domingo, 10 de mayo de 2026

San Isidro'26. Tarde de hastío, con Perera, Luque y Rufo repartiéndose 318/320 pases a los de la Quinta. Márquez & Moore

 


JOSÉ RAMÓN MÁRQUEZ

 

Cuando se presentaron los carteles de la Feria de San Isidro 2026 éste que suscribe declaró la corrida de toros del día 9 de mayo como la peor de la feria. Alguno argumentaba a favor del ganado de La Quinta, que tanto nos gustaba de novillos cuando éramos jóvenes, pero ese recuerdo de los santacolomas sevillanos, bastante poco refrendado en su proceder como toros, no era por sí mismo capaz de levantar la losa que significaba la simultánea presencia de Miguel Ángel Perera, de Daniel Luque y de Tomás Rufo, plúmbea combinación que no dejaba un resquicio, una mísera gatera por la que se nos colase un poquito de ilusión.

 

Ya conocen ese famoso dicho del que va ¡a los toros! con cara alegre y llena de buen humor y vuelve ¡de los toros! con aspecto avinagrado y malas pulgas. Hoy el dicho se invirtió por completo, pues lo que se deseaba con fuerza era poder salir lo antes posible y entonar alborozados el ¡de los toros! poniendo tierra por medio entre nosotros y esta encerrona que nos había preparado la IA de Plaza1. Pese a todo pusieron en las taquillas un cartel de «No hay billetes», que lo mismo era verdad, aunque se veían muchos huecos, especialmente por las andanadas.

 

El señor Conradi, que es apellido como de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, mandó a Madrid cinco toros cárdenos con el aspecto que de ellos se espera y un ensabanado con un aspecto que recordaba al de los viejos Veraguas, que no sabemos de qué madre y de qué padre habría salido. Coquetamente posó Rompecapa, número 22, para que Andrew Moore le fotografiase a placer, exhibiendo su anatomía tan dispar de la de sus hermanos o hermanastros y se empleó frente al jamelgo de Juan Melgar. Éste fue el que más llamó la atención por su capa y sus trazas, pero también hubo un sexto, Carretero, número 71, que manifestó sus dotes embestidoras y un tercero, Bravito, número 82, que tenía sus teclas que tocar pero que demandaba más torero y más toreo. Estos dos le tocaron a Tomás Rufo, que por lo que se ve, se llevó el mejor lote de la tarde.

 

La cuestión crucial que se debatía en la tarde de hoy era respecto al tsunami de muletazos que nos aguardaba en las dos horas y algo que duraría el festejo. Se cruzaron apuestas y estas iban entre los 175 de los más descreídos en la capacidad muletera de los diestros hasta los 399 de los más optimistas. A tal fin se dispuso a varios observadores imparciales en diversas zonas de la plaza para llevar puntualmente la contabilidad de los pases, la cual, con ligerísimas diferencias en la apreciación de ciertos trapazos, ofrecieron un total de 318/320 pases dados en la tarde de hoy. Es significativo reseñar que, honestamente, no se puede afirmar que en ese mareante bamboleo de muletas haya sido dado un solo pase que se haya atenido mínimamente a las más elementales normas del arte.

 

Es de justicia decir que Perera ha estado muy por debajo de sus larguísimas faenas de otros años, lo cual ha redundado en un número algo más bajo de muletazos que los esperados. A su primer toro lo despachó con solamente 39 muletazos, casi la mitad de su marca personal en Las Ventas, y con su segundo, aunque se vio que quería hacer un esfuerzo por complacer a los que le animábamos a que siguiera y siguiera, no fue ni siquiera capaz de alcanzar la cincuentena, quedándose en 48, lo cual es realmente poco para él. Acaso los años ya le pasen factura y sus 22 años de alternativa y las decenas de miles de pases que ha pegado por esas plazas de Dios le estén llevando a economizar esfuerzos practicando una tauromaquia algo menos «gourmand», que le ha dejado hoy con un cómputo global de 87 pases. Ni se aproximó al centenar. En lo que no ha cambiado es en el capotón que lleva, al que alguno comparó con la carpa del Gran Circo Mundial, y en su discutible gusto para vestir, que le hizo aparecer hoy en Las Ventas vestido de pobre.

 

Si comparásemos los metros cuadrados de percal del capote de Perera con los del capote de Luque, lo mismo vencía el de Gerena, que burla burlando ya lleva 19 años de alternativa, con toda la crítica queriéndole vender como uno de los grandes, que si Luque tal, que si Luque cual, que si qué gran capote el suyo (en esto no mienten, porque es un rato grande), y demás monsergas y adjetivos a tanto alzado como nos tienen acostumbrados. Y ante esos cantos de sirena, he aquí la verdad de los hechos desnudos: 66 muletazos en su primer toro, con la derecha, con la izquierda, otra vez con la derecha, como el baile de «la yenka», sin arrancar un solo ¡ole!, o al menos un ¡bieeennnn! del más acrítico y pastueño de entre las 22.964 almas que poblaban la plaza de toros. Y en su segundo se ha quedado a cinco pases de lo logrado en su primero, cobrando esta vez 61 pases y escuchando un aviso, con idéntico resultado artístico que en su anterior oponente. No obstante, se yergue como indiscutible triunfador de la tarde, con un total de 127 muletazos dados por aquí y por allá, sin darse importancia, como el que está en la oficina haciendo un crucigrama.

 

Ante los méritos de sus predecesores, Rufo no podía quedarse atrás y de manera muy motivada  intentó llevar a cabo su hazaña personal en su primero, donde puso a funcionar su tauromaquia hortofrutícola, toreo de bancales y tomateras, logrando endiñar 65 muletazos al toro sin que el pétreo corazón de Las Ventas se conmoviese un ápice ni refrendase su labor con el más leve signo de aprobación. En su segundo, al que despachó con tan solo 40 muletazos tomó la decisión de buscar el abrigo de la solana y entendió que entre el tendido 5 y el 6 encontraría un poco de calor humano que animase sus cuatro decenas de pases. Así fue por momentos y las agradecidas gentes, que por fin veían un poco de cerca al torero y al toro vitorearon con generosidad los ventajistas muletazos que nacían de las manos del toledano hasta que aquello se fue enfriando hacia el pase 23 porque aquello no iba a más. Luego la cosa se atascó con la espada y los descabellos y le tocaron otro aviso, que con el que le dieron en el primer toro suman dos y que sumados al de Luque y a los 4 de ayer hacen 7 avisos en dos días de Feria.

 


 

ANDREW MOORE

 


 
 
 
 

 
 

 
FIN