THIS TUESDAY IS THE FUCKING JAM
COME TO ROCK !!!
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@crockpics
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Blog de la vida privada ("Humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito." Peter Sloterdijk)
THIS TUESDAY IS THE FUCKING JAM
COME TO ROCK !!!
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Boris Johnson
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
El Fútbol Modesto es la lucha de clases que venden los plutócratas de provincias para defender la Liga de Tebas, un negocio que ya sólo vive de las propinas del Var. La astracanada bilardista de ayer en Chamartín divierte obscenamente a los comentaristas, tan viudas de Xavi todos, pero mata cualquier afición. Y este fútbol es lo que explica la grimosa desolación de España en esta Champions.
La leyenda boba dice que en el 98, al perder Cuba, los españoles se fueron a los toros. En realidad, los españoles se enteraron de la pérdida de Cuba al salir de los toros, que es otra historia. Mas el llanto mediático ante aquel desastre fue inferior al vivido esta semana con la expulsión de la Champions de Barcelona y Atlético, los “tiburones fracasados”, que diría Mourinho, aunque él debía de estar pensando más en la Juve, la tercera pata de la Superliga de Florentino, Laporta y Agnelli, que parecen ser los únicos personajes conscientes del desastre comercial para el fútbol que se avecina fuera de la Premier, ese chiringuito de las corporaciones americanas y los Potosís árabes, en cuya defensa el gamberro de Boris Johnson movilizó incluso a Zelenski, que es como César en la guerra de las Galias o como Cortés camino de la laguna azteca, que entre batalla y batalla sacaban un rato para redactar unas crónicas. “¿Y qué digo?”, debió de preguntar Zelenski, a lo que Johnson le haría las indicaciones que salieron en la carta al uefo Ceferino: no a la Supèrliga, que es cosa de fachas, y sí a la Premier, que representa la democracia, pues entre todos hemos llegado a un punto en que la democracia es ésa suripanta que va vestida de verde, como la Esperanza de Ivà en el tema musical de “Makinavaja”.
Qué negocio no habrá en la Premier, si se movilizan estos personajes, mientras aquí todavía andamos discutiendo si lo del Real Madrid, único club que todavía planta cara al tsunami financiero, es o no es… cholismo, de Cholo, el entrenador mejor pagado del mundo, que cae eliminado por la muchachada de Xabi Alonso y sale al tercio a saludar, aunque sin la gracia de Luis Miguel Dominguín en Las Ventas cuando levantó el índice y se autoproclamó el Número Uno. (Luis Miguel tenía cosas de “pecador de la pradera”, que diría Chiquito: en su finca de Quismondo escondía a Ramón Tamames, que dormía en una tinaja acondicionada, y organizaba festivales benéficos que atestaba de gentes de copete contra las que enviaba a dos docenas de carteristas traídos en autobús del Foro para, al grito de “¡todo para los pobres!”, limpiarles los copetes y las carteras, que luego aparecían vacías al otro lado de la tapia del camposanto).
La crueldad de la eliminación atlética, con moviola retrospectiva del Var a partido concluido, es un desenlace que a lo mejor se merecía el alcalde Almeida, que ahora entenderá lo que Courtois, que ha vivido en las dos orillas, quiso decir cuando habló del lado bueno y el lado malo de la historia. A Courtois le tocó vivir el lado malo en Lisboa con el gol de Ramos en el 93, y el lado bueno, en los partidos de la mejor Champions que se recuerda, la última, al eliminar el Madrid al jeque de París y a toda la plutocracia inglesa (City, Chelsea y Liverpool). Se dice que Joao Félix pidió lanzar el penalti de la catástrofe, pero que Carrasco, disfrazado de Caballero de los Espejos, como el Carrasco del Quijote, se lo negó.
Lo del Barcelona de Xavi, Pedri y Gavi, alias El Plantillón, pertenece al mundo de Berlanga, que hoy podría rodar con los “palanqueros” la segunda parte de “Los jueves, milagro” para sacarle punta a la Europa League, la revista de humor que se juega los jueves. Incluiría “cameos” de Kevin de Bruyne, el discípulo de Guardiola que dice que ellos no juegan para ganar, sino para divertirse, y de Soriano, no Juan, el pintor mejicano, sino Ferrán, el ejecutivo catalán del City. Juan presentó a su novia a su mamá (“se llama Paloma y es catalana”), que contestó: “¡Qué lástima! Tan joven, y ya catalana...” Y Ferrán presentó el cómico premio de mejor club del año al City con una declaración que no deja dudas: “Es fruto de nuestro trabajo”. Se trata del mismo Ferrán que en mayo rabió por la suerte del Real Madrid para ganar la Champions.
Porque lo que importa, a todos, es la Champions de Ceferino, no la Liga de Tebas, cuando la Mosca Catarí (la sombra del Mundial) hace que en estos partidos los futbolistas parezcan ya todos Hazard. Incluso los farsantes del Cambio Climático pudieron sacar ayer tajada del Bernabéu: el nuevo césped abulense parece sucumbir como el anterior, que era extremeño.
VUELVE SETIÉN
La Premier se lleva cuando le peta al Aston Villa a Unai Émery, que eliminó sin despeinarse al Bayern en la última Champions, y lo sustituye Setién, el pasiego con pinta de vendedor de “sobaos” que entrenaba al Barcelona de Messi que se llevó ocho goles del mismo Bayern en la Champions. Si la Superliga no saliera adelante, el futuro inmediato que le espera al fútbol español de clubes es el que hemos visto en la semana trágica, pero España es feliz entregada a sus particularismos. “¿Irme a la Premier si me pagan más? En Lugo venían por mí y me quedé”, explica Setién. Tenemos personaje.
[Lunes, 31 de Octubre]
Si la importancia de un artista se juzga por el cambio del gusto estético que sus creaciones provocan y, en consecuencia, por el número de obras que, procedentes de su escuela, entran en los museos y en la decoración de espacios públicos, nadie puede acercarse siquiera (ni Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Durero, Velázquez, Rubens, Rembrandt, Goya, Monet, Cézanne o Picasso) a la larga sombra artística del pintor que, tras la Revolución de Octubre, impuso el suprematismo del color, en formas geométricas, a la Escuela Estatal de Arte de Moscú y a la Bauhaus de Weimar.
El prestigio de este artista era tan grande que cuando Stalin organizó en 1932 la exposición «Quince años de arte soviético», para hacer obligatorio el estilo oficial del «realismo socialista», se le reservó una sala especial, en lugar de mandarlo al Gulag junto con los demás modernistas. Alcanzó la fama con su óleo sin marco «Cuadrado negro sobre fondo blanco» (Museo de San Petersburgo) y le bastaron 20 años para conquistar el trono de la estética occidental en pintura, escultura, arquitectura, decoración, ilustración de libros, diseño industrial, fotografía artística y arte cinético.
El siglo XX terminó y el XXI empezó bajo los auspicios de ese estilo modernista, derivado del cubismo, que se llama «suprematismo». De cada tres obras de artistas vivos que ingresan en los museos, una es «suprematista».
Antonio García-Trevijano
Majas
Museo del Prado
Valle de Esteban
Dábame la vida mala,
dábame la vida negra:
de día majaba esparto,
de noche molía cibera,
echóme un freno a la boca
porque no comiese della
Martín-Miguel Rubio Esteban
Doctor en Filología Clásica
El general Forestier Walker, héroe de la famosa batalla de Sudán y gobernador de Gibraltar, en compañía del almirante Goodrich, jefe de la División Naval de Gibraltar, acompañados de sus respectivas esposas, en junio del año 1907, se alojaron también en la casa de los abuelos de Antonio García-Trevijano. El respeto de Trevijano al sistema liberal de representación británica fue casi sagrado. También el presidente del gobierno Segismundo Moret, jefe del Partido Liberal, se alojaba en la casa de los García-Trevijano cuando bajaba a Granada. En septiembre del año 1909 fallece el abuelo José García Moreno, pero la influencia de María Trevijano sigue siendo muy destacada, gracias a su amigo Natalio Rivas, jefe político liberal de toda la Alpujarra. Así se demuestra en la visita del Rey a Órgiva y Haza del Lino, cuando la comitiva oficial detiene los automóviles en el domicilio del ilustre abuelo de Antonio, como homenaje póstumo a su memoria, dando las condolencias el Rey a su viuda. Después de comer en la mansión de María Trevijano, el Rey y el Conde Romanones se despidieron, quedándosele el bombín allí al Conde, y Joaquín Sorolla, que seguía al Rey, permaneció varios días en la mansión de María Trevijano pintando paisajes de aquella comarca. Tenía Doña María media docena de esculturas de Mariano Benlliure de su época de juventud, que, sin duda, es la mejor, antes de que el genio valenciano se industrializase. El propio Mariano Benlliure también pasó varias veces por la casa de la gran mecenas María Trevijano en la época en que trabajaba también en Zamora con su padre. Muchas otras grandes figuras nacionales, como Gregorio Marañón, solían saludar a la abuela de Antonio cada vez que pasaban por la “Suiza andaluza”, que es La Alpujarra. También fue amigo íntimo de la familia el político socialista y republicano Fernando de los Ríos, de lo que se escandalizaba grandemente el cura párroco de Órgiva. El liberalismo y progresismo de la familia García-Trevijano, perfectamente armonizado con un acendrado espíritu cristiano, no fue castigado tras la Guerra Civil, gracias a la relación amistosa que mantenía con el general Queipo de Llano. Cuando María Trevijano murió, el 23 de enero de 1958, el pueblo entero de Órgiva asistió a sus funerales, recordando especialmente su permanente inclinación a remediar con afecto y largueza las desdichas de los vecinos más humildes.
Como puede verse, Trevijano no era un parvenu por antecedentes familiares en la política nacional, y sus relaciones con Don Juan de Borbón fueron naturales. Republicano de corazón, y liberal por ambiente familiar, su vida estuvo movida por sus ideales y no por los intereses a los que se abrazaron sin ningún escrúpulo la chusma de la Transición.
El mensaje político de Antonio, coherente y tantas veces repetido desde hace más de treinta años, forma parte ya de la hegemonía cultural, y ya cualquier ciudadano medianamente informado conoce las trampas y siniestros cambalaches en que se funda nuestro sistema político. Lo que fue un análisis crítico de una sola persona, hoy ya forma parte de las ideas generales, de la conciencia de la ciudadanía española. Y no puede durar mucho un sistema político cuyos fundamentos morales están reprobados ampliamente por la hegemonía cultural del momento.
Respecto a la cuestión flagrante de las éticas medioambientales y la defensa de la Naturaleza Trevijano fue un pionero. Ya en su obra La alternativa democrática (Plaza y Janés, 1977) nos decía: “La restauración del medioambiente es una obra inseparable de los poderes de la democracia social y regional”. Y para él la relación entre especulación y la degradación del medio ambiente era prácticamente mecánica. La defensa efectiva de la Naturaleza, al influir globalmente en el sistema económico, entraña la esencia del poder político, y no el de su apariencia. El aire se vicia hasta grados de alarma en las grandes ciudades. Algunos de sus componentes, como el neón, el argón, el kriptón, indispensables para la vida, se consumen a un ritmo superior al de su renovación. El medio ambiente, el entorno, la ordenación del territorio, el paisaje, el urbanismo, irrumpen en el campo político como la expresión más desgarrada, y a la vez más abstracta, del derecho a la vida y a la salud. “No hay Seguridad Social sin seguridad vital”. Naturalmente que la ética medioambiental de Antonio era antropocéntrica, y siempre se opuso a esas éticas peregrinas de tipo neojainista que ponen en duda la jerarquía de los seres vivos.
Antonio García-Trevijano reconocía que la hazaña de la Seguridad Social era la obra más decisiva e importante realizada por el régimen franquista, basada sin duda en la ideología ramirista. Pero esta gran obra de democracia social debía ser corregida en algunos aspectos. Pues al establecerse la cotización de las empresas por el número de asalariados empleados, en vez de hacerlo con arreglo al valor añadido en el proceso productivo, una vez excluidos los costes de la mano de obra, se penaliza a las empresas con mayor capacidad de empleo (que ocupan el 80% de la población asalariada), y se beneficia a las grandes empresas industriales, altamente automatizadas.
Hoy la situación de nuestra libertad está aún peor que en vida de Antonio. Sus negros pronósticos se van cumpliendo cada día con mayor desvergüenza. Al no existir un número mínimo de quorum en la participación electoral, ya no es que en España no exista la Democracia (separación de poderes) ni el sistema sea representativo (candidatos a distritos uninominales seleccionados por el pueblo), sino que el sistema sobrevive aunque sólo sean sus participantes-palmeros los amigos, conmilitones y familiares de los candidatos de los propios partidos políticos, que ya se nos desvelan claramente como empresas voraces muy jerarquizadas de la gestión pública. Pero la culturización política que supone la gran figura de Trevijano irá empapando al pueblo de los conocimientos básicos para que sin violencia nos podamos zafar pronto de la mafia partidocrática de la que hoy somos puro objeto de ludibrio.
En nuestra falsa Democracia de participación indirecta no representativa no se votan individuos ni personas, sino colectivos empresariales que ellos mismos acuerdan las mordazas al pueblo en los oscuros mechinales del poder. La Soberanía (Bodino) del Estado español no ha residido jamás en esta “Democracia” en el pueblo español, ni tampoco en la Corona, sino que viene residiendo “realmente” en dos casas de Madrid situadas en las calles de Génova y Ferraz. Como decía el maestro con profundidad, “los partidos estatales, únicos agentes de la acción política, son los únicos sujetos de la historia”.
DOMINGO, 6 DE NOVIEMBRE
En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano . Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer». Jesús les dijo:
-En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
Lucas 20, 27-38
España parece muerta
José Rivela Rivela*
Voy a encontrarme con el escritor. Para llegar al cementerio paso al lado de la iglesia y encuentro tres tumbas: padre, madre e hijo. De pie y concentrado en algo se encuentra el escritor. Dicen de este hombre que es uno de los mejores escritores del planeta. Me dice: los que se encuentran aquí tumbados son mi padre, mi madre y mi hermano.
En sus escritos no tiene consideración con los gustos y deseos de quien lo lee. La tozudez y la demencia desbocada es lo suyo. Tanto si quiere como si no, siempre sierra la rama sobre la que se asienta y cuando cae siempre lo hace en un lugar incómodo.
Vamos caminando por esta ciudad, que se llama España. Tomamos algo en un bar y el escritor habla con los parroquianos. Discuten sobre la independencia de algunos pueblos. Cuando salimos está enfadado: los que defienden ser independientes están mal de la cabeza, me suelta. Mientras caminamos no para de hablar, me mira fijamente y me suelta: aprecio todo lo que guarda silencio. Sin embargo, mientras caminamos no para de mover la sin hueso. Llegamos a la catedral y ahí está un hombrecillo que se llama Agüero, un jerarca del clero, que en la conversación con el escritor defiende las declaraciones de Irene Montero, que defiende la pederastia con el consentimiento de los niños. El escritor vocifera y fuera de sí se lanza: ¿cómo puede defender la Iglesia a una chiflada con chalet? Mientras grita esto varias veces me agarra y me dice que nos vayamos, que esto no lo aguanta. Camina deprisa y no para de hablar: tal como está el patio me pongo enfermo, busco refugio en los clásicos, sobre todo en los que no consiguieron hallar su lugar en la sociedad, en quienes se dieron de cabezazos, en quienes fracasaron y acabaron hundiéndose.
Andando derecho sacudió la cabeza y apartó el aire con los brazos (hace falta aire, aire, aire y nada más): No te preocupes, tranquilo, me hablaba usted ayer de pies y ojos, pues todavía los tengo, nadie me los ha arrancado. Estoy viendo y escuchando cosas que sino se ven no se creen, es algo increíble, increíble, ocupan tu casa, se quedan ahí tan panchos y tienes que apoquinar lo que gastan. Así durante una eternidad. Te arruinan.
La ministra Irene dice que estas cosas no existen, claro, porque en su finca no entra nadie, por qué, porque tiene a la guardia civil que vigila la entrada. ¡Así cualquiera! Pues bien, un tipo del Sur, que tiene un asador, dijo que al que ocupe el chalet de Irene, le da una pasta. Unos amigos de la del chalet dijeron que lo bueno sería que ocuparan el asador, y que le prendieran fuego con el dueño dentro. Así andamos, sofocados todo el día, con los nervios destrozados... Así vivimos diariamente los españoles, con el corazón en un puño. Esto tiene toda la pinta de acabar mal. Porque lo que os estoy contando es verdad ¿no? Sigue andando, hablando, gesticulando: estoy a punto de llevarme a mí mismo al absurdo. Suenan mensajes de móviles alrededor tic tic, tic tic, tic tic y por uno de los altavoces móviles se oye la voz de un senador del PP: ...todos, todas y todes... El escritor grita: ¿quién autoriza a este gaznápiro a patear el español?
Todo se mueve y como al escritor lo conocen se acerca un hombre de unos cuarenta años y dice: el Gobierno modifica unilateralmente los estatutos de RTVE para dar más poder al... Gobierno. El escritor le dice: ¡No va a ser a la oposición, panoli!
Continúa caminando y hablando consigo mismo. Yo lo escucho atentamente porque este genio expresa con gran precisión lo que sucede en España. Ahora suelta: en breve los participantes en la última guerra civil serán desenterrados, pues hay que dejar espacio para los muertos de la próxima. Seguimos el paseo, no hay nadie; nos perdemos porque no miramos los rótulos de las calles. De repente canta: Él es un segador llamado muerte / tiene la autoridad del señor Dios...
Bajamos despacio la escalera que lleva a la Iglesia y al cementerio. Son las primeras horas de la tarde de un día caluroso; España parece muerta. Sólo a lo lejos se oye el ladrido de un perro; por alguna parte circula un autobús. De pronto llegan dos coches desde el Este, un Mercedes y un Porsche. ¿Qué buscan aquí? ¡Tal vez la tumba de un genio? ¿Se pararán? No, pasan de largo frente a la Iglesia. Son coches hermosos y veloces.
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*Profesor de Arte en el IES de Celanova (Orense)
Joseph Heller
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
La llamada ley de memoria democrática, que nos conmina a recordar algo que España nunca ha conocido, y que supone la autoilegalización de toda la casta extractiva que nos parasita, es una trampa 22 a la altura de la del “Estado de Derecho”, vista por los piperos del 78.
La trampa 22 fue popularizada por Joseph Heller en su novela “Trampa 22”, sobre un escuadrón de pilotos americanos destinados en Italia en la segunda guerra mundial. Para abandonar el servicio, se requería estar loco, pero cualquiera que quisiera abandonar el servicio no estaría realmente loco.
–Orr estaba loco y podían retirarlo del servicio; sólo debía solicitarlo. Y en cuanto lo hiciera, ya no estaría loco y tendría que cumplir más misiones. Orr estaba loco si cumplía más misiones y cuerdo si no las cumplía, pero si estaba cuerdo tenía que realizarlas. Si las realizaba estaba loco y no tendría que hacerlo; pero si no quería estaba cuerdo y tenía que hacerlo.
Orr, que “tenía dientes de caballo y ojos saltones que le iban bien a sus grandes carrillos”, es el Pueblo Soberano en el Estado de Derecho. Para Leibholz, ponente del Estado de Partidos que padecemos, la identificación kelseniana del Derecho con el Estado deforma por completo la misión de la ley, y más si los geómetras del fenómeno jurídico son los Bolaños de cucaña nueva, rocín gordo y galgo de piso.
En una democracia, argumenta Leibholz, el Pueblo Soberano está supeditado al Derecho y, por tanto, limitado en su libertad de decisión, si no desposeído, de lo que se deduce que sólo el Derecho es soberano, por lo que la soberanía (cuyo concepto implica poder ilimitado) del pueblo no existe. Pero sí (aquí caemos en la trampa 22), “ya que la soberanía en su esencia no es un concepto jurídico, sino político”, con lo que el baranda de turno, nunca el pueblo, tiene la última palabra, es decir, el poder de decisión total, último y máximo, como por ejemplo obligarnos a creer en algo que los españoles no vemos ni vimos jamás: la democracia representativa, que nació y casi murió en los Estados Unidos, pero que el Psoe decreta que se inventó en España tal día como hoy del 82.
Hecha la trampa (22, por supuesto), hecha la ley, pero la autoilegalización del sistema a la que asistimos (este continuo “de la ley a la ley” en el parchís de Kelsen) no es un harakiri, inconcebible en un político. Eso se dijo de la abolición por la nobleza liberalia (Noailles, Aiguillon) de sus derechos feudales en la Revolución francesa, y luego el historiador Lefebvre demostró que fue una audaz operación financiera para convertir en capital circulante el patrimonio feudal inmovilizado. Tampoco fue un harakiri lo de las Cortes franquistas con el triunfo de la doctrina Labadíe según la cual el pluralismo había que hacerlo dentro del Movimiento, necesitado de “representación política a la luz”, dos cosas, luz y representación política, que seguimos esperando mientras pedaleamos como hamsters en la trampa 22.
[Viernes, 28 de Octubre]
La idea de Mondrian era borrar del arte toda huella de la naturaleza, a fin de alcanzar la belleza pura con una contraimagen geométrica de la misma, mediante cuadrados y rectángulos en rojo, amarillo, azul, blanco y negro. Ese método lo dedujo de la obscura filosofía de Schoenmakers, que explicaba el universo con místicas líneas horizontales y verticales.
Mondrian convirtió el gran arte de la pintura en una obra impersonal, anónima, que excluía por completo todo atisbo de personalidad individual del artista en la expresión de figuras de geometría plana sin posibilidad de transmitir emoción. Tanto el movimiento exterior en el espacio como el interior en los estados de ánimo, sólo podían representarse con posiciones estáticas de distintos cuadraditos azules y rojos, dentro de un cuadrado dividido en cuadrículas blancas trazadas con rayas amarillas, como calles por donde se desplazaba el móvil. Así pintó Mondrian, que era muy aficionado a bailar, sus pasos por una pista de Broadway a los sones de un Boggie-Woogie, cuando visitó Nueva York. Un óleo sobre una tela cuadrada, de 127 por 127 cm., que se conserva en el Museo de Arte Moderno de N.Y. Un verdadero fraude objetivo.
No creo en la sinceridad de la crítica de arte que ensalza, como si fueran pintores geniales, a meros dibujantes de regla y compás que alcanzan a pintar muestrarios de colores en gamas menos matizadas que las ofrecidas por la industria química de la pintura, y que además tienen la ridícula pretensión de hacernos creer que sus infantiles creaciones expresan la filosofía de la igualdad comunista o la teología mística del socialismo calvinista. Al fraude artístico unen el fraude intelectual. Quisieron crear un arte para todos, y han conseguido un arte para nadie. Un no arte.
Salvo el artista belga Georges Vantongerloo, ninguno de los miembros del grupo De Stijl destacó como pintor o escultor. El fundador del grupo y del periódico que en 1917 dio nombre al movimiento, Van Doesburg, abandonó la pintura por la arquitectura, después de reconocer que el arte lo entendían como fenómeno de poder: «No es proletario, ni burgués. Tampoco se encuentra determinado por las condiciones sociales, pero desarrolla poderes que a su vez determinan la cultura en su conjunto».
Buchholz renegó de su pintura mondrianista. Dexel dejó de pintar durante treinta años. Richter se pasó al cine abstracto y al surrealismo. César Domela apenas dedicó cuatro años de juventud a la pintura holandesa que condenó el individualismo de Rembrandt.
Antonio García-Trevijano
Piet Mondrian
M.M.
Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Protección Civil, dependiente del ministro Grande Gómez, Marlaska para la política, compra “cuatrocientos megáfonos para avisar a la ciudadanía de un ataque nuclear”. ¿Por qué no una bandada de gansos?
Marlaska tiene de la energía nuclear la misma idea que de la energía eléctrica tenía un mítico señor Guadilla de mi pueblo, que para manipular un cable pelado enviaba a su esposa a cortar la luz en el transformador, que estaba en la plaza. Un día, para ganar tiempo, la envió a dar la corriente antes de acabar, “y vienes corriendo a avisarme”; así lo hizo la mujer, que volvió sin resuello y halló al señor Guadilla derribado por el latigazo eléctrico, más veloz que ella.
En un mundo donde lo increíble, decía Wolin, se ha vuelto banal, la guerra nuclear no parece sino otro episodio cinematográfico en una serie de duración ilimitada que Marlaska anunciará en el vecindario como si fuera el afilador. ¡Crania ibérica!
Es el socialismo carpetovetónico: intensificación de la igualdad: de la política a la social y de la social a la nuclear. Cada persona, anota Schmitt en el 56, tiene el derecho fundamental a por lo menos una bomba nuclear. Sólo entonces seremos iguales. ¿Pero cómo lograremos una bomba atómica para cada uno? “Bueno, el esforzado pueblo de los ganadores del Nobel también solucionará ese problema. ¡Adelante hacia la democracia nuclear!”
–¿Qué necesitaba la humanidad cuando fue creada la bomba atómica?, pregunté a Kojève. Me respondió hegelianamente que la humanidad necesitaba una excusa moral con el fin de tener un pretexto para no llevar a cabo más guerras. El paraíso.
Treinta años más tarde, otro alemán, Sloterdijk, vio en la bomba atómica al Buda real de los países occidentales: el máximo rendimiento del ser humano y de su capacidad destructiva, el triunfo de la racionalidad.
–Ya no podemos ser más malvados, inteligentes y defensivos. Infinita es su paz e ironía.
Sloterdijk nos hace ver que, de vez en cuando, esas bombas, inamovibles en sus silos, se ríen por lo bajo. Para él, la bomba atómica es una máquina condenadamente irónica. Si esto puede ser nuestro Buda, concluye, entonces tiene en el cuerpo un diablo sarcástico: uno tiene que darse cuenta de lo que significa explotar hacia el cosmos en una autodesintegración completa. Y puede hacerlo en cualquier momento. En el núcleo de la fulminante masa explosiva dominan un estruendo y una risa semejantes a la del interior del sol.
Hans Zehrer (“¿Quién tiene el poder?”), en el 57: la potencia atómica, esencialmente secreta, y la democracia, esencialmente pública, son incompatibles, con lo que, donde una mano mínima decide sobre el átomo, existe un estado de excepción permanente que deja a la democracia sin efecto.
La contribución española a la cuestión nuclear es Marlaska con el megáfono de los civilones de Berlanga buscando al verdugo (“Don José Luis Rodríguez”/Nino Manfredi) en las cuevas del Drach.
[Martes, 25 de Octubre]