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jueves, 16 de mayo de 2013

La Europalí

 
Francisco Javier Gómez Izquierdo

         La Europalí es la amiga/hermana fea de la Championslí que guapea a partir de cuartos e intimida a esos aspirantes nobles que tienen la obligación de conquistar a la reina de un salón de baile menor.  La Europalí no llama la atención y son muchos los aficionados que olvidan el día de la final topándose con el partido cuando la parienta aporrea el mando buscando la cadena cinco.
        
Que el Chelsea conquistara el torneo era predecible, pues tiene la suerte de contar con Torres, un talismán incontestable para las finales, y como quiera que enfrente estaba el Benfica que arrastra la maldición recordada cada cuarto de hora por los locutores de la cuatro, de no ganar una final en 100 años a contar desde 1962, el gol en el último minuto es la lógica consecuencia de la brujería húngara del difunto Béla Guttman.
       
Otro húngaro que conocí mucho en los 70 y que hacía magia en manga corta en teatros de provincias me contaba en Gamonal que Eusebio, la pantera de Mozambique, fue un descubrimiento de su paisano que propició la Edad de Oro del fútbol portugués.
      
-Los benfiquistas no se lo agradecieron  como debían... y lo van a pagar cien años.
      
En mayo de 1990 jugó el Benfica su última final de Copa de Europa. Los periódicos turcos sacaban a Eusebio pidiendo perdón sobre la tumba de Béla Guttman y a mi doña, que lo era hacía solo diez días, le explicaba por qué iba a ganar el Milán y lo caro que le estaba saliendo al Benfica los pocos escudos de más que solicitó aquel extraordinario, al decir de mi amigo el mago, entrenador de fútbol. Recuerdo el acto de contrición de Eusebio porque me lo tradujo un hincha del Beksitas que quería venderme una bolsa de piel de cabra y porque siete días antes, el día de mi boda, me trajeron recuerdos del mago húngaro que estuvo de pupilo en la casa de mis padres y que se había casado de mayor con la hija de un embajador francés.

      Al Benfica le tengo mucha consideración por esa carga paranormal que arrastra en Europa, pero me gustó que ganara el Chelsea, por Benítez, quizá el mejor entrenador español, al que persigue una incomprensión difícil de explicar. Por Torres, un futbolista al que se le viene exigiendo en exceso desde los 16 años y al que muchos aficionados y periodistas españoles desprecian porque sí. Se le echa en cara lo que cobra, lo que cuesta, los pocos goles que marca... Él calla y gana títulos... Y por Mata, cada día que pasa mejor futbolista y que, a pesar de ser asturiano, no reniega de haber nacido en Burgos.