Neeskens, Haan, Muhren... o a los más recientes del 95, tal que los De Boer, Seedorf, Overmars, Litmanen o Kluivert. Supongo que sonará a herejía comparar a De Ligt con Krol, a Tadic con Litmanen o a De Jong con Neeskens, pero si nos olvidamos de la calidad técnica individual de cada jugador y la época en la que les tocó y toca mostrarla creo que a todos los futbolistas del Ajax se les reconoce por pertenecer a una especie de secta que enseña airosos y arriesgados movimientos tácticos y técnicos que dependiendo de la inspiración y por supuesto de la calidad pueden llegar a ser sublimes y en contadas ocasiones catastróficos. El Ajax adapta la calidad que sus ojeadores detectan en benjamines a un sistema que de seniors siempre es atrevido y vistoso, lo que hace a sus jugadores muy vendibles en las grandes ligas y cuando otro Van Gaal, ¿este Ten Hag?, consiga hacer de nuevo campeón de Europa a una plantilla que sólo puede serlo a edad veinteañera, volveremos los nostálgicos a agradecer al club holandés los buenos ratos que nos ha ido dando estos últimos cuarenta años.
     
El caso es que en verdad a mi me parece que el 1-4 además de mérito de De Jong, tan elegante como suelto, de Tadic, a los 30 su noche más hermosa e inspirada, de Zyech, mortal y sigilosa cobra, o ese Schöne escultor de obras maestras cuando menos se espera... es también resultado favorecido por un Real Madrid depresivo y que va perdiendo la compostura en plenas carnestolendas disfrazado de alma en pena. Se puede perder contra el Ajax actual, una tienda que vende cada año casi todo lo que pone en el escaparate, porque se junten varias circunstancias desfavorables, pero que la orquesta blanca castigue a sus seguidores con estrepitosos conciertos en una sola semana no es por culpa del prójimo sino del Madrid mismo que ha tenido durante casi toda la temporada ensayando a sus músicos en camarotes diferentes de un trasatlántico que puede que haya estado pecando de vanidad. Me da que el remedio va a tener tarea, pero no duden que remedio hay.
    
Prometo que me tuve que restregar los ojos durante el partido y explicar a los jóvenes con los que estuve en el bar de Antonio que lo de Cruyff y Suurbier ante el Inter o el gol de Rep a Zoff contra la Juventus en  las finales del 72 y 73 lo resumían los tribuletes de la época como una maravillosa coreografía de tulipanes conjurada armónicamente en el derribo de  los muros del antipático catenaccio. La esplendorosa aparición conjuntada por Rinus Michels con la cegadora  estrella de Cruyff aconteció en la final del 71, ante el Panathinaikos de Puskas y un tal Domazos. Los dos estuvieron a punto de venir al Burgos. El "cañoncito" esperó durante muchos días en el Landa  papeando una morcilla que llegó a idolatrar. Michels sólo consiguió el título ante los griegos. Ante los dos italianos se sentaba en el banquillo un fumador rumano, Stefan Kovacs, del que pocos recuerdan su talento por creer que aquellas orejonas pertenecen las tres a don Marinus Michels, el ingeniero creador del "fútbol total". La más reciente del 95 es obra maestra de Van Gaal.
      
Si impactado por lo del Bernabéu, ¿qué decir de los “VARES” de ayer en París y Oporto? No va a ver mejores guionistas para finales cinematográficos de películas de misterio que este VAR caprichoso que decide cuándo revisar la jugada y desconcierta al aficionado, no al espectador, con la voluntariedad de una mano o el agarroncito en el área, que puede ser sancionable, sí, pero que nunca lo ha sido, excepto en día exhibicionista de un árbitro enloquecido. Insisto y téngase por muy particular opinión que el VAR mejora más el espectáculo televisivo que el fútbol. De todos modos tenemos puesto aquí que para que el PSG aspirara a “campeonar” debía reparar la defensa y van los técnicos y fichan a Buffon, el portero que “fue” el más grande enredado en triste declive, para acabar de resquebrajarla. El Oporto aliado con el VAR y el Tottenham empleándose conforme a lo previsto son los compañeros de Ajax y United, sorprendentes derribadores de dos gigantes, posiblemente más enfermos de lo que nos parecía.

Retractación



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

No escandaliza “lo poco noticia” que ha sido la retractación (“donde dije digo, digo Diego”, en castizo) del “Washington Post” en el caso, “su” caso, de unos escolares católicos de Kentucky “burlándose” en el Lincoln Memorial de un activista indio después de una Marcha por la Vida en Washington, patraña, visto el video, que no hubiera aprobado, por exceso de poder, ni Willi Münzenberg. Sin embargo, lo hizo el Don Suave de Bezos, Martin Baron, director del “Post”, que no se ha retractado hasta que el abogado de los chicos de Kentucky le ha pasado una demanda de doscientos cincuenta millones de dólares, y sólo es el primero de una larga lista de multimillonarios jugando a la Revolución ética de Marcuse, el cínico unidimensional.

Baron anduvo en España vendiendo que su “Post” (¡el periodismo!) es “el sostén de la Democracia” (“el liguero”, corrigió Hughes), y, como en los medios nadie ha leído la Constitución Federal, que sólo tiene siete artículos y ninguno habla del “Post”, nuestros analistas le compraron la manta. ¡Todo por la Democracia!

Baron venía con el “prestigio” de ser el protagonista real de “Spotlight”, película del Hollywood crepuscular con Oscar lañado, y ante eso los papafritas ponían los ojos como bolitas de alcanfor. Ese prograjo no era Baron. ¡Ese Baron era Hamilton!

El relato parecía perfecto: la historia de los Estados Unidos, como sabemos por Borrell, otro prograjo, se reduce a “haber matado a cuatro indios”, a cuyo anciano representante fueron a hacer mofa unos niños católicos que visitaban el Lincoln Memorial con gorras de Trump.

––No paso mucho tiempo con los niños de las escuelas católicas, pero no entiendo lo que los sacerdotes católicos ven en estos niños –fue la gansada de Bill Maher, con la gracia donde pican las avispas.

Un mes y doscientos cincuenta millones de dólares después, la Democracia ya no está en peligro (¡salvada, otra vez, por los gansos capitolinos!) y podemos decir que donde dijimos digo, dijimos Diego.

Jueves, 7 de Marzo

Valle de Esteban

Pertenezco a la tierra y a su invierno

miércoles, 6 de marzo de 2019

Descuidos de un Madrid anterior a Bernabéu

Santiago Bernabéu con Eduardo Miura

Hughes
Abc

Perdón, será el último texto futbolero en el blog durante mucho tiempo, pero hay que contar algo que en las crónicas se pierde, se diluye. De niño me fijaba en el palmarés de los clubes y los separaba por décadas. Era una forma aproximada de conocer las épocas, los dominios. Era como mirar la historia de los imperios. A veces no tiene mucho sentido, otras sí. Por ejemplo: la Quinta del Buitre (o la Quinta del Macho que le daba la hormona que faltaba) se acaba con la Liga 25ª en 1990. Ahí empieza la crisis del mendocismo.

Es en el 2000 cuando llega Florentino.

Después de los dos partidos recientes contra el Barcelona en los que el Madrid perdía Liga y Copa del Rey, quería escribir algo que llevo comentando melancólica e inútilmente en las crónicas durante años. Algo al margen de la suerte que corriera en Champions. Lo voy a hacer mediante una incursión en el “periodismo de datos” (jeje, es broma). Simplemente se trata de contar lo que ha ganado el Madrid en las competiciones nacionales década por década para comprobar que la sensación de deterioro deportivo no es producto de la imaginación. He separado el palmarés nacional del Madrid por décadas, comenzando en los años 20, porque fue entonces, en el 28, si no recuerdo mal, cuando comenzó el Campeonato Nacional de Liga. El interés en los campeonatos naciones es doble: tiene un halo romántico de cariño por el viejo fútbol y contiene una especie de indicador: es la prueba de la regularidad, la mejor evidencia de un fútbol de equipo.


Bien. Las Ligas y Copas del Madrid han sido las siguientes:

Años 20: 0 ligas/0 copas

Años 30: 2 ligas/2 copas

Años 40: 0 ligas/ 2 copas

Años 50: 4 ligas/0 copas

Años 60: 8 ligas/ 2 copas

Años 70: 6 ligas/3 copas

Años 80: 5 ligas/2 copas

Años 90: 2 ligas/1 copa

Años 2000: 4 ligas/0 copas

Años 2010: 2 ligas/ 2 copas

Esto exige alguna matización. La primera: en esta década falta una temporada. La segunda: en los años 30, por razones obvias, hubo un parón del 36 al 39. El Madrid era campeón entonces, de modo que muy probablemente hubiera ganado algo más. La tercera: Di Stéfano llega en 1953. Lo que se gana en los 50 se gana ya desde entonces, concentrado. Con esto se ve algo curioso. El nivel de éxitos del Madrid en España es actualmente digno de los tiempos anteriores a Bernabéu. Se sostiene la comparación con los 50 porque ese Madrid empezó tarde. Pero no con los 60, ni los 70, tampoco con los 80 (con De Carlos y compañía, los 80 tuvieron algo de inercia). Es decir, este Madrid en España se parece más al de los años 30 que al de Bernabéu, que es presidente en el 43 y en los 40 se dedica al estadio.

El Madrid cae en los 90 y no se recupera. Ni siquiera con la llegada de Florentino, que llega después de la Séptima y la Octava (que gana Sanz, ojo al dato) y precisamente contra la Ética de la Séptima: abandonar la Liga y autogestionarse en Europa. Florentino aspira, y así lo dice, a que el Madrid compita siempre. Y lo logra durante un tiempo. En la actualidad, se ha vuelto a aquello de lo que se huía, de la misma forma que esta temporada tiene algo de revival de los 90.


Pero es que además hay que hacer precisiones aquí, precisiones que dan aun más sentido a esto. En los 80, el Madrid gana las 5 Ligas de la Quinta, pero antes, del 80 al 84, están las cuatro Ligas vascas. El Madrid compite tres de ellas, perdiendo alguna en el último partido. De esos tiempos es el Madrid del Di Stéfano entrenador: cinco subcampeonatos. ¿Era Di Stéfano acaso un perdedor? En los 90, el Madrid pierde dos ligas en el último partido (y de aquella manera) en Tenerife. Y en la década de los 2000 gana cuatro ligas, pero dos son del nada memorable presidente Ramón Calderón. Lo digo porque tienen algo de improvisación, de cosa rara (quizás la segunda gran obra de Mijatovic) en el paréntesis entre el primer y segundo Florentinismo (2006-2009). Hay más precisiones que hacer. En el pasado, la competición española era más igualada. Durante los últimos años, con la Champions, la televisión, etc, ha habido una separación entre el Madrid y el Barcelona y el resto (se ha llegado a hablar de una liga escocesa).

No es solo cuestión de Florentino (aunque también es de Florentino): el declive empieza antes, en los 90, cuando surge el Barcelona de Cruyff y su estela deportiva. Hay una tendencia en el madridismo a explicar lo que pasa por Messi. Puede que sea autoengaño. Messi agrava algo que empieza antes, en 1990. Pero no es sólo el Barcelona. Mientras el Barcelona afianzaba un estilo y una pauta, que no es sino la racionalidad en el juego, el Madrid se precipitaba, sobre todo en el Segundo Florentinismo, por un auténtico elogio de la improvisación. Aquello de la Cofradía del Clavo Ardiendo paradójicamente se ha hecho “cultura”. El Madrid, se dice, es pasión, remontada, furia. Los goles de Ramos, las victorias en el descuento, las chilenas imposibles, la chiripa cósmica de Zidane, esa mezcla de tesón y genialidad, de vértigo e individualismo, se ha entronizado como lo madridista con las últimas Champions. El efecto es curioso: mientras el Barcelona (y el Atlético, a su modo) se hace más y más metódico, el Madrid se redefine en esta desviación. Pero para ganar las Ligas en los 50, 60, 70 y 80, el Madrid tuvo que jugar bien, tuvo que ser un equipo regular. No las ganó con Furia. Las ganó un señor equipo. Es increíble que la Selección abandonara ese mito furioso de la Furia y el “A mí, Sabino”, y el Madrid se lo haya quedado en su versión chic y canterana, pues la cantera sigue siendo, antes que nada, la búsqueda de la esencia sentimental. Lucas es más agónico que Carvajal, pero Reguilón es más agónico aun que Lucas. Los “valores”, el tesón, pero ¿y los Guti?

Victorino Martín y Santiago Bernabéu

El otro día, Vila Matas decía algo genial en una entrevista que le hicieron en el As. “Di Stéfano inventa el fútbol moderno”. Bien, esto es casi un lugar común. Pero luego añadió otra cosa luminosa: Di Stéfano fue el antecedente del fútbol total de Rinus Michels en el Ajax. De juego global,de un fútbol a la vanguardia. Es decir, Di Stéfano fue modernidad del juego, totalidad. Fútbol puro. El Madrid tiene ahí la línea deportiva, el enganche, como lo tiene en La Quinta, como lo tiene incluso en la aleación germanófila de sus equipos de los 70 y 80, o en la Copa de Europa contra la Juventus en Cardiff en la que su mediocampo se paseó por Europa con la pelota.

Se está alargando esto y debo cortar. Pero hay una comparación fundamental. El Barcelona puede ser un club eventualmente desordenado, con problemas judiciales, con la directiva cuestionada y la masa salarial por las nubes, pero agarrado al cruyffismo, en mayor o menor medida, ha proyectado racionalidad en el campo de fútbol. Sin ir más lejos, despidió a Xavi e Iniesta y los sustituyó por Arthur y De Jong. No son lo mismo, pero son de lo más parecido que pudieron encontrar. El pecado de Rochemback lo cometieron una vez.

El Madrid puede ser un club ordenadísimo, irreprochable, muy bien gestionado, modélico, una gran obra de Florentino, sin duda alguna, pero tiene problemas para trasladar ese orden al césped. El Barça puede ser caos fuera, pero orden dentro; el Madrid es orden fuera y algo nunca del todo comprensible en el campo: durante un tiempo no se fichaban centrales, luego no se fichaba “clase media”; una época se buscaban entrenadores invisibles y luego se buscó a Mourinho; ahora se anda sin nueve y durante años se jugó con siete mediapuntas. No se sabe si Conte o Pochettino. El Madrid es el cerebro de la Juventus de Agnelli con el corazón del Inter de Moratti. O más bien al revés. Algo entre medias se pierde.

Quiero repetir la idea en el final: el Madrid, en términos de competiciones nacionales, está en unos niveles anteriores a Bernabéu. Es decir, no propios de los tiempos clásicos, sino de los primitivos. Números indignos de Bernabéu. Es decir, que buscando emular al gran presidente que refundó el club, mirándose en Bernabéu, el Madrid se ha desviado un poco o incluso bastante de lo que venía siendo. Gana en España lo que ganaba en los años 30. Las competiciones nacionales definen el fútbol de una entidad.

Conozco la contestación. Lo sé: las Champions. 4 de 5. Pero las Copas de Europa son un patrimonio del club, no un subterfugio. Para algunos, el Madrid real es lo que le pasa entre las Copas de Europa. Persiguiendo la ballena de Bernabéu se fue haciendo el club, no deshaciendo. Es Moby Dick, no es un atajo.

Juan Cristóbal

La hija de Juan Cristóbal, en la silla, con la alcaldesa Carmena, ayer, ante la placa del escultor


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Lo bueno de este tiempo de votaciones es que sales a la calle y te encuentras a la alcaldesa en tu portal poniendo una placa a Juan Cristóbal.
–Aquí vivió el escultor Juan Cristóbal, 1896-1961, autor del Goya de “La Pradera” y otros importantes monumentos de Madrid.
Se ve que Carmena se ha quedado con la copla del Juan Cristóbal fundador, en febrero del 33, de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, como Baroja, Marañón o Manuel Machado, ése que según el tragaldabas de Ian Gibson “mató con sus poemas franquistas” a su hermano Antonio.
Juan Cristóbal fue la bohemia señoritinga de Madrid, con Camba, Belmonte, Río Hortega, Sainz Rodríguez, Pérez de Ayala, Miranda, Zuloaga y así. Aprendió con Benlliure y estudió a Donatello. La estatua ecuestre del Cid en Burgos, inaugurada por Franco en el 55, es el Gattamelata de Juan Cristóbal.

–¡C…, Boni! ¿Qué haces aquí? ¿Te has comprado piso en Gamonal? –pregunté un día a Bonifacio Alfonso, que volvía rico de Arco y que la estaba mirando.
–No. Es que siempre que paso por tu pueblo me siento un rato aquí para reírme con el caballo de Juan Cristóbal.
De la escultura (y de tantas otras cosas) lo más original en español lo escribió Trevijano, que recuerda que el tamaño del caballo en una composición ecuestre es decisivo. Donatello hizo un caballo más grande de lo que pedía la estatura del jinete, portador del pergamino de la paz.
–En Padua, un caballo grande y al paso: el espíritu de nobleza que se deja fácilmente dominar. En Venecia, un caballo brioso y al galope: el espíritu de conquista y de comercio que quiere dominar. En Florencia, un caballo bien educado, moviéndose sin avanzar, en “piaffer”, el espíritu de vanidad que ni domina ni se deja dominar.
En Burgos, y esto hacía gracia a Bonifacio, que conocía el motivo, a Juan Cristóbal le salió un caballo más pequeño de lo que pedía El Cid, no por ignorar el “De Equo Animante” de Alberti, sino porque era el tamaño que cabía en su taller. El muñeco de la tarta.

Miércoles, 6 de Marzo

Valle de Esteban

En la pupila azul de un lago hipnótico...

martes, 5 de marzo de 2019

El peor Madrid en muchos años

Si Peter Lorre fuera 9 sería Tadic


Hughes

En algún momento de la temporada se dijo que este Madrid recordaba a lo peor de los años 90 y la confirmación llegó contra el Ajax. Fue una mezcla del Odense y de la visita del Ajax de Van Gaal en el 95. Ese equipo le pegó al Madrid el más grande repaso futbolístico en décadas, y el Odense hizo lo que nadie esperaba: echar de Europa a un equipo que había ganado fuera de casa en la ida. O sea, hacerle la remontada en la cara de sus aficionados. Eso fue este Ajax, un equipo fantástico y sorprendente que echa al Madrid de Europa tras un 1-2, algo que ha pasado muy pocas veces en la historia del fútbol europeo.

Pero todo es excepcional en este Madrid, el peor en muchos años, el producto de la desidia institucional. Un desastre final que ha coronado lo que jamás tuvo el Madrid: un año de transición.

El Madrid salió enrabietado. Se veía en la mirada de Lucas al sonar el mimno. El 11 preferido de Solari, los mismos en el Ajax. De la rabia madridista salió un palo de Varane tras pase de Carvajal. Era psicología más que fútbol. Porque en cuanto eso empezó a contar irrumpió un Ajax de gran nivel. Dice mucho de la percepción de la realidad que hay ahora mismo en el Madrid que Ramos se borrara del partido (y que además lo contara). Hubiera sido muy necesario en una noche de naufragio.


En el minuto 7 Kroos perdió un balón y la banda izquierda se hizo transitable para el Ajax: Tadic asistió a Ziyech, finísimo llegador zurdo. Era el 0-1.

No hubo reacción en el Madrid salvo el coraje nervioso, casi espasmódico de Lucas y Modric. Pero Modric no está en el Madrid para ir de área a área detrás del juego, sino para ordenarlo. Y Modric ni ordena, ni asiste ni marca.

Neres era dificultad para el Madrid, pero sobre todo Tadic, el falso 9, un jugador puntual, inteligentísimo, que aparecía por cualquier lugar. Más que falso, era un 9 misterioso. Si Peter Lorre fuera 9 sería Tadic. Él dio el segundo, con ruleta incluida, para que Neres picara el balón ante Courtois. De esa misma forma, con una vaselina, estuvo cerca del tercero poco después. Hubiera sido demasiado para un público que abroncó con fuerza aunque inmediatamente comenzó a animar con una credulidad llena de cariño.

El Madrid era un desastre línea por línea, en conjunto e individualmente. Llegaban a todo tarde y en el Ajax sorprendía la arquitectura del toque (ojo a De Ligt, ojo a De Jong) rematada por la finura de sus zurdos. Sabían aguantar y sabían correr, y con ese control del juego, cada balón al ataque era un temblor para el Madrid, que sólo encontraba algo de oxígeno en Vinicius, como en los últimos meses. Una gran jugada suya acabó en chut de Lucas.

Se resintió ahí el brasileño, también Lucas, roto por completo. Era el cuarto partido consecutivo con el mismo once y venían a romperse a la vez.

Entraron Asensio y Bale, al que algunos, con un sentido dudoso de la oportunidad, recibieron con pitos.

El Ajax siguió con su mezcla de pausa e inquietud. En el 35 Courtois paró un buen tiro de Ziyech, en el 36 Neres probaba con un centro chut... Solari se mesaba sus cabellos. Solari se ha mesado sus cabellos. ¡Pero qué esperaban de Solari! Culparle es culpar al último en llegar.

Sin Vinicius, ¿qué válvula de escape quedaba? ¿Qué salida? Bale durante un rato. Por la izquierda metió un buen pase a Asensio y luego tiró al palo. Los palos de Solari, que tanto bien hicieron, estaban de su lado.

Del descanso el Madrid salió determinado. Internadas de Carvajal, Modric y Asensio, que chutó con intención. El estadio y el equipo subían un nivel de intensidad hasta la temperatura de Champions por si eso impresionaba a los jóvenes holandeses, que sin embargo asomaron con una contra peligrosa ya en el 50.

Y los problemas persistían: la facilidad de Tadic para bajar, recibir, girarse y buscar a Ziyech era asombrosa. Los interiores del Madrid, Kroos y Modric, han sido estos meses la mayor mentira del fútbol mundial. ¡Ellos sí que son fake news! Se culpa a la delantera (Benzema no pudo nunca con Blind), se culpa a la defensa, pero ¿y ellos?

El intento de asedio del Madrid era corajudo y exterior y se parecía demasiado a lo que había ofrecido contra el Barcelona: la evacuación de centros con mucha épica y sudor. Carvajal casi hacía de mediapunta, por lo que dejaba su banda peligrosamente desnuda.

El Ajax seguía llegando muy fácilmente. Tanto que en el minuto 61, Tadic, estrella de la noche, clavó un golazo por la escuadra. Mazraou había recuperado una pelota que salía, que parecía fuera, aunque no del todo, y tras mucha consulta con el VAR, el árbitro Felix Brych la dio por buena.

Después de CSKA y Barcelona, el 0-3 no era ninguna novedad.

El Madrid siguió mecánicamente con su desesperado ataque. Eso ha sido: la mecanización de los arrebatos, nada más que furia, como si fueran los años 40. Pero una furia tediosa, sin sorpresa. Fútbol de laterales, riñonero. Reguilón le puso un balón a Asensio, que batió a Onana, pero poco después Schone marcó el cuarto con un golazo de falta.

El público abandonaba el lugar y hubo un clamoroso Modric-Benzema contra el portero que resumió la temporada.

El Madrid se quedaba en octavos, lo que no pasaba desde 2010, los tiempos anteriores a Mourinho. El Cuaternario Blando. En cuatro derrotas en casa ha perdido todo y su temporada se ha acabado en marzo. Ya que no con fútbol, deberá ser llenada con excusas, conspiraciones, debates personales, culpabilizaciones ad hominem de los más débiles y rumores de fichajes de muchos mediapuntas, a poder ser todos en la misma zona. Nada nuevo, aunque este año será diferente.

Aquí vivió Juan Cristóbal

Calle de Lista
La alcaldesa Manuela Carmena Castrillo descubriendo la vivienda del escultor Juan Cristóbal

Liebre mía

León X por Botero


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En el Floreto de anécdotas que recopiló un fraile dominico del XVI residente en Sevilla leemos que el Papa León décimo (“Poiché Dio ci ha dato il Papato, godiamocelo”) era aficionado a caza de liebres y cuando las corrían los galgos, mirábalas con un anteojo que traía, que era corto de vista; decía a voces:

–¡Sálvate, liebre mía!
Y cuando se escapaba, “quedaba más contento que suelen quedar los que las matan: parece que era de corazón piadoso y compasivo”.

El buenismo animalista no es invento de estos frailones de misa y olla que quieren prohibir la caza en este Estado servil o socialdemocracia. Su invento es la hoguera para todo aquél que no reconozca “sus verdades” como axiomas euclidianos, truco, por ejemplo, del partido Ciudadanos para hacerse… “transversal”, que en eso consiste la soriasis, o peste de Soros, que recorre Europa, donde se ha desarrollado la sociedad más servil que se haya visto, incluida la soviética del tiempo de Stalin. 

El cinismo llama a esta calaña cultural liberalismo, tronco del “feminismo liberal” del nadador centrista Rivera, que juega a componer con la jerezana Arrimadas una expulsión del Paraíso a lo Masaccio para cartel de votación.

La única caza liberal es hoy la caza de brujas: de hecho, “cazador” o “machista” es el equivalente a “bruja” en el Salem del XVII. El mecanismo mental, resumido por Scruton, es tan simple como atribuir al acusado el odio del acusador.
No soy cazador, pero prefiero la perdiz salvaje al pitu de caleya, y si me preocupa el prohibicionismo no es por miedo a una invasión de jabalíes (mejor un jabalí que un tonto), sino porque, sin cazadores, ¿quién conservará el español? Según Azorín, sólo los cazadores, no los pelantrines, saben de las cosas del campo, y leía en “El experimentado cazador”:
–En el verano debes buscar y cazar las liebres en los labrados y palmares; en los prados juncales, en los altillos donde corra el aire, y en las viñas, al cebo de la yerba fresca y lo fresco de las parras.

Martes, 5 de Marzo

Valle de Esteban

Entre sus alas resonantes
que imitan son de recios chorros,
iguales a ébanos volantes,
van bajo el sol los abejorros.

lunes, 4 de marzo de 2019

El error Solari

Balón de Oro

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El Madrid ha recibido en el Bernabéu (“el Bartomeu”, para los culés chispositos) dos baños de autoridad (y de fútbol para adultos) en tres días, coincidiendo, además, con la pérdida, también en números (la verdad en números redondos), de la hegemonía del Clásico, un concepto estudiado por Gramsci, aunque no en el sentido que acostumbra citarlo el periodismo. Esta catástrofe lleva la firma de Solari, lector más de Laclau que de Gramsci, siendo Laclau una mezcla de Gramsci y de Perón tan explosiva que basta con una cucharilla de las de moka para dejarte el pensamiento como a Errejón, el Carpantilla de las Tres Comidas en Venezuela.
  
De Solari ya se puede decir lo que Fouché dijera del fusilamiento del duque de Enghien (¡decisión que tanto daño hiciera a Napoleón!):

    –Il a été pire qu’un crime, il a été une erreur.
  
Entre museo y museo (“¡este hombre es tan culto que no sale de los museos!”), Solari ha roto a “zombi nómada en la sociedad del ego” que es el posmadridismo en que nos encontramos.
  
A fecha de 2 de marzo, se ha tirado la Liga, se ha tirado la Copa y se ha tirado a Bale, a Marcelo, a Asensio y a Isco, todo ello a cambio de consagrar como tótem del solarismo… a Lucas Vázquez.
  
–El Madrid, sin Lucas, se parte en dos –sostienen los cronistas afectos.

    Valverde, ese hombre a una nariz pegado, no tiene a Lucas y, sin embargo, va camino de llevarse la Liga, la Copa… Valverde, ese reloj de sol mal encarado, tiene a Dembelé, con pinta de repescado en el último momento del “after hour”, en el campo, mientras Isco, aquí, se muere de viejo en el banquillo porque un día tuvo un “mal gesto” con Solari. A Dembelé lo había condenado la chusma, y Valverde, ese peje espada muy barbado, lo ha salvado para el estrellato.
  
Al Bernabéu, cuando toca el Barcelona, va el madridista como al dentista. El solarismo condena a las mocitas madrileñas a hacerse la Castellana andando para cantar en el estadio con los kikos laicos de Argüello el himno de la Décima, que no es precisamente el Wagner que inundaba a Woody Allen de ganas de invadir Polonia, y a ver el trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal, de Lucas Vázquez y su buenrrollismo solarista, mientras la chusma, por la fatwa mediática dictada contra el carrilero galés, hace hogueras con Bale, un jugador demasiado grande para las medidas chalequeras de este Madrid de bajitos “con cojones”.

    Bale hizo “un feo” a Lucas Vázquez (que, como felicitador oficial del grupo, había acudido a felicitarlo por el penalti ejecutado), y eso en el Madrid de Solari es como decir “Jehová” en “La vida de Brian”, como pasar delante del tótem del solarismo con las manos metidas en los bolsillos.

    –¡Ni siquiera acude a las cenas en grupo! –añade la alcahuetería.
  
–¡Hemos oído que se niega a hablar en español!
  
–¡Se peina con moño para llamarnos moñas!
  
–¡No pisa la iglesia!
  
–¡Tampoco lee el “As”!
  
–¡Se mete a la cama a las once!
  
Menudo zángano. En la cama a las once, cuando todo el equipo trasnocha de pie.
  
–Estamos de pie –fue la declaración oficial de Solari al día siguiente de perder la Copa.
  
Esas nobles palabras eran la rendida alabanza de un paje en un cuento de Wilde, cuyo rey, al oírla, dispuso: “¡Que le doblen el sueldo!” Y así lo hicieron, mas como el paje no cobraba nada siguió sin recibir un céntimo.

    El tótem solarista no tardó en reaccionar: “No está todo dicho”, tuiteó, pensando, a lo mejor, que la eliminatoria perdida el jueves tenía repesca el sábado. Y añadió Lucas Vázquez: “Jodidos y tristes, pero con ganas de seguir luchando por lo que viene.”
 
 Y lo que vino el sábado fue la Liga, con esa sensación de autoridad con que el equipo de Valverde, ese naricísimo infinito, ha sabido desplegarse, como gato con ratón, en Chamartín.
  
Se supone que ahora el periodismo “mainstream” intentará colocar en el banquillo del Bernabéu a Lillo, pico de oro para los piperos, mientras todas las oraciones del viejo madridismo van dirigidas a no cruzarse con el Barcelona en Champions que completaría (¡a saber quién tiene la culpa de este karma!) un Triplete Mortal.




GRATITUD A ZIDANE

    Visto lo del portero Arribazalaga en el Chelsea de Sarri (¡negarse a ser sustituido!), reconozcamos otra gratitud (sobrevenida) del madridismo con Zidane: que echara a perder el fichaje de ese personaje por el Madrid. En el Chelsea lo han “arreglado” con una confesión de vestuario más penitencia de dos padrenuestros y tres avemarías, pero la disciplina de ese club estaba echada a perder desde que Hazard y alguno más decidieron echar a Mourinho porque les hacía correr. Arrizabalaga es un chico vasco que costó sus buenos dineros. Sarri es un entrenador napolitano cuyo autoritarismo de gaseosa se le va en aspavientos. Y Abramovich es hoy un tranquilo vecino de Tel Aviv y el ciudadano más rico de Israel que una vez compró el Chelsea porque era mejor barrio que el del Tottenham, que le pareció “peor que Siberia”. Lo que nos faltaba en vestuario madridista son Kepa y Hazard a las órdenes de otro gestor de egos.

Lunes, 4 de Marzo

Valle de Esteban

Las cepas del poste

domingo, 3 de marzo de 2019

Historia de una recomendación

Mi abuelo el carabinero
Aldeávila de la Ribera (Salamanca), 1921
De Guzmán Caballero en fotosconhistoria.canalhistoria.com

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PARLAMENTO / ACOTACIONES DE UN OYENTE


LA PROVISIÓN DE VACANTES EN CARABINEROS

Por Wenceslao Fernández Flórez

El escándalo que estalló a primera hora de la sesión de ayer tiene una explicación muy difícil. Imaginen ustedes que se había abierto un concurso para cubrir seiscientas u ochocientas vacantes en el Cuerpo de Carabineros. La provisión de estas plazas estaba antes sujeta a requisitos que estrechaban el acceso a las mismas. Pero todo evoluciona en el mundo, y se descubrió por fortuna que era necesario procurar que los carabineros careciesen de ideas perjudiciales. No aclaraba mucho más el texto de la orden de convocatoria, y hay que decir que no era preciso, porque todos estamos de acuerdo en que las ideas perjudiciales no son, como es natural, convenientes. Se redujeron a seis los meses de servicio en el Ejército que los aspirantes debían justificar. Y se les prohibió en absoluto cualquier clase de ideas perjudiciales. Dieciocho mil españoles, tras un examen detenido de su propia conciencia, se creyeron libres de semejante mácula. Y firmaron dieciocho mil instancias y pagaron -cada uno- las cincuenta pesetas que exigía la Administración para declararlas dignas de examen.

Inmediatamente sucedió un fenómeno. En parte -no hay que olvidarlo- porque tenemos la suerte de vivir en la etapa del ritmo acelerado, y en parte por la jubilosa emulación que despertó en la Administración Pública el hecho de que existiesen dieciocho mil ciudadanos sin ninguna idea perjudicial y con cincuenta pesetas en el bolsillo, se imprimió una rapidez extraordinaria a la resolución de todos aquellos expedientes. En verdad, fue un éxito al que es inútil buscar precedentes y que es difícil que se repita. En siete días fueron examinados los méritos de los dieciocho mil hombres y comenzaron a hacerse las designaciones. Y cuando la Administración esperaba recibir los plácemes del Parlamento por esta labor increíble, titánica, se levantan los señores Manglano y Rodríguez de Viguri, con las manos en la cabeza, jurando no haber conocido mayores desatinos que los que se cometieron en esta ocasión.

¿Pero qué desatinos, si se puede saber? ¿Que la lista de nombramientos coincide con la de recomendaciones?

(...)

Sí, hay algunos lunares. Por ejemplo, se nombró carabinero a un respetable señor que escribió una carta pidiendo la plaza para un Fulanito cualquiera. Se confundió al recomendado con el recomendante. Un error de la secretaria muy disculpable cuando se despachan con ritmo acelerado tantos centenares, tantos millares de cartas de recomendación. Pero ¿qué hay en esto de incorregible? Al oír al señor Rodríguez de Viguri supusimos al respetable autor de la carta, viejo ya, con gota, con una posición social elevada, en trance de sufrir las consecuencias de la equivocación. Pálido, con la Gaceta donde constaba su nombramiento caída a sus pies y gruesas gotas de sudor en la calva, se nos representaba aquella víctima de un descuido burocrático abrazando a su familia antes de decir:

-Estoy perdido. He recomendado para carabinero al hijo mayor de la portera y el ministro me ha nombrado a mí. Nunca supuse que mi brillante carrera terminase en el examen del doble fondo de los baúles. Ahora tendré que hacer guardias en alguna playa desierta o en algunos picos nevados. Con lo que me fastidia la humedad. ¡Adiós, hijos míos; parto a ser el azote del contrabando, que nunca me interesó con exceso! Dadme de baja en la Gran Peña y no os olvidéis de enviarme calcetines de lana.

Esto sería cruel. Pero nada de ello ocurrió, sino que el caballero escribió diciendo sencillamente:

-¡Que no soy yo, que es Fulanito!

-¡Ah, perdón! -contestaron.

Y nombraron a Fulanito.


ABC, Madrid, 28 de Marzo de 1935



Monumento al Cuerpo de Carabineros en El Escorial

Domingo, 3 de Marzo

Valle de Esteban

Con qué artificio tan divino sales

"Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca"

DOMINGO, 3 DE MARZO

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

-¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

Lucas, 6, 39-45

sábado, 2 de marzo de 2019

Un Madrid de Arbeloas


Hughes
Abc

Veo en Twitter lo que en fútbol se llamaría una cobertura. Toni Kroos respondió a Bernd Schuster, que lo comparó -quizás generosamente- con un tractor diesel, con un “¿Quién?”. El desprecio a Schuster ya era suficiente, pero tuvo que aparecer el inefable Arbeloa para añadir: “No hace falta decir nada más…”.

Pues quizás sí. Bernd Schuster fue uno de los mejores centrocampistas de la década de los 80, quizá el mejor, y además fue campeón de Liga con el Madrid como jugador y como entrenador. Que se ponga Arbeloa la Eurocopa de 1980 y quizás aprenda quién es Bernd Schuster, probablemente la aparición futbolística europea más estruendosa después de Cruyff.

El mal gusto y gregarismo de Arbeloa, el coberturas, importan porque ocupa un cargo en el Madrid: Embajador del club, nada menos. Pues el Embajador acababa de faltar el respeto, repito, a un campeón madridista como jugador y como entrenador. A una estrella del fútbol que simplemente opina.

Esto, que es grotesco y da vergüenza por suceder en el club de los Bernabéu, Saporta y demás, hay que sumarlo a la reciente destitución de Álvaro Benito, entrenador del Juvenil B y comentarista en medios de comunicación. Podría entenderse que hubiera en eso una incompatibilidad y que el Madrid no la permitiese, pero la destitución llegó tras unas críticas concretas al juego del equipo. Al menos eso ha trascendido. No ha habido adicionales aclaraciones por parte del Madrid.

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Arcadas

Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra
@HillelNeuer


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Ha muerto Arzallus, que tuvo fama de nazi.
Su pensamiento, desde luego, cabe en un tuit: “Euskadi se lleva las bombas, y para Madrid, el arte”, dijo por el “Guernica”, epígono comercial de “La calle penetra en la ciudad” de Boccioni (1911) y “La ciudad en llamas” de Meidner (1913), judío “confiscado” por los nazis.
–Entre los derechos del hombre, querido señor, no figura el derecho a ser un imbécil: usted no tiene derecho a ser un idiota –contestó Eric Voegelin a un alumno interesado en la seducción de Hitler sobre los alemanes.
Eso pensé ante las colas de Arco para ver la arcada de este año, un ninot del Rey, entre risitas nerviosas de gentes que reservan su indignación para el escandalito del bus de “Hazte oír” que circula con un cartel de Hitler inferior en tamaño al del Che Guevara que preside el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra.
No seré yo quien niegue al arte su función terapéutica: si hubiera habido un Arco en Viena, Hitler nunca habría llegado a Berlín, donde lo halló el Caballero Audaz, “voluntariamente desterrado de Primo de Rivera porque no me gustan las dictaduras, por blandas que sean, y este hombre (Hitler) será un dictador de Alemania”.
En contra del deseo paterno, Hitler se negó a ser funcionario del Estado, pues quería ser pintor, pero en 1907 fue reprobado “por falta de aptitudes” en la Academia de Pintura de Viena.
–Yo no sé lo que me espera en el mundo, pero es difícil que pase por otro momento más triste.
Intenta ir a la Escuela Técnica y a la Academia de Arte, y tampoco lo consigue. Su ideal es hacerse arquitecto, pero debe conformarse con ser peón de albañil.
–En 1908 era yo un personaje taciturno en el asilo de mendigos de Meidling. Comía la sopa gratuita del convento y por la noche algún pedazo de pan con embutido de caballo que me regalaba un compañero. ¡Esto no se olvida!
Así que ahora, cuando veo estas arcadas artísticas, me consuelo diciendo: “¡Sólo Dios sabe de qué nos estaremos librando!”

Felicidades a Martín Chirino

...ἀγεωμέτρητος μὴ εἰσίτω...

Brindis por la última obra

La última obra

Valyunque

Del derecho a decidir lo indecidible



ABC


Ferreras Rocher

Sábado, 2 de Marzo

Valle de Esteban

Éstas que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.

viernes, 1 de marzo de 2019

La suspensión de la caza


Otro Arco es posible

Rabat, Marruecos

El testigo

Una reconstrucción de la cara de Robespierre, basada en su máscara de muerto


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El primer momento interesante del juicio en el Supremo surgió cuando la acusación popular preguntó a Rajoy, jefe del poder ejecutivo español durante la proclamación de la república catalana, por qué, ante una situación excepcional, decidió aplicar el 155 en vez del 116, cosa que en público nadie había planteado hasta ahora, aunque en privado todo el mundo lo daba por sentado: “estado de excepción” suena a franquismo, y… ¡antes muertos que sencillos!

La soberanía para los políticos es como la verdad para Pilato, una discusión escolástica. Aceptamos, para entendernos, que soberano es quien decide el estado de excepción, pero en el Estado de Partidos esa soberanía se la reparten los jefes de los partidos, al poste totémico del Consenso atados.
Sin perder de vista al tótem, el testigo Rajoy respondió que “España es una democracia avanzada”, invento treintañón del comunista venezolano Pío Tamayo, “Pollito Pío” para el pueblo, fundador del partido comunista cubano, que puso en la cárcel una escuela de “idealidad avanzada del comunismo”, luego de volverse loco con Hegel como Don Quijote con el Amadís.
No hay democracia política avanzada ni retrasada; hay democracia o no hay democracia (sólo con que falte uno de sus tres principios: representativo, electivo y divisorio).
–España es una democracia avanzada –dijo el testigo–, y entre suspender derechos individuales (el 116) y destituir (“cesar”, dijo él) a un gobierno (¿el 155?), decidimos lo segundo.
No vamos a entrar en la redacción del 155, pero esa apelación a los “derechos individuales” (metafísica, decía Comte) era como escuchar al mismísimo Robespierre en las constituyentes del 91 (le faltó el chaleco blanco con solapas). ¡La socialdemocracia!
El mundo nuevo que hace un siglo anunciaban los optimistas (un mundo que rechazaría tanto la noción de un derecho social para mandar en el individuo como la noción de un derecho del individuo para imponer su personalidad a la sociedad) no acaba de llegar.

Viernes, 1 de Marzo

Valle de Esteban

Viviendo engañas y muriendo enseñas